dimarts, 21 de novembre de 2017

Joaquín Freixa y Fuster, primer marqués de la Palma

D. Joaquín Freixa y Fuster era hijo del general carlista del que hablamos en nuestra entrada anterior, D. Cayetano Freixa y Puig.

Lucía ya las insignias del grado de Capitán de la benemérita Guardia Civil cuando con su señor padre ingresó el año 1873 en el Ejército carlista de Cataluña, en el que llegó a ser Teniente Coronel.

Figurando en el Estado Mayor de Don Alfonso de Borbón y de Austria-Este se distinguió por su pericia y arrojo en numerosos combates del Principado y del Centro. No es, pues, extraño que los Infantes, que tan de cerca pudieron apreciar las excelentes cualidades de que se hallaba adornado D. Joaquín Freixa, le considerasen y distinguieran siempre de un modo muy especial, así como Don Carlos, cuyo augusto señor quiso premiar los eminentes servicios prestados a la Causa Católico-Monárquica por el hijo y a la vez recompensar los méritos contraídos por el padre, y la lealtad y el sacrificio de ambos, concediendo al primero el título de Marqués de la Palma, en recuerdo del lugar en que el Coronel don Cayetano de Freixa proclamó a Don Carlos al frente de su Tercio de la Guardia Civil.

D. Joaquín de Freixa falleció cristianamente en Barcelona en diciembre de 1904; su entierro, presidido por su hijo D. Joaquín, fué una expléndida manifestación de duelo en la que figuraron la Junta Regional carlista de Cataluña, nutridas representaciones de varios Círculos y periódicos tradicionalistas y centenares de carlistas. *

La Palma de Cervelló, lugar en el que el coronel Cayetano de Freixa
proclamó a Don Carlos al frente de su Tercio de la Guardia Civil,
que da origen al título de Marqués de la Palma.

* Tomado de Argatan, barón de (1912): Príncipe heroico y soldados leales, pp. 194-195; y Roma, Juan María (1935): Álbum histórico del Carlismo, pp. 193-194

diumenge, 19 de novembre de 2017

El general Cayetano Freixa y Puig

En honor de un fiel seguidor de este cuaderno de bitácora que firma como Recared Bergistà, nos hemos propuesto transcribir en esta ocasión la biografía de uno de sus antepasados directos, nada menos que el general don Cayetano Freixa y Puig. El texto reproducido puede hallarse en el segundo tomo del Álbum de personajes carlistas, obra del abnegado propagandista de la Santa Causa —y compañero de armas de Freixa— don Francisco de Paula Oller (a quien Dios mediante hemos de dedicar también una entrada).

El ilustre bergadán que recordamos hoy, a pesar de haber combatido en su juventud al ejército legitimista durante la primera guerra carlista (probablemente engañado por las falacias del bando cristino, que decía defender la religión y el orden) y haber sido después oficial de la Guardia Civil nada más crearse este cuerpo militar en 1844, tras comprobar los desmanes de la Revolución durante el llamado «Sexenio Democrático», optó valientemente por poner su espada al servicio de Don Carlos VII, sacrificando con ello una prestigiosa carrera al servicio del gobierno para comandar las huestes de la Tradición española en la tercera carlistada.

Lamentablemente hoy, tal como nos informa Recared Bergistà, la gran mayoría de los habitantes de Berga desconocen absolutamente la historia de su heroico compatricio. Es preciso recordar que hasta la pasada centuria este pueblo —al igual que Vic y Olot— fue bastión carlista, aunque hoy dominen en él los elementos de izquierda radical y separatistas. Intuimos que este desconocimiento no es fortuito, sino que obedece a un plan de supresión de la historia de la Comarca Leal, a la que después de haberle sido arrebatada su identidad católica e hispánica, se le quiere arrebatar también una memoria histórica que «no interesa». Sirva esta entrada a modo de granito de arena contra tamaña iniquidad, y reciba nuestro simpático seguidor de tan ilustre prosapia nuestro más afectuoso saludo, que hacemos extensivo a su familia y a todos nuestros lectores.



DON CAYETANO FREIXA

Cayetano Freixa y Puig
(Berga, 1812 - Barcelona, 1897)

El señor Freixa nació en la villa de Berga, provincia de Barcelona, el día 12 de Diciembre de 1812. A primeros de 1834 se formó la Milicia Nacional Urbana de la que fué nombrado Sub-teniente, saliendo con parte de la misma en clase de movilizado á las órdenes del Coronel don Antonio Oliver. En 1835 operando en la misma provincia se encontró en las acciones de San Jaime de Frontañá, Castellar de Nuch, San Mauricio de la Cuart: en Mayo del referido año, pasó á la Compañía corregimental de Manresa y en Julio de 1836, previo examen, fué nombrado Sub-teniente del Regimiento de Infantería de Cazadores del Rey 1.º Ligero, que se hallaba de operaciones en la provincia de Lérida.

En la guerra de los siete años luchó en las filas de Isabel II, obteniendo poco antes de terminarse, el empleo de Capitán.

Del 1841 al 1843 se encontró de guarnición con su Regimiento en varios puntos del Principado de Cataluña y Aragón, habiendo obtenido por gracia general el grado de Comandante de Infantería.

