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dijous, 26 d’octubre de 2017

Del separatismo. Tiempos y tiempos

DEL SEPARATISMO
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Tiempos y tiempos
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La trituración de Azaña.--La campaña masónica en el Ejército


Allá por noviembre de 1905 también había separatismo en Barcelona. No era tan desvergonzado y salvaje como el de la Esquerra. Apelaba al equívoco cuando hablaba. Cada equívoco lo sentía el Ejército como una bofetada en el rostro. Pero cuantas veces se pedían explicaciones, el equívoco se explicaba por los separatistas en la forma más lejana de todo separatismo. No había lugar nunca para vindicta de ningún género.

Pero cierta vez un papelucho catalán publicó unas caricaturas, limpias de equívoco. Y el 25 de noviembre de 1905 unos militares entraron en la redacción de aquel papelucho... Lo que no salió rodando escaleras abajo, salió por la ventana. Algunos otros periódicos padecieron semejante suerte.

Desde entonces más de un separatista indiscreto rodó por tierra, ya de una bofetada de cuello vuelto, ya de un puntapié. Alguno se vio obligado a gritar ¡viva España! con toda la fuerza de sus pulmones. Alguno comió y tragó bandera española...

Caricatura contra el Ejército de la revista ¡Cu-Cut! (1905)

Esta acción directa de los militares no estaba muy de acuerdo con la disciplina; pero España la aplaudía sintiendo la íntima convicción de que había defensores de la integridad de la patria, que se oponían a las lenidades traicioneras de los gobiernos liberales, dispuestas a ahogar aquel separatismo y todos los separatismos. Llegaron a lograr los militares que su acción directa en aquella labor antiseparatista quedara al margen de la represión gubernamental... Por allí vino lo de la ley de jurisdicciones.

¿Se dirá que aquel celo fué causa de que el separatismo, en vez de sofocarse, creciera hasta llegar a lo que es hoy? Se dice, pero no se prueba. El acrecentamiento del separatismo no fué por culpa de aquel celo, sino a pesar suyo. El Ejército de entonces participaba de las ideas de la época, sin darse cuenta de que el separatismo era la consecuencia, la ejecución, la práctica de aquellas ideas de que él participaba y sostenía. Para acabar con el separatismo en Cataluña era menester acabar antes con las causas principales, que estaban en los gobiernos de Madrid y en las entrañas de aquel régimen. Todo este océano de podre en cuyas tempestades separatistas, comunistas, socialistas, se ahoga España, es podre de la peste liberal entonces imperante.

Hubo un instante en que pareció que el Ejército se daba cuenta de esta realidad. Se dijo que el Ejército se disponía a asaltar el Congreso y a barrer toda la basura parlamentaria. Montero Ríos, presidente del Consejo, creyó prudente dimitir. Con aquella dimisión quedaron todos contentos, y la procesión continuó su marcha.

No pasa el tiempo en balde. Azaña ha triturado al Ejército. Tampoco esta trituración fué en balde. Hay órdenes de ver pisotear la bandera como si nada se viese, y órdenes de oír los mueras a España como si no se oyese nada. Hasta la vieja fisiología militar, triturada, se sujeta de mil amores a esta obediencia.

Procazmente se jacta la Internacional de la campaña intensísima que la masonería ha emprendido en el Ejército. Tiene por fin principal la proclamación de la República catalana... La perspicacia de los listos se ríe. También se reía de la pérdida de las colonias la víspera de perderse. No es tan difícil como creen muchos lograr un día en Cataluña lo que se logró en Filipinas, con las mismas armas nacionales y extranjeras.

Para nosotros lo más peligroso está en los gobiernos de Madrid y en sus auxiliares, no obstante la confesión de sus fracasos y sus propósitos de la enmienda.

Fabio

El Siglo Futuro (12/09/1934)

divendres, 22 de setembre de 2017

El carlismo contra el separatismo (octubre de 1934)

Una nota de la Minoría Tradicionalista

Lo que quiere ahora España

Nuestros diputados, en esta hora, expresan el sentir y la voluntad de la nación, harta de desastres y de desorientaciones

Esa nota es un programa completo de gobierno y salvación nacional

Ayer tarde se reunió la minoría tradicionalista y aprobó la siguiente nota que a continuación insertamos íntegra:

«La minoría tradicionalista se ha reunido en la mañana de hoy domingo, para examinar serenamente los gravísimos sucesos de estos días y fijar su posición ante el momento político actual, y ha adoptado los siguientes acuerdos:

Primero. Felicitarse de que haya sido dominado el movimiento marxista-separatista, gracias al espíritu y decisión con que han respondido a las órdenes del Gobierno, tanto el Ejército como los Cuerpos armados, encargados del mantenimiento del orden, y gracias también a la reacción del espíritu público, debiendo destacar, aunque no se haya apreciado debidamente por la Prensa, la actuación de Nuestras Juventudes y Requetés, que en todas partes, y muy singularmente en Madrid, han estado en todo momento en comunicación y a las órdenes de la autoridad, y que, dando ejemplo de ciudadanía, no sólo han vendido, sin protección alguna, nuestro periódico y otros de derecha, sino que han aceptado comisiones de verdadero riesgo, entre otras, las del transporte de obreros y la sustitución de la parte de personal que abandonó los servicios de la Compañía de Madrid a Zaragoza y Alicante; asistencia absoluta y decidida prestada a la acción del Gobierno en todas partes, y que se ha visto dolorosamente sellada en Guipúzcoa con la sangre de nuestro compañero don Marcelino Oreja y de otros correligionarios, como el jefe del Requeté de Eibar, don Carlos Larrañaga.

