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dijous, 16 de març de 2017

José Erasmo de Janer

José Erasmo de Janer y Gironella
(Barcelona, 1833 - 1911)

Tal día como hoy, un 16 de marzo, en 1911, moría el insigne jefe regional tradicionalista de Cataluña don José Erasmo de Janer y de Gironella.

Había cursado con lucimiento la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona, al par que su nombre se popularizaba entre los tradicionalistas, conquistándose justo prestigio. Inició su brillante carrera política con el cargo de concejal del Ayuntamiento de Barcelona, nombrado por el Conde de Cheste, siendo el más joven de los que figuraban en aquel Municipio, último del reinado de doña Isabel, y que fue depuesto por la Junta revolucionaria.

Su lealtad y abnegación por el triunfo de la Causa carlista le obligaron a salir varias veces de España, en una de las cuales fue presentada su candidatura a diputado a Cortes por San Feliu de Llobregat, cuando las Constituyentes de 1869, y en la que obtuvo una nutrida votación. Poco tiempo después desempeñó el cargo de presidente del Círculo Católico-monárquico, cuna por decirlo así del Tradicionalismo de Barcelona.

Al iniciarse la tercera guerra carlista se vio obligado á refugiarse en Francia, estableciéndose, llamado por don Vicente de Manterola y don Tirso de Olazábal, en San Juan de Luz, desde donde contribuyó al esplendor de nuestras armas.

Vuelto a Barcelona terminada la lucha, dedicó sus entusiasmos a la fundación de El Correo Catalán (a cuyo Consejo de Administración pertenecía a su muerte) en unión del inolvidable Luis María de Llauder y de don Manuel María Milá de la Roca.

Posteriormente y a raíz de la muerte de don Luís M.ª de Llauder, ocupó con gran acierto la Jefatura regional de Cataluña, dando desde tan elevado puesto un gran empuje a la vitalidad de nuestra Comunión.

Sostuvo estrecha e íntima amistad con el inolvidable y llorado Carlos VII, quien apreciando sus bellas cualidades y virtudes, y en premio a sus desinteresados sacrificios por la Causa, le otorgó la Cruz y banda de Isabel la Católica, acompañándole un sentido autógrafo.

Accediendo a las reiteradas súplicas del señor de Janer, nuestro augusto Caudillo Don Jaime le aceptó la dimisión del cargo, cesando a primeros de 1910 en el desempeño de la Jefatura. Fue padre político del también célebre tradicionalista don Dalmacio Iglesias.

Según dejó escrito el Barón de Artagan, se puede decir que en Barcelona no existía Asociación benéfica en que el nombre de don José Erasmo de Janer no figurase: era vocal de la Caja de Ahorros, presidente de la Junta de Obra y de la Junta de Beneficiencia de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, y presidente de la Real Archicofradía de la Virgen de los Dolores. Falleció cristianamente en Barcelona el 16 de marzo de 1911 y fue una verdadera manifestación de duelo su entierro, al que asistió inmenso gentío.

Información obtenida en su mayor parte de La Defensa (Gerona, 19 de marzo de 1911)

dimecres, 22 de febrer de 2017

Visita de los carlistas catalanes al Palacio Loredán (1907)

EL PALACIO LOREDÁN

El palacio Loredán

[Los habitantes de Venecia], terminada la cotidiana labor, vuelven siempre junto a los suyos, mientras en el Gran Canal queda solitario y triste un Palacio que es una leyenda; morada de la egregia estirpe que hace ya más de medio siglo lleva la cruz del destierro con dignidad y grandiosa majestad.

A través de los muros del Palacio Loredán, mansión de las grandezas dignas, en quienes toda virtud tiene su asiento, vemos vagar por los espléndidos salones, tristeza y pesadumbre que, cual eterno llanto, lamentan la forzada inacción, que hace estériles para su patria energías poderosas que podrían salvarla cuando arrecie la tormenta. Pues en la apacible calma del Gran Canal veneciano se perciben puras en el antiguo Palacio de los Módenas las palpitaciones del gran pueblo tradicionalista, al que tanto se anhela salvar, y por el cual los descendientes de cien reyes, esclavos de altísimos deberes, aguardan allí la hora de Dios, que [...] les permita decir como Jesús a Lázaro: Levántate y anda.