En Octubre de 1844 fué nombrado segundo Capitán del 6.º Tercio de la Guardia Civil en su creación y destinado á la provincia de Teruel, en donde continuó hasta fin del año 1845. A mediados del año 1846 fué nombrado Jefe Instructor del Depósito de Contingentes, y disuelto éste, continuó prestando el servicio ordinario del Instituto hasta fin del año 1849 que pasó a Cataluña á prestar el servicio en el 3.er Tercio, y en 1851, á Valladolid á mandar la fuerza de la Capital como Comandante de aquella provincia del 8.º Tercio.

En 1853, por antigüedad fué ascendido á primer Capitán con categoría de Comandante de Infantería siendo destinado á prestar el servicio del Instituto al 2.º Tercio en Barcelona.

En el año 1856 se le dió el Grado de Coronel de Infantería: en 1858 ascendió á primer Comandante de Infantería por antigüedad y en Junio de 1863 á Teniente Coronel efectivo de la Guardia Civil destinado al 8.º Tercio de Granada. El 1869 ascendió á Coronel de la Guardia Civil, y desde esta fecha hasta Julio de 1873, fué destinado á mandar los Tercios de Granada, Valencia, Madrid y Barcelona.

Está condecorado con la Cruz y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo; con las del Mérito Militar de 2.ª clase roja y blanca; con las de Caballero y Comendador de la Real y Militar Orden Española de Carlos III; con las de Caballero y Comendador de la Orden de Isabel la Católica, etc., etc.

El 22 de Julio del año 1873 salió de Barcelona á la una de la madrugada el Coronel don Cayetano Freixa con la fuerza de doscientos cincuenta infantes y cincuenta caballos, dirigiéndose á San Baudilio del Llobregat y desde allí a San Vicente dels Horts, atravesando la carretera de Valencia entre Vallirana y Molins de Rey en dirección á la Palma, donde llegaron á las cinco de la mañana, y después de un rato de descanso el Coronel mandó formar la fuerza en la plaza y les informó del motivo de la salida y objeto de la misma, que era el de unirse con el Sermo. Sr. Infante Don Alfonso de Borbón. La fuerza manifestó estar conforme, y llamados aparte los jefes y oficiales, asintieron también á la proposición de su superior. Emprendieron todos la marcha en dirección á Corbera dando una hora de descanso á la fuerza, y en aquel punto se presentó al Coronel Freixa un Capitán de su fuerza, dándole parte de que en el trecho que media entre el pueblo de la Palma y el de Corbera se le había desertado el sargento 1.º del Escuadron con un Guardia, pidiendo él y la mayor parte de los Oficiales el pase que anteriormente les había ofrecido y no admitieron. Atendida la especial situación topográfica de Corbera se dirigió á unas casas de campo distantes una hora escasa de la población, desertando en tanto en pequeños grupos casi todos los individuos de la fuerza, lo cual visto por el hijo del Coronel, mandó tocar llamada, y reunidos les afeó su comportamiento, recordándoles que por la mañana se podían haber marchado libremente con un pase del Jefe. Al anochecer emprendió el Sr. Freixa la marcha con unos treinta infantes y diez caballos, única fuerza que le quedaba de la que sacó de Barcelona, en dirección á Gelida, donde pensaba pernoctar, pero por un confidente supo que en dicha población estaba alojada una columna liberal, por cuyo motivo resolvió dirigirse á San Lorenzo de Hortons, atravesando la línea férrea entre San Sadurní y Noya. Al amanecer, rendidos de featiga llegaron al citado pueblo de San Lorenzo y después de quitar las bridas á los caballos se le presentaron dos oficiales á notificarle que acababa de llegar una columna republicana, lo que le obligó á salir precipitadamente de la población.

Por fin, el 29 de Julio tuvo el honor de presentarse en Centellas á SS. AA. RR., los cuales le prodigaron inequívocas muestras de afectuosa simpatía y cariño, así como también á los demás oficiales que le acompañaban, y le invitaron á almorzar, ordenándole que siguiera la marcha unido á su cuartel General con los cinco oficiales aludidos.

S. A. R. con la fuerza que tenía allí reunida se dirigió por Castelltersol á atacar el pueblo de Caldas de Montbuy, a cuyo hecho de armas se dió principio á la una de la madrugada del 30 de Julio de 1873, y continuó el día siguiente la acción contra las fuerzas enemigas republicanas que acudían en auxilio de aquella población, en cuyos hechos de armas tomó ya parte el Coronel Freixa.

El 31 de Julio de 1873 fué agraciado con el empleo de Brigadier.

El 14 de Agosto de 1873 tomó parte en el fuego de Balsareny contra una columna enemiga.

El 16 de Agosto de 1873 se halló en la acción de Caserras contra respetables fuerzas liberales.

El 23 de Agosto de 1873 tomó parte en el ataque y toma de Tortellá.

El 24 del mismo se encontró en el fuego de Argelaguer, acciones todas mandadas por S. A. R. Don Alfonso de Borbón, General en Jefe del Ejército Real de Cataluña.

