divendres, 30 de desembre de 2016

Francesca Guarch: l'heroïna de Castellfort

Francesca Guarch i Folch
(Castellfort, 1857 - 30 de desembre del 1903)

Entre els herois de la tropa carlista mereix especial menció, per ser dona, la coratjosa filla del poble Francesca Guarch i Folch, coneguda en el món polític per l'heroïna de Castellfort, on va néixer i viure.

La seva incorporació, vestida d'home, a l'Exèrcit carlista, no va ser a causa d'una exaltació política; era filla d'una idea permanent, clara, premeditada i discutida. Sabia què feia i per què ho feia, i així ho demostrava la serenitat de judici que es revelava en els seus actes, malgrat la seva escassa instrucció.

Un dia, el següent de veure's Francesca per primera vegada vestida d'home, va dipositar les trenes dels seus cabells als peus de la Mare de Déu a una església de Girona. Era el tendre memorial d'una humil camperola a la seva Sobirana, demanant valor i alè per a lluitar amb les armes en les batalles per Déu.

En l'exèrcit carlista Francesca va ser un soldat exemplar i no és estrany que la reina, Donya María de les Neus, li dediqués un record encara als anys 1930. El publicista carlí Joan Maria Roma i Comamala, que la va conèixer i la va tractar durant anys, fins que va morir, va dir que els seus entusiasmes no van decréixer mai, com ho va demostrar quan va intervindre valentament en l'anomenat «alçament de Badalona» l'any 1900.*


* Vegeu La heroína de Castellfort (Francisca Guarch) a Álbum histórico del Carlismo (1935) pàg. 303, de Joan Maria Roma i Comamala.

dijous, 29 de desembre de 2016

Proclama de Don Alfonso Carlos a los catalanes (1872)


CATALANES:

Desde estas nobles montañas de Cataluña; sobre esta tierra fecundizada por la sangre de tantos mártires de la santa causa de Dios de la Patria y del Rey; A la cabeza de los heroicos y sufridos voluntarios que componen el ejército que tengo el noble orgullo de mandar; con los ojos fijos en el cielo y henchido el corazón de ardiente entusiasmo, me dirijo a vosotros en este día para mí tan fausto, tan grande y tan deseado.

¡Catalanes! La religión de nuestros padres oprimida; la patria que tanto amamos ultrajada; la sociedad en que hemos nacido próxima á su disolución; la familia prostituida; nuestra independencia menoscabada; la Monarquía legitima, símbolo de la ley y de la salvaguardia del orden, vilipendiada y proscrita; la propiedad amenazada de muerte; en una palabra, todos los intereses legítimos, todas las grandes aspiraciones, todas las ideas generosas y todos los pensamientos honrados cohibidos en su desenvolvimieuto, reclaman hoy nuestro concurso, solicitan nuestro esfuerzo, esperan nuestra cooperación y exigen nuestros sacrificios.

Los que en estos supremos instantes no sepan hacer abstracción de una apatía censurable, de un recelo injustificado, de un egoísmo punible, de una susceptibilidad mal comprendida, de una desconfianza peor aconsejada, o de una pusilanimidad vergonzosa e indigna, no serán hijos de la arrogante y valerosa patria de los Almogávares, sino los frutos podridos de una raza decrépita y caducada, o los repugnantes engendros de una generación raquítica y miserable.

¡Catalanes! La hora decisiva ha sonado ya. Acudamos todos al puesto de honor que nuestra conciencia nos intima ocupar; luchemos con fe, con serenidad y con perseverancia; dirijamos nuestros corazones a lo alto; bendigamos el nombre del Señor como los Macabeos, y un éxito feliz coronará nuestra empresa, y los laureles de la victoria orlarán nuestras sienes.

¡Catalanes! Entre mis manos tremola ya enhiesta la santa bandera de la Religión y de la Legitimidad. Venid todos a defenderla conmigo.

Si alguno alimentara alguna prevención, abandónela; si sintiera algún temor, deséchelo; si le alejara algún agravio, olvídelo; que bajo los anchurosos pliegues del estandarte real pueden cobijarse todos los sentimientos magnánimos y vivir felices todos los hombres de bien.

¡Catalanes! Por Dios, por la Patria y por el Rey, haced todos vuestro deber, imitando el ejemplo de los valerosos voluntarios de este ejército, y veréis que con la ayuda de Dios y la intercesión de la Inmaculada Virgen, nuestra patrona, triunfaremos pronto al grito de

¡Viva la religión!
¡Viva España!
¡Vivan los fueros de Cataluña!
¡Viva Carlos VII!

Cuartel general, diciembre de 1872.— El infante general en jefe del Principado de Cataluña,

Alfonso de Borbón y Austria

dilluns, 19 de desembre de 2016

Inauguración del Círculo Tradicionalista de Molins de Rei (1913)

Los actos realizados ayer en la pintoresca población de Molins de Rey revistieron una importancia excepcional y acreditaron que aquella es tierra espléndidamente abonada para que eche raíces la semilla tradicionalista. La población vióse animadísima y sus habitantes mostráronse altamente hospitalarios con sus huéspedes. Los tradicionalistas de la localidad tuvieron una excelente jornada, de la que no se olvidarán fácilmente.

En Molins de Rey, a partir de ayer, contamos ya con una nueva entidad del partido, que viene a la lucha política con plétora de vida y ofrece fundadamente contribuir al engrandecimiento de nuestra Comunión en aquel distrito. Felicitamos cordialmente a los fundadores del Círculo y al felicitarles les deseamos una serie inacabable de aciertos en su gestión política, aciertos que redundarán en beneficio de su prestigio personal y a la mayor gloria de la Causa.


MISA DE COMUNIÓN

A las seis y media de la mañana, en la parroquial iglesia de San Miguel, hubo misa de Comunión cantada, con plática preparatoria, que pronunció el oficiante reverendo D. Juan Basañs, cura párroco de la población. La misa fue cantada por los señores Boig y Prats, acompañados al armonium por el Sr. Batlle.

El templo fue invadido por numerosos correligionarios de la localidad y de San Feliú de Llobregat. En lugar preferente estaban el jefe tradicionalista del distrito, nuestro querido amigo D. Eduardo de Batlle, el presidente de la Junta local, D. Miguel Martí, y el presidente del Círculo inaugurado D. José Canalíes.

El reverendo Basañs hizo una plática sentidísima, impresionando a los fieles con sus bellas imágenes, impregnadas de fervor religioso. Terminada la plática, se acercaron a las gradas del altar centenares de correligionarios que recibieron con gran piedad el Pan de los Ángeles.


NUESTROS JÓVENES

Los jóvenes jaimistas no tienen rival en todo lo que sea sacrificarse en aras de una idea, y esto lo prueban de continuo dando elocuentes muestras de su espíritu de sacrificio con las expediciones que emprenden. Ayer muchísimos hicieron a pie el viaje a Molins de Rey, fortaleciendo sus piernas como si estuviéramos en vísperas de acontecimientos definitivos.

Los primeros en llegar fueron los del Círculo de Sans y los del distrito segundo, mostrándose todos muy animosos y con alma para emprender otro trayecto mayor. Seguíanles correligionarios del Círculo de Barcelona, El Porvenir, Patronato de Santa Madrona y otros, llevando las banderas y banderines de la sección excursionista del Círculo Central, El Porvenir, distrito segundo, etc., etc.

El banderín del Requeté de Barcelona llegó en el tren de las diez, custodiado por varios jóvenes de la Junta directiva del mismo, a las órdenes del vocal primero de la Junta Central Tradicionalista, organizadora de los requetés de Cataluña. D. José Bermelló, prestigioso veterano.


BENDICIÓN DEL CÍRCULO. — EL BANQUETE

A las once tuvo lugar la bendición del local del nuevo Círculo Tradicionalista de Molins de Rey, presenciando la ceremonia religiosa centenares de amigos. Bendijo el inmueble el reverendo D. José Mas, acompañándole cuando recorrió el local las autoridades jaimistas del distrito.

A la una, en el amplio salón de actos del Círculo se efectuó el banquete, asistiendo numerosos correligionarios. Ocuparon la presidencia de las mesas los jefes tradicionalistas. La comida, que fue servida admirablemente, transcurrió en medio de una encantadora cordialidad. A la hora de los brindis levantaron la copa D. Germán de Bellver, D. Angel Marqués, D. Juan Aymat, D. Francisco Bermello y D. Esteban de Batlle, pronunciando todos calurosos y vibrantes párrafos y siendo muy aplaudidos.


LLEGADA DE LOS ÓRADORES

Poco antes de las cuatro de la tarde comenzaron a congregarse en las inmediaciones de la estación multitud de jaimistas, ansiosos de tributar un cariñoso y efusivo recibimiento a los oradores que eran esperados procedentes de Barcelona.

A las cuatro y minutos entró el tren en agujas, resonando a su vista un aplauso entusiasta. Del convoy descendieron el diputado provincial por Manresa-Berga, D. Juan María Roma, nuestro director D. Miguel Junyent, el presidente de la Junta organizadora de los requetés, D. Matías Llorens, y el secretario D. José L. Prat-Maignon.

Después de cambiar los saludos de rúbrica, dirigiéronse en ordenada manifestación al teatro de La Alhambra, donde tuvo lugar el mitin.


EL MEETING


En el teatro citado, capaz para contener muchísima gente, se efectuó el mitin, que resultó un acto importantísimo. Entre el gran número de jaimistas que había, so notaba la presencia de infinidad de vecinos de la población pertenecientes a la llamada clase neutra, que fueron allí a impregnarse de las sanas y redentoras doctrinas tradicionalistas.

Ocupó la presidencia D. José Ganalíes, quien tenía a su lado al jefe de la Junta local, don Miguel Martí, al de la de distrito, D. Eduardo de Batlle, al Sr. Puiggarí, y a los oradores que dirigieron la palabra a la concurrencia.


D. GERMÁN DE BELLVER

Después de excusar la ausencia de algunos de los oradores anunciados, que por ocupaciones ineludibles se veían privados de asistir al acto, felicita a los correligionarios de Molins de Rey, por haber fundado el Círculo, que será un poderoso auxiliar para hacer la revolución en las ideas, ya que sin operarse esta revolución no podríamos afianzar la redentora obra tradicionalista.

Encarece la necesidad de damos a conocer a España tal como somos, esto es: como el único partido capacitado para gobernar el Estado, frente a todas las demagogias, y termina con párrafos vibrantes dedicados a la juventud.

D. ÁNGEL MARQUÉS

Al levantarse este batallador propagandista de La Trinchera resonó una ovación cariñosísima.