Y viene la noche [...] Y en el Gran Palacio sigue reinando la soledad y el silencio, [...] porque el común hogar está muy lejos, y el pueblo amado no deja de sufrir [...].

Tanta inteligencia sin aplicación al país, tanta [bondad] sin cercana correspondencia, [...] y tanta majestad en el infortunio, son la admiración de la Comunión tradicionalista, que ostenta con orgullo esos sacrificios —sublimes pruebas que Dios le mandó— que pasarán á la posteridad como hermosos ejemplos [...] que será el asombro de otras edades.

Pero el Palacio Loredán se animará en día, y saldrán de él efluvios de nueva vida, que corriéndose á occidente irán formando la brillante aurora de un amanecer esplendoroso y sin fin, que vendrá á alumbrar la resurrección del gran pueblo cobijado por la bandera inmaculada de Dios, Patria y Rey.

Después, el Palacio Loredán quedará solitario y triste, pero su soledad no será la del vacío, ni de la muerte, sino la apacible calma del descanso después de una gran obra cumplida.

Y lo que es hoy Palacio del destierro, en el cual revive la dulce poesía del [...] hogar tradicionalista, será mañana la morada de los dulces recuerdos y de las encantadoras leyendas.

JOAQUIN DE FONT Y DE BOTER
Gerente del «Fomento de la Prensa Tradicionalista»

Joaquín de Font y Boter
(Barcelona, 1857 - 1916)

EL REY

Un rey de verdad, decía un día el Sr. Duque de Madrid, debe ser el primer obrero de la monarquía en la paz y el primer soldado en la guerra.

Y es que cuando así hablaba, tenía delante de sus ojos el espejo de la España gigante, de la invencible España, dilatada por todo el mundo y reverberante de poder, sabiduría y virtud.

Sí, vuestra gallardía majestuosa, el amor sin límites que profesáis a la patria y que sentís con una intensidad de tal naturaleza que constituye vuestro supremo ideal, vuestra alma llena de poesía y despojándose de toda clase de odios en aras de una santa fraternidad donde se funden todas las voluntades, todos los alientos, todas las virtudes de los españoles, como encarnación del espíritu nacional, libre del vejamen y de la opresión, la sangre augusta que circula por vuestras venas y hace latir un corazón profundamente español y virtuoso, y las prendas personales que os adornan y que se derraman sobre el estimado pueblo en forma de cascadas del más cristalino amor, son garantía firme e irrecusable de vuestra férrea voluntad, de vuestro invariable deseo en ser el primer ciudadano en la paz y el más esforzado soldado en la guerra, el primer obrero en el desarrollo y progreso de la civilización, el último combatiente en la defensa del sagrado interés de la patria.

Reyes hay que, aunque quieran dar esplendor y excelsitud a la majestad atrofiada, siempre han de quedar al nivel de los [comu]nes, sin esperanza de mejores días y con la seguridad de siniestras desventuras. Otra cosa no puede ser cuando se eleva á dogma al [...] de la autoridad, dándose un reino al monarca y negándosele el gobierno de la nación, como si se le sujetase a forzosa tutela, bajo el amparo de una serie de reyezuelos absolutos.

Per me reges regnant, había dicho el Señor, y efectivamente, los reyes cristianos, los reyes genuinamente españoles, buscan en la autoridad el sello de su divina procedencia, quedando así obligados en conciencia á Dios y á los gobernados, porque son sus hijos, por quienes debe el Rey constantemente velar.

Esta es la idea que de la realeza tiene nuestro augusto Caudillo, este es el concepto que de la soberanía tienen sus súbditos.

En la paz el rey es el padre de todos, procura el bienestar de todos, es el primer obrero de la monarquía. En la guerra es el capitán de sus ejércitos, sin que le asuste ni el estampido del cañón, ni el áspero crujir de las espadas, cuando se trata de salvar el honor de la patria, que es la honra y la gloria de sus hijos.

Ese es el Rey que ama un pueblo digno y honrado, sediento de libertad y de justicia.