El 12 de Setiembre de 1873 fué nombrado el Brigadier don Cayetano Freixa Inspector General del arma de Infantería del Principado catalán, Valencia y Murcia

En el mes de Octubre del año 1873 asuntos delicadísimos exigieron que SS. AA. RR. determinasen con aprobación de Don Carlos pasar al Norte á hacerle presente el estado de los asuntos carlistas en Cataluña, y para acompañarlos tuvo el honor de ser nombrado el Brigadier Freixa. En Estella fueron recibidos con los honores que su elevada jerarquía requería, permaneciendo en dicho punto los días 7, 8 y 9 de Noviembre del 73 con S. M., asistiendo todos á la batalla de Montejurra. Pocos días después pasó con SS. AA. RR. á Francia, hasta que en Abril del 74 penetró otra vez en Cataluña por la parte de Puigcerdá.

El 12 de Abril de 1874 el Brigadier don Cayetano Freixa recibió el despacho de Mariscal de Campo del Ejército carlista.

En el pueblo de Ribas, provincia de Gerona, se unió dicho General á SS. AA. RR. y el 21 de Abril del 74 fué nombrado Jefe de la División de Operaciones que seguiría siempre á su Cuartel General.

Habiendo acompañado á los Infantes en su expedición al Centro, en 15 de Junio en Alzaneta por encontrarse herido el General Jefe de E. M. G. del Ejército Real del Centro y Cataluña don Francisco Moya, fué nombrado interinamente General en Jefe del mismo el Sr. Freixa.

El 4 de Julio del 74 se halló en el ataque de la ciudad de Teruel, y en los días 13, 14 y 15 de Julio en el ataque y toma de la ciudad de Cuenca.

Su estado delicado de salud no le permitió continuar en operaciones, y al efecto S. A. R. el Infante á primeros de Setiembre le libró un pase para trasladarse á Francia con objeto de restablecerse.

A primeros de Febrero del 75 se presentó, restablecida ya su salud, en Vergara á Don Carlos.

Por Real Decreto del mes de Mayo del expresado año S. M. se dignó nombrar Vocal del Consejo Supremo de Guerra al Mariscal de Campo don Cayetano Freixa.

A mediados de Febrero de 1876 al concluirse la Campaña entró en Francia el General Freixa en compañía del Excmo. señor Teniente General Viñalet, Presidente del referido Consejo Supremo de la Guerra.

Continuó emigrado hasta mediados de 1879, en que regresó á España, y reside hoy en la capital del Principado catalán, dispuesto á sacrificarse nuevamente en los campos de batalla por la Causa á la que de manera tan cumplida hizo, como se ha visto, holocausto de su posición y carrera en el ejército liberal.

El General Freixa, considerado siempre por el Sr. Duque de Madrid y muy querido de los Infantes por las indudables pruebas de lealtad que de él tienen recibidas, ostenta también en su pecho la honrosísima Medalla de plata de Carlos VII.*

Oller, Francisco de P. (1888): Álbum de Personajes Carlistas, tomo II, pp. 104-112


* El heroico general don Cayetano Freixa y Puig entregó su alma a Dios en Barcelona el 7 de septiembre de 1897. A su muerte, su hijo don Joaquín Freixa recibió del augusto Duque de Madrid, el siguiente telegrama, fechado en Lucerna:

«Sinceramente afligido por muerte de tu buen padre, tomo vivísima parte en tu dolor y os acompaño de corazón en oraciones á ti, tu madre y familia toda.
CARLOS»

dijous, 16 de novembre de 2017

Juan Vidal de Llobatera, el tío tatarabuelo carlista de Xavier Trías

Es poco sabido que el padre del exalcalde de Barcelona Xavier Trías, Juan Trías Bertrán, combatió en el Bando nacional durante nuestra última guerra civil, y que su hermano había asesinado por los revolucionarios de Companys. Menos conocido aún es que, por línea materna, Xavier Trías y Vidal de Llobatera es sobrino tataranieto de Juan Vidal de Llobatera, diputado carlista en Cortes durante el Sexenio Revolucionario, cuya interesante biografía reseñamos a continuación.

Juan Vidal de Llobatera e Iglesias
(Llagostera, 1840 - Santa Coloma de Farners, 1909)

Juan Vidal de Llobatera e Iglesias nació en Llagostera el 4 de mayo de 1840. Era hijo de Juan de Vidal de Llobatera Reixach y de Antonia Iglesias Matllo. Estudió las carreras de Leyes y de Administración, llegando a ser doctor en la primera y licenciado en la segunda. Se estableció en Barcelona, ​​donde ejerció de abogado.

Tras la Revolución de 1868 hizo propaganda del carlismo en los periódicos y en otros escritos sueltos. Elegido por la junta provincial católico-monárquica de Gerona para dirigir la constitución de la junta local de Llagostera, abandonó sus tareas y su profesión en Barcelona para dedicarse a la política.

En la plaza pública de su ciudad natal, de mayoría republicana, llegó a sostener en una ocasión una polémica durante cuatro horas con un propagandista republicano ante los habitantes de la villa, y fue obsequiado por los concurrentes, incluso por sus enemigos políticos. Donde generalmente exponía sus ideas era en el Ateneo católico-monárquico de Barcelona.

