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divendres, 16 d’agost de 2019

Miquel Junyent i Rovira, insigne carlista català

Miquel Junyent
Tal dia com avui, el 16 d'agost de 1936, moria en Miquel Junyent i Rovira, poc abans que milicians armats d'Estat Català, Esquerra Republicana i la FAI entrassin al seu domicili per matar-lo.

Des de l'esclat de la Croada d'Alliberament, l'antic "jefe" carlí de Catalunya es trobava amagat, però, greument malalt i sense possibilitat de rebre atenció mèdica degut a la revolució, va decidir tornar a casa seva, éssent vist pels milicians hi feien vigilància. Els roigs van blasfemar quan la filla de Junyent els va comunicar que el seu pare acabava de morir, arribant un d'ells a proposar donar-li «el tir de gràcia».

Reproduïm a continuació unes notes biogràfiques que Víctor Saura va dedicar l'any 1998 a qui durant el primer terç del segle XX va ser director d'El Correo Catalán i un dels principals dirigents de la Comunió Tradicionalista a Catalunya:


MIQUEL JUNYENT 

«Un día me dijo el estimado Director, don Luis: Mañana vas a la Juventud Católica, para hacer la reseña de la velada literario-musical, y te fijas particularmente en el discurso de fondo que pronunciará un estudiante en Derecho, cuyo trabajo yo deseo que se publique algo extenso. Y en efecto; cuando llegó su turno ocupó la tribuna un apuesto jovencito, vestido de frac, que durante buen rato cautivó con su hábil dicción al auditorio, siendo muy aplaudido. ¡Era D. Miguel Junyent! 
¡Quién había de decirme a mí que aquel joven, imberbe, tenía que ser, con la ayuda del tiempo, el querido Director de El Correo Catalán y Jefe Regional del Partido Tradicionalista de Cataluña?». [8]


Miquel Junyent i Rovira va néixer a Piera (Anoia) l'any 1871 i va morir a Barcelona tot just començada la guerra civil, el 16 d'agost de 1936. Gairebé la meitat de la seva vida, 30 anys, la va passar dirigint El Correo Catalán, amb qui va haver d'amotllar-se a una monarquia massa liberal per a una mentalitat tradicionalista, a una dictadura que va decebre les expectatives que hi havien dipositat els car- Iins, i a una república que era a les antípodes del model d'Estat que ell i els seus proposaven. És, amb tot i les dificultats evidents, l'home que durant més temps va dirigir el «Correu», superant així al seu antecessor i, pel que sembla deduir-se del paràgraf anterior, descubridor.

El diari li va servir per fer carrera política, com aleshores era habitual, carrera que va començar representant els carlins catalans a la Solidaritat Catalana. En diversos moments de la seva vida, Junyent va ser regidor, tinent d'alcalde de l'ajuntament de Barcelona, diputat a Corts i senador. Dintre del carlisme, també va anar ascendint, primer dintre de l'executiva barcelonina i més tard a la catalana. Quan l'any 1919 es produeix l'escissió mellista, de la que parlarem més endavant, Junyent és el més ben situat per substituir Solferino (que s'alinia amb Vàzquez de Mella) en el càrrec de cap de la Junta Regional de Catalunya de la Comunió Tradicionalista. Com a insigne carlí que fou, Junyent va ser nomenat cavaller de l'Ordre de la Legitimitat Proscripta, i condecorat amb la Gran Creu de Carles III. [9]

Anys després de la seva mort, un home que al final de la seva vida el va tractar de ben aprop, Ricard Suné,[10] el va descriure en una de les seves comentades Estampas barcelonesas, amb les següents paraules:


«[...] Era el "director desconocido" porque su natural modestia le impedía concurrir a tertulias y espectáculos; pero también era el director de los grandes momentos, de los momentos decisivos. 
[...] Un articulo suyo [...] gravitaba sobre la opinión. Era reproducido por otros diarios que lo comentaban sabiendo lo que valía aquella expresión, que era mucho más que la de un partido. 
Su tacto, su buen sentido, le granjearon el respeto de sus propios adversarios, que aun hablan de él con admiración y elogio del barcelonísimo señor Junyent con aquella espontánea demostración de respeto paralela casi a aquella demostrada por los que nos iniciábamos —y aún algunos que ya estaban curtidos en el periodismo— levantándonos de nuestros asientos cuando entraba en la sala de redacción [...]». [11]


[8] ANÒNIM: «Memorias de un ex-reportero». A: Cincuentenario del... de diversos autors.

[9] PÉREZ DE OLAGUER, A.: «Junyent, Miguel». A: Enciclopedia Universal Ilustrada. Op. cit. Sulement 1936-1939, pàg. 457.

[10] Ricard Suñé (Barcelona 1913-1952) va entrar a treballar al «Correu» com a redactor de successos l'any 1930, i en poc temps va fer-se membre de la Joventut Carlista de Gràcia. Abans havia estat col·laborador de Las Noticias (1928) i redactor de Deportes (1929). Acabada la guerra civil, va continuar al «Correu», on durant força temps es va convertir en cronista de la ciutat a través de la seva columna diària que escrivia sota l'epígraf d'Estampas Barcelonesas. Va col·laborar amb nombroses publicacions carlines, on de vegades signava amb el pseudònim de Raül de Montcada.

[11] SUNÉ, R.: «El Barcelonismo de El Correo Catalán y Don Miguel Junyent i Rovira». A: El Correo Catalán (16 de desembre de 1951).


Saura, Víctor (1998): «Carlins, capellans, cotoners i convergents: història d'"El Correo Catalán" (1876-1985)», pp. 29-30.

dissabte, 11 de maig de 2019

El Obispo de Daulia, misionero en Australia y defensor del Carlismo

Tal día como hoy, 11 de mayo del año 1810, nacía en Mataró D. José María Benito Serra y Juliá, futuro obispo de Daulia.

La Comunión Tradicionalista se honró contándole entre sus más entusiastas y decididos afiliados, encontrando siempre sus partidarios un sabio consejo y palabras de alentamiento en el inolvidable Obispo de Daulia, en quien concurría también una circunstancia gratísima y de feliz recordación para todos los buenos jaimistas: el fue quien administró las Santas Aguas del bautismo a Don Jaime de Borbón.

Cuando en 1880 Alejandro Pidal quiso integrar a los carlistas en el régimen alfonsino mediante su proyecto de «Unión Católica», al que se oponía ferozmente El Siglo Futuro, el obispo de Daulia se pronunció a favor de las tesis siglofuturistas en una una carta al conde de Orgaz el 29 de enero de 1881, mientras buena parte del episcopado español se mostraban partidarios del proyecto pidalino. El apoyo que prestaron el obispo de Daulia y Mateos Gago a Nocedal sería determinante para que éste continuase editando su periódico, que se había planteado cerrar.

Poco después de fallecer Alfonso (XII), en casa del marqués del Busto, en Madrid, el obispo de Daulia recibió la visita de unos carlistas interesados por conocer si sería posible y oportuno combatir con las armas a la regencia de María Cristina, ante lo cual el anciano obispo se mostró animoso y les bendijo.

Reproducimos a continuación una biografía suya que fue publicada al morir este venerable obispo y leal carlista.



Biografía del Excmo. e Ilmo. Fr. D. José María Benito Serra

Este venerable Prelado nació el 11 de Mayo de 1810, en Mataró, donde para sustraerse de los desastres de la guerra de la Independencia que asolaba al país, se habían refugiado sus padres, habitantes ordinariamente en Barcelona. Concluida la guerra, volvieron a esta ciudad.

Apenas llegado a los diez años de edad, ya acababa los estudios de latinidad, y al mismo tiempo que se dedicaba a los de humanidades, fue obligado por sus maestros á convertirse en profesor de otros niños menos adelantados que él.