MIGUEL JUNYENT Y ROVIRA
Director de «El Correo Catalán»

Miguel Junyent
(1871-1936)

EL SALÓN DE LAS BATALLAS

Cuando por primera vez se entra en el Palacio del destierro, cierta conmoción nerviosa recorre todo el cuerpo y á medida que se penetra en sus habitaciones, la emoción va en aumento; pero donde el efecto llega a su periodo álgido es al penetrar en el Salón de las Batallas, pues se acumulan en la mente tantos recuerdos, tantos sacrificios, tantos heroísmos, que la cabeza más serena y la voluntad más templada se sienten como sobrecogidas, hasta de espanto si fuera posible cupiera en el corazón carlista y cristiano.

Las acciones de Lácar y Lorca, la acción de Montejurra, la de Abárzuza donde murió el general liberal Marqués del Duero, Somorrostro donde estuvo detenido todo el ejército liberal por varios días, las batallas de Alpens donde pereció el brigadier liberal Cabrinetty y otros, etc., de nuestra época, pero ¿que diré de las otras guerras que hemos sostenido contra la Revolución y el liberalismo?

Dijo Tertuliano que la sangre de los mártires era semilla de cristianos y podemos decir que la sangre de los carlistas ha sido y es semilla de carlistas, pues se vé la gran diferencia que hay entre el partido, ó mejor dicho Comunión, de como está ahora, á cuando estalló la Revolución de Septiembre. Entonces no teníamos ni Diputados, ni Senadores, ni Círculos, ni Juventudes, ni periódicos apenas; y á los cuatro años, al grito magno de Dios, Patria y Rey, organizamos un ejército de ochenta mil hombres, que tuvo en jaque á la Revolución por más de cuatro años, y qué no haríamos ahora si la ocasión se presentase propicia para reverdecer laureles [...]cesibles?

La última guerra fué providencial, despertando en ella la Comunión tradicionalista; pues si se mira despacio y con serenidad lo que se ha hecho después de treinta años, el ánimo se levanta y se vé que Dios no abandona nunca á los suyos. Véase si no a lo que quedó reducida la Comunión desde su malhadado Convenio de Vergara á 1868, y véase como estamos ahora; no hay paridad, pues entonces no había apenas carlistas, y los que había lo callaban por prudencia, y hoy casi es un timbre de grandeza el ser carlista, pues hasta nuestros enemigos tienen que contar con nosotros para todo, pues somos, hay que decirlo muy alto para que todo el mundo lo sepa, un factor muy importante de la política española.

Sin la Comunión carlista la Iglesia católica de España estaría cien veces peor que en Francia; ¿á qué se debe eso? pues á Lácar, á Somorrostro, Montejurra, Alpens y otros cien combates, que han hecho que la Revolución obre de muy distinta manera en España que en otras naciones, pues sabe hay muchos miles de españoles dispuestos siempre á dar su vida por Dios, la Patria y el Rey.

EL DUQUE DE SOLFERINO
Presidente del Consejo de Administración del «Fomento de la Prensa Tradicionalista»

Manuel de Llanza y Pignatelli de Aragón,
Duque de Solferino (Barcelona, 1858-1927)

EL CUARTO DE BANDERAS

Nada pudiera ser más grato á mi corazón de soldado, que la honra inmerecida que me dispensan mis correligionarios del Fomento de la Prensa Tradicionalista, dejándome un hueco, al lado suyo, en este Álbum preciosísimo, en donde, á defecto de galas literarias, pueda demostrar una vez más el culto que profeso á nuestro inolvidable Desterrado del Loredán.

Conducido en alas de mi pensamiento, desaparecen las distancias, ábrense las puertas á mi paso y me encuentro arrobado en el mágico recinto donde la piadosa mano del Rey de nuestros ideales ha sabido acumular las glorias y las grandezas de aquel brillante Ejército que, formado porheroicos voluntarios, supo escribir tan alto su renombre á costa de su sangre generosa.

Banderas, espadas, monturas, condecoraciones, proyectiles, rodean en aquel salón encantador al retrato de nuestro gran Caudillo y todo allí nos recuerda el deber en que estamos de reverdecer nuestros antiguos lauros, siendo pródigos en los sacrificios y parcos, muy parcos, en las promesas ilusorias.

