divendres, 26 d’abril de 2019

El Carlisme davant les eleccions d'abril i maig de 2019



Ni a les eleccions generals del 28 d'abril ni a les autonòmiques i europees del 26 de maig concorre cap candidatura a la qual els tradicionalistes puguin donar el seu suport. L'única opció que, per desgràcia, queda per al Carlisme és l'opció cristiana i patriòtica de l'abstenció, que posa de manifest el rebuig a aquest sistema corrupte i corruptor.

En les eleccions municipals del 26 de maig de 2019 pot considerar-se el vot a candidatures independents, allà on es presentin, sempre que ho siguin veritablement i no mantinguin cap vincle amb partits polítics; i que estiguin integrades per persones catòliques i honorables, conseqüents i disposades a treballar pel bé comú.

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Ni a las elecciones generales del 28 de abril ni a las autonómicas y europeas del 26 de mayo concurre ninguna candidatura a la que los tradicionalistas puedan dar su apoyo. La única opción que, por desgracia, queda para el Carlismo es la opción cristiana y patriótica de la abstención, que pone de manifiesto el rechazo a este sistema corrupto y corruptor.

En las elecciones municipales del 26 de mayo de 2019 puede considerarse el voto a candidaturas independientes, allá donde se presenten, siempre que lo sean verdaderamente y no mantengan vínculo alguno con partidos políticos; y que estén integradas por personas católicas y honorables, consecuentes y dispuestas a trabajar por el bien común.


Madrid, abril de 2019.
Secretaria Política
Comunión Tradicionalista

diumenge, 10 de març de 2019

Liber scriptus proferetur...

Y a la faz de las generaciones abierto estará el libro de la vida; y en columna de honor ante el Dios de los ejércitos desfilarán, tremolando en sus manos las palmas del triunfo, los soldados de la Gran Comunión, pues ellos fueron los que derramaron su sangre y los que sacrificaron sus bienes en holocausto de nuestra invicta bandera, y mártires fueron y mártires serán los valientes atletas que firmes en las trincheras de la prensa e impertérritos, en el baluarte de la tribuna, defendieron, defienden y defenderán la causa por antonomasia sacrosanta, que es la causa de Dios, de la Patria y del Rey.


Carlos Forcada.                   
Director de «Ausetania» (Vich).

Tomado del libro "Homenaje de la Comunión Carlista á los Mártires de la Tradición y del Derecho" (1908)



dissabte, 2 de febrer de 2019

Luis Carlos Viada y Lluch (1863-1938), publicista carlista

Tal día como hoy, 2 de febrero del año 1938, moría el abnegado bibliófilo y publicista carlista catalán D. Luis Carlos Viada y Lluch, director de la revista católica La Hormiga de Oro que fundara el gran Luis María de Llauder. Detenido por las patrullas de control de los rojos, sus colaboradores y los obreros de la imprenta intercedieron en su favor y lograron que fuera puesto en libertad tras un duro forcejeo,​ pero falleció a los pocos días a causa de la paliza que le propinaron los milicianos. Los revolucionarios saquearon además su domicilio, destruyendo gran parte de su valiosa documentación, manuscritos originales y correspondencia.

En 1935 el bibliófilo Antonio Palau y Dulcet, gran amigo de Luis Carlos Viada, había recogido en su libro Memorias de un librero catalán: 1867-1935 una reseña biografica de este gran literato tradicionalista, tomada de un escrito del Rvdo. Jaime Barrera, que reproducimos a continuación:


Luis Carlos Viada Lluch leyendo una semblanza literaria de Jacinto Verdaguer
durante una fiesta dedicada a la memoria del gran poeta catalán. (La Hormiga de Oro, 27/2/1930)

El Reverendo Jaime Barrera dice de él :


Jovencito, pero sólidamente formado en el estudio de humanidades, Viada y Lluch fué excelente alumno del Colegio del Obispo, al cual venía incorporada la segunda enseñanza. Ese Colegio de Nobles o de Cordelles. se levantaba en la Rambla de los Estudios, junto a la Iglesia de Belén. Viada y Lluch habla visto y recorrido la Biblioteca Episcopal, sita en el primer piso de dicho Colegio, con sus dilatadas estanterías, barnizadas de azul obscuro y presididas por el busto de Gimbernat. También la Sala especial de Escritores Catalanes, con tanto amor enriquecida por Félix Amat y sus sobrinos Félix Torres Amat y el laborioso Ignacio Torres Amat.