Cuando recibió la investidura de doctor, suprimido el juramento por la legislación del Sexenio Revolucionario, hizo pública protesta de fe católica jurando «por Dios Trino y Uno, por la Santísima Virgen María y los santos evangelios, guardar, defender y observar toda la su vida la religión católica», y esta declaración tan espontánea como solemne fue objeto de entusiastas elogios, que aparecieron en muchos diarios de Madrid y provincias.

El 1871 fue elegido diputado a Cortes por el distrito de Torroella de Montgrí. En el Congreso defendió la monarquía católica tradicional española y los derechos a la misma de Don Carlos de Borbón y Austria-Este.

Tomaremos algunos párrafos del notable manifiesto que dirigió a sus electores.

«Joven, sin experiencia —decía— y con más teoría que práctica, he meditado muchas veces sobre las grandes calamidades y terribles catástrofes de la desventurada España: siempre me ha deslumbrado la santa idea de libertad, y hasta dejeme seducir por un momento por el aparente brillo del falaz doctrinarismo, porque, a la verdad, desconfiaba de los hombres: mas al fin debí convencerme de que más que en los individuos, está el mal en las instituciones; de otro modo, debería creer que son malos todos los hombres que nos han gobernado y nos gobiernan.»

Después de esta declaración, exclamaba examinando el pasado y el presente:

«¿Qué ha sido la España desde que en ella puso la planta el parlamentarismo? ¿Qué es hoy todavía? Nada más que una fea y repugnante mascarada, en la que nadie se entiende: todo es confusión; se malgasta todo; los principios ceden a las personas, las leyes al capricho; la inmoralidad cunde por todas partes; la justicia ha muerto; los delitos no se castigan; la religión se pisotea y escarnece; la honra no se conoce; el decoro no existe; el pueblo se muere de hambre; el principio de autoridad se arrastra por el fango, y en espantosa algarabía todos quieren gobernar, todo son motines, y por asalto se arrebatan unos a otros la sangre del pueblo, que es el botín codiciado; y todo es enredo, y todo embrollo, y no hay orden, ni armonía, mi concierto. ¿Es eso así? Contesten todos los españoles de buena fé... 
¿Está la España, a pesar de todo, en un estado de desesperación? ¿Hay un remedio para los infinitos males que la aquejan? ¿Puede rehabilitarse y llegar a ser la España de antes? Sí: muchas veces la Divina Providencia envía males a las naciones, como a la familia, para probar su fé y acaso para aumentar después su esplendor y grandeza. Vistamos la España con sus ropas, que se hallan en el grandioso ropero de la monarquía tradicional: enarbolemos la bandera española de DIOS, PATRIA Y REY, y la España se salvará: sí, se salvará; y con las luces y progresos del día, acompañados de la buena fé y el patriotismo de antes, su gloria será más radiante y más duradera. 
Es un inconcuso principio de derecho constituyente que el gobierno de una nación debe acomodarse a la índole, a las tendencias, a la naturaleza y a las costumbres del pueblo para quien ha de regir; y la España, para volver a ser España, debe dejar de ser francesa; debe destruir lo obra de los falsos liberales; debe gobernarse por sus antiguas leyes: debe regirse por la monarquía legítimo-católica. 
Compárese si no la opulencia y esplendor de la España antigua, a pesar de haber vivido siempre una vida agitada, entre el fragor de los combates, y a pesar de haber estado siempre sujeta a los vaivenes y caprichos de la veleidosa fortuna, con la degradación y miseria de la España de hoy, a pesar de la era de paz por que ha atravesado durante casi todo el tiempo que llevamos de gabacho liberalismo... 
El partido legitimista no descuida un momento, aunque se llame tradicional y se calque sobre la historia, los adelantos y la corriente del siglo. Nuestra constante aspiración es la de conservar mejorando; y si bien nos extasiamos ante los gloriosos recuerdos del pasado, no dejamos de comprender que son necesarias grandes reformas que, teniendo nuestra vista fija en el porvenir, reconocemos como otras tantas exigencias del providencial progreso moral y material de nuestra edad.»

Por último, el Sr. Llobatera formulaba sus ideas en estos términos:

«Partiendo, pues, de estos principios, condenamos y combatiremos el socialismo antiguo, que es la absorción del individuo y su humillación; como rechazaremos y atacaremos sin tregua el individualismo moderno exagerado, que es la negación del principio de autoridad y la causa generatriz de la anarquía moral y la ruina de las naciones. 
La unidad católica, joya preciosa que nos legaron nuestros padres y ha conservado constantemente la España desde Recaredo; la libertad verdadera, la igualdad ante la ley, la familia, la seguridad individual, la propiedad y la protección a las artes, ciencias e industrias nacionales, son las bases morales de nuestro programa. 
La unidad nacional; la monarquía legítima representada por la augusta persona de D. Carlos de Borbon y Austria de Este; la verdadera representación por procuradores reunidos en Cortes generales que atiendan a los diferentes intereses y clases del Estado; la descentralización administrativa, con los respectivos fueros de cada provincia que, en Cataluña sobre todo, echará por tierra la detestable, funesta y odiada ley de quintas, quedando el pueblo libre y exento de esa contribución forzosa de sangre, y la promulgación de leyes sabias y justas que establezcan un salvador sistema de economías para atender a las imperiosas necesidades de la nación y ponerla a cubierto del descrédito que la oprime y de la bancarota que la amenaza, constituyen las bases políticas que prometemos defender y procuraremos realizar, porque son la letra y el espíritu del sabio y conciliador manifiesto que D. Carlos de Borbón dio a los españoles, dirigido en forma de carta a su augusto hermano D. Alfonso en 30 de Junio de 1869, al cual siempre y en todo caso nos sometemos y acatamos en todo y por todo.»