El ambiente que se respira en el Cuarto de Banderas anima y refriega el alma noble del soldado de la Fé; y á la presencia de tantos y tan gloriosos trofeos acuden sólo viriles sentimientos á los corazones esforzados de los héroes de la legitimidad que, al jurar una vez y para siempre su santo lema, no retrocederán jamás en su camino.

Mirando los sagrados lienzos de las enseñas españolas con sus distintos colores, con sus leyendas varias, con sus símbolos guerreros, aparece la visión de las bravas fuerzas que las tremolaron en los campos de Cataluña y Aragón; en las montañas Vascas y en Navarra, y en manos de valientes hijos de Castilla, que fueron á guerrear al lado de su Príncipe elegido, abandonando la tranquila paz de sus hogares, sus carreras y fortunas, sin otra finalidad que la de su nobilísimo entusiasmo.

Eraul, Udave, Montejurra, Somorrostro, Portugalete, Lácar, Alpens, Aviñó, Cuenca y cien otras victorias, están representadas en los muros de aquel precioso Cuarto por el vivísimo recuerdo que despiertan sus banderas; y allí también [están] las invictas sombras de Carlos V, de Zumalacárregui, de Santos Ladrón, de Sanz y de Guergué, de Gómez, de Eguía, de Elío, de Villarreal, de Dorregaray, de Ollo, de Radica, de Lizárraga, de Argonz, de Valdespina, de Velasco, de Mogrovejo, de Tristany, de Castells, de Vilageliu, de Calderón, de Sangarrén, de Cavero, de Francesch, de Díaz de la Cortina, de Balanzátegui y de Lozano, y de otros innumerables mártires ó caudillos que, parecen levantarse en medio de los trofeos, de [los lemas] y de los proyectiles, recordando su lealtad y sus inmortales hechos para enseñanza de las generaciones venideras.

Allí tenemos á nuestra bandera capitana, con la imagen de la Virgen dolorosa, reliquia venerada que fué entregada por su abuela al tierno Príncipe don Carlos, nacido en los do[lores] del destierro, y allí también se encierran las espadas que [usó en la] campaña para reivindicar sus derechos [...].


Palacio de Loredán. Cuarto de Banderas.


EL DESPACHO DE DON CARLOS

Todos los salones del Palacio Loredán, residencia del augusto señor Duque de Madrid, están adornados con recuerdos de nuestra querida Patria, á la que Él ama con inextinguible afecto, pero entre ellos descuella, en las impresiones que yo conservo de mi visita al egregio Desterrado, el salón Despacho.

Allí, rodeado de los retratos de sus fieles servidores, se dignó recibirme el descendiente de Carlos V, y durante aquellas inolvidables entrevistas pude comprender, o vislumbrar cuando menos, los altos pensamientos y el nobilísimo corazón del señor Duque de Madrid.

Allí pude ver su alma abierta a todas las más elevadas aspiraciones, allí escuché de sus augustos labios palabras de amargura en presencia de las amarguras de España, víctima del liberalismo; allí conocí el amor que siente por Cataluña y cuanto le interesa conocer el estado de esta noble y viril región; allí, por último, escuché estas palabras que conservo fielmente en mi memoria:


Cuando por la Divina Misericordia tenga la dicha de poder ir á cumplir, como Conde de Barcelona, la solemne promesa que hace más de treinta años hice a los pueblos de la antigua Corona de Aragón, de devolverles sus fueros venerados, adaptándolos de común acuerdo á las exigencias de nuestro tiempo, espero que al implantar el sistema que ha de levantar de su actual postración, á todas las regiones españolas, Dios nos concederá ser la aurora de una época feliz y gloriosa para nuestra hoy tan desgraciada patria.


Despacho de Don Carlos

En este Despacho también escribió un día el ilustre proscripto estas frases que nunca debemos olvidar:


Tampoco necesito hablarles especialmente del Regionalismo y de la cuestión obrera, cuyos problemas se desarrollan ahora en Cataluña, pues sé que se han de inspirar en nuestro programa, que encierra soluciones eficaces, y en mis manifiestos, en los cuales he afirmado mis propósitos y mis sentimientos que también son los vuestros. Defensores de la verdad en todos los órdenes, debemos practicarla siempre. 
Y ahora réstame tan solo manifestaros mi satisfacción por la energía desplegada y por la fuerza de voluntad que en esta ocasión como en tantas otras he admirado en el carácter catalán.


