divendres, 3 de novembre de 2017

La Cataluña realista: Primer Manifiesto de la Regencia de Urgel (15 de agosto de 1822)

Seo de Urgel, Palacio Episcopal

Españoles: Desde el 9 de Marzo de 1820, vuestro Rey Fernando VII está cautivo, impedido de hacer el bien de vuestro pueblo y regirlo por las antiguas leyes, Constitución, fueros y costumbres de la Península, dictadas por Cortes sabias, libres e imparciales. Esta novedad es obra de algunos que, anteponiendo sus intereses al honor español, se han prestado a ser instrumento para trastornar el altar, los tronos, el orden y la paz de Europa entera. Para haberos hecho con tal mudanza el escándalo del orbe, no tienen otro derecho que la fuerza adquirida por medios criminales, con la que, no contentos con los daños que hasta ahora os han causado, os van conduciendo en letargos, a fines más espantosos. Las reales órdenes que se os comunican a nombre de Su Majestad, son sin su libertad ni consentimiento; su Real persona vive entre insultos y amarguras desde que, sublevada una parte de su ejército y amenazado de mayores males, se vio forzado a jurar una Constitución hecha durante su anterior cautiverio (contra el voto de la España), que despojaba a ésta de su antiguo sistema, y a los llamados a la sucesión del trono, de unos títulos de que S.M. no podía disponer, ni cabía en sus justos sentimientos sujetar esta preciosa parte de la Europa a la cadena de males que hoy arrastra, y del que al fin ha de ser la triste víctima, como lo fue su vecina Francia, por iguales pasos.

D. Bernardo Mozo de Rosales,
marqués de Mataflorida
Habéis experimentado el deseo de innovar en todo con fines siniestros: cotejad las ofertas con las obras y las hallaréis en contradicción; si aquéllos pudieron un momento alucinaros, éstas deben ya teneros desengañados: la religión de vuestros padres, que os ofreció conservar intacta, se halla despojada de sus templos, sus ministros vilipendiados, reducidos a mendicidad, privados de su autoridad y jurisdicción, y tolerados cuantos medios puede abrir la puerta a la desmoralización y al ateísmo; los pueblos en anarquía, sin posibilidad de fomento y sin esperanza de sacar fruto de su sudor e industria; vuestra ruina es cierta si para el remedio no armáis vuestro brazo, en lo que usaréis del derecho que con razón nadie podrá negaros. Sorprendidos del ataque que ha sufrido vuestro orden, paz, costumbres e intereses, mirad insensibles a vuestro Rey arrancado de su trono, a esa porción de novadores apoderados de vuestros caudales, ocupando los destinos públicos, haciendo arbitraria la administración de justicia para que sirva al complemento de sus fines, poblando las cárceles y los cadalsos de víctimas porque se propusieron impugnar esta violencia, cuyos autores, por más que declamen y aparenten, no tienen derecho para haberla causado, primero como tumultos, y después con los electos a virtud de sobornos y amenazas se han apropiado el nombre de Cortes, y suponen la representación nacional con la nulidad más notoria. Os halláis huérfanos, envueltos en partidos, sin libertad y sumergidos en un caos. Las contribuciones que se os exigen, superiores a vuestras fuerzas, no sirven para sostener las cargas del Estado; los préstamos que ya pesan sobre vosotros, han servido sólo para buscar socios y agentes de vuestra ruina; no estáis seguros en vuestras casas, y la paz ha sido arrancada de entre vosotros para despojaros de vuestros bienes.

Excmo. e Ilmo. Sr. D. Jaime Creus y Martí,
arzobispo de Tarragona
Entre los daños que ya habéis sufrido, es la pérdida de unidad de vuestro territorio: las Américas se han hecho independientes, y este mal desde el año 12 en Cádiz ha causado y causará desgracias de trascendentales resultas. Vuestro suelo, amagado de ser teatro de nuevas guerras, presenta aún las ruinas de las pasadas. Todo es consecuencia de haber sacudido el gobierno monárquico que mantuvo la paz de vuestros padres, y al que, como el mejor que han hallado los hombres, han vuelto los pueblos cansados de luchar con ilusiones; las empleadas hasta hoy para seducir son las mismas usadas siempre para tales movimientos, y sólo han producido la destrucción de los Estados.