Segundo. Presentar al Congreso en la sesión del martes una proposición incidental, que defenderá el señor Lamamié de Clairac, en la que, dejando a un lado de momento toda otra cuestión, se afirme la asistencia de la minoría al Gobierno, en defensa de la sociedad y de la unidad patria, sobre las tesis siguientes:

a)  Aplicación inflexible de las leyes a cuantos hayan tomado parte en el movimiento como ejecutores, directores o inductores, sin acudir a nuevas disposiciones con efecto retroactivo, ni tampoco a procedimientos que pugnen con el derecho natural y con la propia legalidad vigente, cual ocurrió en agosto de 1932, pero sin degradación alguna en su eficacia, sin contemplaciones a la categoría de las personas y sin abrir para ellas el portillo de jurisdicciones especiales, antes aplicando la militar o la civil, según estrictamente proceda.

b)  Levantar la impunidad parlamentaria a todos los diputados para la depuración de las responsabilidades derivadas de la participación en el movimiento y su preparación.

c)  Nombramiento de una Comisión parlamentaria que investigue la actuación de los diputados en orden a los alijos de armas y al movimiento revolucionario, sin perjuicio de la actuación de los Tribunales, a los que se habrán de remitir las diligencias que se practiquen una vez terminada la investigación.

d)  Declarar las organizaciones socialistas y separatistas fuera de la ley, por haberse acreditado que persiguen la subversión del orden social y la ruptura de la unidad patria.

e)  La clausura definitiva de las llamadas Casas del Pueblo y disolución de todas las organizaciones afectas a las mismas o similares, con incautación transitoria de sus cajas, al efecto de investigar la responsabilidad por la aplicación de sus fondos a fines revolucionarios, y para entregarlos en su día a las entidades de pura sindicación o cooperación profesional, que, lejos de toda actuación subversiva, se conserven, y en las que, con arreglo a una nueva ley, puedan encontrar amparo y defensa los intereses obreros.

 f)  Promulgación de una ley que declare delito de sedición toda huelga política, con disolución de toda asociación que recurra a aquélla.

 g)  Suspensión del Estatuto de Cataluña, que ha hecho posible un movimiento de traición a la Patria de tanta gravedad, y afirmación rotunda del cumplimiento en sus propios términos de la sentencia del Tribunal de Garantías, sin mixtificación alguna.

Tercero. Hacer constar que a la minoría tradicionalista no le alcanza responsabilidad alguna en la situación por que atraviesa España, ya que ni tuvo pactos ni concomitancias con los partidos socialistas y separatistas, ni otorgó su aprobación al Estatuto de Cataluña, ni dio votos de confianza a un Gobierno cuya incapacidad para mantener los fueros del Poder público y para defender el nombre de España estaba acreditada por cerca de un mes de indecisión e inacción ante la rebeldía, tanto más cuanto que con anterioridad había intentado, junto con otra minoría monárquica, que las Cortes revistieran toda su autoridad a ese mismo Gobierno para actuar frente a los poderes rebeldes, con lo que no se habría dado tregua y respiro para la organización del movimiento, y en cambio se hubiera ahorrado toda la sangre que de una y otra parte se está derramando ahora.»

* * *

N. de la R.—El texto anterior es el que nos ha sido facilitado por la secretaría de los diputados tradicionalistas, debiéndose todos atener al mismo, pues el publicado por la «Hoja Oficial del Lunes» está truncado en su último párrafo.

Algunos de los diputados de la Comunión Tradicionalista
junto con otros de Renovación Española en 1934

OTRA NOTA DE LA SECRETARIA GENERAL A NUESTRAS ORGANIZACIONES

«La Secretaria general de la Comunión Tradicionalista recomienda a todas las organizaciones tradicionalistas que inmediatamente de recibir noticias de este acuerdo, si ya no lo hubieran hecho, se ofrezcan a las autoridades para cuantos servicios del orden público puedan ser útiles, desplegando en cumplir el cometido la mayor actividad, el más abnegado sacrificio y la más leal subordinación a las autoridades, atentos sólo a defender la sociedad española del criminal atentado que se le está infiriendo.—Madrid, 7 de octubre de 1934.—Manuel Fal Conde

El Siglo Futuro: «Una nota de la Minoría Tradicionalista: Lo que quiere ahora España» (8 de octubre de 1934). Página 1.