Muchas, veces —dice— se nos ha extendido la papeleta de defunción, y por esto al dirigirme yo ahora a vosotros, tendría que decir: queridos cadáveres; pero un partido como el nuestro, que tiene en su historia moderna tantos héroes, es imposible que muera.

Se está pretendiendo modernizar a España; se la quiere hacer secuaz de Francia, y los Gobiernos que esto pretenden hacer, son los que continuamente hablan de dignidad y de honradez cuando no han hecho otra cosa en su vida que deshonrar y denigrar a España.
(Aplausos.) Hablan de honradez, como pueden hablar los gitanos. (Más aplausos.)


Termina su elocuente discurso enalteciendo la figura de Llobet, al que llama moderno mártir del jaimismo, y pide que todos, con su óbolo, contribuyan a hacerle menos cruel su cautiverio. Al terminar fue ovacionado.


D. JUAN MARÍA ROMA

Al acercarse a las candilejas el infatigable diputado provincial por Manresa-Berga, prorrumpe en ruidosos aplausos la concurrencia.


Mi amigo el Sr. Marqués —comienza diciendo— ha manifestado que nuestros enemigos nos consideran muertos, y mirad, a pesar de esto, el pavor que les infundimos, que recientemente, al trasladar las cenizas de un héroe, tembló hasta el Gobierno liberal. (Aplausos.) El partido tradicionalista no puede morir, porque se asienta sobre la verdad, porque es algo consustancial con la Historia de Espa­ña, y para morir fuera necesario quo ésta desapareciera.  
Tenemos que quitarnos de encima el dictado de absolutistas con que pretenden difamarnos nuestros enemigos, y mostrar que somos más amantes de la libertad que ellos, pues ellos sólo llevan en sus labios esta palabra, y el concepto que enuncia no lo llevan en el corazón. (Aplausos.) El partido tradicionalista tiene soluciones para todo.  
En lo tocante al sufragio, somos partidarios del sufragio orgánico. No es racional que tenga el mismo valor el voto de un gitano que el de un hombre consciente, capaz de comprender la importancia del sufragio. 
En la cuestión religiosa queremos la libertad económica de la Iglesia, y que ésta tenga su supremacía en aquellas cuestiones que le competen, como son la moral y las costumbres. No queremos tampoco que los Gobiernos se entrometan en los asuntos particulares de la Iglesia, nombrando Canónigos y Obispos, nombramientos que son exclusivamente potestativos del Papado.  
Nuestro Ejército será voluntario. La carrera militar es un sacerdocio, como la eclesiástica, y no hay derecho a hacer que cargue con el fusil un ciudadano que no tenga vocación para las armas. *

Juan María Roma (1870 - 1946)

Termina haciendo un concienzudo estudio de la cuestión social, cosechando frenéticos aplausos.

D. MIGUEL JUNYENT

Nuestro director, acallados los aplausos, dice:


Mi primer aplauso y mi felicitación más entusiasta será para los correligionarios de Molins de Rey, por el esfuerzo que supone la formación de este Círculo, esfuerzo que nos obliga a que les abracemos como hermanos para trabajar juntos por el esplendor de la bandera jaimista. 
Molins de Rey ha dado hoy pruebas de una gran civilidad que merece nuestra consideración y reconocimiento. Aquí hemos venido, por aquí hemos paseado nuestras banderas, y no hemos sido molestados por nadie, ni a nadie hemos molestado, dando una elocuente muestra de cómo se practica la libertad.

Habéis visto cómo se ha formado este Centro, cuyos comienzos son parecidos al que abrimos en San Feliu. Este ha crecido, éste ha prosperado, aunque para crecer y prosperar ha tenido que reñir batallas. Haced aquí lo mismo, y veréis como no pasan muchos meses sin que las listas de socios se nutran y éste alcance plétora de vida. Practicad vivamente los principios tradicionalistas, pues no basta con predicarlos. Si hoy en este Centro somos pocos, que en el año próximo podamos decir que el local social es pequeño y que la influencia de los ideales tradicionalistas se deja sentir en todas las esferas sociales.

Tenemos fuerzas para imponemos, y si no nos imponemos por la fuerza de la razón, demostraremos que somos hombres cuando se trate de entronizar los principios de nuestro Derecho. Tenemos un Caudillo que no lleva el cetro de caña, que lleva un manto de armiño impecable; y un partido que cuenta con un Caudillo así, no puede ser vencido.  
Tenemos que ir siempre adelante en defensa de nuestros principios. Seremos caritativos con nuestros enemigos, siguiendo el ejemplo de Cristo, pero si alguien nos cierra el paso, entonces demostraremos que somos hombres. Jóvenes y veteranos, nos tenemos que unir en ramillete de amores para que con este ramillete y el que presenten las demás regiones, podamos tejer la corona que ofreceremos a Don Jaime.

Miguel Junyent (1871 - 1936)

Después de unas sentidas palabras del amigo D. Juan Aymat, palabras rebosantes de entusiasmo, la presidencia dio por terminado el acto, reinando un entusiasmo indescriptible, y entre aplausos y vivas. Poco después se inició el desfile, regresando a Barcelona los oradores y demás personalidades. En el ánimo de todos quedó la impresión de que habíamos efectuado una jornada gloriosa.

VARRON

(De El Correo Catalán)

Reproducido por EL CORREO ESPAÑOL (24 de mayo de 1913)

* Nota: En cuanto a las manifestaciones de J. M. Roma sobre el Ejército voluntario, debemos aclarar que Carlos VII reconoció la necesidad del servicio militar obligatorio, universal para los varones.

dimarts, 15 de novembre de 2016

Benedicto Torralba de Damas

Reproducimos una entrada que el cuaderno de bitácora Reino de Granada publicó ayer 14 de noviembre, en el LXXX aniversario del martirio del periodista y escritor carlista Benedicto Torralba de Damas, asesinado por los rojo-separatistas en 1936, a los treinta y siete años de edad. Si bien era natural de Salobreña, la parte final de su trayectoria política y periodística la desarrolló en el Principado de Cataluña, donde encontró la muerte gloriosa por Dios, por la Patria, por los Fueros y por el Rey legítimo. Benedicto Torralba de Damas: escritor granadino y mártir de la Tradición.

Benedicto Torralba de Damas (1899-1936)

El escritor Benedicto Torralba de Damas nació en Salobreña (Granada) el 10 de septiembre de 1899 y fue asesinado por los rojos en las cercanías de Ponts (Lérida) el 14 de noviembre de 1936.

Cursó sus primeros estudios en Navas de San Juan, donde su padre tenía acreditada notaría; los primeros años de bachillerato, en Úbeda; los últimos, en el colegio de la Compañía de Jesús, de Gijón, y aprobó la carrera de Derecho en Madrid, haciendo los estudios por correspondencia y examinándose en la capital de España. En Granada estudió, con gran provecho, Filosofía y Letras.

Torralba de Damas fue, por encima de todo, escritor. Como poeta ha dejado Las Infantinas, poema inspiradísimo; la comedia carlista Más leal que galante, e infinidad de sonetos, romances, odas, epitalamios y toda suerte de versos, distribuidos por las revistas y diarios de España. Como novelista obtuvo un premio con su obra En los nidos de antaño. Publicó, además, El legado; La ruina de una casa noble; El idilio inacabado y Filosofía del toreo, y gran número de cuentos y artículos, aparecidos en su mayoría —en los últimos años— en la revista católica de Barcelona La Familia, de la que era redactor jefe.

Fundó y dirigió, por mandato de altas jerarquías eclesiásticas, la lujosa revista de la Exposición Misional Española (1928-1930). También fundó y dirigió el semanario de lucha tradicionalista Don Fantasma, cuya publicación fue prohibida por el Gobierno de la Generalidad de Cataluña. Fue asimismo el fundador de otro semanario tradicionalista, sucesor del anterior, titulado Guirigay. Colaboró en Reacción y en otras publicaciones de carácter político.

Era orador de fácil y brillante palabra. Sus conferencias contra la blasfemia, pronunciadas en Tarrasa y otras poblaciones de la comarca, dejaron beneficiosa huella. En política actuó intensamente dentro del carlismo ocupando altos cargos, y al estallar el Alzamiento Nacional ejercía el de secretario general de la Comunión Tradicionalista en Cataluña, desde cuyo puesto había contribuido celosamente a la preparación de la Cruzada. Al producirse ésta se hallaba con su familia en el pueblecito pirenaico de Bor, desde donde intentó infructuosamente pasar a la zona nacional. Detenido por los carabineros rojos, junto con otros fugitivos, fue encarcelado en Seo de Urgel, de cuya prisión fue arrancado violentamente el 14 de noviembre de 1936 para ser conducido a Lérida en unión de otros compañeros de cautiverio. Ninguno de ellos llegó a su destino, suponiéndose fueron fusilados en las cercanías de Ponts.

Información procedente de la biografía en la Enciclopedia Espasa (suplemento 1936-1939, 1r tomo) que escribió su amigo Antonio Pérez de Olaguer

dijous, 3 de novembre de 2016

Los carlistas, las principales víctimas de la represión rojo-separatista en la Cataluña de Lluís Companys


«Las víctimas de la represión que fue responsabilidad de Companys fueron 2.441 religiosos, 1.199 carlistas, 281 miembros de la Liga Regionalista, 213 de la CEDA, 108 falangistas, 70 militantes de Renovación Española, 117 de Acción Ciudadana, 110 del Sindicato Libre, 117 de Acción Ciudadana, 18 de la Federación de Jóvenes Cristianos y 34 sin identificación política».

Si se tiene en cuenta que los de los Sindicatos Libres y muchos religiosos (y sacerdotes seculares, que aquí aparecen confundidos) eran también carlistas, resulta que los tradicionalistas constituyeron la mayoría abrumadora de las víctimas del separatismo catalán (anticatalán, en realidad).

8.000 asesinatos en la Cataluña republicana de Companys durante la Guerra Civil

Luis Companys es uno de los padres del separatismo político catalán. Su carrera política es muy dilatada, durante la época del pistolerismo en Cataluña, en la que los empresarios tuvieron que contratar a pistoleros armados para defenderse de los ataques de terroristas anarquistas ejerció como abogado defensor de los miembros de la anarcosindicalistas CNT que habían optado por lo que denominaban “acción directa”, basada en asesinar a quienes consideraban su enemigo. Eran los años 1917 a 1923.