Vuestras antiguas leyes son fruto de la sabiduría y de la experiencia de los siglos: en reclamar su observancia tenéis razón; las reformas que dicta el tiempo deben ser muy meditadas, y con esta conducta os serán concedidas; ellas curaban vuestros males, ellas proporcionaban vuestra riqueza y felicidad, y con ellas podéis gozar de la libertad que es posible en las sociedades, aun para expresar vuestros pensamientos. Si conjuraciones continuas contra la vida de S.M. desde el año 14, si satélites ocultos de la novedad desde entonces han impedido la ejecución de felices medidas, que el Rey había ofrecido y tenía meditadas, y si una fermentación sorda, enemiga de las antiguas Cortes españolas, todo lo traía en convulsión, esperando el momento en que se convocasen para hacer la explosión que se manifestó el año 20, a pesar de haber mandado S.M. se convocasen antes de que se le obligase a jurar esa Constitución de Cádiz que estableció la soberanía popular, ayudándonos hoy con vuestra fidelidad y energía para que juntas, libres y legítimamente congregadas, sean examinados vuestros deseos, y atendidas las medidas en que creáis descansar vuestra felicidad sobre todo ramo, en las que tendréis un seguro garante de vuestro reposo, según vuestra antigua Constitución, fueros y privilegios. Todo español debe concurrir a parar este torrente de males; la unión es necesaria; mejor es morir con honor, que sucumbir a un martirio que pronto os ha de llevar al mismo término, pero cubiertos de ignominia. La nación tiene aún en su seno militares fieles que, sin haber olvidado sus primeros juramentos, sabrán ayudarnos a poner en su trono al Rey, a restituir la paz a las familias y volverlas al camino que las enseñaron sus mayores, apagando tales novedades, que son quimeras de la ambición; en fin, una resolución firme nos sacará del oprobio; la Iglesia lo reclama, el estado del Rey lo pide, el honor nacional lo dicta, el interés de la patria os invoca a su defensa.

D. Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga,
barón de Eroles
Conocida, pues, esta verdad por varios pueblos y particulares de todos estados de la península, nos han reiterado las súplicas para que, hasta hallarse el señor don Fernando VII en verdadera libertad, nos pongamos en su Real nombre al frente de las armas de los defensores de objetos tan caros, proporcionando al gobierno la marcha que pide la felicidad de la nación, poniendo término a los males de la anarquía en que se halla sumergida; y convencidos de la razón de su solicitud, deseando corresponder a los votos de los españoles, amantes de su altar, trono y patria, hemos aceptado este encargo, confiando para el acierto en los auxilios de la Divina Providencia, resueltos a emplear cuantos medios estén a nuestro alcance para salvar la nación que pide nuestro socorro en la crisis quizá más peligrosa que ha sufrido desde el primer momento de la fundación de su Monarquía: A su virtud, constituyéndonos en gobierno supremo de este reino, a nombre de S.M. el señor don Fernando VII (durante su cautiverio) y en el de su augusta dinastía (en su respectivo caso), al solo fin de preservar los legítimos derechos y los de la nación española, proporcionándole su seguridad y el bienestar de que carece, removiendo cuantos pretextos han servido a seducirla, mandamos:

1º. Se haga saber a todos los habitantes de España la instalación del presente gobierno para el cumplimiento de las órdenes que de él dimanen, persuadidos de que por su desobediencia serán tenidos por enemigos de su legítimo Rey y de su Patria. A su virtud, las cosas serán restituidas por ahora, bajo la puntual observancia de las órdenes militares y leyes que regían hasta dicho día 9 de Marzo de 1820.

2º. Se declara que desde este día, en que por la fuerza y amenazas fue obligado el señor don Fernando VII a jurar la Constitución que en su ausencia y sin su consentimiento se había hecho en Cádiz en el año 1812, se halla S.M. en un riguroso cautiverio. Por lo mismo, las órdenes comunicadas en su Real nombre serán tenidas por de ningún valor ni efecto, y no se cumplirán hasta que S.M., restituido a verdadera libertad, pueda ratificarlas o expedirlas de nuevo.

3º. Los que han atentado contra la libertad de S.M. y los que continúen manteniéndole en el mismo cautiverio públicamente por la fuerza o con auxilio cooperativo, serán juzgados con arreglo a las leyes, y sufrirán las penas que las mismas imponen a tan atroz delito.