La vocación para el estado religioso se manifestó desde sus primeros años, pero las novedades políticas que agitaron a esta nación y la persecución suscitada contra los regulares, no le permitieron hasta en 1827 tomar el hábito de benedictino en el monasterio de San Martin de Compostela. La revolución había estallado de nuevo en España y un decreto del gobierno ordenó la clausura de todas las casas religiosas y su supresión. Dispuesto a todo sacrificio, incluso el de su vida, antes que faltar a sus votos, el Padre Serra abandonó España en diciembre del mismo año, y fue a buscar un asilo en el monasterio de la Cava en el reino de Nápoles, donde se entregó completamente a los estudios literarios. Habiéndole conferido el Capítulo de la Congregación de Monte Casino el título de Lector, enseñó durante varios años la teología dogmática y la moral, el derecho canónico, las lenguas griega y hebrea, y fue Rector del Seminario Conciliar hasta que, deseoso de emprender mayores trabajos para la gloria de Dios, se agregó en 1845 a la Congregación de la Propaganda, que le envió a evangelizar a los habitantes, poco menos que salvajes, de la Australia occidental.

Monseñor Juan Brady, Obispo de Perth, le nombró Vicario general y Prefecto de la Misión Central, y el Padre Serra, seguido tan solo de cuatro compañeros, se internó en los inmensos bosques del país, y a ejemplo de los Apóstoles, fundó con sus propias manos, a cien millas de la ciudad de Perth, un monasterio benedictino que denominó la Nueva Nurcia, en recuerdo de la patria del santo fundador de la Orden. Este monasterio adquirió pronto una importancia considerable, así por la extensión y grandeza de sus edificios, como por la numerosa familia benedictina que fue a refugiarse en sus claustros y a cultivar con el sudor de su frente las tierras inmensas que le rodeaban. La Propaganda Fide erigió en 1859 esta fundación en Prefectura Apostólica, confiando su administración al ilustrísimo Sr. D. Rosendo Salvado, Obispo ahora de Puerto-Victoria. Al principio de 1848 el Obispo de Perth celebró un Sínodo diocesano y quiso que el Padre Serra, su Vicario general, llevara los decretos a Roma. Él debía además exponer las necesidades de esta Iglesia naciente, a los Eminentísimos Cardenales de Propaganda, y elevarlas al conocimiento del Sumo, Pontífice Pío IX. ¡Cuál no fue su sorpresa al llegar a la ciudad eterna, saber que hacia 14 meses que el Papa se había dignado (proprio motu) elevarlo a la dignidad episcopal, preconizándole en el Consistorio de 11 de 1859 primer Obispo de Puerto-Victoria en la Australia Septentrional!

La carga del episcopado parecióle demasiado grave al Padre Serra e intentó rehusarla en su modestia, pero sus escusas no fueron aceptadas y debió doblar la cabeza ante la voluntad expresa del Papa. El 15 de Agosto de 1848 el Cardenal Franconi, Prefecto de Propaganda, le consagró.

La nueva diócesis, no sólo estaba falta de escuelas y de iglesias, sino que también se encontraba desprovista de las cosas que en toda sociedad son indispensables. La misión del Obispo consistía a la vez en convertir al catolicismo a aquellos hombres acostumbrados a vivir casi en el estado salvaje y atraerles al camino de la civilización. Necesitado de todo, so dirigió a Nápoles y España para allegar los recursos indispensables. Difícil es explicar el entusiasmo y ovaciones de que fue objeto el Prelado en su país natal. Doña Isabel dio ejemplo, y gran número de almas caritativas le proveyeron de todo lo necesario a su lejana misión, poniendo á su disposición un buque, el Ferrol, que cruzaba las costas de Italia, para conducirle a Puerto Victoria con 40 misioneros que habían reclutado.

El P. José María Benito Serra (imagen
tomada de Cultura - Espiritualidad - Carmelo)
Este buque estaba en el puerto de Cádiz para hacerse a la vela, cuando un despacho de la Propaganda hizo saber al ilustrísimo Sr. Serra que Su Santidad, en virtud de autoridad apostólica, le había desligado de los lazos que le unían a la iglesia de Puerto-Victoria, nombrándole Coadjutor del Obispo de Perth, bajo el título de Obispo de Daulia. Los misioneros debían dedicarse a aquella misión. Nombrado desde luego administrador temporal, fue hecho poco después administrador apostólico con todos los poderes de su ordinario, y el derecho a la futura sucesión de M. Brady.

La solicitud del nuevo Prelado se extendió a todo, él restableció el orden y la economía en toda la diócesis, procuró la obediencia á los decretos de la Santa Sede, especialmente en la iglesia de Perth; fundó bajo el nombre de Nuevo Subiaco un monasterio de benedictinos; aumentó considerablemente el de la Nueva Nurcia, y so mostró enérgico defensor de la enseñanza católica contra los actos de los gobiernos de Australia e Inglaterra. Obligó a estos dos gobiernos a prestarle su concurso, tanto para la erección de iglesias como de escuelas y habitaciones para los sacerdotes que ejercían el santo ministerio en casi todas las poblaciones de la Australia Occidental. Obtuvo para ellos y para los maestros de escuela subvenciones anuales.

En fin, estableció la misión sobre un pie de prosperidad tan notable como nunca se había conocido.

Todo esto no pudo obtenerse sin enormes fatigas, que más que el peso de la edad, habían gastado su cuerpo y alterado profundamente su salud.

E1 Ilmo. Sr. Serra creyó que debía dejar la carga de la administración apostólica de Perth e ir a buscar en el aire puro de su país natal el restablecimiento de su salud. Se dirigió al Papa, pero sólo al cabo de tres años, en 1862, accedió a sus reiteradas instancias.

Apenas regresó a España, volvió a emprender su vida activa en Madrid y se entregó por entero a la visita de los hospitales y a la administración de los Sacramentos a los enfermos. Esta ocupación le descubrió una necesidad social de esta época. Presidía una vez los ejercicios del mes de María, y tuvo el consuelo de volver a Dios y a la práctica del bien a gran número de jóvenes hasta entonces sepultadas en los horrores de la disolución. El mundo las había lanzado en el abismo del mal, y había aplaudido su caída; pero cuando vio a las mismas arrepentidas, no quiso reconocerlas y las arrojó de su seno; para evitarlas una recaída segura, resolvió fundar una casa abierta al arrepentimiento donde fueran recogidas estas jóvenes infortunadas. Hizo construir a este efecto una gran casa en Ciempozuelos, lugar cerca de Madrid, y mientras él trabajaba en la consolidación de esta obra de caridad, recibió las Letras del Papa que le invitaba a asistir al Concilio del Vaticano.

El Ilmo. Sr. Serra era Prelado asistente al Trono Pontificio desde el 23 de Mayo de […] En la Administración apostólica de Perth, le sucedió el Ilmo. fray Martín Grisber.

El Obispo de Daulia se ha distinguido también por la decisión y noble independencia con que se pone del lado de los defensores de la pureza de la verdad en aquellos momentos de confusión política en que éstos se vieron casi por completo abandonados de los que carecieron del valor o de la perspicacia del ilustrísimo Padre Serra.

A medida que va trascurriendo el tiempo y las faltas de los hombres vayan produciendo sus consecuencias, se pondrá más de relieve la entereza y el sentido práctico del señor Obispo de Daulia, demostrado no sólo en el apoyo que dio siempre a los principios tradicionalistas, únicos que hoy pueden favorecer a la Iglesia, sino en una célebre carta que escribió en apoyo de la actitud de los Sres. Nocedal, fieles interpretes y ejecutores de los deseos del Papa León XIII al encargarles motu proprio la gran peregrinación que deseaba reunir en torno de su Trono Pontificio.

Tristes resultados ha dado para la fe de España y para el prestigio de elevadas instituciones, los errores que entonces se cometieron; pero de aquellos lamentables recuerdos surgirá siempre glorioso el nombre de Ser  eterno, que atacado y menospreciado entonces por su actitud, vio justificada su conducta, y lloraba los males que entonces previo claramente.