Necesitaría yo varias páginas para expresar con fidelidad los altos conceptos que he oído de labios de don Carlos en aquel hermoso Despacho y las hondas impresiones sentidas por mi al oírlo y que ahora renuevo vivamente al recordarlas.

Sólo sé decir, como síntesis de mis creencias y opiniones que Don Carlos es el nombre que España necesita.

JOSÉ ERASMO DE JANER
Delegado regional

José Erasmo de Janer y de Gironella
(Barcelona, 1833-1911)

Fotografías del Palacio Loredán realizadas por los corresponsales de El Correo Catalán (1907)

Palacio Loredán
Vestíbulo

Capilla del Palacio

Secretaría
Comedor

Gran Salón

Salón denominado de Ollo y Zumalacárregui

Biblioteca y Billar

Cuarto Indio

Cuarto de la Dama

Los Sres. Duques de Madrid. 1) En su automóvil.
2) Visita a su santa madre. 3) En su embarcadero

Los Sres. Duques de Madrid en su Lancha Automóvil (Ondárroa)

Tomado del álbum LOS SEÑORES DUQUES DE MADRID EN EL PALACIO LOREDÁN (1907)

dilluns, 19 de desembre de 2016

Inauguración del Círculo Tradicionalista de Molins de Rei (1913)

Los actos realizados ayer en la pintoresca población de Molins de Rey revistieron una importancia excepcional y acreditaron que aquella es tierra espléndidamente abonada para que eche raíces la semilla tradicionalista. La población vióse animadísima y sus habitantes mostráronse altamente hospitalarios con sus huéspedes. Los tradicionalistas de la localidad tuvieron una excelente jornada, de la que no se olvidarán fácilmente.

En Molins de Rey, a partir de ayer, contamos ya con una nueva entidad del partido, que viene a la lucha política con plétora de vida y ofrece fundadamente contribuir al engrandecimiento de nuestra Comunión en aquel distrito. Felicitamos cordialmente a los fundadores del Círculo y al felicitarles les deseamos una serie inacabable de aciertos en su gestión política, aciertos que redundarán en beneficio de su prestigio personal y a la mayor gloria de la Causa.


MISA DE COMUNIÓN

A las seis y media de la mañana, en la parroquial iglesia de San Miguel, hubo misa de Comunión cantada, con plática preparatoria, que pronunció el oficiante reverendo D. Juan Basañs, cura párroco de la población. La misa fue cantada por los señores Boig y Prats, acompañados al armonium por el Sr. Batlle.

El templo fue invadido por numerosos correligionarios de la localidad y de San Feliú de Llobregat. En lugar preferente estaban el jefe tradicionalista del distrito, nuestro querido amigo D. Eduardo de Batlle, el presidente de la Junta local, D. Miguel Martí, y el presidente del Círculo inaugurado D. José Canalíes.

El reverendo Basañs hizo una plática sentidísima, impresionando a los fieles con sus bellas imágenes, impregnadas de fervor religioso. Terminada la plática, se acercaron a las gradas del altar centenares de correligionarios que recibieron con gran piedad el Pan de los Ángeles.


NUESTROS JÓVENES

Los jóvenes jaimistas no tienen rival en todo lo que sea sacrificarse en aras de una idea, y esto lo prueban de continuo dando elocuentes muestras de su espíritu de sacrificio con las expediciones que emprenden. Ayer muchísimos hicieron a pie el viaje a Molins de Rey, fortaleciendo sus piernas como si estuviéramos en vísperas de acontecimientos definitivos.

Los primeros en llegar fueron los del Círculo de Sans y los del distrito segundo, mostrándose todos muy animosos y con alma para emprender otro trayecto mayor. Seguíanles correligionarios del Círculo de Barcelona, El Porvenir, Patronato de Santa Madrona y otros, llevando las banderas y banderines de la sección excursionista del Círculo Central, El Porvenir, distrito segundo, etc., etc.