Sigue diciendo que Viada y Lluch, buscando ambiente más propicio a sus vocaciones literarias, emigró a una ciudad ideal, que Saavedra Fajardo llama República Literaria:

Edificándose una casa de libros, que en ciertos casos, son materiales más duros que piedra viva. Dos gruesos y formidables muros forman el albergue y escondrijo de ese antiguo repúblico de las letras. Volúmenes de clásicos castellanos, ligados o alternando con los italianos... Otros de cosas o impresores de impresores de Barcelona, principalmente los productos salidos de las oficinas de Pedro y Pablo Malo y de Sebastián Cormellas.

Trazando un merecido elogio del amor del libro que mueve a Viada y Lluch, prosigue Mosén Barrera:


Durante sus descensos del Ensanche a la vieja ciudad, gusta de ver a los amigos y comprar libros. Con frecuencia deambula por las angostas calles del barrio del Call, en donde se complace en admirar los esgrafiados de la Casa Cormellas, la célebre oficina que tantos libros produjo entre 1592 a 1700. Y centenares de veces ha pasado por la antigua Riera del Pino para rememorar los fecundísimos bibliópolas, Pedro y Pablo Malo, los libros de los cuales, siempre interesantes, ostentan el pie de imprenta entre los años 1557 a 1592. 
Recogido en su ideal repúblico, Viada y Lluch reunía y daba a las cajas sus Ensayos poéticos, hacia 1882, al paso que nos traía de Italia numerosas versiones poéticas de una fidelidad sólo comparable al esposo cristiano. Y sin abandonar la lectura y consulta de sus queridos libros, sacaba a luz las ediciones de: "Pastores de Belén, prosa y versos divinos por Lope de Vega", Barcelona, 1905 ; "El libro de oro de la vida. Selección de pensamientos morales de los clásicos castellanos", Barcelona, 1906. Por medio de la Editorial Doménech: "Castillo interior, por Santa Teresa, con prólogo y variantes", y "La Galatea, por Cervantes". 
Tamaña tarea reclamaba momentos de distracción. Por esto el repúblico, con voz activa y pasiva de la idea bibliópolis, y con cien seudónimos desconcertantes, colaboraba con rimas inquietas o festivas, en aquellos semanarios que tan pintoresca hacen la hemeroteca catalana, L'Espurna, El Burinot, Lo Crit de la Patria,* L'Ingríngulis, Don Ramon, El Sarrianés, Lo Mestre Titas,* La Comarca Leal y otros. 
Con el poeta Verdaguer colabora en Lo Pensament Catalá,* y en La Creu del Montseny. Gratos recuerdos. Viada era el traductor castellano preferido por Verdaguer... Intervino asaz directamente en la impresión de algunas obras del gran poeta, Santa Eulalia y Montserrat, los autógrafos de los cuales conserva nuestro excelente amigo. Del propio Verdaguer aun podría publicar una obra inédita: Santa Maria del Socor.  
Colaborador de la edición políglota de Lo Gayter del Llobregat, se complace en trasladar versos de una a otra lengua. Para semejante tarea aporta una preparación admirable: sus grandes conocimientos lexicográficos del latín, italiano, castellano y catalán. La vulgarización de bellos libros fué continuada por él, preparando para la Editorial Ibérica, el Romancero del Cid, Entremeses, de Cervantes, y El Bandolero, de Tirso de Molina. 
Para la Casa Montaner y Simón, la más fuerte de las editoriales barcelonesas, ordenó, en 1915: Los Pecados Capitales, prosas clásicas y versiones de antiguos autores catalanes. En 1913 reproduce Los Lusiadas, versión castellana en verso por Luís Gómez de Tapia. En 1912 nos da una fiel y elegante versión castellana de Vita Nuova de Dante Aligheri (...) 
Al ser llamado a la Academia de Buenas Letras, Viada escogió un tema lexicográfico para su Discurso de recepción: De la limpieza, fijeza y esplendor de la lengua castellana en el Diccionario de la Real Academia Española, reforzando con esto, sus arraigadas aficiones al estudio critico del léxico, iniciadas en sus Observaciones y continuadas en el Apéndice II del Diccionario de Diccionarios, edición de Montaner.