Tomado de: El Siglo Futuro, 11 de septiembre 1886

Biografía breve en: Álbum histórico del Carlismo (1935)

diumenge, 10 de març de 2019

Liber scriptus proferetur...

Y a la faz de las generaciones abierto estará el libro de la vida; y en columna de honor ante el Dios de los ejércitos desfilarán, tremolando en sus manos las palmas del triunfo, los soldados de la Gran Comunión, pues ellos fueron los que derramaron su sangre y los que sacrificaron sus bienes en holocausto de nuestra invicta bandera, y mártires fueron y mártires serán los valientes atletas que firmes en las trincheras de la prensa e impertérritos, en el baluarte de la tribuna, defendieron, defienden y defenderán la causa por antonomasia sacrosanta, que es la causa de Dios, de la Patria y del Rey.


Carlos Forcada.                   
Director de «Ausetania» (Vich).

Tomado del libro "Homenaje de la Comunión Carlista á los Mártires de la Tradición y del Derecho" (1908)



dissabte, 10 de novembre de 2018

Así entró Carlos VII en España por primera vez, en 1869

Don Carlos (grabado de 1869)
Son curiosos y completan lo que manifestamos en el capítulo XLIV, pág. 510, los siguientes párrafos de una memoria inédita del marqués de Benaven. Después de ocuparse de la frustrada o simulada conspiración de Figueras y de Barcelona, que hacía inútil el viaje de D. Carlos a la frontera, cuya contrariedad sintió el señor, que deseaba pisar tierra española, y al ver que le disuadían de ello y le pintaban los peligros, dijo resueltamente:


«Quiero ir a España; os lo mando», dice:—En vista de tan firme resolución se constituyeron aquella noche en junta el general Tristany, el Dr. Vicente, Vallecerrato y Benaven; deliberaron a la vista del mapa, señalóse el punto, asumiendo juntos la responsabilidad de la empresa y derramar hasta la última gota desangre en defensa de S. M.  
Salió la comitiva real de la montaña Canigó y casa nombrada Lallan, donde estuvo parte de tres días, en cuya casa quiso el rey consignar un recuerdo antes de su salida, dejando oculto dentro de un libro que había sobre la mesa de su cuarto, su nombre, manifestando que en aquella fecha había pernoctado en aquel cuarto el rey de España.


Refiere la ida a los baños de Ameli, establecimiento de Monsieur Puyades, quedando en Lallan enfermo el Dr. Vicente, llegando indispuestos por el mucho calor Tristany y Vallecerrato, y mostrando D. Carlos su gran vigor y excelente naturaleza, pues ni se resintió de la jornada a pie, ni dejó de bañarse en el rio Tech; que se aprestó todo para ir al día siguiente a España, hacia donde marcharon en la mañana del 11 de julio de 1869, hospedándose en la pobre rectoría de Montalba, en cuyo pueblo oyeron misa por ser día festivo, y continúa:


Durante la misa no dejó la comitiva de llamar la atención de aquellos honrados labriegos; pero sobre todo, debió de ser grande la sorpresa del sacristán que, como de costumbre, pidió por las almas del purgatorio, al ver caer en el platillo una moneda de 20 francos que el señor había soltado, queriendo el sacristán devolvérsela por creer la había dado por un sueldo.  
El pobre cura al salir de la iglesia se desharía en obsequios que, por el tan elevado rasgo de caridad del rey, sospechaba el cura que debía ser alguna persona muy distinguida. Aprovechando esta ocasión pidióle el marqués un guía, invitándole a la romería; ofrecióse el rector a serlo; mostró el rey deseos de adquirir el gorro del sacristán que por ser domingo era nuevo, y le había chocado al señor, teniendo mayor empeño cuando supo que era un gorro catalán, a lo que se resistía el buen sacristán por costarle dos pesetas, mas al ver que se le daban dos duros, lo soltó con la mayor ligereza. 
Massanet de Cabrenys, primer pueblo español que visitó Don Carlos
Para demostrar el rey sus simpatías por los catalanes, se puso el gorro del sacristán, y con la faja de seda del marqués de Benaven que usa para sujetarse el pantalón y ceñirse el cuerpo, parecía el señor un voluntario catalán.   
La expedición emprendió, pues, su marcha a eso de las nueve, compuesta del rey, Tristany, Vallecerrato, Benaven, cura de Montalba y el mozo de Ameli con las caballerías, teniendo que andar casi siempre a pie por ser el terreno sumamente escabroso. 
Durante este camino, impresionado el rey preguntaba a cada momento si se llegaba a territorio español; cada minuto le parecía un siglo. Por fin llegó el instante deseado a las doce del día, y diciendo el cura, allí está España, señalando a unos 40 pasos, echó a correr el señor con la mayor velocidad, y todos tras él; y parándose de repente en su territorio, y desde donde se descubría un magnífico e impresionable panorama, tira al aire con toda su fuerza el gorro catalán para saludar a sus queridos catalanes, dando un grito aterrador de ¡viva España! sobre cuyo suelo se postró de rodillas besándolo como si lo hiciera con una reliquia la más sagrada. A su grito de ¡viva España! contestaron todos con el de ¡viva el rey D. Carlos VII! y aquí fue la escena conmovedora con el cura de Montalba, guía de la expedición, que apercibiéndose de que había tenido el honor de acompañar al rey de España D. Carlos VII, se postró de rodillas bañando con lágrimas de gozo las manos de S. M., del cual no sabia desasirse, y diciendo que Dios le había concedido la mayor dicha que podía esperar.
Desde este punto contemplaba el rey impresionado centenares de pueblos y caseríos españoles, teniendo a la vista el famoso castillo de Figueras y la muy liberal villa de Maconet (*), donde residía el famoso comandante Roge, caudillo republicano de toda aquella comarca, en la cual para mayor burla suya pudo el rey hacer su entrada. 
Allí comieron todos con la mayor alegría y tranquilidad bajo unas pequeñas encinas, donde por cierto debería levantarse un monumento conmemorativo en cuanto el rey esté en posesión de sus dominios. Concluida la comida, en la que hubo brindis, el rey saludó a su querida España, de la que con tanto sentimiento se despedía, disparando los seis tiros de su revolver, contestando con los suyos Tristany, Benaven y Vallecerrato. 
Levantóse acta de aquel suceso, firmándole sobre una roca que servia de mesa, y los nombramientos de comandante para D. Alfonso, que servia en Roma, de ayudantes de campo y de órdenes, para Tristany, Vallecerrato y Benaven, y de mariscal de campo para Plandolit. Antes de salir de España recogió el rey una porción de piedrecilas de mármol y plantas silvestres, en las que veía una preciosidad y un tesoro por ser de su querida España, y se llevó multitud de margaritas para la reina. Regresaron a los baños de Ameli, donde se despidió el buen cura de Montalba, a quien el rey dio mil francos para los pobres, y en Ameli, al pasar la comitiva cerca de un grupo de bañistas, fija uno de ellos, catalán, la vista en S. M., y aunque sólo conocía su retrato, se postró de rodillas, bañándole las manos en lágrimas. 
Por la noche regresó a París.

Historia contemporánea : anales desde 1843 hasta la conclusión de la actual guerra civil, vol. VI (Antonio Pirala, 1880)

* Debe referirse a la villa de Massanet de Cabrenys.
(La negrita es nuestra.)

divendres, 2 de novembre de 2018

Los Sindicatos Libres explicados por uno de sus fundadores, Feliciano Baratech, en 1968


DON FELICIANO BARATECH ALFARO

«Afiliados a los Sindicatos Libres se unieron al alzamiento barcelonés del 19 de julio.» 

La veu dels sindicats lliures no m'ha estat difícil d'escoltar-la.

L'il·lustre periodista don Feliciano Baratech Alfaro, subdirector del vespertí La Prensa, és la persona més indicada. Hi entro en contacte immediatament. Bon amic i excel·lent company, ens coneixem fa força anys. Don Feliciano demana, abans del que va a dir-me absolutament inèdit, que surti sense una sola modificació, ni tan sols la d'un simple punt o coma. I vol una còpia que li faré a mans prèviament. 


