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dissabte, 8 de desembre de 2018

Cant a la Immaculada, patrona d'Espanya


Oh Verge immaculada,
per vostra Concepció,
d'Espanya Reina amada,
salvau vostra nació.

Concebuda sou, Maria,
es lo cantich celestial
que la terra al cel envia
com un himno triunfal;
Concebuda sou, Maria,
sens pecat original.

Vos, Maria, sou l'estrella
que guia Espanya al Nou Món,
la de l'alba hermosa y bella
de la gloria que se'ns pon.
Oh Maria, hermosa estrella,
resplendiu d'Espanya al front.

Quan sa Reina era Maria,
nostre regne era'l més gran,
sa bandera l'mon cobria
des d'América á Lepant.
Si a regnar torna Maria,
sas grandesas tornarán.

Vos d'Espanya sou la gloria,
Vos lo Sol del Principat;
nostra patria y nostra historia
Vos, oh Verge, 'ns ho heu donat:
tronos son de vostra gloria
Covadonga y Montserrat.

Patrimoni ets de Maria,
¡oh d'Espanya, hermós país!,
mes avui l'error hi nia
que't fará poble infelís.
¡Oh!, xafauli'l cap, Maria,
que es la serp del paradís.

Mn. Cinto Verdaguer (partitura)

diumenge, 6 de maig de 2018

Primer Sitio de Gerona (canto patriótico)


ASALTO NOCTURNO

Cerca es de media noche: triste, fría;
la luna esconde su fulgor radiante;
las estrellas envuelven sus fulgores
en nube que cual manto de agonía
se extiende amenazante,
anunciando á la villa desdichada
ruinas, asolación, muertes, dolores,
abortos de los viles invasores.

⚜⚜⚜

A oscuras y sin ruido cual ladrones
que meditan infame latrocinio
se acercan los franceses escuadrones.

¡Ciudad desventurada,
llegó la hora fatal de tu exterminio!

Mientras quizás descansas descuidada
tras rudo batallar, el enemigo,
respirando venganza,
se acerca á tí; mudo testigo
será la noche de tu horrible estrago;
no hay para tí esperanza:
se acercan á tu muro. ¡Instante aciago!
Ya arriman las escalas, se encaraman
y nadie los resiste,
envuélvelos oscuridad sombría:
el furor los asiste
y empuja la osadía.

Ha llegado tu fin, ciudad heróica;
el enemigo, de tu muro dueño,
en negra muerte trocará tu sueño.

⚜⚜⚜

Pero, ¡no! me equivoco: ronco estruendo
ensordece la atmósfera, y el rayo
culebrea doquier, cual si la tierra,
en paroxismo horrendo,
agonizara en lúgubre desmayo
y, su interior abriéndose, lanzara
el trueno, el fuego y el furor que encierra
y que por tantos siglos guarda avara.

No, no duerme Gerona: apenas suena
el estampido que terror infunde,
calles y muros de repente llena
inmensa multitud que se difunde
por la extensión de la atacada plaza,
y sin temer las ráfagas candentes
que, surcando los aires, inclementes
son de ruinas horrísona amenaza,
imperturbables corren do más fuerte
es el combate; donde la batalla
arrecía más, trepando á la muralla
donde invisible agítase la muerte.

⚜⚜⚜

De toda edad, de todas condiciones
mezclados, confundidos
pelean con idéntica bravura.

Los ancianos y niños recogidos
preparan vendas, hilas, provisiones;
las mujeres, templada su hermosura
por la calma serena de la lucha,
conducen sin temor las municiones,
bebidas, alimento,
consuelo y vivo aliento
donde más rudo pelear se escucha.

El religioso anciano,
de amortecido brío
humillada su frente
ante el Dios de los cielos soberano,
clama devoto y pío
pidiéndole ferviente
proteja con su mano
á quien su nombre adora
y protección al defenderle implora.

Y en tanto sus hermanos con denuedo,
abandonando la morada santa,
ajeno el pecho al miedo,
al combate se lanzan, y empuñando
ora la cruz bendita
fuente de bendición y de heroísmo,
ora el fusil que muertes mil vomita,
á Dios bendicen con furia peleando.

Imberbes jovenzuelos
combaten junto al hombre encanecido,
los sabios y los nobles al olvido
dan sus libros y títulos y duelos
y al lado del labriego y artesano
ejército parece veterano.

⚜⚜⚜

Ni los griegos de Troya en la llanura;
ni en Maratón, ni en Luctras ni en Platea;
ni en los campos do fuerte el espartano
sucumbió con intrépida bravura;
ni el judio infeliz en Galilea;
ni en Germania y en Africa el romano,
lucharon con tamaña valentía,
mostraron tal tesón, tanta osadía.

El muro estrecho es campo agonizante
do sucumben al filo de la espada,
traspasados por bala sibilante,
ó desechos por árdida granada
inmensa multitud de combatientes.