Poco antes de la Tercera guerra carlista, Juan Vidal de Llobatera dirigió en Barcelona los periódicos carlistas El Honor Catalán y El Estandarte Católico. Participó luego en la contienda como secretario de órdenes del general Francisco Savalls, formando parte de su Estado Mayor. Más adelante actuó como auditor del Ejército Real de Cataluña, y durante este periodo dirigió los periódicos carlistas que se publicaban en Cataluña en la zona de guerra.

Terminada la guerra, se trasladó a Gerona, donde ejerció de abogado durante más de tres décadas, hasta 1907. Durante algunos años fue magistrado suplente de la Audiencia Provincial. En 1888 dirigió en esta ciudad un periódico leal a Don Carlos. Murió en diciembre de 1909 en Santa Coloma de Farners, donde se había establecido después de su jubilación. Su mujer, Merceces Clarella Alibés, recibió el pésame de los infantes Don Alfonso de Borbón y Austria-Este y Doña María de las Nieves.


Información tomada en su mayor parte de La Bandera carlista en 1871 (Vizconde de la Esperanza), pp. 138-144.

divendres, 3 de novembre de 2017

La Cataluña realista: Primer Manifiesto de la Regencia de Urgel (15 de agosto de 1822)

Seo de Urgel, Palacio Episcopal

Españoles: Desde el 9 de Marzo de 1820, vuestro Rey Fernando VII está cautivo, impedido de hacer el bien de vuestro pueblo y regirlo por las antiguas leyes, Constitución, fueros y costumbres de la Península, dictadas por Cortes sabias, libres e imparciales. Esta novedad es obra de algunos que, anteponiendo sus intereses al honor español, se han prestado a ser instrumento para trastornar el altar, los tronos, el orden y la paz de Europa entera. Para haberos hecho con tal mudanza el escándalo del orbe, no tienen otro derecho que la fuerza adquirida por medios criminales, con la que, no contentos con los daños que hasta ahora os han causado, os van conduciendo en letargos, a fines más espantosos. Las reales órdenes que se os comunican a nombre de Su Majestad, son sin su libertad ni consentimiento; su Real persona vive entre insultos y amarguras desde que, sublevada una parte de su ejército y amenazado de mayores males, se vio forzado a jurar una Constitución hecha durante su anterior cautiverio (contra el voto de la España), que despojaba a ésta de su antiguo sistema, y a los llamados a la sucesión del trono, de unos títulos de que S.M. no podía disponer, ni cabía en sus justos sentimientos sujetar esta preciosa parte de la Europa a la cadena de males que hoy arrastra, y del que al fin ha de ser la triste víctima, como lo fue su vecina Francia, por iguales pasos.

D. Bernardo Mozo de Rosales,
marqués de Mataflorida
Habéis experimentado el deseo de innovar en todo con fines siniestros: cotejad las ofertas con las obras y las hallaréis en contradicción; si aquéllos pudieron un momento alucinaros, éstas deben ya teneros desengañados: la religión de vuestros padres, que os ofreció conservar intacta, se halla despojada de sus templos, sus ministros vilipendiados, reducidos a mendicidad, privados de su autoridad y jurisdicción, y tolerados cuantos medios puede abrir la puerta a la desmoralización y al ateísmo; los pueblos en anarquía, sin posibilidad de fomento y sin esperanza de sacar fruto de su sudor e industria; vuestra ruina es cierta si para el remedio no armáis vuestro brazo, en lo que usaréis del derecho que con razón nadie podrá negaros. Sorprendidos del ataque que ha sufrido vuestro orden, paz, costumbres e intereses, mirad insensibles a vuestro Rey arrancado de su trono, a esa porción de novadores apoderados de vuestros caudales, ocupando los destinos públicos, haciendo arbitraria la administración de justicia para que sirva al complemento de sus fines, poblando las cárceles y los cadalsos de víctimas porque se propusieron impugnar esta violencia, cuyos autores, por más que declamen y aparenten, no tienen derecho para haberla causado, primero como tumultos, y después con los electos a virtud de sobornos y amenazas se han apropiado el nombre de Cortes, y suponen la representación nacional con la nulidad más notoria. Os halláis huérfanos, envueltos en partidos, sin libertad y sumergidos en un caos. Las contribuciones que se os exigen, superiores a vuestras fuerzas, no sirven para sostener las cargas del Estado; los préstamos que ya pesan sobre vosotros, han servido sólo para buscar socios y agentes de vuestra ruina; no estáis seguros en vuestras casas, y la paz ha sido arrancada de entre vosotros para despojaros de vuestros bienes.