Feliciano Baratech Alfaro 
(Huesca, 29/10/1896—Barcelona, 12/04/1977)
Trabajó en la redacción de los periódicos carlistas 
El Correo Español y El Correo Catalán. Cofundador en
 1919 en Barcelona de los Sindicatos Libres, publicó, en 1927, 
Los Sindicatos Libres en España, su origen, su organización, su ideario
Fue asambleísta nacional con la Dictadura de Primo de Rivera. Durante 
la II República escribió para el diario barcelonés La Razón, que dirigía 
José Bruy dirigió en Huesca el periódico agrario La Tierra (1933-1936). 
Desde 1939 fue redactor en Barcelona de la Hoja del Lunes y de 
Solidaridad NacionalEn 1955 fue premiado con la Cruz de la Orden de Cisneros
Se casó con la hermana de Ramón Sales, Antonia Sales Amenós (1905-2000).

Contraria el senyor Baratech la lectura d'unes línies que llegeixo durant l'entrevista celebrada el 30 de juny de 1968. Pertanyen a un llibre de Maximiano García Venero. Copio: 


«En su expansión por España, el Sindicato Libre sólo consigue la adhesión de núcleos obreros de conducta sindical sospechosa. Se conoce pronto la ayuda que reciben de la Confederación Patronal y de las autoridades. La UGT rechaza su convivencia. Los Sindicatos Católicos, también. Hacia primeros del ano 1920 no logran, los Libres, fuerza suficiente para hacer sentir su presencia mediante unos grupos de choque parecidos a los del Sindicato Único.


» De fals i absolutament fals qualifica, don Feliciano, aquest text. I lamenta que hagi pogut sortir de la ploma d'un escriptor que ha estat molts anys company seu de Redacció i que és militant del Movimiento. Per altra banda, reconeix que els Lliures han tingut, sempre, «mala premsa». 

Don Feliciano, oriund d'Aragó, assambleista que fou de la Dictadura, es jubilà el 1972 als setanta-sis anys d'edat, després de 56 de brillant exercici de la professió, però decidit a proseguir les dues seccions d'Economia i Política Internacional que porta al seu diari. Direm, també, que començà el Periodisme l'any 1917 a El Correo Español de Madrid. Després de pasar pel Noticiero de Saragossa, ve a Barcelona a treballar a El Correo Catalán i, més tard, a La Razón. Juliol del 1936 el troba dirigint a Osca, la seva ciutat natal, La Tierra, que fou òrgan del «bloque de derechas».

Continuen les meves preguntes i, amb elles, la resposta que a totes i cada una d'elles em dicta don Feliciano, que jo recullo amb absoluta fidelitat. 


Feliciano Baratech en 1964,
galardonado con el premio periodístico
«España 64. Veinticinco años de paz»
« — Orígens? 

» — El Sindicato Único, que había conseguido mediante la coacción y el terror obligar a todos los obreros a ingresar en su organización, acordó en uno de sus congresos adherirse a la Confederación Mundial Comunista. Al definirse, la CNT, comunista, los afiliados pertenecientes a los veinte y pico de círculos obreros tradicionalistas radicados en Barcelona, se encontraron incómodos y decidieron recabar su libertad sindical. Celebran, al efecto, una reunión en el Ateneo Legitimista de la calle Laboria, detrás de la catedral, y se funda el Sindicato Libre Regional, con secretaría en todos los círculos tradicionalistas. Igualmente se nombró presidente a Ramón Sales Amenós, dependiente de comercio, natural de Ciutadilla (Lérida), de diecinueve años de edad, que trabajaba a la sazón en un despacho de tejidos de la calle de Urgel.

»Despechados, los Sindicatos Únicos trataron de eliminar mediante atentados a los Libres. Al resistir éstos tan intolerable coacción, se les adhirieron las sociedades de camareros, cocineros y otras, así como fuertes núcleos de diversas profesiones y oficios, con los cuales se fue desbordando el primitivo Sindicato Libre en otros tantos Sindicatos profesionales. Uno que alcanzó mucha resonancia fue el de Banca y Bolsa, el cual declaró la huelga de personal bancario en Barcelona, en apoyo de un acuerdo adoptado por el Comité Paritario del ramo estableciendo nuevos salarios. Entonces, este Sindicato Libre de Banca y Bolsa se extendió por toda España y, a la salida de un mitin celebrado en Valencia por esta organización, su presidente, Baltasar Domínguez, y el secretario, Francisco Cervera, fueron muertos a tiros por el Sindicato Único.

»Con posterioridad, se formó la Federación Nacional de Sindicatos Libres, en la que se integraron los Sindicatos Católicos Libres del Norte de España; los Sindicatos Católicos de Valencia; parte de los Sindicatos Católicos de Madrid y de Asturias. Igualmente las organizaciones agrarias católicas que dirigía don Maximiliano Arboleya.

» —Ideari?

» — El año 1923 aceptó el de la Democracia Cristiana que existía en Madrid, presidida por don Severino Aznar Embid, de la que formaban parte don Inocencio Giménez, don Salvador Minguijón, los RR. PP. José Gago, dominico, y Bruno Ibeas, agustino, entre otras personalidades.

» — Lluites? 

» — Puramente defensivas contra el terrorismo, ante la FAI. 

» — Arriben a tenir, realment, força els Lliures? 

» — Bastante fuerza. Focos principales en Navarra, Santander y las Provincias Vascongadas. También en Aragón. El Libre llegó a convocar dos congresos de carácter nacional: el primero en Barcelona, en 1925; el segundo en Madrid, el 1927.

» —Actitud observada en temps de la Dictadura?

» — Nuestro ideario fue, siempre, de plena colaboración con el poder constituido. Participamos, por ejemplo, en comités paritarios y comisiones arbitrales. Desarrollamos otras actividades.

» — Ve la República. Què passa?

» — Orden de exterminio contra nosotros. Los pistoleros cenetistas, guardia cívica de determinada autoridad, se dedican a la "caza" de los nuestros.

» — Arriben a desaparèixer els Lliures, aleshores?

» — No, totalmente. Ángel Sabador, que era secretario de nuestra Federación Regional, y que había sido encarcelado el 14 de abril, funda después la Federación Obrera Catalana, pero no tendrá arraigo. Tras los sucesos de octubre de 1934, Sales trata de reconstruir los Sindicatos reorganizando los cuadros directivos. Pero... los acontecimientos se precipitan con la ocupación del poder por el Frente Popular. Sales es detenido el 17 de julio, juntamente con Juan Segura Nieto, director del semanario anticomunista Frecuentes.

» — ¿Prenen part, els Sindicats Lliures, en l'aixecament barceloní del 19 de juliol?

» — Nuestros afiliados sí, ciertamente. Un grupo de trescientos se ofreció para unirse a las fuerzas del cuartel de Pedralbes. La mayor parte fueron detenidos en el canódromo, donde se concentraban. Otro grupo, unióse al Arma de Artillería, a las órdenes del capitán López Varela. Otro grupo todavía, salió de los cuarteles de San Andrés, llegando con las unidades sublevadas hasta la plaza de Cataluña y tomó parte muy activa en la lucha entablada en dicho sector.

» — Què s'ha fet, mentrestant, del "jefe"?

» — La FAI libera a todos los presos de la Celular. Con Segura Nieto, salió confundido entre la masa de excarcelados. Sales y Segura se apresuran a ocultarse en domicilios de confianza. Pero Ramón Sales, a quien se señalaba como ministro de Trabajo del futuro Gabinete nacional, es capturado por la CNT el 30 de octubre del año 36. Un militante del Libre, bárbaramente maltratado, revela su paradero.

» — Quan és occit?

