dissabte, 16 de setembre de 2017

Teodoro de Mas y Nadal (1858-1936)

Hablamos hoy de un gran catalán y mártir de la Tradición que ha quedado injustamente en el olvido: D. Teodoro de Mas y Nadal, un valeroso soldado de la Tradición e incansable adalid de la propaganda, artífice del resurgimiento de la política carlista en Vic y su comarca.

Teodoro de Mas y Nadal (Vic, 1858-1936)
D. Teodoro de Mas y Nadal era un caballero a la antigua usanza, de acendrada piedad, de lealtad y honradez intachables y descendiente de una familia de próceres del tradicionalismo. El bisabuelo de D. Teodoro se distinguió en la guerra de la Independencia, el abuelo fue intendente del Ejército carlista en la guerra de los Siete años, y el padre, D. Luis de Mas, se distinguió en la tercera guerra carlista al servicio de Carlos VII y fundó y presidió en Vic del Círculo Tradicionalista de la Alta Montaña. Descuella también entre la noble familia la figura de su antepasada, canonizada por el papa Juan XXIII, la venerable Santa Joaquina de Vedruna de Mas, fundadora del Institulo de Hermanas Terciarias Carmelitas de la Caridad, heredera del espíritu de la Reformadora del Carmelo.

D. Teodoro nació en Vic el 24 de septiembre de 1858. Estallada la tercera guerra carlista, cuando sólo contaba catorce años, salió con cuatro compañeros a reunirse a las fuerzas carlistas que operaban en las Guillerías; pero el jefe al verle tan jovencito no quiso admitirle y le hizo acompañar a su casa.

En 1873, después de otra tentativa infructuosa para ingresar en las filas carlistas, consiguió su propósito: fue admitido y agregado al Real Cuerpo de Ingenieros del cual era jefe su señor padre. Poco después tomó parte en el ataque y toma de la villa de Ripoll, donde ganó el grado de alférez.

Entre otras varias acciones estuvo en las de Campdevanol, Berga, San Hilario, Anglés, Prats, Olot, Seo de Urgel y Bañolas, pasando después en comisión de servicio al Norte, e ingresando en el escuadrón de la Escolta Real, donde estuvo hasta la terminación de la guerra. En 1875 asistió a las acciones de Lumbier, ganó la cruz del Mérito Militar, y ascendió al empleo inmediato; pasó a Francia por orden superior, para volver a entrar en Cataluña; pero fue detenido por la Policía francesa en la frontera e internado en Montauban.

De regreso de la emigración dedicó sus energías a los trabajos de obras públicas, pues los muchos sacrificios hechos por su abuelo y su padre en favor de la Causa, le obligaron a darse cuenta de la situación económica de la familia.

Teodoro de Mas y Nadal (segundo desde la izquierda sentado)
junto a su familia en 1909.


Continuó los estudios de ingeniero y trabajó en pequeñas y grandes construcciones en varias provincias de España y en la de Corrientes (Argentina), llegando a obtener importantes concesiones, que no pudieron realizarse por causas ajenas a su voluntad, entre ellas el ferrocarril de Vic al Pasteral de Amer y el abastecimiento de aguas a Barcelona con las del Noguera Pallaresa.

En 1884 colaboró en las obras del ferrocarril de Salamanca y en los saltos del Duero y en 1887 dirigió las obras de una carretera en Albacete.

En la capital de Argentina dirigió obras de ferrocarriles. Hizo también importantísimas instalaciones industriales, como la grandiosa fábrica de cerámica La Fe, de Buenos Aires.

Colaboró en el abastecimiento de aguas de Monallots en Vic. Instaló en el Molino de Sau una central eléctrica con el fin de distribuir electricidad en Vic, con una línea de 15.000 V que llegaba hasta el mas Escorial, desde donde se introducía en la ciudad con una línea de 500 V.

Nuestro Augusto Señor Don Carlos VII (que en gloria esté), le profesaba gran afecto y le confió comisiones y encargos de interés para la Causa. Como católico práctico, siempre se distinguió D. Teodoro Mas, y sus obras de caridad son innumerables.

Carrer de Teodor de Mas (Vic)

En 1916 el marqués de Cerralbo nombró a D. Teodoro de Mas nuevo jefe tradicionalista del distrito de Vic, tras recibir una exposición redactada y firmada por los presidentes de los Círculos jaimistas y los representantes de la mayor parte de los pueblos del distrito, proponiéndolo de manera unánime para el cargo.