El banderín del Requeté de Barcelona llegó en el tren de las diez, custodiado por varios jóvenes de la Junta directiva del mismo, a las órdenes del vocal primero de la Junta Central Tradicionalista, organizadora de los requetés de Cataluña. D. José Bermelló, prestigioso veterano.


BENDICIÓN DEL CÍRCULO. — EL BANQUETE

A las once tuvo lugar la bendición del local del nuevo Círculo Tradicionalista de Molins de Rey, presenciando la ceremonia religiosa centenares de amigos. Bendijo el inmueble el reverendo D. José Mas, acompañándole cuando recorrió el local las autoridades jaimistas del distrito.

A la una, en el amplio salón de actos del Círculo se efectuó el banquete, asistiendo numerosos correligionarios. Ocuparon la presidencia de las mesas los jefes tradicionalistas. La comida, que fue servida admirablemente, transcurrió en medio de una encantadora cordialidad. A la hora de los brindis levantaron la copa D. Germán de Bellver, D. Angel Marqués, D. Juan Aymat, D. Francisco Bermello y D. Esteban de Batlle, pronunciando todos calurosos y vibrantes párrafos y siendo muy aplaudidos.


LLEGADA DE LOS ÓRADORES

Poco antes de las cuatro de la tarde comenzaron a congregarse en las inmediaciones de la estación multitud de jaimistas, ansiosos de tributar un cariñoso y efusivo recibimiento a los oradores que eran esperados procedentes de Barcelona.

A las cuatro y minutos entró el tren en agujas, resonando a su vista un aplauso entusiasta. Del convoy descendieron el diputado provincial por Manresa-Berga, D. Juan María Roma, nuestro director D. Miguel Junyent, el presidente de la Junta organizadora de los requetés, D. Matías Llorens, y el secretario D. José L. Prat-Maignon.

Después de cambiar los saludos de rúbrica, dirigiéronse en ordenada manifestación al teatro de La Alhambra, donde tuvo lugar el mitin.


EL MEETING


En el teatro citado, capaz para contener muchísima gente, se efectuó el mitin, que resultó un acto importantísimo. Entre el gran número de jaimistas que había, so notaba la presencia de infinidad de vecinos de la población pertenecientes a la llamada clase neutra, que fueron allí a impregnarse de las sanas y redentoras doctrinas tradicionalistas.

Ocupó la presidencia D. José Ganalíes, quien tenía a su lado al jefe de la Junta local, don Miguel Martí, al de la de distrito, D. Eduardo de Batlle, al Sr. Puiggarí, y a los oradores que dirigieron la palabra a la concurrencia.


D. GERMÁN DE BELLVER

Después de excusar la ausencia de algunos de los oradores anunciados, que por ocupaciones ineludibles se veían privados de asistir al acto, felicita a los correligionarios de Molins de Rey, por haber fundado el Círculo, que será un poderoso auxiliar para hacer la revolución en las ideas, ya que sin operarse esta revolución no podríamos afianzar la redentora obra tradicionalista.

Encarece la necesidad de damos a conocer a España tal como somos, esto es: como el único partido capacitado para gobernar el Estado, frente a todas las demagogias, y termina con párrafos vibrantes dedicados a la juventud.

D. ÁNGEL MARQUÉS

Al levantarse este batallador propagandista de La Trinchera resonó una ovación cariñosísima.

Muchas, veces —dice— se nos ha extendido la papeleta de defunción, y por esto al dirigirme yo ahora a vosotros, tendría que decir: queridos cadáveres; pero un partido como el nuestro, que tiene en su historia moderna tantos héroes, es imposible que muera.

Se está pretendiendo modernizar a España; se la quiere hacer secuaz de Francia, y los Gobiernos que esto pretenden hacer, son los que continuamente hablan de dignidad y de honradez cuando no han hecho otra cosa en su vida que deshonrar y denigrar a España.
(Aplausos.) Hablan de honradez, como pueden hablar los gitanos. (Más aplausos.)


Termina su elocuente discurso enalteciendo la figura de Llobet, al que llama moderno mártir del jaimismo, y pide que todos, con su óbolo, contribuyan a hacerle menos cruel su cautiverio. Al terminar fue ovacionado.