Encontramos a un Companys con poder a partir del 31 de diciembre de 1933, cuando tras la muerte del presidente de la recien inaugurada autonomía de Cataluña, Francisco Maciá, fue nombrado su sucesor. Una de sus primeras medidas fue el nombramiento de José Dencàs como consejero de Gobernación. Le encargó la formación de los escamots. Una milicia armada, vinculada orgánicamente a la formación Estat Català, con la que pretendía imponer el separatismo cuando tuvieran la mínima oportunidad. Una oportunidad que perdieron con la proclamación del Estado Catalán el 6 de octubre de 1934 que a penas le duró unas horas pero que costó 110 muertos en las 10 horas escasas que duró.


Tras ser indultado con la llegada al poder del Frente Popular en febrero de 1936, el líder catalanista se había radicalizado todavía más. Tras el fracaso de la experiencia de los escamots, copió el modelo de milicia armada creando, en mayo de 1936 -meses antes del estallido de la Guerra Civil-, el Comité Militar Revolucionario. Estaba compuesto por 8.000 voluntarios separatistas miembros de su partido, especialmente de las Juventudes de Esquerra Republicana-Estat Català, a las que dotó de 20.000 fusiles comprados con dinero público. Tras el estallido de la Guerra, estas milicias serían el núcleo del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña, fundadas por un decreto del presidente Companys el 26 de julio de 1936 y que sembró el terror en la retaguardia durante la guerra.

Durente este periodo, bajo su mandato y responsabilidad directa fueron asesinadas 8.129 personas en Cataluña. Sin juicio ni garantías legales. En su mayor parte eran civiles pertenecientes a partidos de derechas, miembros del clero o empresarios. Ordenó la creación de campos de concentración, como el de Omells de Na Gaia y autorizó a las diferentes formaciones del Frente Popular a constituir sus propias checas. Él mismo firmaría sentencias de muerte.


Las víctimas de la represión que fue responsabilidad de Companys fueron 2.441 religiosos,1.199 carlistas, 281 miembros de la Liga Regionalista: 281, 213 de la CEDA, 108 falangistas, 70 militantes de Renovación Española, 117 de Acción Ciudadana, 110 del Sindicato Libre, 117 de Acción Ciudadana, 18 de la Federación de Jóvenes Cristianos y 34 sin identificación política.

Juan E. Pfluger (La Gaceta, 2 de noviembre de 2016)

dimecres, 26 d’octubre de 2016

La Junta Magna de Biarritz de la Comunión Tradicionalista (1919)

Junta Magna de Biarritz que la Comunión Católico-Monárquica celebró el 30 de Noviembre de 1919 bajo la presidencia de su augusto Caudillo Don Jaime de Borbón.

Grupo de asistentes a la Junta Magna de Biarritz, que presidió el Señor Duque de Madrid

Por ser uno de los actos más solemnes de nuestra Comunión que presidió nuestro llorado Caudillo don Jaime de Borbón, queremos que sea constatada en este ALBUM la Magna Asamblea de Biarritz, con relación de los asistentes, las conclusiones votadas y la emocionante salutación de Don Jaime a la Asamblea en la cual pronunciaron notabilísimos discursos D. Luis H. de Larramendi, D. Lorenzo Sáenz Fernández y el muy Ilustre Sr. Magistral de Sevilla Dr. Roca y Ponsa.

ASISTENTES Y ADHERIDOS con los cargos que a la sazón ejercían.

Asistieron a la Junta, además del Excelentísimo Señor D. Luis Hernando de Larramendi, Secretario general político de S[u Majestad] en España, y de D. Lorenzo Sáenz Fernández, ex diputado a Cortes por Tudela y Tesorero general de la Comunión que lo eran entonces, los señores siguientes, que agrupamos por las Regiones que representaban:

ANDALUCIA

Presente: M. I. Sr. Dr. D. José Roca Ponsa, Canónigo Magistral de la Catedral de Sevilla.
Adheridos: Excmos. Sres. Marqués de San Martín, Jefe regional, Marqués de Valdeflores y Barón de Bretauville; M. I. Sres. Dr. D. Bartolomé Romero Cago y Dr. D. Jesús María Reyes, Canónigos, respectivamente, de Sevilla y Granada, y los señores D. Alfonso Porras Rubio y D. Fernando del Moral, Pbro.

ARAGON

Presentes: Excmo. Sr. D. Francisco Antonio Cavero, Jefe regional, y señores D. José María de Santa Pau, Jefe provincial de Teruel, y Don Pedro Legaz.
Adheridos: Excmo. Sr. D. Pascual Comín, ex Secretario General político del R[ey]; D. José María de Claver, Jefe provincial de Huesca; D. Jesús Comín, de Zaragoza, y D. Pedro Calvo, de Báguena.

CASTILLA LA NUEVA

Presentes: Excmo. Sr. Marqués de Tamarit, ex diputado a Cortes y Ayudante que fué de Carlos VII; don Melchor Ferrer Dalmau, Director de «El Correo Español»; D. Miguel de Torres Valls, Administrador-Director del mismo diario; D. G. Arsenio de Izaga y Ojembarrena, Director que fué de «Juventud Tradicionalista», y D. Emilio Deán Berro. vicepresidente de la «Unión Social Tradicionalista», de Madrid.
Adheridos: Excmos. Sres. D. Rodrigo de Medina, ex secretario de Carlos VII, y D. Juan Pérez de Nájera, generales de nuestro Ejército, y señores Conde de Casasola y del Pinar, y Rvdo. D. Isaac García Sanz, Párroco de San Pedro, de Sigüenza.

CASTILLA LA VIEJA

Presentes: M. I. Sr. Dr. D. Ricardo Jiménez, canónigo de Burgos, D. Lorenzo de Cura, ex diputado provincial, D. Virgilio Sanjuán, Jefe local de Haro, y D. Juan Pablo, Huerta, ambos tenientes de alcalde de esta población.
Adheridos: Rdo. D. Aurelio de Ibarzábal, Pbro.; D. Andrés Bengoa, de Santander; D. Robustiano Olea de Laredo; D. Federico Paternina, de Ollaurri, y D. Fernando de Diego, de Santander.

CATALUÑA

Presentes: Excmos. Sres. D. Miguel Junyent, Jefe regional entonces y Director de «El Correo Catalán», ex senactor y ex diputado a Cortes; D. Luis Argemí, senador del Reino por Barcelona; D. Narciso Batlle y don Bartolomé Trías, diputados a Cortes por Barcelona y Vich, respectivamente; señores D. Joaquín Avellá y D. Domingo Valls, ex diputados provinciales y Jefes provinciales de Tarragona y de Lérida, y D. Juan B. Viza.
Adheridos: Excmos. Sres. Marqués de la Torre de Mediñá y Barón de Vilagayá; D. Juan María Roma, diputado provincial y Director de «El Centinela Catalán»; D. José María Marqués, diputado provincial; D. Víctor José Olesa, ex diputado provincial, D. Francisco de P. Cambús.

EXTREMADURA

Adherido: Excmo Sr. Marqués de Matallana, Jefe provincial.

GALICIA

Adherido: D. Alberto Paredes, ex Director de «El Requeté».

LEON (Reino de)

Presentes: Excmo. Sr. D. Ildefonso Muñiz Blanco, Jefe Regional; Rdo. D. Antonio Alonso, Beneficiado de la Catedral de León; D. Luciano Esteban Polo, y D. Baltasar L. de Guevara.
Adheridos: D. José Maria Crajal, Jefe provincial de Palencia; D. Nicasio Sánchez Mata, Jefe provincial de Salamanca y Decano de su Universidad; don Pantaleón Gómez Casado; D. Eduardo Junco; don Miguel Díaz, y don José de Larrucea y Lambarri, de Valladolid.

NAVARRA

Presentes: Excmos. Sres. D. Ignacio Baleztena, Jefe regional y concejal de Pamplona; Marqués de Vessolla, ex senador del Reino; Barón de Oña, concejal de Pamplona, y señores D. Blas Morte, vicepresidente que fué de la Diputación foral; D. Francisco Martínez, ex jefe regional y ex diputado provincial; D. Francisco Errea, diputado provincial; D. Tomás Mata, teniente de alcalde de Pamplona; D. Justo Gortáriz, concejal de este mismo Ayuntamiento; D. Pedro Santa Cruz, Beneficiado; D. Basiliso Oteyza, y D. Martín Echarren.
Adheridos: D. Joaquín Baleztena, diputado a Cortes por Pamplona; D. Martín Larrayoz, concejal; RR. PP. Tomás Garrido y Fabián Linares; don Casildo Arostegui, D. Esteban Martínez Vélez, ex diputado foral, y D. Dámaso Munárriz.

VALENCIA

Presentes: Excmo. Sr. Marqués de Villores y don Enrique Adrién.
Adheridos: Excmo. Sr. D. Manuel Simó, ex Jefe regional y ex diputado a Cortes; D. Fernando de Rojas, ex diputado provincial; D. José Galán y Benítez, D. José Feliú, D. José Feo Cremades y don Francisco Aparisi.

VASCONGADAS

ALAVA
Presentes: D. Donato Nicolay, D. José Pérez de San Román y D. Luciano Salazar, Pbro.

GUIPUZCOA
Presente: Excmo. Sr. Marqués de las Hormazas.
Adherido: D. Juan Mocorrea.

VIZCAYA
Presentes: Excmos. Sres. Conde de Arana, Jefe señorial y ex senador del Reino, y D. Esteban de Bilbao y Eguía, ex diputado a Cortes por Tolosa y Senador del Reino por Vizcaya, y señores D. Domingo de Llona, diputado provincial; Don Ignacio María de Plazaola, concejal de Bilbao; D. Francisco de Santiago Marín, Notario de esta capital; D. Elías Luisa, y D. Pablo Ingunza.
Adherido: Excmo. Sr. D. Celestino de Alcocer, ex Jefe regional y ex diputado a Cortes por Laguardia y Vitoria.

DON JAIME DE BORBÓN EN BIARRITZ
De izquierda a derecha: D. Juan María Roma, D. Jaime de Borbón,
D. Luis H. de Larramendi y D. Julio de Urquijo.
Después de la guerra europea y para resolver el conflicto planteado por dimisión de la Junta Nacional Tradicionalista en aquella época, son llamados por D. Jaime en Biarritz, los señores Larramendi, de Urquijo y Roma.


COMIENZA EL ACTO

Todos permanecían en pie.

El Caudillo de la Tradición, con grave continente, palabra reposada y claro acento alterado por la emoción, saludó a sus leales en estos sencillos y severos términos:

«Os manifiesto, antes que nada, mi más sincera gratitud por haber correspondido tan unánime y entusiastamente a mi convocatoria, inspirada en mi ferviente amor a la Bandera de la Tradición y a nuestra querida e infortunada España.

Todos, en mayor o menor grado, habéis hecho un verdadero sacrificio al venir hasta el destierro; pero todos debéis meditar en que esto, y mucho más, lo exige, con angustiosos clamores, la salvación de la Patria.