» — Antes, sufrirá toda clase de vejámenes y torturas. Era tanto el odio cimentado contra él que, en vez del simple tiro en la nuca en los frecuentes "paseos" de aquel entonces, le reservaron la muerte más atroz. Ocurrió una madrugada del siguiente noviembre, en el chaflán de las calles Consejo de Ciento - Villarroel, ante el edificio de la "Soli". Encadenados sus pies y manos en cuatro camiones, emprendieron estos vehículos, simultáneamente, la marcha en dirección distinta. Sales murió descuartizado.»

Feliciano Baratech Alfaro morí a Barcelona el 13 d'abril de 1977.


Joan Sariol Badía, Petita història de la guerra civil: vinti-tres testimonis informen, pp. 71-75 (1977)

dimecres, 24 d’octubre de 2018

Manifiesto de Rafael Tristany a los catalanes (1873)

Tal día como hoy, 24 de octubre, en 1873, el general carlista Rafael Tristany firmaba en su cuartel general de Igualada un manifiesto españolista dirigido a los catalanes con la intención de atraerlos a la Causa de la Tradición y la Legitimidad, que controlaba en esas fechas buena parte de Cataluña, alzada en armas contra el gobierno revolucionario. La proclama fue publicada en EL ESTANDARTE CATÓLICO-MONÁRQUICO, periódico carlista de Cataluña que dirigía Juan Vidal de Llobatera. Debido a su gran interés, nos hemos tomado la molestia de transcribirlo para nuestros lectores y lo reproducimos a continuación.

Rafael Tristany (Ardévol, 1814 - Lourdes, 1899)

NOBLES Y LEALES HABITANTES DE CATALUÑA:

Al dirigirme en esta ocasion à vosotros, con motivo del mando interino del Ejército de este Principado que S. A. R. se ha dignado confiarme, durante su ausencia, no pretendo en manera alguna cohibir en lo mas mínímo vuestros naturales derechos ni vuestras justas aspiraciones, en cuanto sepais conduciros como buenos y honrados ciudadanos españoles, ni mucho menos intento imponeros mi voluntad, como os imponen la suya los populacheros filosofastros quebrantando sus propios principios, despues de haberlos infinitas veces preconizado y exaltado en la prensa y en la tribuna, en el club y en las plazas, para ahora burlarse sarcàsticamente de sus crédulos admiradores, hollando con cinismo las doctrinas y las leyes que cuando necesitaban de vosotros propalaron y os prometieron. Quiero tan solo preveniros contra las asechanzas de esos demócratas aduladores que han sacrificado siempre y sacrifican cada día mas sus utópicas teorías à su bienestar y comodidades particulares, mofándose à todas horas y en todos sus actos del sencillo pueblo, siempre dócil à sus mentidas y falaces promesas, que nunca han cumplido, ni jamas podràn cumplir.

Tiempo habeis tenido de sobra para comparar nuestra heróica, noble y leal conducta con la observada por las hordas del liberalismo, con el proceder de los obcecados por esa aberracion del entendimiento inspirada por el demonio del orgullo que fué su progenitor. Si los que profesais ideas distintas à las nuestras, no estais ciegos y no quereis à la pasion y al egoismo políticos sacrificar la verdad y el sentido comun, decid con la franqueza que os es característica; ¿merece nuestro intachable comportamiento los intencionados epítetos ni las malvadas calumnias que en mil reuniones y papeluchos os han hecho oir y leer para concitaros contra la Monarquía tradicional, la antipatía y el ódio? ¿Es semejante conducta tan siquiera propia de personas que estimen en algo su dignidad y reputacion?

Los principios que con orgullosa constancia defendemos, jamàs han sido pisoteados por nuestras invictas huestes, como lo han sido uno por uno todos los hipócritamente inventados, sostenidos y proclamados por la revolucion. Dejariamos de ser católicos-realistas si llegàsemos por un momento à imitar à nuestros enemigos: harto lo sabeis y lo saben también los corifeos del liberalismo.

Nuestra gran comunion nacional, eterno símbolo y personificacion perpétua del leal y verdadero pueblo español, es la única, que representa las venerandas tradiciones, las imperecederas glorias, el caràcter y el sentimiento que hicieron inmortal à nuestra queridísima España. Observad, si no, y meditad sobre los viles, infames y rastreros medios que buscan infatigables y emplean los revolucionarios todos para destruir una idea que vivirà en España, mientras el Catolicismo y la Monarquía existan en el mundo y corra sangre en nuestras venas.

Si el verdadero pueblo español no se sintetizara en los defensores de las instituciones, cuyo conjunto vulgar y malamente se califica de partido, no se cubrirían ciertos bandos como se cubren con el manto de la hipocresia, titulándose realistas y católicos por grados y segun la verguenza que ruboriza sus megillas, ó mejor dicho, segun su talento, astucia ó malicia para engañar al pueblo, logrando a mansalva sus mas depravados intentos y cometiendo impunemente los mas horrendos crímenes. Esos hombres perniciosos y funestos, cien veces traidores y cien veces perjuros, son los que desde 1812 estàn consumando el triple parricidio de lesa-Religion, lesa-Patria y lesa-Majestad, invocando unas veces el ausilio del pueblo, otras el amparo de la corona y otras el socorro de la tiara, segun sus necesidades de momento, para despues de haber hecho su negocio, reirse de España, del Rey y de la Santa Sede. Esos son los villanos, eternos enemigos de nuestra patria, que, llamàndose liberales, quieren pasar por españoles, sin serlo, y por católico-monàrquicos, siendo así que no tienen ni fé, ni patriotismo, ni conciencia. Recuerda, pueblo catalan, recuerda que lo que no pudo alcanzar en España toda la ambicion y las bayonetas todas de Napoleon I, lo realizaron la hipocresía, la traicion, y la perfidia de esos miserables que, vendiéndose al extrangero, profanaron sacrílegos tu puro suelo, rasgando tus leyes, ridiculizando tus tradiciones y humillando tu grandeza para traerte una constitucion impia y estúpida tras de un extrangero rey beodo; en pos de este una reina niña, à quien despues han vendido, insultado ó abandonado y luego otro rey extrangero é imbécil, á quien han ridiculizado, y por último una tirànica y despótica dictadura que con el disfraz de república quieren les sirva de eslabon para coronar à un niño sin fuerzas, talento ni principios, que acepte y sancione las leyes extrangeras que hasta hoy han prodigado, a ellos comodidades y bienestar material, y à ti llanto, luto, miseria, deshonra y ruinas. Esos son los hombres que, invocando siempre la santa palabra libertad para seducirte, viven con tu trabajo, quitan el pan à tus mugeres y à tus hijos y han derramado mil veces inútil y bàrbaramente tu sangre, cada vez que les exigiste lo que te prometieron. Esos son los hombres, en fin, que estan también hoy al lado de tu tirano Castelar, que le aconsejan y te señalan con el dedo como su víctima espiatoria, llamàndote en su ayuda y en contra nuestra, ó mejor, en contra, de tus intereses, para comerciar una vez mas con tu sangre y engordarse, como las morenas de los antiguos estanques romanos, con los restos del esclavo pueblo español. Pero, ¡vive Dios! que haremos con los que à tanto se atreven un terrible y ejemplar escarmiento.

Se me han agolpado estas consideraciones al contemplar la indiferencia y menosprecio con que se miran las mas altas y sagradas cuestiones políticas y sociales, consintiendo impasible el pueblo español que al frente de esta mal llamada república figure y conduzca el timon del Estado el hombre mas insignificante, mas perturbador, populachero é inconsecuente, que pisa sus mismos principios y rompe sus mismas leves, sin dar razon de su mudanza ni de su conducta; el hombre que, estudiando y diciendo algunas frases de electo, aspiraba desde la oposicion al aplauso de las mugeres y de los hombres vulgares, introduciendo en las entrañas de la sociedad el veneno que él ahora no quiere probar; el demócrata que escribía sus discursos en gabinete aristocràtico y los pronunciaba con el guante blanco en una mano y el pañuelo de fina batista en la otra; el célebre Castelar, que sería por si solo capaz de desacreditar la forma republicana, si de descrédito fuese susceptible esa planta exótica en nuestra monàrquica Nacion.