D. JUAN MARÍA ROMA

Al acercarse a las candilejas el infatigable diputado provincial por Manresa-Berga, prorrumpe en ruidosos aplausos la concurrencia.


Mi amigo el Sr. Marqués —comienza diciendo— ha manifestado que nuestros enemigos nos consideran muertos, y mirad, a pesar de esto, el pavor que les infundimos, que recientemente, al trasladar las cenizas de un héroe, tembló hasta el Gobierno liberal. (Aplausos.) El partido tradicionalista no puede morir, porque se asienta sobre la verdad, porque es algo consustancial con la Historia de Espa­ña, y para morir fuera necesario quo ésta desapareciera.  
Tenemos que quitarnos de encima el dictado de absolutistas con que pretenden difamarnos nuestros enemigos, y mostrar que somos más amantes de la libertad que ellos, pues ellos sólo llevan en sus labios esta palabra, y el concepto que enuncia no lo llevan en el corazón. (Aplausos.) El partido tradicionalista tiene soluciones para todo.  
En lo tocante al sufragio, somos partidarios del sufragio orgánico. No es racional que tenga el mismo valor el voto de un gitano que el de un hombre consciente, capaz de comprender la importancia del sufragio. 
En la cuestión religiosa queremos la libertad económica de la Iglesia, y que ésta tenga su supremacía en aquellas cuestiones que le competen, como son la moral y las costumbres. No queremos tampoco que los Gobiernos se entrometan en los asuntos particulares de la Iglesia, nombrando Canónigos y Obispos, nombramientos que son exclusivamente potestativos del Papado.  
Nuestro Ejército será voluntario. La carrera militar es un sacerdocio, como la eclesiástica, y no hay derecho a hacer que cargue con el fusil un ciudadano que no tenga vocación para las armas. *

Juan María Roma (1870 - 1946)

Termina haciendo un concienzudo estudio de la cuestión social, cosechando frenéticos aplausos.

D. MIGUEL JUNYENT

Nuestro director, acallados los aplausos, dice:


Mi primer aplauso y mi felicitación más entusiasta será para los correligionarios de Molins de Rey, por el esfuerzo que supone la formación de este Círculo, esfuerzo que nos obliga a que les abracemos como hermanos para trabajar juntos por el esplendor de la bandera jaimista. 
Molins de Rey ha dado hoy pruebas de una gran civilidad que merece nuestra consideración y reconocimiento. Aquí hemos venido, por aquí hemos paseado nuestras banderas, y no hemos sido molestados por nadie, ni a nadie hemos molestado, dando una elocuente muestra de cómo se practica la libertad.

Habéis visto cómo se ha formado este Centro, cuyos comienzos son parecidos al que abrimos en San Feliu. Este ha crecido, éste ha prosperado, aunque para crecer y prosperar ha tenido que reñir batallas. Haced aquí lo mismo, y veréis como no pasan muchos meses sin que las listas de socios se nutran y éste alcance plétora de vida. Practicad vivamente los principios tradicionalistas, pues no basta con predicarlos. Si hoy en este Centro somos pocos, que en el año próximo podamos decir que el local social es pequeño y que la influencia de los ideales tradicionalistas se deja sentir en todas las esferas sociales.

Tenemos fuerzas para imponemos, y si no nos imponemos por la fuerza de la razón, demostraremos que somos hombres cuando se trate de entronizar los principios de nuestro Derecho. Tenemos un Caudillo que no lleva el cetro de caña, que lleva un manto de armiño impecable; y un partido que cuenta con un Caudillo así, no puede ser vencido.  
Tenemos que ir siempre adelante en defensa de nuestros principios. Seremos caritativos con nuestros enemigos, siguiendo el ejemplo de Cristo, pero si alguien nos cierra el paso, entonces demostraremos que somos hombres. Jóvenes y veteranos, nos tenemos que unir en ramillete de amores para que con este ramillete y el que presenten las demás regiones, podamos tejer la corona que ofreceremos a Don Jaime.

Miguel Junyent (1871 - 1936)

Después de unas sentidas palabras del amigo D. Juan Aymat, palabras rebosantes de entusiasmo, la presidencia dio por terminado el acto, reinando un entusiasmo indescriptible, y entre aplausos y vivas. Poco después se inició el desfile, regresando a Barcelona los oradores y demás personalidades. En el ánimo de todos quedó la impresión de que habíamos efectuado una jornada gloriosa.