Ante obligación tan suprema e ineludible, ni vosotros ni Yo podíamos vacilar un instante. Por esto nos congregamos hoy aquí.

Ni por convicción ni por temperamento, soy aficionado a declaraciones utópicas y a discursos ampulosos; prefiero lo práctico a lo teórico, los hechos a las palabras, la verdadera sencillez al falso retoricismo.

Informado en este criterio, he procurado encerrar mi pensamiento en claras y ceñidas manifestaciones, que ahora os leerá mi Secretario político en España y que deseo que todos mis leales las reciban como sentida expresión de mis ideas y aspiraciones en los gravísimos y decisivos momentos actuales.

Quiera Dios que ellas sean fecundas para la restauración de la Patria.

Sentáos.»

Una formidable ovación con vítores y aclamaciones acogieron las palabras de S. M.

Apagada la ovación, Don Jaime entregó un documento al señor Larramendi, ordenándole que procediese a su lectura y que terminaba con las siguientes y alentadoras palabras:

«Preparémonos, trabajemos para ser útiles a la Religión y a la Patria. La intención preferente, al convocaros, ha sido intensificar mi personal intervención en la dirección de la Causa, y así estar en una mayor relación con vosotros.

Os doy mi palabra de honor en prenda de que, si puedo equivocarme, no cedo a nadie en elevación de miras, pureza de intención y amor a la Patria.

Me debo a España y a la Causa, y en su defensa estoy dispuesto a perder la vida.  
Creo que recojo exactamente con mi propio pensamiento el de todos los presentes; y dispuesto a que intervengamos con más actividad en la política española, como eficaz fuerza y con prácticos procedimientos, he redactado las siguientes manifestaciones, que deben pasar a la nota oficial de esta Junta y ser norma fecunda de todos nuestros actos.»

ACUERDOS

La Comunión católico-monárquica actuará con más radicalismo que nunca en la pureza e integridad de sus principios y soluciones, puesto que los postulados más felices del pensamiento contemporáneo, las corrientes más sanas de opinión, fruto de la experiencia y la realidad, las necesidades que claman exigiendo solución ineludiblemente, todo muestra hoy la virtual eficacia y constante utilidad de nuestro Programa fundamental.

En su virtud:

A. — Intensificará la política religiosa, teniendo presente el carácter especial de la Causa que defendemos, no olvidando que el R[ey] sostiene con todo el vigor de su brazo y el amor de su corazón la Bandera católica frente a la liberal y revolucionaria, como sus augustos Predecesores Carlos V y Carlos VI y su amadísimo Padre, el inolvidable Carlos VII. Sometido a la Iglesia, como hijo sumiso, quiere restituirla toda la independencia que la otorgó el Redentor, y en particular la relativa a su misión docente y aquella independencia económica a la que tiene perfecto derecho, tan menoscabada en el régimen constituído.

B. — Dará una actividad más constante e intensa al esfuerzo colectivo referente a los problemas llamados regionalistas, para conseguir como fin primordial, que armonice la unidad de la Patria española con las legítimas aspiraciones forales, lejos de una política apasionada, personal y voluble, y así llegar a la dirección de toda la corriente de opinión regionalista, y, finalmente, para restaurar en España la vida foral castiza, que es una base imprescindible de la sustentación del orden, de la estabilidad de la paz social y de la prosperidad del país.

C. — Definirá, al propio tiempo que aumentará, la actuación de política social, sobre el esencial fundamento de la pronta reconstitución de las clases y corporaciones profesionales, manteniendo el puro y cristiano concepto de la propiedad hasta contra los atentados que, con espíritu contaminado de errores y prejuicios, le dirigen los propios partidos afines, y defendiendo, al par, con la mayor actividad y energía cuanto representa verdaderamente la dignificación de la clase obrera, llamada a disfrutar de tiempos nuevos, más justos y cristianos, si al cabo, como es de esperar, la revolución universal es vencida.

D. — Propugnará la desaparición del parlamentarismo, régimen absurdo, funesto y desacreditado en todos los pueblos, establecido sobre la guerra civil de los partidos permanentes; restaurando las Cortes representativas de las clases organizadas y de los intereses reales de la nación, con mandato imperativo, que define los deberes y responsabilidades y asegura el buen servicio y las justas sanciones para los diputados.

E. — Defenderá con mayor interés que nunca el principio de autoridad, que es clave en los problemas de la época y que sólo ella —la Comunión legitimista— sustenta verdaderamente en España.

F. — Contribuirá, por todos los medios políticos a su disposición, al prestigio del Ejército español, víctima del régimen imperante.

G. — Instaurará la realidad de la Administración de Justicia, hoy desconocida hasta el sarcasmo, y que precisa como fundamento indispensable de la vida civil.

H. — Aprovechará la excepcional situación en que España ha quedado a consecuencia de la neutralidad durante la guerra, para plantear una base sólida de la futura política internacional, que, por el momento, no puede ser de alianzas ni de manifestación de inclinaciones comprometedoras, sino de cordialidad con todos los demás países, de juiciosa expectativa, mientras el horizonte universal de la política extranjera no se aclare y defina.

I. — Estudiará, propagará, defenderá y promoverá las obras públicas que España para su prosperidad necesita, y que en la palabrería de la política de los partidos jamás requieren seriamente inolvidable la atención nacional, ni llegan a realizarse, y, asimismo, prestará la consideración debida a la agricultura y a la industria; facilitándoles todos los elementos económicos para su completo desenvolvimiento y asegurándoles, con una absoluta estabilidad social, la consolidación de su desarrollo.

J. — Expondrá con claridad, en la propaganda, la armonía entre el sano pensamiento moderno y nuestra significación doctrinal, y hará ver que la situación crítica de España, insoluble con todos los procedimientos liberales, tiene forma sencilla de resolverse en la paz espiritual, en la organización tradicional foral y corporativa y en el principio de autoridad que expresa el lema de nuestra Bandera: DIOS, PATRIA, REY.

***

Después de tan importante asamblea, Don Jaime recibió a los grupos regionales, firmó nombramientos, y luego quiso obsequiar a sus leales con un banquete íntimo que sirviera de despedida a las representaciones del Legitimismo en el solemne acto celebrado y fuera, a la par, testimonio de su amor y de su gratitud hacia todos por haber tan diligentemente respondido a su convocatoria y cooperado con tanto entusiasmo a los fines de la asamblea descrita.

Por último, concedió audiencia privada a los Delegados de las diversas regiones a fin de tener exacto conocimiento de cada una de ellas.


Extraído del Álbum Histórico del Carlismo: 1833-1933-35 (pp. 284-288)
Reseña en El Correo Español, órgano oficial de la Comunión Tradicionalista (3 de diciembre de 1919)

divendres, 7 d’octubre de 2016

Carlos Javier de Borbó Parma no és el rei legítim

NI D'EXERCICI NI D'ORIGEN



Davant l'anunciada visita d’en Carles Xavier de Borbó-Parma a Barcelona, i per a advertir el poble català i la resta d'espanyols de les més que possibles confusions i heterodòxies de les seves paraules i actes públics, els carlins catalans declaren que:

1- No hi ha constància de la voluntat d'en Carles Xavier a acceptar els cinc fonaments de la Legitimitat espanyola que va establir el rei Don Alfons Carles com a condició indispensable per al seu futur successor: (1) la Unitat Catòlica, (2) la constitució natural i orgànica dels Estats i Cossos de la societat tradicional, (3) la federació històrica de les diferents regions de la Pàtria espanyola, (4) l'autèntica Monarquia tradicional i (5) els principis, esperit i mateix estat de dret i legislatiu anterior a l’anomenat dret nou.

2- Cap de les declaracions publiques d’en Carles Xavier de Borbó-Parma i els manifestos apareguts en el seu nom estan en la línia doctrinal del pensament polític carlista; és a dir, no tenen gens a veure amb el pensament tradicional català. Per contra, tots ells s'inscriuen en corrents de les ideologies de la modernitat, amb un apropament al nacionalisme que repugna als carlistes catalans.

3- El seu fill no te cap dret al Tron d'Espanya. El legítim Estat de dret i legislatiu de la Monarquia espanyola establia una successió semisàlica agnada a la Corona, que és la tradicional de la Corona d'Aragó. Una pragmàtica contra aquesta norma no podia establir-se sense el concurs de Corts convocades expressament a aquest efecte. Contra aquest abús despòtic de Ferran VII es van alçar els carlins. El mateix abús despòtic suposa considerar els descendents d'un matrimoni desigual, no dinàstic, com a successors al Tron. Aquest és el cas del fill d'en Carles Xavier de Borbó-Parma.

Alguns carlistes catalans hem tingut ocasió de saludar a Barcelona en altres ocasions en Carles Xavier de Borbó-Parma. I hem desitjat que acceptés els principis intangibles de la legitimitat espanyola. Lamentem que no hagi donat aquest pas.

Carlistes del Principat de Catalunya, 7 d'octubre de 2016.
Festivitat de la Mare de Déu del Roser.

diumenge, 11 de setembre de 2016

Testimonio del requeté Juan Riera Bartra (1913-2013)

Nací en 1913, en el barrio de San Andrés de Palomar, en Barcelona. Fuimos diez hermanos, pero dos murieron de niños y otro hermano más siendo muy joven, así que solo quedamos siete. Éramos una familia era muy religiosa: mi hermano Ramón padecía una enfermedad rara que se llama atrofia muscular progresiva, y que en aquel momento no tenía curación. Todos los años iba de peregrinación a Lourdes acompañado de mis padres y de una hermana para pedir su curación, y el tercer año que iba, con 16 años, murió por el camino. Unos días antes, mi madre le dijo: «mira Ramón, me parece que este año no podrás ir porque tienes fiebre y no te encuentras bien», pero él le contestó: «no mamá, tengo que ir que este año seguramente la Virgen me curará». Montó en el tren, y durante el camino, entre Narbona y Carcasona, murió mientras le auxiliaba un jesuita que viajaba en el mismo vagón, y quedó enterrado allí, en Lourdes.

La familia nos habíamos dedicado de siempre a los curtidos; mi abuelo ha había montado a principios de siglo una fábrica de curtidos en San Andrés, que luego tuvo que vender mi padre por una crisis. Sin embargo, al cabo de un tiempo tuvo una oportunidad y alquiló otra fábrica de curtidos con la que continuamos en la misma actividad.