Tropezando en cadáveres y heridos
y rechinando de furor los dientes,
españoles y francos decididos
combaten por la cólera embargados;
se clavan las punzantes bayonetas;
húndense las navajas y puñales;
luchan unos con otros abrazados;
al lugar del peligro cual saetas
se lanzan sin temer tan grandes males.

⚜⚜⚜

Quien al contrario arroja
desde elevada altura;
quien sangriento despoja
de cabeza á un soldado sin ventura;
quien, con sus propias manos,
la escala por do suben sacudiendo,
rápido descendiendo
envuelto entre enemigos
de su valor testigos,
la muerte busca en hechos sobrehumanos.

⚜⚜⚜

Y nada alumbra tan mortal estrago:
solo cruzan la atmósfera enlutada
con resplandor sulfúreo aunque vago
bombas siniestras cuyo seno ardiente,
estallando en rojiza llamarada
doquier la destrucción siembra inclemente,
y en medio de tan fúnebre ruido;
entre el sonoro crepitar del fuego;
entre tanto y tan lúgubre estampido;
entre el humano aterrador rujido,
con sereno é impávido sosiego,
las madres, las amantes, las esposas,
la ciudad presurosas
recorren asistiendo al combatiente,
quien, á su lado viendo
de la mujer querida
la forma refulgente,
por defender su vida
ardor nuevo sintiendo,
aviva su denuedo furibundo
y machaca contrarios iracundo.

⚜⚜⚜

Gloria á vosotros, españoles bravos:
gloria á vuestro valor del mundo envidia;
quisieron maniataros como esclavos,
confiando en sacrílega perfidia,
y el mismo hierro asiendo vuestra mano
con él marcasteis la frente del tirano.

⚜⚜⚜
 
Gloria á vuestro heroísmo. Los franceses
indemnes de la bárbara matanza
que sus huestes destruye,
como espantadas reses
huyen de la venganza
que tenaz los persigue y los circuye.


Descansen vuestros brazos arrogantes;
saboread tan fúlgida victoria,
y con laurel de gloria
reposen vuestras frentes.

Salúdeos triunfantes
el nuevo sol tras noche tan horrible
y sus rayos fulgentes
el destrozo terrible
del invasor francés muestren al mundo
y á la vez vuestro empuje tremebundo.

PEDRO SÁNCHEZ EGUSQUIZA.

La Bandera Regional (Barcelona, 29 de enero 1910)

dimecres, 27 de setembre de 2017

Esperanzas (poema carlista de 1910)


La Revolución amaga
á nuestra Patria bendita
y con sus odios excita
la gran masa popular;
mas ¡vive Dios! que los buenos
frente á frente la miramos
y firmes nos preparamos
á combatir y á triunfar.

                  —

Tras la noche viene el día;
tras la tempestad la calma;
tras la tristeza del alma
la dulce consolación;
tras el invierno sombrío
la festiva primavera;
tras la muerte lastimera
el puerto de salvación.

                  —

Y tras el nuevo desorden
de fieras revoluciones,
que trastornan las naciones
con su hálito destructor,
viene la paz duradera,
el orden que consolida,
el progreso de la vida,
la firmeza y el vigor.

                  —

Por esto no la tememos
la revolución traidora,
que vino á herir en mal hora
la grandeza nacional;
ella nos pondrá en el caso
de luchar valientemente
y restaurar plenamente
nuestro ser tradicional.

                  —

Desde abajo y desde arriba
se encuentra hoy amenazado
el patrimonio sagrado
de la Santa Tradición.
Dios es hoy escarnecido,
la Patria vilipendiada,
la Monarquía ultrajada
y con ellos la Nación.

                  —

Pero... aquí estamos nosotros,
los monárquicos leales,
los patriotas racionales,
los cruzados de la fe,
que aguardamos solamente
la voz firme y vigorosa
de un gran R... que no reposa
ante los males que ve.

                  —

Aguardamos el mandato
de este R... tan generoso
que contempla cariñoso
el porvenir español...
y no piensa en otra cosa
que en la España del pasado,
religiosa en sumo grado,
que jamás vió puesto el sol.

                  —

Y esta España, floreciente,
volverá, pese á quien pese,
al brillo y al vigor ese
que ante el mundo tuvo ayer;
volverá, pues Dios lo quiere,
mientras aliente y exista
un sano pecho jaimista
con sangre para verter.

                  —

Volverá, mientras no acabe
la raza de los cruzados
que ante todo son soldados
de la Santa Religión;
volverá —porque no muere
ni envejece—, vigorosa
la descendencia gloriosa
de la Madre Tradición.

                  —

Yo, por mi parte, aunque débil,
me considero temible
y hasta me creo invencible
yendo del Caudillo en pos.
Y juro solemnemente
que mi latido postrero
será por Jaime Tercero,
por mi Patria y por mi Dios.


RUPERTO LLADÓ, mártir de la Tradición

La Bandera Regional (17 de diciembre de 1910)