CATALANES:

Nadie como el actual Dictador supo pintar las làgrimas de la madre, las angustias del padre, la aflixion de las hermanas, la desesperacion de las prometidas esposas, el quebranto de las familias, el abandono de los campos, la paralizacion de la industria, la muerte del comercio, el detrimento de las ciencias, cuando el jóven desventurado, víctima del azar, se despedía, tal vez para siempre, de sus mas predilectos objetos y de sus prendas mas queridas para ir à tejer la indigna corona de un déspota y desapiadado tirano: y sin embargo, ningun poder exigió de España una leva de OCHENTA MIL HOMBRES. Nadie como Castelar ha lamentado la inmoralidad de los cuarteles, la dura esclavitud del soldado, menos llevadera que la que sufren los negros en América; la pena de muerte; la mordaza de la imprenta etc. etc., y no obstante, el improvisado autócrata hace arrancar de sus casas y arrebatar á sus familias los mozos violentamente, hace fusilar traidora, vil y cobardemente à soldados españoles por haber puesto en práctica las teorías que él les enseñó y tanto les aconsejó; encadena, la prensa española de Una manera á que ningun gobierno de los que él llamaba reaccionarios se habia atrevido, y esto lo hace después de haberse encumbrado por medio de la imprenta à la fortuna y à la posicion que ocupa.

¿Y qué diremos de los medios à que el actual presidente de la república apela para recoger los mozos hasta completar los OCHENTA MIL HOMBRES que se propuso? Harto lo sabeis; no pudiendo llevarse otros, echa mano de los mozos inútiles, de los hijos de viudas pobres y padres sexagenarios, y si aquellós se ocultan para no servir á un gobierno que tantas veces habia proclamado la abolicion de las quintas, se venga inhumanamente de sus familias, reduciendo á prision á sus individuos ó embargándoles bienes por la exorbitante suma de MIL DUROS. No tiene bastante con esto todavía; trata ya de llamar á las armas otra reserva hasta formar un ejército de CIENTO CINCUENTA MIL HOMBRES y de armar forzadamente ademàs á todos los ciudadanos de DIEZ Y OCHO À CINCUENTA años. Esta es la libertad que tanto predicaba Castelar; ese es el ejército de voluntarios con que contaban los republicanos para sostener y defender el prestigio y la popularidad de un desdichado sistema, y con el cual, ¡Cobardes! pretendian insensatos acabar en tres dias con el ejército realista, que muy en breve dará al traste con todos los republicanos habidos y por haber.

Aun cuando el liberalismo no estuviera condenado à muerte y no luchara ya con los últimos estertores de su infernal agonía, el ejército que trata de organizar el llamado gobierno de la república, compuesto de soldados forzados de una parte y por otra de militares indignos y sin honor y hordas de barateros y asesinos, espuma de la sociedad; sería la mas evidente señal no ya de decadencia, sino de descomposicion de todas esas ridículas paródias de gobierno que llevan siempre consigo la mas monstruosa anarquia.

Levántase por otra parte la nueva sociedad española, que, llena de vida, se presenta imponente, siendo ya del todo imposible contrarestar el empuje de sus bravos soldados voluntarios que en número de mas de SETENTA MIL van al combate y á la victoria, guiados tan solo por su abnegacion y patriotismo sin igual, henchidos por el noble sentimiento de salvar á su patria del cataclismo que la amenaza. ¡Solo la gran comunion verdaderamente española era capaz de emprender tamaña empresa! Y, no lo dudeis, catalanes, Dios salvarà la España y pronto se veran coronados de gloria, nuestros heroicos esfuerzos.

Hoy los campos estan ya deslindados; por un lado los realistas que con desinterés y virtud defienden los sacrosantos principios simbolizados en la inmaculada bandera de DIOS, PATRIA Y REY; por otro los hijos espúreos de esta desventurada Nacion, que en su breve tiempo de existencia han roto y pisoteado todos los principios que constituían su credo político, destrozándose siempre entre sí para devorar los restos del exausto Erario. Elegid, pues, porque entre las dos soluciones no hay término medio. O las armonías de la benéfica Monarquia católica, ó los horrores del socialismo y la internacional.

Ha llegado para España la hora suprema en que todos los ciudadanos deben ser soldados; yo no quiero ni puedo atraerlos con violencia, pero tampoco consentiré que en las provincias de mi mando sean sacados de sus casas por la fuerza enemiga los que no tengan voluntad de alistarse en ella. Todos los que sintais el ardor de la fé, de la abnegacion y de la constancia y no querais ir à engrosar el bando de los enemigos de nuestra patria, venid à mi, que os protegeré y conduciré à un triunfo cercano, seguro y definitivo. Antes que someteros à la dura coyunda de un gobierno anti-español, sed voluntarios realistas, que, despues de la recompensa que como à soldados se os haya dado, sentireis la satisfaccion que embarga al hombre bueno, mereciendo bien de DIOS de la PATRIA y del REY. ¡A las armas! Catalanes, si no queréis ser tratados como esclavos.

¡A las armas! Catalanes, si no quereis ser tratados como esclavos. ¡A las armas! todos los que sintais inflamado vuestro pecho con la santa llama de puro españolismo. ¡A las armas! si no deseais seguir siendo viles instrumentos de cuatro farsantes y especuladores cuyo comercio es vuestra sangre!

Ya veis lo que puede esperarse y à donde puede conduciros el malhadado gobierno de la república, compuesto de sempiternos perturbadores, conspiradores, traidores y perjuros.

Y vosotros, republicanos de buena fé, (si es que hay alguno) mirad qué es lo que se ha hecho de la tan cacareada FEDERAL, de aquellos derechos naturales, ilegislables, inalienables, inprescriptibles, anteriores y posteriores, inherentes, inmanentes y permanentes y demàs gerga Salmeroniana con que os calentaban la cabeza, seducían vuestro corazon y esplotaban vuestra ignorancia, y como se protan aquellos republicanos de antaño que querían ahogar en libertad al pueblo español. Acordaos de sus promesas, ved lo que os han dado y adonde llegaron las cosas; decidíos..... Al vado ó à la puente; ó la Monarquía paternal de D. Càrlos VII, ó la tiranía de la Dictadura; ó la verdadera libertad, ó el servilismo de la esclavitud.

CATALANES:

¡Viva la Religion!

¡Viva la España Monàrquico-tradicional!

¡Viva Carlos VII, Rey de España!

¡Vivan los Fueros y Franquicias de Cataluña!

¡Muerte al liberalismo en todas sus formas!

Cuartel General de Igualada 24 octubre de 1873.

Vuestro General en Gefe interino,

       Rafael Tristany.


EL ESTANDARTE CATÓLICO-MONÁRQUICO (1 diciembre 1873)

dimecres, 17 d’octubre de 2018

El periodista carlista Juan Bautista Falcó (1865-1901)

Tal día como hoy, 17 de octubre del año 1901, fallecía en Barcelona, víctima de una rápida enfermedad, D. Juan Bautista Falcó y Cisterna, abnegado periodista tradicionalista que por su intensa actividad informativa fue apodado el «Mencheta carlista». Con motivo de esta efemérides, reproducimos la biografía que el barón de Artagan (Reynaldo Brea) le dedicó en 1912:

Juan B. Falcó Cisterna (Gerona, 1865-Barcelona, 1901)

Nació en Gerona el día 23 de Enero de 1865; á los catorce años de edad empezó ya á distinguirse como escritor colaborando en el semanario católico-monárquico titulado Lo Rossinyol, lo cual dió lugar á que se le encarcelase y á que más adelante fuese desterrado.

En la Universidad de Barcelona se hizo Abogado; fue uno de los principales redactores de El Correo Catalán; ejerció el cargo de Secretario del Marqués de Cerralbo durante el viaje de propaganda carlista que aquel ilustre prócer realizó tan brillantemente por Cataluña en el primer trimestre del año 1900.