Mi padre en principio no era de ningún partido político, pero tenía un pariente que era muy carlista y después de acompañarle varias veces a mítines, aquello le gustó y se hizo carlista. Era un hombre muy conocido en el barrio, Presidente del Carlismo allí, en San Andrés, y durante varios años fue concejal carlista en Barcelona. En aquellos años los carlistas íbamos juntos con la Lliga Regionalista de Cambó, y en la lista del grupo dejaban dos puestos para concejales carlistas.

Ramón Riera Guardiola (San Andrés de Palomar, 1876 - 1955)
Jefe de la Comunión Tradicionalista en la ciudad de Barcelona en 1936.
Necrología del padre publicada en La Vanguardia Española

Luego, durante la República, el ambiente se fue caldeando, y aunque en el barrio no hubo una persecución religiosa abierta, sí había dificultades. Recuerdo que en una de las elecciones acompañé a mi padre a votar y en el colegio encontramos a un grupo de monjas a los que unos señores de izquierdas no les dejaban votar: «las monjas pues no tienen derecho a votar», decían, y mi padre se les enfrentó: «¿no son mujeres?, pues entonces pueden votar como el resto». No sé cómo acabó la cosa, pero había tensión en la calle.

Como carlistas, estábamos comprometidos con el Requeté de Barcelona, así que el 18 de julio, a la madrugada, nos dieron la orden de que los jóvenes nos concentráramos cerca de la plaza Universidad y los adultos acudieran a los cuarteles de San Andrés. Sin embargo, como yo iba con mi padre y un tío, y vivíamos allí, fuimos los tres al cuartel de San Andrés. Allí nos juntamos gente de Renovación Española y bastantes carlistas. Pasamos muchas horas allí en espera de noticias, sin hacer nada, hasta que pasó un avión y tiró una bomba contra el cuartel, aunque cayó fuera.

Entonces se decidió ya salir, y el capitán que debía conducirnos al interior de Barcelona, al arengarnos justo antes de salir, para contentar a la tropa, tuvo la idea de gritar “viva la República”, con lo que uno de nuestro grupo de requetés gritó al revés, “muera la República”. Los carlistas quedamos descontentos, dejaron los fusiles en el suelo y dijeron: «por eso nosotros no salimos. No hemos venido aquí a salvar la República». Vino entonces el coronel a intentar arreglar la situación, porque lo hicieron mal; sin hubieran empleado para arengarnos algo que nos contentara a todos, como “viva España”, se podía haber evitado.

A última hora de la tarde, el coronel nos comunicó la situación: «miren, el movimiento de momento está perdido, así que vayan de regreso a sus casas». Mi padre y yo fuimos andando a casa, mientras mi tío cogió andando la carretera porque tenía a la familia veraneando cerca de Barcelona.

Nosotros llegamos a casa, pero a mi tío, que por lo visto le debieron ver salir de los cuarteles, lo detuvieron a por la carretera y lo llevaron al ayuntamiento de Moncada, donde se juntó con otros detenidos, entre ellos al jefe del Requeté de Barcelona. Al día siguiente, a la madrugada, se los llevaron en un coche a las afueras del pueblo, entre Moncada y Mollet, muy cerca de Barcelona, les dijeron bajar y les fusilaron junto a la carretera. A mi tío le pegaron un tiro en la cabeza y cayó muerto, pero el Jefe del Requeté de Barcelona tuvo más suerte: una bala le rozó, se tiró al suelo y lo dejaron por muerto. Luego él llegó andando hasta Tarrasa, su pueblo, y después de que le curaran pudo preparar el paso por los Pirineos a la España nacional.

La persecución a los carlistas en Cataluña fue implacable: los que no fueron asesinados acabaron encarcelados o tuvieron que pasar a Francia para salvar el cuello. El caso de Tomás Caylá, el jefe de los carlistas de Cataluña, fue especialmente cruel: lo asesinaron en la plaza de Valls, su pueblo, dejaron el cadáver allí expuesto y avisaron a su madre «para que fuera a buscar a su hijo».

Cuando mi padre y yo llegamos a casa, unos vecinos pasaron a avisarnos de que los milicianos iban a venir a por nosotros, para que nos marcháramos si no queríamos que nos llevaran detenidos. Salimos para Barcelona, a casa de una hermana donde pasamos varios días, hasta que nos dimos cuenta de que tampoco aquél era un lugar seguro. Pasamos entonces a la casa del contable de la fábrica, que tenía doble nacionalidad, francesa y española, con la idea de que quizá por eso estaríamos allí más protegidos.

Aprovechando que mi cuñado era médico y tenía un pase para poder entrar y salir de Barcelona, nos fue sacando de la ciudad de uno a uno, como si fuéramos sus ayudantes, para llevarnos a Moncada, el pueblo donde solíamos pasar el verano. Una vez allí, le salió un trabajo como médico en Santa Pau, cerca de Olot, así que nos trasladamos toda la familia allí. Era un pueblo tranquilo, pacífico y había algún carlista que nos ayudó. Además, para no levantar sospechas nos distribuimos en diferentes casas del pueblo.

Después de estar un mes escondidos en el pueblo, tanto yo como mis dos hermanos, decidimos cruzar a Francia para a zona nacional y poder combatir por nuestras ideas. Buscamos un guía de confianza, cogimos un coche de línea y nos bajamos cerca de la frontera; luego descendimos por una pendiente que conocía el guía ya en dirección a Francia. Por el camino encontramos a unos payeses que, extrañados, nos preguntaron: «¿dónde vais por aquí?», a lo que respondimos: «a cazar». Anduvimos hasta pasar la frontera, y el guía regresó. Una vez allí, nos hicieron un pase para poder ir a Perpinyà, donde nos habían informado que un carlista había montado un punto de ayuda para los que nos pasábamos. Nos proporcionó billetes de tren a Irún y nos dio instrucciones.

Una vez que cruzamos a España por Irún los tres hermanos nos presentamos inmediatamente en la oficina de alistamiento de San Sebastián. Pedimos incorporarnos al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, como la mayoría de catalanes, pero no fue posible: «lo sentimos, pero ya está cubierto», dijeron. Entonces, mi hermano Ignacio y yo, como teníamos carné de conducir, pedimos ir en tanques de combate, mientras que Luis, al ser estudiante de Medicina, entró como sanitario en un batallón.

Requetés en un blindado, en 1938 en el frente de Cataluña.
Archivo Gastañazatorre Urizar.

En cada compañía de nuestra unidad íbamos tres tanques Krupp y otro Maybach, en el que solía ir el capitán, y cada carro tenía una dotación de dos personas: el conductor y el tirador. Cada tanque estaba armado con un cañón o dos ametralladoras en la torreta giratoria, y nuestra función era ir siempre delante del batallón, hacer rutas antes de los ataques para descubrir si había mucha resistencia y a veces proteger a la infantería en los avances. En alguna ocasión oficiales alemanes nos dieron clases sobre cómo manejar los carros y nociones básicas sobre táctica de la guerra con tanques, pero como realmente se aprendía era andándolos.

El blindaje soportaba las balas, pero no las granadas de artillería. Recuerdo que en una ocasión impactó una granada encima de uno de los tanques de nuestra compañía, y la torreta saltó por los aires matando al tirador, un chico joven de Barcelona. Estalló la munición y el conductor también murió carbonizado; mi hermano y yo sacamos los cuerpos y los cubrimos con mantas. Luego los cargamos en una furgoneta camino de Zaragoza, donde debían tener parientes.

Sin embargo, lo más duro para nosotros era el calor. Allí dentro metidos, con el calor que desprendía el motor y el sol sobre la chapa, el ambiente se hacía insoportable.

Nos tocó operar en los frentes de Madrid, Toledo, Teruel y la parte del Ebro. En Teruel recuerdo que no lo pasamos tan mal como otros, porque el motor nos hacía de calefacción y con ese frío iba bien. Luego, a la noche, nos retirábamos a alguna casa y dormíamos entre la paja. A las afueras de Teruel tuvimos acciones fuertes; recuerdo un avance hacia las líneas rojas: crucé con el tanque la zanja de la trinchera de los rojos y entonces levantaron los brazos en señal de rendición.

La única vez que fui herido fue en Villalba de los Arcos, cerca de Gandesa. Aquellos días nos ordenaron apoyar al tercio de Montserrat, que sufrió cantidad de bajas, y como no había tanques operativos para todas las dotaciones nos turnábamos: un día salía yo con el tanque y al día siguiente mi hermano, y yo me quedaba en el pueblo de descanso. Estando en la entrada de una casa, cayó un obús de artillería, y me entró metralla en el pié. Una cosa de poca importancia, pero no me dejaba caminar. Me evacuaron a Zaragoza hasta que la metralla se movió de sitio y no me dio más molestias, tanto es así que todavía llevo aquella metralla en el pie.

También mis hermanos tuvieron suerte y terminaron bien la guerra, únicamente con pequeños sustos. A Ignacio, durante una ruta de inspección, le estalló cerca una bomba y le hizo una herida de poca importancia en la espalda.

Ignacio Riera Bartra, concejal de Barcelona entre 1961 y 1966
(revista de las fiestas de San Andrés de 1965)

Luis tuvo aún más suerte: una noche, mientras dormía con otros tres compañeros debajo de un árbol, comenzó de madrugada un ataque de la artillería roja; cayó una bomba matando a los otros tres, y el único que salvó la vida fue mi hermano.

De aquellos años tengo muchos recuerdos, incluso hice un pequeño librito de memorias sobre mi paso por los tanques. Todavía procuro asistir a todos los actos que organiza la Hermandad del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, la unidad que mejor simboliza el espíritu y los motivos por los que combatimos muchos catalanes en aquella guerra, aunque la historia no se acuerde casi de nosotros.


Tomado de Juan Riera Bartra, Fundación Ignacio Larramendi

***

Uno de los hermanos, Luis Riera Bartra, fue doctor en ginecología. Lamentablemente la clínica médica de Barcelona que en su honor lleva el nombre de Institut Riera Bartra, dirigida por su sobrino, el Dr. Ramón Riera Rovira (hijo de Ignacio Riera Bartra), realiza todo tipo de prácticas inmorales, indignas del buen nombre de esta antigua familia carlista.

dilluns, 5 de setembre de 2016

Entrevista a Josep Bru i Jardí (1893-1983), periodista i carlí català.

JOSEP BRU JARDÍ

«Per a nosaltres, Espanya pel damunt de tot»

Josep Bru i Jardí
(Tivissa, 1893 - Barcelona, 1983)

«El Carlisme català va alçar-se el 19 de juliol de 1936 ni més ni menys que per a la salvació d'Espanya» acaba de dir-me, rotundament convençut de les seves paraules, el benvolgut company en la Premsa senyor Josep Bru Jardí, figura preeminent de la Comunió Tradicionalista a la nostra regió. Conversem al seu domicili de la barriada de Sant Gervasi, on he trobat cordial acollida, el 27 d'octubre de 1967.