Al producirse en 1919 la desafortunada escisión de Juan Vázquez de Mella, D. Teodoro de Mas se separó de la Comunión jaimista y fue jefe regional del partido de Mella en Cataluña. En septiembre de 1923 expresó en un manifiesto la adhesión de los tradicionalistas catalanes de tendencia mellista al Directorio militar de Primo de Rivera, pidiendo la supresión de los partidos políticos y del sistema parlamentario, y la implantación de los principios tradicionalistas en un régimen representativo tradicional y cristiano.

Al reunificarse las tres ramas del tradicionalismo a principios de la década de 1930, retornó a la disciplina de la Comunión Tradicionalista y participó en los grandiosos actos de propaganda contra la República sectaria.

Al iniciarse la Cruzada de Liberación Nacional, murió asesinado por los rojos en Sau el 7 agosto de 1936, junto con su yerno Juan Traveria.


Información tomada en su mayor parte de El Correo Español (10/08/1916) y Nomenclátor: Els noms dels carrers de Vic

divendres, 8 de setembre de 2017

La detenció dels tradicionalistes d'Olesa de Montserrat a Can Tobella l'any 1934

Tal dia com avui, un 8 de setembre de l'any 1934, es va produïr a Can Tobella, Olesa de Montserrat, l'arrest, escarni i empresonament arbitrari de 94 carlins per ordre del Comissari General d'Ordre Públic de la Generalitat Miquel Badia.

Així ho recordava l'any següent a les columnes del diari tradicionalista El Siglo Futuro en Josep Tobella Galceran, qui un any després seria assassinat pels roigs al començament de la guerra civil:


Aniversario del atropello y detención de los tradicionalistas de Olesa de Montserrat

En el Círculo de Olesa de Montserrat, el día 8 se celebrará el aniversario del atropello de sus socios por los «escamots» de Dencás y Badia.

La escena tuvo lugar en la antiquísima casa de Can Tobella del Cairat, situada al pie mismo de Montserrat, de cuya montaña sólo la separa la corriente del Llobregat.

El origen de la casa data del siglo XI; desde aquel tiempo inmemorial sus moradores, practicando aquel «ora et labora» benedictino, han prosperado al calor de la fe bajo la mirada de la Patrona de Cataluña, la Virgen de Montserrat, al amor de las nativas tradiciones. Su aceite en el siglo XIII servía de alimento a la lámpara del Santuario de Montserrat, y los monjes y escolanía, al devastar en 1811 el general Suchet el Monasterio, se acogieron a sus puertas.

Las continuadas molestias que los liberales infligieron a sus moradores fueron causa de que en la guerra de los siete años la casa estuviera cerrada. No así en la última guerra, en la que a la sombra de sus pinos descansaron muchas veces los carlistas; también los liberales, mientras la oficialidad era obsequiada en la mesa, sentándose los jefes en el sillón frailuno que ocupó un día el Beato P. Claret, y desde el que prometió a los familiares de la casa, hasta la quinta generación, la liberación de las penas del purgatorio.

Cabrinety, pocos días antes de morir, descansó en Can Tobella con los suyos.

Jamás pobre ni peregrino, tal como lo significan los cipreses plantados a su puerta, ha marchado con las manos vacías.

Desde hace un regular número de años los tradicionalistas de Olesa celebraban un «aplec», reuniéndose allí miles de personas, muchas ajenas a nuestro idearlo.

Se cantaba la Misa en la capilla de la casa por el orfeón del Círculo de Olesa y, terminada ésta, los concurrentes, de cara a la cueva de la Virgen de Montserrat, entonaban la Salve gregoriana.

El día se pasaba en juegos diversos: recitación de poesías, etc., y por la tarde se bailaban sardanas en las eras de la casa.


Así, pues, fueron sorprendidos, maniatados y conducidos a Barcelona, donde les esperaba una turba de «sans culottes», que les agredieron a pedradas, puñetazos, salivazos, etcétera, mientras sus bocas de infierno vomitaban los más brutales insultos y las más horribles blasfemias.

El venerable sacerdote M. J. Fartuny, un verdadero padre de los pobres, era objeto de las más soeces burlas.

Desde los tiempos en que Jesús, cargado con la pesada Cruz, andaba vacilante entre la gritería de los judíos por las tortuosas calles de Jerusalén, no se había visto nada semejante.