Dirigió después el Sr. de Falcó los periódicos católico-monárquicos titulados El Correo de la Provincia, en la capital de Tarragona, La Comarca Leal, de Vich, y El Nuevo Cruzado, de Barcelona.

Fundó y dirigió en la capital del Principado, desde mediados del año 1895 hasta principios del de 1898, la importantísima Biblioteca popular carlista, excelente revista mensual de la que fueron colaboradores los principales escritores tradicionalistas: el Marqués de Cerralbo, los generales de Artillería carlista D. Antonio de Brea y D. Joaquín de Llorens; los de Infantería D. R. Cesáreo Sanz, D. Leoncio González de Granda y D. José B. Moore; los diputados á Cortes D. Juan V. de Mella, D. Bartolomé Feliú, D. Manuel Polo Peyrolón y D. Miguel Yrigaray; los directores de periódicos Conde de D.ª Marina (de El Basco), D. Salvador Morales (de El Correo Catalán), D. Benigno Bolaños (de El Correo Español), D. E. de Echave-Sustaeta (de El Pensamiento Navarro), D. Manuel Roger de Lluria (de El Loredán) y D. José Rodríguez (de El Centro); el Barón de Albi, el Conde de Melgar y los antiguos oficiales carlistas D. Joaquín Aranda (de Caballería), D. Reynaldo de Brea (de Estado-Mayor) y D. Carlos Cruz Rodríguez (de Administración Militar).

También se distinguió mucho nuestro querido é inolvidable amigo D. Juan Bautista Falcó como activo é ilustradísimo colaborador de El Correo Español, de Madrid, así como de la ilustración católica La Hormiga de Oro, de Barcelona, y falleció cristianamente en la capital del Principado el día 17 de Octubre del año de 1901.


Tomado de Bocetos tradicionalistas (Barón de Artagan, 1912), pp. 261-262.

dimarts, 11 de setembre de 2018

Nuestros mártires: Miguel Rafart Roma (☩1936)

Dediquem un piadós record als Màrtirs de la Tradició més oblidats. Tal dia com avui, l'any 1936, era assassinat pels revolucionaris de Companys el jove Miquel Rafart Roma. S'havia casat pocs mesos abans, al maig de 1936, amb Àngela Piella Hom. Reproduïm amb aquesta ocasió l'homenatge que se li va retre a la premsa local de Manlleu l'any 1949.


Miquel Rafart Roma (☩1936)


Al evocar un caído del temple del biografiado, sentimos renacer en nosotros el valor de los defensores patrios, y emerge en nuestro interior un clamor de odio y desprecio contra los cobardes y traidores, dominados por el sadismo más repugnante. Odio y desprecio que sólo pueden acallarse con el espíritu cristiano de perdón.

Por esto, plácidamente como la muerte del justo; con valentía como la muerte del heroico, escribimos estos apuntes del que triunfó sucumbiendo.

Aunque Miguel Rafart no ero hijo de Manlleu, su residencia en nuestra población y, sobretodo, sus actividades le habían vinculado con la vida manlleuense desde muchos años. Estaba afiliado entre los defensores del ideal tradicionalista cuyo trilema era su divisa; perteneciendo también a la incipiente asociación «Federación de Jóvenes Cristianos», cuyo anagrama fué el centro donde, en nuestra localidad, descargaron su furia los desalmados asesinos iconoclastas, con mayor encono y rabia.

Cerca del mediodía del 11 de Septiembre de 1936, cuando entre los buenos manlleuenses todo era zozobra; cuando el terror había lacrado con sangre de los mejores los caminos y carreteras de alrededor, se personó una patrulla en la fábrica donde Miguel trabajaba, preguntando precisamente a él: ¿Dónde estaba Miguel Rafart?

En aquel momento iba a deshacerse uno familia recientemente constituida, con un hijo póstumo, en aquellos días nefastos y terribles en que atreverse a dar consuelo y ayuda al deudo de un caído, era signar la sentencia; el que lamentaba una de estas desgracias incubadas por satánicos instintos, ero una presunta víctima del furor de la mesnada del crimen.

En su puesto de trabajo murió acribillado.

Nuestra evocación ha de ser un pío recuerdo, una lección. Evocación contra la frialdad del olvido; lección ante la frivolidad de nuestra juventud.

El epíteto de "Caído por Dios y por España" suena vigorosamente al dedicarlo a nuestro amigo, presente en nuestro recuerdo y en nuestras oraciones.



dimecres, 1 d’agost de 2018

Nuestros mártires: Jaime Aguilar Font (1890-1936)

Dediquem un piadós record als Màrtirs de la Tradició més oblidats. Tal dia com avui, l'any 1936, era assassinat pels revolucionaris de Companys l'agricultor manlleuenc Jaume Aguilar i Font, pare de cinc fills. Reproduïm amb aquesta ocasió l'homenatge que li va retre a la premsa local el seu correligionari Josep Arqués Grané.

Jaume Aguilar Font (1890-1936)

Como un voto impuesto en las duras jornadas del destierro, como un deber hacia el amigo, debí rendirle tributo aquella tarde en que se cumplía el tercer aniversario del sacrificio.

Sobre lo tierra que se empopó de sangre, sobre la húmeda hierba que acarició su rostro y sintió su último aliento, me postré en aquella hora en que el astro del día va al ocaso y reflectante tiñe de fuego los nubes que se agolpan sobre las conocidas siluetas de Santa Lucía.

Tarde de calma... Cielo de azul intenso. Suavidad del aire que mece dulcemente las hojas del chopal. Soplo de flores silvestres. Conto de aves y grillos... De puntillas se acerca la noche. Hora sublime en que el alma se templa y la mente se nutre de recuerdos y se revive a rasgos lo historia aprendida...


Nacido en la cuna de los nobles Arnaldos manlleuenses, nuestro mártir vivía apacible en el Manso Corcó, fijo en los alrededores de nuestra villa.

Su vida correteaba entre los deberes y cuidados de su hogar con las obligaciones propias de su temperamento idóneo.

Amaba su hogar, su familia, sus semejantes.

A los suyos les deseaba con el viril sentido de hombre; quería a su mansión como el colono que resta pegado al terruño y era uncido a sus semejantes por el gran ideal cristiano.

Cuantos llamaron a la puerta del Manso Corcó no se volvieron jamás con las talegas vacías ni el corazón amargo.

Cuantos amadrigados se sentaron cerca la lumbre de aquella casa tuvieron siempre el consejo y el amparo del padre y del amigo.

Hombre de arraigado espíritu religioso pertenecía a cuantas asociaciones católicas estaban constituidas y era fervorosísimo devoto y protector de la Ermita de San Jaime, nuestro Apóstol, a quién encomendaba su vida y su hacienda.

Su intervención en las luchas políticas y ciudadanas obedecía únicamente a su auténtico pensar tradicionalista, pues es una verdad que entonces el ser tradicionalista equivalía a vivir y luchar por todo aquello que él sentía.

En los tiempos difíciles, durante las camparías electorales, en los días indecisos o amargos y en el fraguar del bien, nuestro hombre ocupaba siempre su peligroso puesto en la refriega.

Y por todo esto, un día, en los primeros tiempos de la revolución unos villanos irrumpieron en el recinto del Manso Corcó y entre insultos y violencias arrebataron al mártir de los brazos de su esposa enfermiza, que rodeada de sus nueve hijos, inútil clamaba misericordia... y él con la frente erguida y el mirar iluminado abandonó su hogar y sus cariños con aquella serenidad marcial con que los caballeros cristianos marchaban a las Cruzadas.

Jaime de Corcó, después de hollado por el insulto, en el lugar llamado «Font de Sanayás» fué batido por las armas de aquellos malnacidos, a los que ahora unos quieren perdonar, otros olvidar y nosotros intolerantes confiamos a la justicia de Franco...

El mártir inclinó resignado la cabeza, encogió su cuerpo, dobló las rodillas y cayó sobre la tierra acogedora.