4º. Se declara que las Cortes que en Cádiz dictaron la Constitución, no tuvieron la representación nacional, ni libertad algunos de los congregados en ellas para expresas y mantener sus sentimientos. Que las Cortes sucesivas, compuestas en gran parte de individuos electos por sobornos y amenazas, y marcada la fórmula de sus poderes en un estado de violencia y anarquía, tampoco han podido representar la nación ni acordar sólidamente providencia alguna que pueda obligar a los habitantes de esta Península y sus Américas.

5º. Persuadidos de la fidelidad de gran parte del ejército que servía bajo las banderas de la Religión, del Rey y de la Patria, dicho día 9 de Marzo; que unos han tenido que sucumbir a la fuerza, otros han creído hasta ahora inútil manifestar sus sentimientos, otros no fueron instruidos de la violencia con que S.M. sucumbió a prestar dicho juramento, ni de la falta de libertad y consentimiento en las órdenes comunicadas en su Real nombre; y convencidos de que éstos, para que no se aumenten los males, desean evitar la ocasión (precisa en otro caso) de que las tropas extranjeras pisen la Península, en las que había de echar de menos la benignidad que pueden hallar hoy en S.M. restituido a su trono; invitamos a todos los militares amantes y fieles a los referidos objetos que forman su deber, que se reúnan a estas banderas, las cuales gobernaremos durante el cautiverio de S.M. A su virtud, a todos los soldados que se nos presenten les serán abonados dos años de servicio, un real de plus; se les darán dos duros a los que se presenten con armamento y una onza de oro a los de caballería que se presenten con caballo. A los sargentos y cabos, a más de gratificarlos, se les tendrá presentes para los inmediatos. Y como gran parte del cuerpo de oficiales desea dar testimonio de su verdadera fidelidad sin alternar con criminales, examinada que sea su conducta y colocados en el lugar que a cada uno corresponda, según su mérito y graduación, se les concederá el ascenso al empleo inmediato, y aún mayores gracias si vienen a nuestras banderas con alguna tropa. Se advierte que estas ventajas sólo se concederán a los que se presenten dentro de dos meses.

6º. Para impedir que la distancia a que se hallen algunos militares de los que trata el artículo anterior, de las banderas de S.M. que están a nuestro cargo no les sirva de obstáculo para ser partícipes de las gracias contenidas en el mismo, declaramos que, para gozar de ellas, bastará en la Corte y en cualquier otro sitio donde se encuentren al llegar a su noticia esta resolución, se declaren manifiestamente en defensa de la augusta persona de S.M. y de sus derechos, poniéndose en correspondencia directa con este gobierno supremo o con los comandantes sujetos a nuestras órdenes en los puntos más inmediatos, entendidos de que cualquier servicio con que se distingan en favor de la Real persona será recompensado con la mayor amplitud.

7º. Los fueros y privilegios que algunos pueblos mantenían a la época de esta novedad, confirmados por S.M., serán restituidos a su entera observancia; la que se tendrá presente en las primeras Cortes legítimamente congregadas.

8º. Las contribuciones serán reducidas al mínimo posible, recaudadas por el menor número de empleados y con la mayor prudencia y moderación; lo que rectificará al oír la voz libre de la nación, según su Constitución antigua.

9º. Para lograr que el acierto y la voz sensata de la nación sea la que guíe nuestros pasos, serán convocados, con arreglo a antiguos fueros y costumbres de la Península, representantes de los pueblos y provincias que nos propongan los auxilios que deban ser exigidos, los medios de conseguirlos con igualdad, sin ruina de los vecinos; los males que se sientan afligidos y crean haber padecido en las revoluciones que desgraciadamente se han experimentado, para que a nombre de S.M., y durante su cautiverio, podamos proporcionarles con medidas que les asegure en lo sucesivo su bien y su tranquilidad.

10º. Considerando el mérito que contrae esta Provincia en ser la primera que con heroico esfuerzo repite a su Rey los más vivos sentimientos de su antigua fidelidad, y que gran parte de su subsistencia depende de su industria y comercio, la proporcionaremos, y a sus vecinos en particular, cuantas gracias y privilegios estén a nuestro alcance para su fomento, las que se harán extensivas a otras, según se las hallare acreedoras por igual energía, exceptuando sólo los pueblos que se manifiesten desobedientes a este gobierno.