A medianoche el dueño de la finca de Can Tobella, apreciado primo nuestro, fué obligado a levantarse a la llamada de la Policía de la Generalitat, que venía a registrarle la casa para buscar armas.

Por suerte, el jefe, persona de corrección, le trató con todo miramiento. Naturalmente, que nada encontraron.

Después del atropello, la cárcel.

El maestro «Fabio» escribió un precioso artículo, «Per crucem ad lucem»; es verdad, no hay gloria sin cruz.

La Virgen de Montserrat, la Providencia Divina, que lo veía todo, no podía menos de ampararles.

Personas de toda clase social, España toda, estuvo a nuestro lado; la Prensa de todos los matices combatió la salvajada, y el edificio que era todo fachada, todo apariencia, y en realidad un castillo de naipes, cayó pocos días más tarde al leve empuje del Ejército español. Otro aniversario, 6 de octubre.

Y aquel «mozo crúo» que dictaba órdenes a los ejércitos de escamots, compuestos de lo «mejor» de «cada casa», tenía que escapar con su a látere Badía, cubierto de heces pestilentes de cloaca, único camino de la gente de su ralea.

A todos los que se interesaron y nos ayudaron con la oración o con la limosna, gracias y que Dios se lo pague; que Él nos ayude para el trabajo que queda por hacer y que no terminará hasta ver el triunfo del reinado de Jesús en España. Al león español, no como un manso cordero, sino atemorizando a la anti-España con su rugido para que un día vuelva a ser realidad espiritual aquella leyenda que campea en nuestro escudo: «A solis ortu usque ad occasum».

JOSÉ TOBELLA GALCERÁN

Olesa de Montserrat.

El Siglo Futuro (04/09/1935)

dijous, 24 d’agost de 2017

LXXX aniversario de la batalla de Codo: Gloria y honor al Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat


Ardía en España la lucha entre los grandes principios del Mal y del Bien. Polarizadas en dos grandes grupos se reunían las fuerzas políticas principales del país, dispuestas a quemar hasta el último cartucho por el triunfo de sus respectivos ideales y aspiraciones.

Poco antes, en un 18 de julio magnífico y valiente había estallado toda la decisión y esfuerzo de unos hombres dispuestos a luchar y a morir por España. Cataluña, desgraciadamente, pese a actitudes laudables, a esfuerzos heroicos, a lealtades abnegadas, había visto fracasar en principio la batalla que, en pro de la santa Cruzada nacional, se libró en esta región. Pero, unos hombres valientes, herederos auténticos del espíritu bélico manifestado por los catalanes en anteriores y heroicas ocasiones, sacrificados, renunciando a todo, con la vista puesta en los sublimen ideales de Dios y de Patria, con firmeza de héroes y con lealtad de soldados y de caballeros del ideal, trasponían la frontera pirenaica, pasaban a Francia, y, desde allí, volaban gozosos y alegres hacia la zona nacional, prestos a empuñar las armas que, tintas en su sangre generosa, lavaba las manchas de deshonor e ignominia que otros, como malos hijos, hicieron caer sobre esta desdichada región. Y así nació el heroico y laureado Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat. Como unión de buenos catalanes, que, por serlo, se sentían auténticamente españoles y tanto como los que más, demostrando su amor a España con el lenguaje de las armas, siempre superior al de las promesas y al de las palabras...

Y así, como decimos, se formó el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat. Padres que no habían de saber más de sus hijos; hijos que no supieron de las emociones de un último adiós paterno; españoles, en fin, que lloraban la ausencia de los suyos y que sabían sacrificarlo todo por un futuro mejor de la Patria, fieles a la hermosa consigna de su Ordenanza: «Dar la vida por la causa es el acto más fecundo y el servicio más útil».