Són molts els qui arreu d'Espanya no arriben a explicar-se el cas d'aquest respectable nucli —no pas organització política segons els seus militants, ans Comunió— que arrenglera, en les seves files, entusiastes de totes les condicions socials; els més, per tradició familiar, però sempre, això sí, per absoluta convicció pròpia. Tots ells entenen la doctrina tradicionalista igual que una solució per als problemes de tot ordre que pateix contínuament el país, tant perquè sol mirar enrera quan convé —molt fa semblar-ho llur executòria—, com també perquè sap guaitar endavant si es fa necessari, ja que els seus programes solen posar-se prudentment al dia, i així ho asseguren noblement.

El mateix Bru m'assenyala aquesta contradicció. «En el problema català som l'única solució viable. Nosaltres —afegeix— no ens conformem amb la incipient Mancomunitat del temps de la Monarquia, ni amb la Generalitat acceptada per la República. En això som i serem retrògrades. El nostre programa preveu el retorn de les coses d'aquesta regió al temps anterior a Felip V. Naturalment, alguna questió, posem per cas l'encunyació de moneda, ha periclitat. Llibertat autèntica dins l'autèntica unitat d'Espanya. Què et sembla? Mancomunitat i Generalitat són exponents de provincialisme, que és una creació artificiosa del pensament liberal del segle dinovè. Nosaltres postulem enfortir, vigoritzar les antigues regions amb el ple reconeixement dels drets històrics inherents, perquè, fruint novament de llurs furs i llibertats, ho entenem així, ens sentirem com el peix a l'aigua dins la unitat sagrada d'Espanya.

Ens inspirem, pots veure-ho, en la tradició. Volem pobles lliures dins una inconsútil vinculació i compenetració d'ideals i sentiments; que les nostres institucions no es vegin atropellades ni pertorbades. ¿Comprens, ara, per què hem parat el rellotge quant als nostres punts de vista? En l'afer català ens hem plantat, ni més ni menys, que en el segle XVIII i ningú no ens treu- rà d'ací. En d'altres, potser també.

»—No obstant —em permeto observar— s'acusa el Carlisme que accepta, veu amb bons ulls, l'hegemonia de Castella.

»—Mai! No és veritat! —refuta amb energia.

»—Sempre aneu del bracet amb aquests nuclis assimilistes del centre, dels partidaris de la por a vosaltres, monarquia usurpadora, com durant la passada guerra civil.

»—No. El que ens passa a nosaltres amb els correligionaris de les restants regions, ha ocorregut exactament a tots els partits polítics catalans. Guaita, per exemple, la Lliga, que sempre ha lluitat amb la incomprensió d'aquelles classes conservadores. Castella vol seguir dominant, no ho deixarà així com així. ¿És que si Catalunya es trobés en una tan privilegiada posició, renunciaria per les bones? ¿Vols que parlem de França i d'altres països on predomina un centralisme a ultrança igual que el de Castella? ¿Creus, potser, que els líders de la II República eren procatalans? Van concedir l'Estatut a contracor...

»—Però van concedir-lo.

»—Espera un moment. ¿Amic de Catalunya Indalecio Prieto, l'home que va ensorrar el Banc de Catalunya? Com ell, tampoc no ho eren Alcalá Zamora, Azaña, Miguel Maura, ni tants d'altres que diria.

»—Si nosaltres reeixim —continua l'amic Bru—, les organitzacions polítiques desapareixeran, perquè no hi haurà partits polítics. També li haurà arribat, a la nostra Comunió, el moment de dissoldre's. I els nostres correligionaris de signe centralista, potser alguns a contracor, hauran d'acceptar l'estructuració de l'Estat com la preveu el nostre programa. Federalisme, no menys —assenyala.

»—¿Vostè creu honestament, cas que el Carlisme succeeixi a Franco, que tot el que es refereixi a nosaltres anirà com una seda, vull dir que trobarem tanta generositat com insinua?

»—Costarà més o menys, però més aviat costarà poc. Els nostres principis són per a tot Espanya. No hi haurà regateig. Això seria fer política, i nosaltres no volem fer-ne. La repudiem. Que Déu ens doni vida i salut per a comprovar-ho. El problema català, plantejat com ho fem nosaltres, sempre trobarà escalf i audiència en la gran comunitat espanyola.

»—Els carlins —torno a la càrrega— van formar part de l'Acción Española. [...]

»—Només per als efectes de l'enderrocament de la República. Nosaltres no governem —continua dient. Som oposició en moltíssimes coses que ocorren en l'actual règim des del primer dia.

» El senyor Josep Bru Jardí procedeix d'una família carlista, que arranca políticament dels avis senyor Joaquim Bru, secretari que fou del municipi de Tivisa (Tarragona), mort l'any 1869, i senyor Tomàs Jardí Benages. El pare del il·lustre interlocutor resta orfe al tres anys d'edat. La mare accepta segones núpcies perquè el postulant, a més de les seves qualitats morals, lluïa l'uniforme de requetè, ço que va enlluernar-la. Set germans eren els Bru Jardí. El senyor Josep, el primogènit, és l'únic que resta de tots ells.

La biografia d'aquest entusiasta de la Tradició espanyola és d'una contínua i absoluta fidelitat al seu pensament. Nat a Tivisa el 1893, passa a Barcelona, on cursa la carrera del Magisteri. Comença a escriure articles i més articles, abrandat sols dels seus sentiments polítics que mai no renunciarà. Fa el servei militar a Lleida, interinant amb la direcció de El Correo de Lérida. Quan el llicencien passa com a redactor polític a El Correo Catalán de Barcelona, l'any 1918. Assambleista de la Dictadura. Més tard, redactor en cap del diari La Razón, que dirigeix el senyor Julià Clapera Roca. També director-propietari de El Correo de Tortosa. Cap de negociat de l'Institut Municipal d'Estadística a Barcelona. Cap provincial del Carlisme a Tarragona. Sempre, sempre, en el camp espanyolista, però, això sí, «mai assimilista», té molt interès de puntualitzar; demana que no deixi de recordar-ho en les respostes.

Capçalera d'El Correo de Tortosa (exemplars a la Premsa Digitalitzada)

«—Els carlins —explica ara—, que estimen Catalunya com el qui més, rebutgen el terme "catalanisme", que ha estat polititzat en un sentit que es presta a equívocs. Nosaltres ni amb els qui criden "mori Espanya", infame renec, ni amb els que es neguen a vitorejar-la. Per a nosaltres, Espanya pel damunt de tot, perquè Espanya és la pàtria de tots i és Catalunya mateixa. Qui gosaria negar-ho? Tota idea o tendència de signe secessionista la frenem amb energia, perquè sentim Espanya intensament.

»Catalans a seques, molt orgullosos, i prou. ¿Cal demostrar-ho? Nosaltres arborem la bandera barrada juntament amb la del país en les nostres assemblees i  aplecs. Oradors nostres s'expressen en català en els actes púlbics. Només caldria! Hi ha una hemeroteca tradicionalista molt nodrida i un cançoner català de la nostra gent que ho acredita. Venerem amb devoció la Moreneta. Als nostres cercles es ballen sardanes, es reciten poesies en aquesta llengua, es fa teatre català, es cultiva tot el que respira aquest sentiment tant nostre... Però, compte; desproveït d'accent nacionalista i de sentit polític. Algunes vegades ens hem vist involucrats en la política. Recorda que vam formar part de la Solidaritat Catalana, amb el beneplàcit de Vázquez Mella, que, en ple Congrés va alentar-nos en diverses ocasions. Durant la Mancomunitat de Prat de la Riba, una de les vice-presidències va ostentar-la el pròcer tradicionalista senyor Lluís Argemí de Martí. Recorda, també, que abans de la guerra civil, El Correo Catalán i d'altres periòdics nostres, publicaven articles i col·laboracions en llengua catalana. Del El Correo Catalán et diré, per si no ho sabessis, que, abans del 1936 s'havia projectat de convertir-lo en un periòdic bilingüe. La contesa no va donar-nos temps. Naturalment que cultivem, i amb molt d'honor, la llengua castellana, que és el vehicle indispensable per a entendre's totes les regions i amb els pobles germans d'Amèrica.»

—Tot això és innegable —li faig.

»Prossegueix el temari.

«—¿Quines possibilitats adverteix per al Carlisme en els moments actuals? —i recordem per segona vegada que aquest interviu és fet la tardor del 1967.

»—Totes més que cap. Correspon a nosaltres recollir el llegat, l'esperit del 18 de juliol. S'han de corregir errors que resten en peu, igual que tantes coses d'ací. Posar Espanya en ordre, restaurar la pau interior a totes les regions, mirar endavant i mirar endarrera. Volem amb la dinastia legítima, una Espanya tradicional i católica, encara que no som retrògrades.» *1

Demano per l'aportació brindada a la sublevació militar.

«—La República ha estat el que nosaltres suposàvem. No, mai, una solució per als problemes del país. Amb desori no es pot anar enlloc. La República la vam rebre amb les ungles. No ens va enganyar a nosaltres. I com que anava seguint camins tortuosos que prevèiem, hem lluitat per enderrocar-la. Tu compara els temps del Front Popular, per exemple, amb el temps d'ara que es pot sortir de casa tranquil·lament. La nostra aportació ha estat substancial arreu.

»—Quant a la nostra regió... —insisteixo.

»—Més de dos mil requetès ben preparats, vull dir amb perfecte instrucció militar, i uniformats vàrem posar a la disposició de l'Exèrcit.

»—¿Com funcionaven els òrgans superiors de la Comunió?

»— Hi havia una junta regional. Al seu davant el cap regional i delegat regional, Tomàs Caylà. La formàvem el senyor Ramon Riera, per Barcelona-ciutat; el senyor Josep Prat Prim, per Barcelona-província; el senyor Ramon Lavaquial, per Lleida; el representant de Girona, el nom del qual no recordo en aquests moments, i jo, per Tarragona. Cap regional dels requetès, ho era el senyor Ramon Cunill. Tots, noms catalaníssims, com pots veure.

»—El senyor Caylà tenia contactes amb la UME [Unión Militar Española]?

»—Evidentment.

»—Sabíeu la nit exacta per a llançar-vos al carrer?

»—Ell és clar que sí. Tot estava planejat. Ara bé. Els carlins no érem tan optimistes, i suggeríem una segona línia als afores per acudir en ajut de la capital. Els militars, però, ho veien molt segur, i regatejaven la nostra presència. Vam suggerir, també, un aixecament partint de la província.

»—¿Què va passar-los als membres de la junta regional, un cop fracassada la sublevació?