11º. Deseando este gobierno supremo dar un testimonio a la Europa entera de ser el único deseo que le anima restablecer la paz y el orden, apagando ideas subversivas contra la Religión y los tronos, encargamos a todas las autoridades sujetas a nuestra jurisdicción celen, con la mayor actividad, que en toda la extensión de ella no abrigue ningún sujeto, sea de la clase y jerarquía que fuese, que en público o en secreto, directa o indirectamente, haya intentado o intente trastornar cualquiera de los tronos de la Europa y sus gobiernos legítimos; que si algún reo de esta clase fuese aprehendido, se le asegure a disposición de este gobierno supremo para ulteriores providencias.

12º. Siendo harto notorio el escándalo con que se insulta la respetable persona de S.M. y la repetición de conatos contra su apreciable vida que es el más seguro garante de la felicidad de España, se declara que, de repetirse iguales excesos, a pesar del encargo de este gobierno, que expresa la voluntad de la nación, no omitiremos medida hasta que se realice en sus autores un castigo que sirva de escarmiento a las sucesivas generaciones; por el contrario, serán concedidos premios a los que contribuyan a su defensa.—Dado en Urgel, a 15 de Agosto de 1822.—E1 marqués de Mataflorida.—El arzobispo preconizado de Tarragona.—El barón de Eroles.


FUENTE: Melchor FERRER, Domingo TEJERA y José F. ACEDO: Historia del Tradicionalismo Español, tomo II, pp. 244-247.

dijous, 26 d’octubre de 2017

Del separatismo. Tiempos y tiempos

DEL SEPARATISMO
——
Tiempos y tiempos
————
La trituración de Azaña.--La campaña masónica en el Ejército


Allá por noviembre de 1905 también había separatismo en Barcelona. No era tan desvergonzado y salvaje como el de la Esquerra. Apelaba al equívoco cuando hablaba. Cada equívoco lo sentía el Ejército como una bofetada en el rostro. Pero cuantas veces se pedían explicaciones, el equívoco se explicaba por los separatistas en la forma más lejana de todo separatismo. No había lugar nunca para vindicta de ningún género.

Pero cierta vez un papelucho catalán publicó unas caricaturas, limpias de equívoco. Y el 25 de noviembre de 1905 unos militares entraron en la redacción de aquel papelucho... Lo que no salió rodando escaleras abajo, salió por la ventana. Algunos otros periódicos padecieron semejante suerte.

Desde entonces más de un separatista indiscreto rodó por tierra, ya de una bofetada de cuello vuelto, ya de un puntapié. Alguno se vio obligado a gritar ¡viva España! con toda la fuerza de sus pulmones. Alguno comió y tragó bandera española...

Caricatura contra el Ejército de la revista ¡Cu-Cut! (1905)

Esta acción directa de los militares no estaba muy de acuerdo con la disciplina; pero España la aplaudía sintiendo la íntima convicción de que había defensores de la integridad de la patria, que se oponían a las lenidades traicioneras de los gobiernos liberales, dispuestas a ahogar aquel separatismo y todos los separatismos. Llegaron a lograr los militares que su acción directa en aquella labor antiseparatista quedara al margen de la represión gubernamental... Por allí vino lo de la ley de jurisdicciones.

¿Se dirá que aquel celo fué causa de que el separatismo, en vez de sofocarse, creciera hasta llegar a lo que es hoy? Se dice, pero no se prueba. El acrecentamiento del separatismo no fué por culpa de aquel celo, sino a pesar suyo. El Ejército de entonces participaba de las ideas de la época, sin darse cuenta de que el separatismo era la consecuencia, la ejecución, la práctica de aquellas ideas de que él participaba y sostenía. Para acabar con el separatismo en Cataluña era menester acabar antes con las causas principales, que estaban en los gobiernos de Madrid y en las entrañas de aquel régimen. Todo este océano de podre en cuyas tempestades separatistas, comunistas, socialistas, se ahoga España, es podre de la peste liberal entonces imperante.

Hubo un instante en que pareció que el Ejército se daba cuenta de esta realidad. Se dijo que el Ejército se disponía a asaltar el Congreso y a barrer toda la basura parlamentaria. Montero Ríos, presidente del Consejo, creyó prudente dimitir. Con aquella dimisión quedaron todos contentos, y la procesión continuó su marcha.

No pasa el tiempo en balde. Azaña ha triturado al Ejército. Tampoco esta trituración fué en balde. Hay órdenes de ver pisotear la bandera como si nada se viese, y órdenes de oír los mueras a España como si no se oyese nada. Hasta la vieja fisiología militar, triturada, se sujeta de mil amores a esta obediencia.