Combatientes del Tercio de Requetés Ntra. Sra. de Montserrat
(foto tomada de http://www.requetes.com/monserrat.html)

De este modo se llegó a la jamada heroica y luctuosísima de Codo. Y de este modo, Codo (simple geografía) pasaba con todos los honores a la Historia de España. El enemigo pugnaba por romper el frente nacional. Los caballos argelinos, en las hordas de la anti España, abrevarían pronto, según ellos, en las aguas españolísimas del Ebro, y las fuerzas rojas entrarían triunfantes en Zaragoza, en la ciudad bienamada de la Virgen del Pilar. Pero, había en frente la resistencia de unos hombres de cuerpo entero, habría que pasar antes por encima de los cadáveres de unos cuantos requetés. Eran jóvenes y viejos, hombres de edad militar y hombres que estaban fuera de ella, pero hombres todos animados por la fe en el ideal y dispuestos a morir en un último acto de servicio. La cuestión no estaba en la edad militar. Se ventilaba la salvación de España y con ella el honor de Cataluña, depositado en los pechos de aquellos hombres. ¡Españoles! ¡No temáis; La salvación de España está en buenas manos y el honor de Cataluña se salvará, aunque para ello una y otro hayan de comprarse con el precio costoso de la sangre de los mártires!

Amanece el día 24 de agosto de 1937. Un ejército rojo, de diez a quince mil hombres, inicia el ataque contra las posiciones mantenidas por los requetés. Y empieza a lucharse con saña, con coraje y con ardor. Y resiste Monte-Calvario. Y se mantienen firmes las posiciones de Camino de Quinto. Y aguantan también la embestida roja las del «Pajar» y del «Granero». Y en espartana resistencia se detiene al enemigo por espacio de tres días, al cabo de los cuales las fuerzas que guarnecen dichas posiciones se repliegan al cuartel número 20, al edificio del Ayuntamiento, al estanco, a las trincheras números 1, 2 y 3 y al Paredón. Destrozadas, ya estas últimas posiciones por la artillería enemiga, nuestros hombres, agotadas ya todas sus municiones (que para proseguir el combate debieron arrebatar muchas veces de las cartucheras de los cadáveres enemigos), valientemente abren con sus bayonetas el apretado cerco enemigo, y, con un ¡Viva Cristo Rey! y un ¡Viva España!, rubrican, en gesta de sacrificio y de martirio, su último esfuerzo de soldados que no conocen el miedo y para los que la palabra rendición no existe. Y así, de los 190 requetés que integraban el Tercio en formación, 146 hallan gloriosa, españolísima y cristiana muerte en el campo de batalla, mientras 44, más afortunados, consiguen llegar a las filas nacionales.

En total, 190 hombres, con dos máquinas ametralladoras, dos fusiles ametralladores «Hotchkiess», seis fusiles ametralladores «Lebel» y 205 fusiles, mantuvieron en jaque al ejército rojo, al que causaron numerosísimas y multiplicadas bajas, permitiendo con su resistencia de tres días y al precio de su sangre, que el Mando militar pudiera asegurar el éxito total de la batalla.

Al concluir estas líneas queremos tener un recuerdo especial para nuestros muertos. Pero pocas palabras bastan. Ellos deben gozar de la Gloria de Dios, porque, cierto, certísimo: «Ante Dios no existen héroes anónimos».

A nosotros nos queda, simplemente, imitar su ejemplo y hacer fructífera su sangre.

Por los supervivientes de Codo, y Laureados del Tercio de Requetés de Ntra. Sra. de Montserrat.

L. RENART y G. SERBA


dimarts, 15 d’agost de 2017

L'Assumpció de la Verge

Fresc de Vila Arrufat a l'església de
Nostra Senyora de la Salut de Sabadell

Com lliri immaculat de Palestina
sou, Verge, l'escollida del Senyor,
sou Rosa sense màcula ni espina,
albada de l'eterna resplandor.

D'aquell Nadal diví que ens il·lumina
fins el sagnant Calvari de dolor,
la vostra intercessió ¡Mare divina!
és l'àncora de Fe del pecador.

Mare dels Set Dolors, santa i magnánima,
prenguéreu de la terra la volada
com pur encens d'amor, curull d'anhel.

I per designi sant, en cos i ànima,
com lliri de puresa immaculada,
els angels us portaren cap al Cel.


JAUME BOSCH
ALBA (Sant Feliu de Llobregat, novembre 1950)

diumenge, 16 de juliol de 2017

Mensaje de la Diputación carlista de Cataluña con motivo de la entronización de Alfonso (XII)

CATALANES.

Un acontecimiento, tiempo ha previsto, ha cambiado la faz de la impia revolucion española iniciada el 29 de Setiembre de 1868.