El amigo Viada y Lluch, emplea actualmente sus actividades literarias, en La Hormiga de Oro, traduciendo, ordenando y glosando, textos dignos de ser publicados.


Memorias de un librero catalán: 1867-1935 (Antonio Palau y Dulcet, 1930), pp. 233-234.

*Hemos indicado los nombres correctos de estas publicaciones, que en el texto reproducido aparecían erróneamente con el artículo "El" en lugar del empleado en catalán de la época: "Lo".

dissabte, 8 de desembre de 2018

Cant a la Immaculada, patrona d'Espanya


Oh Verge immaculada,
per vostra Concepció,
d'Espanya Reina amada,
salvau vostra nació.

Concebuda sou, Maria,
es lo cantich celestial
que la terra al cel envia
com un himno triunfal;
Concebuda sou, Maria,
sens pecat original.

Vos, Maria, sou l'estrella
que guia Espanya al Nou Món,
la de l'alba hermosa y bella
de la gloria que se'ns pon.
Oh Maria, hermosa estrella,
resplendiu d'Espanya al front.

Quan sa Reina era Maria,
nostre regne era'l més gran,
sa bandera l'mon cobria
des d'América á Lepant.
Si a regnar torna Maria,
sas grandesas tornarán.

Vos d'Espanya sou la gloria,
Vos lo Sol del Principat;
nostra patria y nostra historia
Vos, oh Verge, 'ns ho heu donat:
tronos son de vostra gloria
Covadonga y Montserrat.

Patrimoni ets de Maria,
¡oh d'Espanya, hermós país!,
mes avui l'error hi nia
que't fará poble infelís.
¡Oh!, xafauli'l cap, Maria,
que es la serp del paradís.

Mn. Cinto Verdaguer (partitura)

dissabte, 10 de novembre de 2018

Así entró Carlos VII en España por primera vez, en 1869

Don Carlos (grabado de 1869)
Son curiosos y completan lo que manifestamos en el capítulo XLIV, pág. 510, los siguientes párrafos de una memoria inédita del marqués de Benaven. Después de ocuparse de la frustrada o simulada conspiración de Figueras y de Barcelona, que hacía inútil el viaje de D. Carlos a la frontera, cuya contrariedad sintió el señor, que deseaba pisar tierra española, y al ver que le disuadían de ello y le pintaban los peligros, dijo resueltamente:


«Quiero ir a España; os lo mando», dice:—En vista de tan firme resolución se constituyeron aquella noche en junta el general Tristany, el Dr. Vicente, Vallecerrato y Benaven; deliberaron a la vista del mapa, señalóse el punto, asumiendo juntos la responsabilidad de la empresa y derramar hasta la última gota desangre en defensa de S. M.  
Salió la comitiva real de la montaña Canigó y casa nombrada Lallan, donde estuvo parte de tres días, en cuya casa quiso el rey consignar un recuerdo antes de su salida, dejando oculto dentro de un libro que había sobre la mesa de su cuarto, su nombre, manifestando que en aquella fecha había pernoctado en aquel cuarto el rey de España.


Refiere la ida a los baños de Ameli, establecimiento de Monsieur Puyades, quedando en Lallan enfermo el Dr. Vicente, llegando indispuestos por el mucho calor Tristany y Vallecerrato, y mostrando D. Carlos su gran vigor y excelente naturaleza, pues ni se resintió de la jornada a pie, ni dejó de bañarse en el rio Tech; que se aprestó todo para ir al día siguiente a España, hacia donde marcharon en la mañana del 11 de julio de 1869, hospedándose en la pobre rectoría de Montalba, en cuyo pueblo oyeron misa por ser día festivo, y continúa:


Durante la misa no dejó la comitiva de llamar la atención de aquellos honrados labriegos; pero sobre todo, debió de ser grande la sorpresa del sacristán que, como de costumbre, pidió por las almas del purgatorio, al ver caer en el platillo una moneda de 20 francos que el señor había soltado, queriendo el sacristán devolvérsela por creer la había dado por un sueldo.  
El pobre cura al salir de la iglesia se desharía en obsequios que, por el tan elevado rasgo de caridad del rey, sospechaba el cura que debía ser alguna persona muy distinguida. Aprovechando esta ocasión pidióle el marqués un guía, invitándole a la romería; ofrecióse el rector a serlo; mostró el rey deseos de adquirir el gorro del sacristán que por ser domingo era nuevo, y le había chocado al señor, teniendo mayor empeño cuando supo que era un gorro catalán, a lo que se resistía el buen sacristán por costarle dos pesetas, mas al ver que se le daban dos duros, lo soltó con la mayor ligereza. 
Massanet de Cabrenys, primer pueblo español que visitó Don Carlos
Para demostrar el rey sus simpatías por los catalanes, se puso el gorro del sacristán, y con la faja de seda del marqués de Benaven que usa para sujetarse el pantalón y ceñirse el cuerpo, parecía el señor un voluntario catalán.   
La expedición emprendió, pues, su marcha a eso de las nueve, compuesta del rey, Tristany, Vallecerrato, Benaven, cura de Montalba y el mozo de Ameli con las caballerías, teniendo que andar casi siempre a pie por ser el terreno sumamente escabroso. 
Durante este camino, impresionado el rey preguntaba a cada momento si se llegaba a territorio español; cada minuto le parecía un siglo. Por fin llegó el instante deseado a las doce del día, y diciendo el cura, allí está España, señalando a unos 40 pasos, echó a correr el señor con la mayor velocidad, y todos tras él; y parándose de repente en su territorio, y desde donde se descubría un magnífico e impresionable panorama, tira al aire con toda su fuerza el gorro catalán para saludar a sus queridos catalanes, dando un grito aterrador de ¡viva España! sobre cuyo suelo se postró de rodillas besándolo como si lo hiciera con una reliquia la más sagrada. A su grito de ¡viva España! contestaron todos con el de ¡viva el rey D. Carlos VII! y aquí fue la escena conmovedora con el cura de Montalba, guía de la expedición, que apercibiéndose de que había tenido el honor de acompañar al rey de España D. Carlos VII, se postró de rodillas bañando con lágrimas de gozo las manos de S. M., del cual no sabia desasirse, y diciendo que Dios le había concedido la mayor dicha que podía esperar.
Desde este punto contemplaba el rey impresionado centenares de pueblos y caseríos españoles, teniendo a la vista el famoso castillo de Figueras y la muy liberal villa de Maconet (*), donde residía el famoso comandante Roge, caudillo republicano de toda aquella comarca, en la cual para mayor burla suya pudo el rey hacer su entrada. 
Allí comieron todos con la mayor alegría y tranquilidad bajo unas pequeñas encinas, donde por cierto debería levantarse un monumento conmemorativo en cuanto el rey esté en posesión de sus dominios. Concluida la comida, en la que hubo brindis, el rey saludó a su querida España, de la que con tanto sentimiento se despedía, disparando los seis tiros de su revolver, contestando con los suyos Tristany, Benaven y Vallecerrato. 
Levantóse acta de aquel suceso, firmándole sobre una roca que servia de mesa, y los nombramientos de comandante para D. Alfonso, que servia en Roma, de ayudantes de campo y de órdenes, para Tristany, Vallecerrato y Benaven, y de mariscal de campo para Plandolit. Antes de salir de España recogió el rey una porción de piedrecilas de mármol y plantas silvestres, en las que veía una preciosidad y un tesoro por ser de su querida España, y se llevó multitud de margaritas para la reina. Regresaron a los baños de Ameli, donde se despidió el buen cura de Montalba, a quien el rey dio mil francos para los pobres, y en Ameli, al pasar la comitiva cerca de un grupo de bañistas, fija uno de ellos, catalán, la vista en S. M., y aunque sólo conocía su retrato, se postró de rodillas, bañándole las manos en lágrimas. 
Por la noche regresó a París.

Historia contemporánea : anales desde 1843 hasta la conclusión de la actual guerra civil, vol. VI (Antonio Pirala, 1880)

* Debe referirse a la villa de Massanet de Cabrenys.
(La negrita es nuestra.)