Procazmente se jacta la Internacional de la campaña intensísima que la masonería ha emprendido en el Ejército. Tiene por fin principal la proclamación de la República catalana... La perspicacia de los listos se ríe. También se reía de la pérdida de las colonias la víspera de perderse. No es tan difícil como creen muchos lograr un día en Cataluña lo que se logró en Filipinas, con las mismas armas nacionales y extranjeras.

Para nosotros lo más peligroso está en los gobiernos de Madrid y en sus auxiliares, no obstante la confesión de sus fracasos y sus propósitos de la enmienda.

Fabio

El Siglo Futuro (12/09/1934)

divendres, 20 d’octubre de 2017

La pèrdua del català autèntic

Tots hem sentit a dir als capitostos del nacionalisme català que la nació catalana és mil·lenària, que vam perdre la independència del país l'any 1714, que des de llavors l'hem volgut recuperar i fins i tot que amb la immigració castellanoparlant del segle XX s'ha pretès esborrar la nostra llengua i la nostra identitat.

La realitat, tanmateix, és ben diferent: abans de ser catalans ja erem hispans, el nostre poble mai ha estat deslligat de la resta de la Península (fins i tot quan només hi havia uns comptats autònoms que no rebien el nom de Catalunya i sí de Marca Hispànica), i el que vam perdre van ser uns furs que segellaven la nostra pertinença a la gloriosa Monarquia Catòlica d'Espanya, de la qual formàvem part, units a la resta d'espanyols, per sobre de tot, pel Tron i l'Altar. La malhaurada pèrdua d'aquests furs com a conseqüència d'una guerra civil i dinàstica espanyola no va suposar, tot i així, un menyscabament al nostre sentiment de pertinença a Espanya, i mai va arrelar el separatisme a Catalunya durant el segle XVIII ni el segle XIX, quan es configuraven la majoria dels estats-nació liberals d'Europa i Amèrica. Per contra, vam reafirmar la nostra espanyolitat en guerra sense quarter contra el francès impiu, que ens volia imposar els valors de la Revolució. Fou la guerra més crua i heroica que hem patit mai com a catalans, però d'aquesta contesa el separatisme gairebé mai en parla, perquè qualsevol historiador sap que va ser una guerra lliurada per defensar la Religió catòlica, la independència d'Espanya i el Rei legítim. I aquesta mena de guerres (que en vam tenir més d'una) no serveix per a la mitologia del nacionalisme català.

Pel que fa a la llengua catalana, la realitat és que al començament del segle XX, coincidint amb l'expansió del nacionalisme (d'arrel liberal i burgesa, mai carlina com falsament es diu), ens van robar el català autèntic, el que havien parlat els nostres avantpassats durant segles, i ens van donar gat per llebre amb l'artificial català pompeufabrenc, que és gairebé l'únic que coneixem avui al Principat. Amb l'excusa de "parlar bé", vam deixar de parlar com els nostres pares, com demostren les següents línies d'un article aparegut el 1921 en el butlletí de la Societat Econòmica d'Amics del País de Girona (la negreta és nostra):

«(...) Pod dir-se que'l català feia cents anys que estava invait, dominat pel castellà. En el segle passat que fou en el que s'inicià el desvetllament per a la reivindicació de la nostra llengua, estava aquesta tant corrompuda que no extranya gens que'ls de la ribera contraria de l'Ebre titllessin de dialecte a la nostra parla. Llegeixi's qualsevol periòdic o llibre escrit en català de la centuria passada i es veurà la tristor que causa l'admissió de paraules netament castellanes, com són: hasta, luego, antes, decoro, bueno, medianía, socorro, colmo, pues, etz., etz., paraules totes elles avui proscrites de tota escriptura. Tant sols s'usen avui en el llenguatge més vulgar. I no parlem de la ortografia que s'estilava i que cada escriptor estenia, sense que donés el braç a tòrcer, uns per raons poc poderoses i altres per rebequeria. 
Les h eren posades a dojo sense atenir-se a la etimología; les t eren suprimides en la majoria de les terminacions en que ès obligat posar-les-hi. L'article lo àdhuc en els casos que no era en sentit neutre, era tant comú que no's concebia canviar-lo per el. La ny no es coneixia o al menys no tenía el valor de ñ i aquesta substituía a aquella veient-se escrita la paraula añ, aixís, amb tot i el mal efecte que produeix. Els apòstrofs no cal dir que es posaven al revés. La preposició i era era escrita sempre amb y. Les terminacions en plural amb a. Per x era utilitzada la ch. No més s'usava l'accent agut. Per q s'aplicava la c. En fi, el nostre idioma era tant diferent del d'avui que aquells escritors antics dirien que hem avançat massa.  
Tant corrompuda estava la nostra llengua i plena de barbarismes i de mots forasters, que no era acceptat dir segell ni a reveure sense que totes les mirades deixessin de convergir a la persona que les hagués pronunciades com eixides d'algú titllat de ceva. I per sort aquesta ceva s'ha anat extenent poc a poc i avui ja no fa riure a ningú. (...)»