Adivino sus últimas palabras que indudables fueron para ofrecer el sacrificio de su sangre a los que tanto había amado: Dios y España.

Eran las once de la noche del día primero de agosto de 1936... La luna refulgente plateaba el paisaje. Se oía únicamente el correcto murmullo de la fuente y la sombra de los chopos acariciaba el cuerpo del mártir mientras su alma radiante llegaba a la Aurora de la Eternidad.

JOSÉ ARQUÉS GRANÉ
Manlleu (febrero 1942)

dimarts, 15 de maig de 2018

Entrevista a Josep Cabaní Bassols (1895-1976), director d'El Correo Catalán abans de la Croada d'Alliberament

JOSEP CABANÍ BASSOLS *

«El càrrec de director significava, aleshores, un risc d'envergadura.»

Fotografia d'un homenatge a Josep Cabaní, gerent d'El Correo Catalán,
per les millores introduides en el diari (El Siglo Futuro, 10 de març 1936)

La nit del 18 de juliol de 1936 el senyor Josep Cabaní Bassols serà l'únic dels directors de la Premsa barcelonina que tindrà puntual coneixement, amb caràcter oficiós, que l'aixecament militar va a produir-se la matinada immediata. Allò que més o menys hom suposa, ell ho sap de font absolutament fidedigna. És ben clar: el seu diari, El Correo Catalán, és, aleshores, l'únic bel·ligerant dels de la banda dreta dels nostres medis informatius. La Comunió Tradicionalista, de la qual és òrgan, s'ha arrenglerat arreu d'Espanya al costat de l'Exèrcit. Els carlins de totes les edats, tres generacions compreses, es presenten a les casernes per prendre les armes, a Navarra amb Mola; a les Canàries i al Marroc amb Franco; a Barcelona, a les ordres de la UME. Lluitaran durant la contesa en tots els fronts en primera línia, i amb la «cinquena columna» de la reraguarda republicana. La contribució de sang del Carlisme serà realment elevada, impressionant, igual que el segle XIX.

La vinculació del senyor Cabaní amb El Correo Catalán comença ideològicament molt jove. Membre del seu consell d'administració; més tard, durant els anys 1933 i 1934 en serà gerent. El 1935 li és conferida, a més, la plaça de director, perquè el senyor Joan Soler Jané l'ha deixada per poder atendre millor les seves obligacions com a regidor de l'Ajuntament de Barcelona.

«—El càrrec significava en aquells moments —em diu— un risc d'envergadura. Equivalia a jugar-me la vida, a viure en continu sobressalt, totes les hores. Fitxat i vigilat per l'extrema esquerra, l'any llarg que l'exerceixo m'obligarà a canviar prudentment, dues vegades, de domicili. Persones d'absoluta confiança m'avisen renovadament que és una temeritat per a mi, circular sol pel carrer. Un mes abans del 18 de juliol, acompanyat pel redactor Ricard Suné, visito el delegat especial d'Ordre Públic coronel Caselles, que em facilita escorta de policia. Sóc l'únic director que la necessitaria.»

Demano l'ambient que es respirava, pel periòdic, aquell dissabte...

«—Vam treballar com tots els dies —evoca el senyor Cabaní—. Normalitat absoluta a la redacció i als tallers. Vull dir que era al seu lloc tothom qui havia d'ésser-hi. Molta precaució amb l'escassa informació nacional que ens arriba de les agències. Constant contacte amb Censura. Recordo ara que va fer-nos canviar els títols de primera plana.»

—Vostè sabia que la cosa era tant imminent?

» —Anem a pams. Coneixement del que es preparava, oficialment, no. Quan algú em consultava, fos dels nostres o simple simpatitzant amb el canvi que esperàvem, a tots deia el mateix: "No sé res. Jo dono la cara des del diari." No enganyava a ningú.»

«JO ERA AL PEU DEL CANÓ»

La nit del 18 de juliol el senyor Josep Cabaní ocupa, igualment, el seu despatx del diari.

«—Quan divendres coneixo per les emissores estrangeres l'alçament de l'Àfrica espanyola, es fa lògic suposar que aquest s'estendrà com un regueró de pólvora per la península. Els mateixos esquerrans ho temien. Com a director de El Correo Catalán no podia desertar del meu lloc. Matisaré. Jo era al peu del canó amb el pressentiment que "ho teníem damunt". Ara bé. El nostre cap regional i delegat regi Tomàs Caylà havia dit que "m'ho faria saber a temps". Com sigui que aquella tarda del dissabte no compareix pel carrer de Banys Nous, penso si s'haurà ajornat el moviment. Torno al periòdic després de sopar. Serien les onze quan Caylà entra a veure'm. "Aquesta matinada", fa quan estem sols i a cau d'orella. Sóc circumspecte i formula observacions. "No pots jugar-te l'organització el primer dia. Ho teniu tot ben articulat?" Caylà se'm mostra esperançat.
Fotografia de l'homenatge a Joan Cabaní el març de 1936

»Guardo la notícia per a mi. Cap a les dues de la matinada me'n vaig a casa. Em consta que el diari va tirar-es com de costum. Els carrers, força normals en la ruta que porta a l'avinguda del Marqués del Duero, on jo vivia. No dormo. Cap a les cinc, passa la tropa pel davant de casa. El 20, quan Goded anuncia la rendició, em procuro amagatall. Estableixo contacte amb tots els amics que se m'ocorren; cap no em brinda hospitalitat. Tothom està mort de por, excepte un, el comerciant de maquinària tèxtil senyor Jaume Castells, a qui havia tractat privadament, que m'ofereix el seu domicili del carrer de Girona. Hi romandré fins el 3 d'agost.»

EL PAS DE LA FRONTERA

Per eludir responsabilitats, el senyor Josep Cabaní es refugia a la zona de Torrellas del Llobregat
—ens explica— fins el mes de maig següent.

«Allí tindré oportunitat d'informar-me de la incautació del diari pels del POUM: de l'assassinat del meu germà Llorenç, absolutament apolític, el 9 d'agost, i que el meu pis ha estat ocupat per uns refugiats que, en acabar la guerra s'ho enduran tot, llevat dels mobles.»

«La primavera de 1937 aconsegueixo travessar la frontera per la comarca de la Garrotxa. Finida una fatigosa i inacabable caminada, arribo al primer poble francès de l'altra vessant, Lamanère, on sóc, certament, molt ben atès. L'endemà marxo a Sant Sebastià. A la frontera d'Irun ve a rebre'm l'amic Mataqué.

»A la zona nacional em dono a conèixer i se'm fa objecte d'una cordial recepció. El cap dels serveis de Premsa, Giménez Arnau, em proporciona carnet oficial datat a Burgos, i se'm reconeix la condició de director de El Correo Catalán. Ai las!, però. Passat un cert temps se'm comunica que per al mateix càrrec ha estat designada pel "mando" una persona distinta. Sabré qui és. Sorpresa majúscula. Ara ja és mort. Erem força amics. Puc assegurar que jo no ho hauria dit mai. Opto pel silenci més absolut. No em vull incomodar amb ningú, oi més quan he salvat miraculosament, en poc temps, per dues vegades seguides, la vida. Però vaig quedar escarmentat.

»Un cop finida la guerra, seré una altra vegada gerent del meu diari fins a 1942 i, més tard, conseller-delegat del 1950 al 1954.»


Josep Cabaní Bassols morí el 15 de maig de 1976. *



Joan Sariol Badía, Petita historia de la guerra civil: vint-i-tres testimonis informen, pp. 113-116.


Notes del blog La Tradició de Catalunya:

* Josep Cabaní i Bassols va néixer el 6 de febrer de 1895. (Vegeu: Índex alfabètic de defuncions de l'Ajuntament de Barcelona).

* L'autor del text que reproduïm escriu, erròniament, "Joan Cabaní Bassols". Hem canviat "Joan" per "Josep" en totes les referències al nom de l'entrevistat.