Excmo. e Ilmo. Sr. D. Jaime Creus y Martí,
arzobispo de Tarragona
Entre los daños que ya habéis sufrido, es la pérdida de unidad de vuestro territorio: las Américas se han hecho independientes, y este mal desde el año 12 en Cádiz ha causado y causará desgracias de trascendentales resultas. Vuestro suelo, amagado de ser teatro de nuevas guerras, presenta aún las ruinas de las pasadas. Todo es consecuencia de haber sacudido el gobierno monárquico que mantuvo la paz de vuestros padres, y al que, como el mejor que han hallado los hombres, han vuelto los pueblos cansados de luchar con ilusiones; las empleadas hasta hoy para seducir son las mismas usadas siempre para tales movimientos, y sólo han producido la destrucción de los Estados.

Vuestras antiguas leyes son fruto de la sabiduría y de la experiencia de los siglos: en reclamar su observancia tenéis razón; las reformas que dicta el tiempo deben ser muy meditadas, y con esta conducta os serán concedidas; ellas curaban vuestros males, ellas proporcionaban vuestra riqueza y felicidad, y con ellas podéis gozar de la libertad que es posible en las sociedades, aun para expresar vuestros pensamientos. Si conjuraciones continuas contra la vida de S.M. desde el año 14, si satélites ocultos de la novedad desde entonces han impedido la ejecución de felices medidas, que el Rey había ofrecido y tenía meditadas, y si una fermentación sorda, enemiga de las antiguas Cortes españolas, todo lo traía en convulsión, esperando el momento en que se convocasen para hacer la explosión que se manifestó el año 20, a pesar de haber mandado S.M. se convocasen antes de que se le obligase a jurar esa Constitución de Cádiz que estableció la soberanía popular, ayudándonos hoy con vuestra fidelidad y energía para que juntas, libres y legítimamente congregadas, sean examinados vuestros deseos, y atendidas las medidas en que creáis descansar vuestra felicidad sobre todo ramo, en las que tendréis un seguro garante de vuestro reposo, según vuestra antigua Constitución, fueros y privilegios. Todo español debe concurrir a parar este torrente de males; la unión es necesaria; mejor es morir con honor, que sucumbir a un martirio que pronto os ha de llevar al mismo término, pero cubiertos de ignominia. La nación tiene aún en su seno militares fieles que, sin haber olvidado sus primeros juramentos, sabrán ayudarnos a poner en su trono al Rey, a restituir la paz a las familias y volverlas al camino que las enseñaron sus mayores, apagando tales novedades, que son quimeras de la ambición; en fin, una resolución firme nos sacará del oprobio; la Iglesia lo reclama, el estado del Rey lo pide, el honor nacional lo dicta, el interés de la patria os invoca a su defensa.

D. Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga,
barón de Eroles
Conocida, pues, esta verdad por varios pueblos y particulares de todos estados de la península, nos han reiterado las súplicas para que, hasta hallarse el señor don Fernando VII en verdadera libertad, nos pongamos en su Real nombre al frente de las armas de los defensores de objetos tan caros, proporcionando al gobierno la marcha que pide la felicidad de la nación, poniendo término a los males de la anarquía en que se halla sumergida; y convencidos de la razón de su solicitud, deseando corresponder a los votos de los españoles, amantes de su altar, trono y patria, hemos aceptado este encargo, confiando para el acierto en los auxilios de la Divina Providencia, resueltos a emplear cuantos medios estén a nuestro alcance para salvar la nación que pide nuestro socorro en la crisis quizá más peligrosa que ha sufrido desde el primer momento de la fundación de su Monarquía: A su virtud, constituyéndonos en gobierno supremo de este reino, a nombre de S.M. el señor don Fernando VII (durante su cautiverio) y en el de su augusta dinastía (en su respectivo caso), al solo fin de preservar los legítimos derechos y los de la nación española, proporcionándole su seguridad y el bienestar de que carece, removiendo cuantos pretextos han servido a seducirla, mandamos:

1º. Se haga saber a todos los habitantes de España la instalación del presente gobierno para el cumplimiento de las órdenes que de él dimanen, persuadidos de que por su desobediencia serán tenidos por enemigos de su legítimo Rey y de su Patria. A su virtud, las cosas serán restituidas por ahora, bajo la puntual observancia de las órdenes militares y leyes que regían hasta dicho día 9 de Marzo de 1820.

2º. Se declara que desde este día, en que por la fuerza y amenazas fue obligado el señor don Fernando VII a jurar la Constitución que en su ausencia y sin su consentimiento se había hecho en Cádiz en el año 1812, se halla S.M. en un riguroso cautiverio. Por lo mismo, las órdenes comunicadas en su Real nombre serán tenidas por de ningún valor ni efecto, y no se cumplirán hasta que S.M., restituido a verdadera libertad, pueda ratificarlas o expedirlas de nuevo.

3º. Los que han atentado contra la libertad de S.M. y los que continúen manteniéndole en el mismo cautiverio públicamente por la fuerza o con auxilio cooperativo, serán juzgados con arreglo a las leyes, y sufrirán las penas que las mismas imponen a tan atroz delito.

4º. Se declara que las Cortes que en Cádiz dictaron la Constitución, no tuvieron la representación nacional, ni libertad algunos de los congregados en ellas para expresas y mantener sus sentimientos. Que las Cortes sucesivas, compuestas en gran parte de individuos electos por sobornos y amenazas, y marcada la fórmula de sus poderes en un estado de violencia y anarquía, tampoco han podido representar la nación ni acordar sólidamente providencia alguna que pueda obligar a los habitantes de esta Península y sus Américas.