És a dir, a més de canviar l'article lo/los (que no era dialectal, sinò que l'utilitzava tothom a Catalunya), ens van treure els castellanismes (uns castellanismes que, segons Pompeu Fabra, «infestaven» el català) i ens van imposar gal·licismes foranis. Per fer-nos una idea de com parlaven realment els nostres avantpassats, podem llegir aquest opuscle de 1833: Conversa entre un pagés y lo Sr. Rector sobre indulgencias y butllas.

Joaquim Casas i Carbó, col·laborador de la revista L'Avenç amb Pompeu Fabra, arribaria a descriure en un article anomenat Estudis sobre la llengua parlada (L'Avenç, 31/05/1891) el seu pla de crear una llengua catalana fortament enfrontada al castellà, que hauria de rebre préstecs lingüístics de qualsevol llengua romànica excepte del castellà, tot afirmant (p. 148):

«Que cadahú escrigui en la varietat viva de català que millor sentí y més li agradi, enriquintla, depurantla, completantla, perfeccionantla, amb els elements assimilables de la llengua antiga, amb els elements que siguin assimilables de las llenguas contemporanias germanas, del provençal, del frances, de l'italià, del portugues, de totas ellas menos del castellà, perquè precisament d'aquest últim últim idioma el català n'hà de fer un treball de desassimilació, de desintegració dels pocs elements pertorbadors que d'ell se n'hi han introduit. Penso que seguint aquestas corrents el català potser arribarà a tenir un desenrotllament esclatant, esplèndit, floreixent, qu'el posaràn al nivell de las demés grands llenguas europeas.»

Els tradicionalistes, com a regionalistes i amants de la nostra terra, sempre vam defensar l'ús i coneixement del català, i un dels primers pensadors carlins, el frare Magí Ferrer, ja va fer un diccionari català-castellà l'any 1836 (molt abans que el liberal esquerrà Valentí Almirall inventés l'anomenat catalanisme polític). Un altre exemple n'és el mallorquí mossèn Antoni Maria Alcover, tradicionalista integrista i enemic del separatisme, qui el 1900 va començar el famós diccionari català-valencià-balear. Alcover s'oposà fermament a la gramàtica de Pompeu Fabra i, segons recull Jesús Laínz Fernández en la seva obra Desde Santurce a Bizancio: El poder nacionalizador de las palabras (p. 405), va arribar a dir:

«Fabra es uno de los gramáticos más funestos que haya tenido jamás la lengua catalana. Cuando apareció por primera vez capitaneando la tropa desbocada y repelente de L'Avenç ya rompió escandalosamente la liga que formaban los amantes de la lengua catalana, promoviendo disputas, luchas y odios encarnizadísimos, pretendiendo imponer una ortografía exótica, pedantesca, y toda una ciencia gramatical como si hasta ese momento nadie en el mundo hubiese sabido nada de la lengua catalana (...). Él es la causa de todas las riñas y luchas que las normas ortográficas hicieron estallar en el campo catalanista respecto de la ortografía y la depuración de la lengua, creando un estado de violencia entre los combatientes que Dios sabe el mal que ha hecho a la lengua catalana, pondiéndola en ridículo, haciendo de ella una bandera de separatismo y de odio contra España

Com mostra Laínz Fernández, fora del camp tradicionalista Fabra també va rebre els dicteris d'altres opositors com Miquel i Planas, que el va qualificar de "Gran Mogol Filològich", "dictador en materies lingüístiques a Catalunya" i "malehit reventador de llengües". Moltes altres veus, entre elles figures destacades de la Renaixensa com Francesch Matheu Fornells, Francesc Carreras i Candi, Jaume Collell i Bancells i Josep Pin i Soler, es van alçar contra la reforma de l'Institut d'Estudis Catalans, per considerar-la un atac contra la veritable llengua catalana, atac que van batejar com a «Decret de Nova Planta Lingüística».