»—El senyor Tomàs Caylà és detingut i occit. El cadàver, portat al seu poble de Valls i exposat a la plaça pública. Soler Janer ha dedicat un llibre a aquesta important figura de la Comunió. Explica que els assassins acompanyen la mare de Caylà a veure el cadàver. Ella el despitrega i quan veu que encara du l'escapulari de la Verge del Carme, va sentir-se molt confortada. Lavaquial s'amaga, però com a represàlia perquè no el troben, li maten un fill. També assassinen un fill a Cunill. Certament, Cunill va ésser tirotejat pels afores de la caserna de Sant Andreu. El deixen per mort. Aconsegueix, ferit i tot, escapar. Passarà a l'altra banda un dels primers.

»Per ordre de Fal Conde es reconstitueix, a Burgos, la junta de guerra carlista de Catalunya. Assumeix la presidència el senyor Josep Maria Anglés. Jo en seré secretari. Els senyors Cunill i Sivatte organitzen el Terç de la Mare de Déu de Montserrat, que nodririen els fugitius de la zona d'obediència republicana...»

Bandera del Terç de Montserrat

DOS GERMANS

Passats uns dies torno a casa de l'amic Bru. Vull que m'informi ara de la vicissitud de la seva sortida de Barcelona i arribada a l'altra zona, positivament ajudat pel seu germà Lluís, diputat de l'Esquerra Republicana de Catalunya. No hi posa cap inconvenient.

Anticiparé que per al cas que hagués triomfat el moviment militar, com tots els periodistes d'extrema dreta es troba la matinada del 19 de juliol en el Centre de Repòrters de la plaça de Catalunya amb el propòsit, que va malaguanyar-se, de fer sortir hores després un número extraordinari de la Hoja del Lunes. Deixem que ell mateix s'expliqui. Jo em limito a anotar a les quartilles.

«—Vivia aleshores a la barriada de periodistes de la plaça Sanllehí. Aviso a la muller. Em brinden asil uns amics de confiança. Torno, passats uns dies, a ocupar la meva plaça de funcionari municipal, per dissimular simplement. Passaré, més tard, al domicili d'un cunyat, Massagué Mateu, militant carlí, on procedeixo a cremar papers comprometedors. M'avisen que la Policia i les Patrulles de Control em cerquen arreu. Ara vaig a casa del meu germà Lluís, diputat de l'Esquerra al Parlament Català i president de "La Falç". [...]

Lluís, que té cura de tot, proporciona un document oficial a nom de Josep Rojals Pellicer, segons cognoms dels avis. Tot està previst. Utilitzant un cotxe oficial em porta Lluís, fins a Camprodon, on ens espera un amic d'absoluta confiança, Perramon, de l'Esquerra Republicana de Catalunya. Quan aquest diu que hauré de pujar a peu, i de nit, des de Molló fins a Prats de Molló, insinuo que potser l'asma que pateixo no m'ho permetrà. "Josep, jo no et deixo", fa el germà. Intervé Perramon: "Vostè, senyor Lluís, vagi-se'n tranquil. Deixa el seu amic —ignora que som germans— en les millors mans." Lluís —com li he agraït tota la vida!— decideix continuar amb mi. "No et deixo fins a l'altra banda." Després d'un sopar molt lleuger, el cotxe ens porta fins al poble de Molló on comencem la caminada. Lluís, sempre al meu costat, sol·lícit, animant-me contínuament —(li espurnegen els ulls al senyor Josep, quan ho recorda). Ens reunim en ple bosc amb un grup determinat. No eren ben bé roigs. Segons Perramon, la majoria són gent de l'Esquerra que fugen perquè hom diu que Companys ha decidit la incorporació dels cenetistes al Govern de la Generalitat. Uns altres pertanyen a l'Estat Català i van a adquirir armes per combatre els anarquistes.

»Continua la fatigosa ascensió. Em sembla que no podré arribar a la frontera. Lluís demana que em repengi al seu braç. "Va, Pepet —sento que em diu—. Ja hi som més a la vora". "Manca molt poc". "No et desanimis". Defalleixo un moment. "No puc més", clamo, llençat al sòl". Seu, descansem tots una mica". Mana que s'aturi l'expedició. Reprenem la caminada que a mi em sembla interminable, amb penes i fatics, i a la fi acabem el viatge a Prats de Molló. Ja som a França. Lluís m'abraça. "Estàs salvat — diu — . Però encara no estic content. Vull veure't a Perpinyà. Així me'n tornaré tranquil".

»Disposa bé Lluís. Perquè els gendarmes ens proporcionen un gros ensurt. Afigura't tu que pretenen que fem marxa enrera. Tot s'arranjarà. Portem uns papers no massa en regla. És clar que els meus... Però ningú no s'espanta, ningú no em coneix, ningú no va a delatar-me.

A Perpinyà autoritzen una breu estada per a recuperar-nos. Se'ns considera indocumentats en trànsit. Si no ens n'anem aviat, serem internats en un camp de concentració. Trobo a Lluís Ventalló. Passats tres dies em sento refet. Hem de marxar. Tot ho tinc disposat. Envio un telegrama al director de El Pensamiento Navarro, López Sanz, col·lega i correligionari, anunciant- li la meva arribada. Ve el moment de prendre comiat. "Gràcies, Lluís, mil gràcies per tot." "Pepet —em fa—. Tu mereixes això i molt més. ¿Què no hauries fet, tu, per mí?" Una forta, inacabable abraçada. També un petó.

Se separen els dos germans. L'un, Josep, vers Pamplona i Burgos, a servir els ideals de «Déu, Pàtria i Rei». L'altre, Lluís, els de «Catalunya i la República», a Barcelona. No es veuran mai més. Lluís Bru Jardí morirà exiliat a Xile, l'onze de maig de 1945.

Lluís Bru i Jardí
(Tivissa, 1894 - Santiago de Xile, 1945)

LA PREMSA ACTUAL NO M'AGRADA GENS

Formulo al senyor Josep Bru Jardí la darrera pregunta, ara en la seva qualitat de periodista. Ha estat els darrers quinze anys de llur vida professional redactor en cap del Diario de Barcelona.

«—¿Quina opinió li mereix el periodisme actual a Espanya?

»—No m'agrada gens. Molt millor el de l'avantguerra. Hi havia més companyia, les idees restaven al marge. Et contaré un fet. Quan jo dirigia a Lleida el "Correo" sortien allí d'altres periòdics de partit. Un, El Ideal, republicà, que portava Antoni Puch Ferrer. Ell i jo fundem l'Associació de la Premsa de Lleida. Era l'any 1915. Nomenem primer president Sánchez, corresponsal de Las Noticias. Vicepresident passo a ésser-ho jo. Puch, secretari general. Hi havia molta amistat en el terreny professional i privat. Els periodistes ens respectàvem recíprocament la nostra manera de veure les coses. Diré ara que el meu Correo de Lérida era tan i tan pobre, que no podia ni abonar la informació nacional i estrangera de les agències. Doncs bé, Puch, director de El Ideal em facilitava tots els dies, gratuïtament, les principals notícies.»

*1. Aquests darrers temps sembla que s'han produït divergències carlistes, força sensibles, en el panorama polític espanyol. Per un cantó, sota el cabdillatge del príncep D. Carlos-Hugo de Borbón-Parma, s'ha posat en moviment un Partit Carlista, autoproclamant-se socialista i filomarxista, mentre per altra banda, el príncep D. Sixto, germà de l'indicat príncep Carlos-Hugo, ha celebrat a Pamplona conversacions, en el curs de les quals «resta perfectament clar» —segons recull una nota oficial— que aquell Partit Carlista, definint-se com ja hem dit, «és per essència enemic dels sagrats principis defensats amb la sang de Navarra en els terços de requetès».

Joan Sariol Badía, Petita història de la guerra civil: vinti-tres testimonis informen, pp. 103-112 (1977)

diumenge, 28 d’agost de 2016

A Balmes

Jaime Balmes y Urpiá (Vic, 1810 - 1848)

Apóstol de la ciencia
con tu saber profundo,
pasaste por la tierra como gentil visión,
las almas y los pueblos
a tu númen fecundo
te rinden vasallage de amor y admiración.

En lazo misterioso
supiste cual hermanas
pintar sin confundirlas, a la razón y Fé,
en alas de tu genio
volaron soberanas
y el mundo las admira porque reinar las ve.

A la razón dijiste
lo que de grande encierra,
sus fueros limitados lograste señalar,
y de la Fé cristiana
tu pluma por doquiera
signó los purés lauros que debe conquistar.

La Religión y patria
cubren de siemprevivas
la tumba donde yaces, oh relucente sol,
evocan tu memoria
tus gigantescas obras
y en ecos de tu fama se cubren de arrebol.

Sublime sacerdote,
los labios al nombrarte
presagian los alientos de sana juventud
tus hechos y tus obras
al escolar le cuentan
lo que en el mundo valen, la ciencia y la virtud.

Septiembre, 1910

LA ATALAYA LERIDANA (Tremp, 15 de septiembre de 1910)

dimarts, 23 d’agost de 2016

La Cataluña patriota: Los paisanos del Vallés contra Napoleón

Al llegar los franceses al Vallés en marzo de 1809, era tal la superioridad de las fuerzas invasoras que los mismos generales franceses creyeron llegada la hora de la rendición total de la comarca, sobre todo teniendo en cuenta las amenazas de lo que pasaría si no lo hacían. Por eso, las avanzadas enemigas que se encontraban cerca de Canovelles, aprovechando tal vez que era Viernes Santo, enarbolaron la bandera blanca para parlamentar. Los vallesanos correspondieron, y entonces se avanzó un mensajero del general de las tropas francesas y en nombre de éstas les intimó a que depusieran las armas y regresaran tranquilos a sus casas, puesto que el ejército francés solamente hacía la guerra a las tropas regulares y no a los paisanos, y les informaba que si no accedían a tales propuestas tenía ya allí una división francesa, que esperaba otra y que pronto también llegaría la de Saint-Cyr, para obligar por la fuerza a los que no quisieran permanecer pacíficos de grado.

