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dimarts, 7 d’agost de 2018

Nuestros mártires: Teodoro de Mas y Nadal (1858-1936)

Dediquem un piadós record als Màrtirs de la Tradició més oblidats. Tal dia com avui, l'any 1936, era assassinat pels revolucionaris de Companys l'ingenier, veterà de la tercera guerra carlina i dirigent tradicionalista vigatà Teodor de Mas i Nadal, de qui ja vam parlar en una entrada anterior. Era, juntament amb el seu gendre, l'exalcalde de Vic Joan Traveria —qui també fou assassinat amb ell— un dels dos carlins més importants de la comarca d'Osona. Reproduïm amb aquesta ocasió la ressenya biogràfica que se li va fer en el setmanari Ausona l'any 1946.


Teodoro de Mas Nadal (Vic, 1858 - 1936)

Nació el 24 de septiembre de 1858. Hijo de familia noble, cristianísima y guerrera que dio a la Iglesia la gloriosa figura de la Bta. Joaquina de Vedruna de Mas, Fundadora de la egregia Congregación de Carmelitas de la Caridad y abuela de nuestro biografiado.

Siguiendo fielmente D. Teodoro las huellas de sus ilustres antepasados, rindió durante toda su vida, verviente culto a los ideales que informan el programa carlista de Religión, Patria y Monarquía, en cuya defensa habían sacrificado su bienestar, su tranquilidad y su hacienda. Así que, a los catorce años alistóse, en compañía de su padre D. Luis, coronel de Ingenieros, para tomar parte en la última guerra civil, habiendo obtenido el grado de Comandante y siendo agregado por D. Carlos VII al escuadrón de su Escolta Real.

Terminada la guerra y retornado a su hogar, prosiguió sus estudios de ingeniero. Su labor técnica fue de gran provecho y utilidad, confeccionó un proyecto de enorme envergadura para abastecer a Barcelona con las aguas del Noguera Pallaresa. En 1884, en Salamanca y en Saltos del Duero, y en 1887, realizó las obras de una carretera en Albacete. Al año siguiente pasó a Buenos Aires, donde dirigió las obras de varios ferrocarriles e instaló diversas e importantísimas industrias. Obra exclusiva suya y de su propiedad fue la construcción y funcionamiento de la central eléctrica en su finca de «Molino de Sau».

Su vida pública fue ejemplarísima en todos los momentos de su azarosa vida. Permaneció fiel en la brecha y luchando en primera línea, en la esfera legal, por la difusión de los ideales religioso-políticos que profesaba, habiendo ocupado cargos de relieve en la organización carlista, como los de Jefe del Distrito de Vich y Vocal de la Junta Regional.

Alma reciamente cristiana, católico a visera levantada, varón devotísimo, de comunión diaria, congregante mariano, terciario franciscano, hermanaba su carácter fuerte con un corazón de niño con barbas blancas, que ante el menesteroso su espíritu de compasión y caridad abría en todo momento su mano generosa hasta bordear los límites de la prodigalidad. Vida tan dinámica y ejemplar fue rematada con la corona del mártir.

En efecto a primeras horas de la madrugada del día 7 de agosto de 1936, un númeroso grupo de milicianos rojos llamaba con estrépito, a las puertas del «Molino de Sau» (Vich), preguntando por el dueño. D. Teodoro hizo su propia presentación al grupo de los que llegaban, más bien armados por el número que por el valor personal, y les declaró su condición de católico y de carlista, su fe en Dios, su filial fidelidad a la Iglesia y su amor a la España monárquica.


—Ya sé a lo que venís, y no me dais miedo. Como hombre y como antiguo militar, si ahora tuviera veinte años menos, os invitaría a medir vuestras fuerzas y vuestra estrategia con las mías. ¡Vais a matarme, yo os perdono!


El jefe de aquellos cobardes sólo supo decir: «Podemos despacharlo aquí mismo».

A quinientos pasos del «Molino de Sau», impuso su voluntad de morir de frente. Una ensordecedora descarga cortó la oración que D. Teodoro tenía en los labios.

De uno de sus bolsillos salió un pequeño libro: era «La Imitación de Cristo», que D. Teodoro llevó siempre encima, y del que decía, era su consejero, su fortaleza y su consuelo en los diarios azares de su vida. El prócer carlista y ferviente católico que arrostró la muerte de cien combates campales, cruentísimos y gloriosos, supo morir con no menor denuedo y presencia de ánimo a los setenta y ocho años de edad. Con él fue detenido en el propio domicilio por los milicianos rojos, su yerno el culto abogado y gran orador D. Juan Travería, el cual cayó a su lado bajo el plomo asesino.

Los restos mortales de ambos fueron conducidos al Cementerio de Vich el día 10 de mayo de 1939, en ingente manifestación de duelo como no se haya visto otra en esta ciudad.


Extraído de: «Galería de vicenses caídos por Dios y por España. (46) D. Teodoro de Mas», Ausona (11/10/1946), 248, p. 2.

dissabte, 16 de setembre de 2017

Teodoro de Mas y Nadal (1858-1936)

Hablamos hoy de un gran catalán y mártir de la Tradición que ha quedado injustamente en el olvido: D. Teodoro de Mas y Nadal, un valeroso soldado de la Tradición e incansable adalid de la propaganda, artífice del resurgimiento de la política carlista en Vic y su comarca.