Desafortunadament, però, els carlins acabaríem caient també en la trampa "purificadora", com mostra, per exemple, el fet que algunes de les capçaleres més populars de la nostra premsa, com Lo Crit d'Espanya (1889-1892) o Lo Mestre Titas (1897-1900), reapareguessin, anys després, com El Crit d'Espanya (1920-1921) i El Mestre Titas (1910-1911).


Veient com vam deixar que ens canviessin la nostra llengua per una altra suposadament "més pura", però menys nostra, encara ens sorprèn el blaverisme i l'oposició de tants valencians, balears i aragonesos orientals —que lògicament no volen deixar de parlar com parlen— a una artificial unitat de la llengua?

Els puristes podran estar satisfets havent-nos llegat expresions franceses com a reveure, mentre que hem perdut les salutacions genuïnament catalanes com Déu vos guard! Casualitat o part del pla de secularització i descristianització del nostre poble? No en va, els carlins sempre hem considerat els liberals com el que són, successors dels traidors afrancesats, amics dels invasors contra els qui fa dos segles vam lluitar a mort els catalans i tots els espanyols per la nostra Tradició.

dilluns, 16 d’octubre de 2017

Català, arrenca les estelades de la teva localitat!

Català, tu que t'estimes Catalunya i la vols rica, plena, catòlica i espanyola, arrenca les estelades del teu poble! Pensa que és molt més fàcil i ràpid arrencar-les que posar-les; es despengen només tirant d'elles. Per netejar el teu poble o barri de propaganda separatista, només cal una persona, una escala de mà (també tisores si vols treure pancartes) i ganes de fer alguna cosa per Espanya!

Així ho fem nosaltres amb les estelades que embruten els fanals. Fins i tot amb una escala petita (més o menys d'un metre) ens en sortim prou bé! Si tens una més gran és més còmode.


Quan hagis tret les estelades, recomanem retallar-ne el triangle maçó amb l'estel yankee o comunista, i purificar d'aquesta manera la gloriosa senyera de Catalunya i Aragó d'elements foranis i aliens a la nostra identitat. El triangle es pot cremar o llençar a les escombraries. Recomanem també no treure estelades de cases particulars, ja que no som lladres i encara no estem en guerra.

Visca Espanya i visca Catalunya lliure d'estelades i de traidors a Déu i a la Pàtria!

dissabte, 14 d’octubre de 2017

Luto en España por la muerte de Don Jaime. Los separatistas catalanes tratan de perturbar el funeral en Barcelona y lo pagan caro (1931)

Luto en España

La sorpresa que causó la defunción repentina de don Jaime no produjo deserciones en las filas legitimistas. Hubo, sí, el gran dolor de los carlistas de que su Rey muriera en el destierro y que sus huesos no reposaran en tierra de España. Por todas partes hubo solemnes funerales, lo mismo en ciudades que en pueblos y aldeas. También los hubo en el extranjero, siendo muy suntuosos los celebrados en Buenos Aires, y muy íntimamente emocionantes los que celebraron en Jerusalén los franciscanos españoles.

Por todas partes se respetaba el dolor de los carlistas. Sólo hubo una población en la que este respeto no se guardó. Caro les costó. Fue en Barcelona. Se celebraron los funerales en la Catedral, donde acudió una imponente multitud. Los muchachos del Requeté montaron el servicio de orden. Un grupo de nacionalistas, pertenecientes a los "escamots" del Estat Catalá, creyéndose amparados por las autoridades, intentaron perturbar el acto. Los requetés replicaron, y junto a la Canonja hubo un encuentro, y se dieron a la fuga los separatistas, llevándose unos cuantos heridos y dejando en el suelo el cadáver del Jefe que los mandaba. Hubo detenciones. Fue acusado un requeté llamado Ballés, más conocido por "El Tit", pero no pudo probársele nada, y la Audiencia de Barcelona lo absolvió.

Casa de la Canonja o Pia Almoina, junto a la Catedral de Barcelona,
donde los separatistas atacaron a los requetés jaimistas y fueron derrotados.


Melchor Ferrer Dalmau: Historia del Tradicionalismo Español (tomo XXIX), pp. 223-224