Sin principios fijos ni conciencia de su destino, aclama hoy lo que entonces destruyó con el mayor ludibrio y escarnio. Ha restaurado en la persona del Príncipe D. Alfonso la dinastía de la augusta Hija de Fernando VII. Reina entonces, á la cual arrojó del suelo patrio, llenándola de baldones é improperios.

Y una insurreccion militar es el escalon para subir al Trono al nuevo Rey.

Amargos han sido siempre los frutos de los motines militares, y nuestra historia contemporánea lo acredita tristemente.


Desde 1820 en que estalló la insurreccion del ejército de Ultramar en las Cabezas de San Juan hasta la del puente de Alcoléa, han ido sucediéndose las insurrecciones militares, y la España cada dia haciéndose mas menguada ante la Europa, y peor administrada en su interior. Sin la misericordia de Dios y el amparo de su Madre Santísima, especial patrona de España, no quedaría de esta desgraciada Nacion piedra sobre piedra que no estuviese derribada. Pero hay fé en el suelo Español y tiene hijos que, ostentando en sus pechos los adorables corazones de Jesús y de María, regeneran á costa de sus vidas y de los objetos mas queridos el decaido carácter nacional, inoculando con su bravura en las venas de los Españoles, antes tan pundonorosos, el perdido sentimiento del amor tradicional de Dios, de la Patria y del Rey.

Tan grandes sacrificios no han de quedar sin recompensa.

El Cielo se apiadará de la España y sacará triunfante la combatida bandera católica, que con tantos bríos sostiene enhiesta nuestro joven y generoso Cárlos VII.

Impotente la revolucion para abatirla, despues de demandar ausilio á los Gobiernos anti-católicos de Europa, intenta atrincherarse hoy al recurso supremo de restaurar en la persona del hijo el solio de la madre que á carcajadas derribó. Vano esfuerzo. Porque aun cuando de momento lo ha conseguido, pronto destruirá su propia obra, porque un motín no puede crear nada sólido ni estable, porque le falta la base del sacrificio sin el cual nacen siempre pigmeas y de poca vida las creaciones del hombre.



CATALANES: Son de prueba los momentos presentes. Recordad que bienes os han dado los gobiernos que han querido gobernaros por las doctrinas del liberalismo. Atended si os han devuelto ninguno de vuestros codiciados privilegios y venerados Fueros.

No: antes bien guiados por un ciego orgullo, os han arrebatado cada año vuestros hijos con las quintas, y hasta tratado de mudar vuestra constitucion civil, intentando imponeros el código de Castilla, que hubiera cambiado el modo de ser de vuestras familias, á cuyo cambio pronto hubieran desaparecido vuestras casas solares, honra de nuestras montañas y testimonio perenne de la sabiduría de los códigos catalanes.

Hoy mas que nunca, Cataluña ha de abrir los ojos y cerrar los oidos para no dejarse embaucar de las fementidas promesas de esos restauradores del Trono liberal de España, para el que aclaman un Rey que reine y no gobierne.

Asi no podrá devolvernos la ansiada unidad católica y tendrá que bajar su cabeza ante el juego de las instituciones y turno de los partidos; y todo con el fin de asaltar los sitiales vacios del presupuesto, gozar en sus cinicas orgías y completar la ruina de la empobrecida España, conduciéndola otra vez al borde del saqueo, asesinato é incéndio de cuyos estragos, despues de Dios, la libertára el pendon carlista en 1873 en que dominó primero la república roja, y despues la conservadora que, careciendo de vida própia, hubo de sucumbir el 3 de Enero de 1874.

FIELES CATALANES: La Providencia que hasta ahora nos ha protegido vela por nosotros. Confiemos en las virtudes y energía de nuestro gran Monarca D. Cárlos VII (q. D. g.) Confiemos en el valor y la pericia de nuestros bravos Gefes, Oficiales y voluntarios, y ni por un momento dudemos que, el cambio politico que las bayonetas pretenden imponer á España, es la mas firme garantía del próximo triunfo de nuestra Santa Causa.

San Juan de las Abadesas 4 de Enero de 1875 — El Vice-Presidente, JUAN MESTRE Y TUDELA. — José de Solá Morales. — Francisco Javier de Subirá Iglesias. — Francisco Javier Sitjar. — José de Maciá. — Joaquin de Rocafiguera. — José Coronas y Campás. — Luis R. de Cuenca, Secretario General.

BOLETIN OFICIAL DEL PRINCIPADO DE CATALUÑA (6 Enero de 1875)