VARRON

(De El Correo Catalán)

Reproducido por EL CORREO ESPAÑOL (24 de mayo de 1913)

* Nota: En cuanto a las manifestaciones de J. M. Roma sobre el Ejército voluntario, debemos aclarar que Carlos VII reconoció la necesidad del servicio militar obligatorio, universal para los varones.

dilluns, 25 de juliol de 2016

Al gloriós Sant Jaume, patró d'Espanya


Pregaria patriótica

¡Gloriós Sant Jaume! ¡salveu
l'invicta nació Espanyola,
qu'en poder de 'ls lliberals
desesperadament plora!

Salvéula; no tardéu més;
que de sa sanch, pocas gotas
n'hi restan ja, per finar,
sens que aussili se li donguia.

Salveula del negre abism,
de la fatal bancarrota,
ans qu'el tétrich trenta cinch,
(recort de crims qu'esborronan),
ab crúel devastació
se repetesca ben prompte.

Intercedau pels Proscrits
de llinatje honrat y noble
qu'han d'esser la salvació
d'aquest poble qu'els anyora,
y guardéu y protegiu
al qu'ab orgull du 'l nom vostre,
qu'es el fill més obedihent
y el Princep digne d'eix poble...

En sent de Sant Jaume el jorn,
fem els carlíns, festa doble,
y sens descuydarnos may
nostres cors al Sant invocan.

Al Sant, que sobre 'ls alarbs
ens doná un jorn la victoria
derrotant per sempre més
als musléms fills de Mahoma.

Al Sant, que té per Patró
la invicta nació Espanyola;
la que mastressa va ser
de més de mitj mon á l'hora,
y va dictar sabias lleys,
y fou model de matronas,
y dels humils fou ampar,
sense ser jamay despótica,
ni menys, doblegar son cap
devant d'estrangera soga...

Més, eixa Espanya, es d'ahir;
la d'avuy, ja es altre cosa.

Son imperi, reduhit
y mesquí, vist aleshoras;
no dicta códichs ni lleys,
ni la respectan de fora...
y s'en burlan sos vassalls,
els qu'are ho son y els qu'ho foren,
y se 'ns té per degradats,
per nació de baixa estofa...
per cobarts... y altres honors
que completan la deshonra.

Més d'entre tant desgabell
qu'ens martiritsa y trastoca,
s'alsa potenta y viril,
gallarda, noble y hermosa,
la sombra d'aquell passat
de grandesa y de lloa.

La Espanya Tradicional
no soporta més deshonras;
baixesas, ja no 'n vol més;
prou, d'humillacións traydoras,
y que renaixea aviat
d'entre las sendras fumosas
de las víctimas ardents
de traicións y deshonras,
aquéll Fénix benhaurat,
qu'ha d'impulsar nostras forsas
perdudas, ab fets heróichs
al camí de gestas nobles.

Que vinga prompte 'l Capdill
que té d'obrir las masmorras
hout jau l'Espanya d'ahir;
aquella invicta matrona
qu'inculcá lleys al vassalls
sens valerse de la forsa...

Y quan ja de bat á bat
obertas sían las portas;
quan nostra patria felis,
lliure de grillóus y argollas,
se deixondí ab los perfums
d'una brisa encisadora,
d'una dolsa y vera pau,
d'un perviudre ple de glorias,
allavors recobrarem
l'honor perdut, junt ab l'honra.

Feu qu'aixís sía ben prest,
¡ó Sant Jaume Patró nostre!
deslliuraunos del serpent
que ja pel coll se 'ns enrrosca,
y ens xucla tota la sanch
després de robarnos l'honra.

Feu que brilli esplendorós
l'iris de pau, sobre eix poble,
hont hi quedan cors fidels
qu'ab fe pura vos invocan;
salvéunos dels nous musléms
més astuts qu'els de Mahoma,
y estimbantlos al avern
gosarem bells jorns de gloria.— J. M.


LO MESTRE TITAS (Barcelona, 22 de juliol de 1899)