5º. Persuadidos de la fidelidad de gran parte del ejército que servía bajo las banderas de la Religión, del Rey y de la Patria, dicho día 9 de Marzo; que unos han tenido que sucumbir a la fuerza, otros han creído hasta ahora inútil manifestar sus sentimientos, otros no fueron instruidos de la violencia con que S.M. sucumbió a prestar dicho juramento, ni de la falta de libertad y consentimiento en las órdenes comunicadas en su Real nombre; y convencidos de que éstos, para que no se aumenten los males, desean evitar la ocasión (precisa en otro caso) de que las tropas extranjeras pisen la Península, en las que había de echar de menos la benignidad que pueden hallar hoy en S.M. restituido a su trono; invitamos a todos los militares amantes y fieles a los referidos objetos que forman su deber, que se reúnan a estas banderas, las cuales gobernaremos durante el cautiverio de S.M. A su virtud, a todos los soldados que se nos presenten les serán abonados dos años de servicio, un real de plus; se les darán dos duros a los que se presenten con armamento y una onza de oro a los de caballería que se presenten con caballo. A los sargentos y cabos, a más de gratificarlos, se les tendrá presentes para los inmediatos. Y como gran parte del cuerpo de oficiales desea dar testimonio de su verdadera fidelidad sin alternar con criminales, examinada que sea su conducta y colocados en el lugar que a cada uno corresponda, según su mérito y graduación, se les concederá el ascenso al empleo inmediato, y aún mayores gracias si vienen a nuestras banderas con alguna tropa. Se advierte que estas ventajas sólo se concederán a los que se presenten dentro de dos meses.

6º. Para impedir que la distancia a que se hallen algunos militares de los que trata el artículo anterior, de las banderas de S.M. que están a nuestro cargo no les sirva de obstáculo para ser partícipes de las gracias contenidas en el mismo, declaramos que, para gozar de ellas, bastará en la Corte y en cualquier otro sitio donde se encuentren al llegar a su noticia esta resolución, se declaren manifiestamente en defensa de la augusta persona de S.M. y de sus derechos, poniéndose en correspondencia directa con este gobierno supremo o con los comandantes sujetos a nuestras órdenes en los puntos más inmediatos, entendidos de que cualquier servicio con que se distingan en favor de la Real persona será recompensado con la mayor amplitud.

7º. Los fueros y privilegios que algunos pueblos mantenían a la época de esta novedad, confirmados por S.M., serán restituidos a su entera observancia; la que se tendrá presente en las primeras Cortes legítimamente congregadas.

8º. Las contribuciones serán reducidas al mínimo posible, recaudadas por el menor número de empleados y con la mayor prudencia y moderación; lo que rectificará al oír la voz libre de la nación, según su Constitución antigua.

9º. Para lograr que el acierto y la voz sensata de la nación sea la que guíe nuestros pasos, serán convocados, con arreglo a antiguos fueros y costumbres de la Península, representantes de los pueblos y provincias que nos propongan los auxilios que deban ser exigidos, los medios de conseguirlos con igualdad, sin ruina de los vecinos; los males que se sientan afligidos y crean haber padecido en las revoluciones que desgraciadamente se han experimentado, para que a nombre de S.M., y durante su cautiverio, podamos proporcionarles con medidas que les asegure en lo sucesivo su bien y su tranquilidad.

10º. Considerando el mérito que contrae esta Provincia en ser la primera que con heroico esfuerzo repite a su Rey los más vivos sentimientos de su antigua fidelidad, y que gran parte de su subsistencia depende de su industria y comercio, la proporcionaremos, y a sus vecinos en particular, cuantas gracias y privilegios estén a nuestro alcance para su fomento, las que se harán extensivas a otras, según se las hallare acreedoras por igual energía, exceptuando sólo los pueblos que se manifiesten desobedientes a este gobierno.

11º. Deseando este gobierno supremo dar un testimonio a la Europa entera de ser el único deseo que le anima restablecer la paz y el orden, apagando ideas subversivas contra la Religión y los tronos, encargamos a todas las autoridades sujetas a nuestra jurisdicción celen, con la mayor actividad, que en toda la extensión de ella no abrigue ningún sujeto, sea de la clase y jerarquía que fuese, que en público o en secreto, directa o indirectamente, haya intentado o intente trastornar cualquiera de los tronos de la Europa y sus gobiernos legítimos; que si algún reo de esta clase fuese aprehendido, se le asegure a disposición de este gobierno supremo para ulteriores providencias.

12º. Siendo harto notorio el escándalo con que se insulta la respetable persona de S.M. y la repetición de conatos contra su apreciable vida que es el más seguro garante de la felicidad de España, se declara que, de repetirse iguales excesos, a pesar del encargo de este gobierno, que expresa la voluntad de la nación, no omitiremos medida hasta que se realice en sus autores un castigo que sirva de escarmiento a las sucesivas generaciones; por el contrario, serán concedidos premios a los que contribuyan a su defensa.—Dado en Urgel, a 15 de Agosto de 1822.—E1 marqués de Mataflorida.—El arzobispo preconizado de Tarragona.—El barón de Eroles.