Teodoro de Mas y Nadal (Vic, 1858-1936)
D. Teodoro de Mas y Nadal era un caballero a la antigua usanza, de acendrada piedad, de lealtad y honradez intachables y descendiente de una familia de próceres del tradicionalismo. El bisabuelo de D. Teodoro se distinguió en la guerra de la Independencia, el abuelo fue intendente del Ejército carlista en la guerra de los Siete años, y el padre, D. Luis de Mas, se distinguió en la tercera guerra carlista al servicio de Carlos VII y fundó y presidió en Vic del Círculo Tradicionalista de la Alta Montaña. Descuella también entre la noble familia la figura de su antepasada, canonizada por el papa Juan XXIII, la venerable Santa Joaquina de Vedruna de Mas, fundadora del Institulo de Hermanas Terciarias Carmelitas de la Caridad, heredera del espíritu de la Reformadora del Carmelo.

D. Teodoro nació en Vic el 24 de septiembre de 1858. Estallada la tercera guerra carlista, cuando sólo contaba catorce años, salió con cuatro compañeros a reunirse a las fuerzas carlistas que operaban en las Guillerías; pero el jefe al verle tan jovencito no quiso admitirle y le hizo acompañar a su casa.

En 1873, después de otra tentativa infructuosa para ingresar en las filas carlistas, consiguió su propósito: fue admitido y agregado al Real Cuerpo de Ingenieros del cual era jefe su señor padre. Poco después tomó parte en el ataque y toma de la villa de Ripoll, donde ganó el grado de alférez.

Entre otras varias acciones estuvo en las de Campdevanol, Berga, San Hilario, Anglés, Prats, Olot, Seo de Urgel y Bañolas, pasando después en comisión de servicio al Norte, e ingresando en el escuadrón de la Escolta Real, donde estuvo hasta la terminación de la guerra. En 1875 asistió a las acciones de Lumbier, ganó la cruz del Mérito Militar, y ascendió al empleo inmediato; pasó a Francia por orden superior, para volver a entrar en Cataluña; pero fue detenido por la Policía francesa en la frontera e internado en Montauban.

De regreso de la emigración dedicó sus energías a los trabajos de obras públicas, pues los muchos sacrificios hechos por su abuelo y su padre en favor de la Causa, le obligaron a darse cuenta de la situación económica de la familia.

Teodoro de Mas y Nadal (segundo desde la izquierda sentado)
junto a su familia en 1909.


Continuó los estudios de ingeniero y trabajó en pequeñas y grandes construcciones en varias provincias de España y en la de Corrientes (Argentina), llegando a obtener importantes concesiones, que no pudieron realizarse por causas ajenas a su voluntad, entre ellas el ferrocarril de Vic al Pasteral de Amer y el abastecimiento de aguas a Barcelona con las del Noguera Pallaresa.

En 1884 colaboró en las obras del ferrocarril de Salamanca y en los saltos del Duero y en 1887 dirigió las obras de una carretera en Albacete.

En la capital de Argentina dirigió obras de ferrocarriles. Hizo también importantísimas instalaciones industriales, como la grandiosa fábrica de cerámica La Fe, de Buenos Aires.

Colaboró en el abastecimiento de aguas de Monallots en Vic. Instaló en el Molino de Sau una central eléctrica con el fin de distribuir electricidad en Vic, con una línea de 15.000 V que llegaba hasta el mas Escorial, desde donde se introducía en la ciudad con una línea de 500 V.

Nuestro Augusto Señor Don Carlos VII (que en gloria esté), le profesaba gran afecto y le confió comisiones y encargos de interés para la Causa. Como católico práctico, siempre se distinguió D. Teodoro Mas, y sus obras de caridad son innumerables.

Carrer de Teodor de Mas (Vic)

En 1916 el marqués de Cerralbo nombró a D. Teodoro de Mas nuevo jefe tradicionalista del distrito de Vic, tras recibir una exposición redactada y firmada por los presidentes de los Círculos jaimistas y los representantes de la mayor parte de los pueblos del distrito, proponiéndolo de manera unánime para el cargo.

Al producirse en 1919 la desafortunada escisión de Juan Vázquez de Mella, D. Teodoro de Mas se separó de la Comunión jaimista y fue jefe regional del partido de Mella en Cataluña. En septiembre de 1923 expresó en un manifiesto la adhesión de los tradicionalistas catalanes de tendencia mellista al Directorio militar de Primo de Rivera, pidiendo la supresión de los partidos políticos y del sistema parlamentario, y la implantación de los principios tradicionalistas en un régimen representativo tradicional y cristiano.

Al reunificarse las tres ramas del tradicionalismo a principios de la década de 1930, retornó a la disciplina de la Comunión Tradicionalista y participó en los grandiosos actos de propaganda contra la República sectaria.

Al iniciarse la Cruzada de Liberación Nacional, murió asesinado por los rojos en Sau el 7 agosto de 1936, junto con su yerno Juan Traveria.


Información tomada en su mayor parte de El Correo Español (10/08/1916) y Nomenclátor: Els noms dels carrers de Vic