La contestación de los vallesanos no se hizo esperar. Al día siguiente, Sábado de Gloria, la entregaron por escrito al general francés en su mismo campamento de Granollers. Decía así:

Estos paisanos, que tienen a grande honor de ser una porción, bien que pequeña, de la noble, generosa y valiente Nación Española, están íntimamente penetrados de los males que han recibido de las tropas francesas en las muchas ocasiones, que por desgracia han invadido sus pacíficos domicilios: las casas incendiadas, los muebles y efectos robados, las tímidas mujeres violadas, asesinatos a sangre fría, y sobre todo profanados los objetos de la Religión de sus padres, han sido el fruto de sus servicios que habían prestado a aquellas tropas cuando el Gobierno Español mandaba alimentarlas.
Horrorizados justamente de tan duros procedimientos, no tienen otro arbitrio que repeler la fuerza con la fuerza, y por más que por sí solos no puedan sostenerse en sus pueblos abiertos e indefensos, se atrincherarán en los montes inmediatos, serán sus valles los fuertes que les defenderán y desde ellos opondrán a sus enemigos la más tenaz resistencia, mientras el Gobierno les ordene mirar como a contrarios a los vasallos de Napoleón.  
El general que manda en Cataluña a las tropas españolas es el conducto por el cual deben venir a dichos paisanos las órdenes a que deben sujetarse. En este instante se da parte a S.E. de la proposición que motiva, este escrito: sus mandatos serán los únicos obedecidos, y entretanto se espera de la benignidad del general francés, que cesarán las hostilidades en estos pueblos, que en este supuesto no cometerán alguna contra las tropas francesas, aunque permanecerán los paisanos en los puntos que ocupan.

Si contra toda esperanza fuera desatendida tan justa proposición, no habrá medio de que no se valgan estos naturales, para librarse de la invasión que padecen: son muchos sus recursos, nunca se rendirán a un poder que no les ha manifestado otro derecho que el de la fuerza. Émulos en valor y constancia de toda la España que resiste tan inmenso poder, no se separará jamás este partido de los nobles sentimientos que respeta la nación entera. El general Saint-Cyr y sus dignos compañeros, podrán tener la funesta gloria de no ver en este país más que un montón de ruinas; podrá gozarse como los caníbales de pasearse sobre los cadáveres que sacrificare a su furor, pero ni ellos, ni su amo dirán jamás, que este partido del Vallés, rindió la cerviz a un yugo que justamente rechaza toda la Nación.

Esto responden todos los paisanos del Vallés representados en los que ocupan las expresadas alturas. A 1.º de abril de 1809.

LOS PAISANOS DEL VALLÉS.

Historia crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña (Antonio Bofarull y de Brocá, 1836)

dimecres, 17 d’agost de 2016

El General Juan Romagosa

(La Bisbal del Penedés, 1791 - Igualada, 1834)

Don Juan Romagosa, Mariscal de Campo en 1820, entusiasta de la causa realista —que le llevó a ponerse a las órdenes de la célebre Regencia de Urgel en su campa­ña contra los liberales— y, por último, gobernador político-militar de Mataró y de Ciudad Rodrigo, marchó a la emigración, tan pronto como expiró Fernando VII, para ofrecer su espada a Carlos V.

Hallábase en Italia, cuando éste le nombró, en 1834, Comandante general de Cataluña, con el empleo de teniente general, a fin de que, de acuerdo con el Infante don Sebastián, dirigiese las operaciones de la guerra en el Principado.

Esclavo del deber, fletó en Génova un bergantín, a bordo del que arribó el 12 de septiembre de aquel año a las playas de San Salvador y punta de Bazá, burlando la vigilancia de los cruceros españoles y franceses.

Dictó las primeras disposiciones como General en Jefe y, oculto en la casa del párroco de Selmas, planeaba el levantamiento de los leales catalanes; mas, descubierto por los agentes de Llauder, comandante general cristino de la región, fue conducido a Igualada y pasado por las armas el [17 de agosto de 1834].

Idéntico fin tuvo su secretario, como lo tuvo por aquellos días, en Lérida, D. Ramón Aldama. Los tres dieron pruebas de valor y de fe ejemplares en aquellos trá­gicos momentos y su sangre generosa regó las tierras del Principado, terreno fértil en heroicos soldados de la santa Causa.

EL CRUZADO ESPAÑOL (16 de agosto de 1929)

diumenge, 14 d’agost de 2016

80 aniversari d'en Tomàs Caylà i Grau

Amb motiu del 80 aniversari de l'assassinat de Tomàs Caylà, cap regional de la Comunió Tradicionalista a Catalunya, reproduïm l'escrit que el capellà Mn. Marcel·lí Robert i Sendra, rector de La Canonja que havia estat amic d'en Caylà, va escriure amb motiu del 40 aniversari:

Quaranta anys després

(14 d'agost de 1936)

Tomàs Caylà i Grau (Valls, 1895-1936)
Per un deure d'amistat i de justícia, porto avui a la memòria dels vallencs a don Tomàs Caylà i Grau, últim Cap Regional de la Comunió Tradicionalista de Catalunya i insigne vallenc, i a tots aquells qui per amor a Déu i a Espanya donaren generosament la seva vida.

Regirant papers vells he trobat cartes que parlen de Caylà. ¡Qui no el coneixia en aquella temps de la República! Lluitador infatigable. El seu amor a la Pàtria s'unia a les seves creencies catòliques.

Fer una descripció de Caylà, és desenvolupar un conjunt de virtuts cristianes i cíviques que un hom queda admirat. Només cal donar un cop d'ull al setmanari Joventut, d'aquell temps (abans del 36), els seus discursos en actes marians, les seves intervencions en el Saló de Sessions de l'Ajuntament de Valls.

Pot fer-se una radiografia cívico-religiosa d'ell: home senzill i fort, prototipus del qui posseeix la virtut de la fortalesa. Profundament religiós, sense la qual no s'entendrien les lleves actituts moltes vegades heroiques. L'advocat insubornable, el periodista buscador de la veritat. el Conseller municipal sempre al servei del poble, mai del caciquisme. Home lleial, i això ho sabien els seus adversaris polítics. Per cumplir amb Déu i la Pàtria s'ho jugava tot. Per això afronta més d'una vegada la presió innoble dels qui formaven la majoria. El seu exili a la ciutat de Lleida durant el Directori, la seva expulsió, contra dret, del Saló de sessions per la majoria republicana de Valls confirma el que hem dit.

L'home de l'acció social, incomprès per uns i altres. El cèlibe per a dedicar-se totalment als demés. El cooperativista puntal del Sindicat de Valls. L'incansable, d'ací d'allà, en busca de la bona gent dels nostres pobles. El Líder natural, que en mig de la seva bondat i bonhomía, arrastrava a la gent fruit d'aquell foc interior que irradiava a través de la seva personalitat. Mai el carlisme havia arribat tan amunt a Catalunya com en el temps d'aquells famosos «aplecs» de Montserrat i Poblet obra de la seva entrega a la Causa.

Aplec tradicionalista (carlista) a Montserrat, novembre de 1935. 

L'enamorat de les idees grans i despreciador de les baixeses dels qui volen pujar sigui com sigui. L'equilibrat, fruit de la seva vida interior, alimentada amb la Santa Missa, confessió, Direcció espiritual i enamorat de Crist Eucaristia.

Congregant exemplar i un dels fundadors de la mateixa. La Mare de Déu de la Candela alimentava el seu amor als demés i la rigidesa de la seva vida d'asceta.

És digne d'ell, d'aquesta llealtat als seus principis la carta dirigida a la seva mare. En un lloc de la mateixa expresa:

«van molt equivocats els qui creuen que la salvació de la Pàtria es trobaria en un govern de força que permetés continuar als poderosos gaudint amb quietud dels aventatges que la seva posició els dóna en una societat envilida, luxuriosa, egoista, materialista fins a l'extrem que s'ha allunyat de Déu, encara que externament acudís als temples

Més avall diu:

«Jo no sé quin serà l'esdevenidor que Déu te reservat a Espanya. Sigui el que sigui no cal perdre l'optimisme, perquè per damunt de tot sabem que els poders i les potestats de l'infern res podran en definitiva contra l'Església de Crist i pel que es refereix a Espanya, mai com ara hem de posar confiança en el cumpliment de la promesa del Sagrat Cor que regnarà a Espanya».

En La Hoja Parroquial de Valls, dedicada als dies tràgics, del 28 de juliol de 1946, l'allavors arxiprest de Valls, Mn. Andreu Roig, de santa memòria, ens diu entre moltes coses, al cumplir-se els 10 anys del 18 de Juliol:

«Molts homes i dones ofuscats per aquelles propagandes i excitats els seus més baixos instints, qual feres en llibertat, sense·frè ni sentiment diví i humà algú, es llençaren a la destrucció, al pillatge, a l'assassinat més horrible, a la persecució de tot el que tenia un regust de cosa religiosa, en fi, es desenrotllà la revolució més iniqua, més cruel que registren els anals de la nostra història....»

Plaça del Pati de Valls, on fou cruelment assassinat Tomàs Caylà.

I continua:

«Demanem un record cristià i piadós per a tants com foren víctimes de la furia revolucionària, la major part d'ells per el sol delicte de ser sacerdots o religiosos, de cumplir com a cristians, o tenir una ideologia més a to amb la raó i la dignitat humana... recordem nostres temples, nostres imatges, tantes coses sagrades sacrílegament profanades i destruides... Recordem amb ganes de perdó i de treballar per la seva dignificació espiritual i humana, a tants com, segurament per una ofuscació, foren els inductors i instruments de tantes desgràcies i crueltats... i a les autoritats que no cumpliren amb el seu indispensable deure... recordem també els danys d'ordre moral i espiritual que causaren.»
«Els fets del mes de juliol de 1936 constitueixen una gran lliçó; que la realitat de cada dia ens mostra que pocs l'han apresa. Fou una crida de Déu, que pocs l'han escoltat...»
«Que el pensament d'esdeveniments tan greus ens mogui a ser millors, a treballar per l'aixecament espiritual, moral, educatiu i cultural dels nostres pobles, a viure més santament, a ser més justos... és l'única manera posible d'evitar una futura repetició».

Recordo unes paraules d'en Caylà que a tots ens ha de fet pensar però principalment els qui volen aixecar bandera de seguidors del carlisme:

«A tots aquests i els qui han estat amics meus, trametre-lis, mare estimada, l'encarrec meu de què per damunt de tot i passi el que passi, no abandonin les creències del Catolicisme i no facin traïció a la fe». 

I acabo amb un prec de Mn. Andreu Roig, antic arxiprest de Valls:

«Fem, doncs, avui, santa memòria dels qui moriren per Déu i la Pàtria, i amb fervorosa pregària demanem que des de la Pàtria dels Justos on habiten per sempre, beneixin la Santa Església, a la nació espanyola, als seus familiars i amics, a tots els habitants de la nostra ciutat perquè seguint les seves lluminoses petjades caminem ferms i constants pels camins de la rectitud la justícia i la santedat».


Marcel·lí Robert

La Canonja, agost de 1976

JOVENTUT DE L'ALT CAMP (7 d'agost de 1976)