FUENTE: Melchor FERRER, Domingo TEJERA y José F. ACEDO: Historia del Tradicionalismo Español, tomo II, pp. 244-247.

dijous, 26 d’octubre de 2017

Del separatismo. Tiempos y tiempos

DEL SEPARATISMO
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Tiempos y tiempos
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La trituración de Azaña.--La campaña masónica en el Ejército


Allá por noviembre de 1905 también había separatismo en Barcelona. No era tan desvergonzado y salvaje como el de la Esquerra. Apelaba al equívoco cuando hablaba. Cada equívoco lo sentía el Ejército como una bofetada en el rostro. Pero cuantas veces se pedían explicaciones, el equívoco se explicaba por los separatistas en la forma más lejana de todo separatismo. No había lugar nunca para vindicta de ningún género.

Pero cierta vez un papelucho catalán publicó unas caricaturas, limpias de equívoco. Y el 25 de noviembre de 1905 unos militares entraron en la redacción de aquel papelucho... Lo que no salió rodando escaleras abajo, salió por la ventana. Algunos otros periódicos padecieron semejante suerte.

Desde entonces más de un separatista indiscreto rodó por tierra, ya de una bofetada de cuello vuelto, ya de un puntapié. Alguno se vio obligado a gritar ¡viva España! con toda la fuerza de sus pulmones. Alguno comió y tragó bandera española...

Caricatura contra el Ejército de la revista ¡Cu-Cut! (1905)

Esta acción directa de los militares no estaba muy de acuerdo con la disciplina; pero España la aplaudía sintiendo la íntima convicción de que había defensores de la integridad de la patria, que se oponían a las lenidades traicioneras de los gobiernos liberales, dispuestas a ahogar aquel separatismo y todos los separatismos. Llegaron a lograr los militares que su acción directa en aquella labor antiseparatista quedara al margen de la represión gubernamental... Por allí vino lo de la ley de jurisdicciones.

¿Se dirá que aquel celo fué causa de que el separatismo, en vez de sofocarse, creciera hasta llegar a lo que es hoy? Se dice, pero no se prueba. El acrecentamiento del separatismo no fué por culpa de aquel celo, sino a pesar suyo. El Ejército de entonces participaba de las ideas de la época, sin darse cuenta de que el separatismo era la consecuencia, la ejecución, la práctica de aquellas ideas de que él participaba y sostenía. Para acabar con el separatismo en Cataluña era menester acabar antes con las causas principales, que estaban en los gobiernos de Madrid y en las entrañas de aquel régimen. Todo este océano de podre en cuyas tempestades separatistas, comunistas, socialistas, se ahoga España, es podre de la peste liberal entonces imperante.

Hubo un instante en que pareció que el Ejército se daba cuenta de esta realidad. Se dijo que el Ejército se disponía a asaltar el Congreso y a barrer toda la basura parlamentaria. Montero Ríos, presidente del Consejo, creyó prudente dimitir. Con aquella dimisión quedaron todos contentos, y la procesión continuó su marcha.

No pasa el tiempo en balde. Azaña ha triturado al Ejército. Tampoco esta trituración fué en balde. Hay órdenes de ver pisotear la bandera como si nada se viese, y órdenes de oír los mueras a España como si no se oyese nada. Hasta la vieja fisiología militar, triturada, se sujeta de mil amores a esta obediencia.

Procazmente se jacta la Internacional de la campaña intensísima que la masonería ha emprendido en el Ejército. Tiene por fin principal la proclamación de la República catalana... La perspicacia de los listos se ríe. También se reía de la pérdida de las colonias la víspera de perderse. No es tan difícil como creen muchos lograr un día en Cataluña lo que se logró en Filipinas, con las mismas armas nacionales y extranjeras.

Para nosotros lo más peligroso está en los gobiernos de Madrid y en sus auxiliares, no obstante la confesión de sus fracasos y sus propósitos de la enmienda.

Fabio

El Siglo Futuro (12/09/1934)

divendres, 20 d’octubre de 2017

La pèrdua del català autèntic

Tots hem sentit a dir als capitostos del nacionalisme català que la nació catalana és mil·lenària, que vam perdre la independència del país l'any 1714, que des de llavors l'hem volgut recuperar i fins i tot que amb la immigració castellanoparlant del segle XX s'ha pretès esborrar la nostra llengua i la nostra identitat.

La realitat, tanmateix, és ben diferent: abans de ser catalans ja erem hispans, el nostre poble mai ha estat deslligat de la resta de la Península (fins i tot quan només hi havia uns comptats autònoms que no rebien el nom de Catalunya i sí de Marca Hispànica), i el que vam perdre van ser uns furs que segellaven la nostra pertinença a la gloriosa Monarquia Catòlica d'Espanya, de la qual formàvem part, units a la resta d'espanyols, per sobre de tot, pel Tron i l'Altar. La malhaurada pèrdua d'aquests furs com a conseqüència d'una guerra civil i dinàstica espanyola no va suposar, tot i així, un menyscabament al nostre sentiment de pertinença a Espanya, i mai va arrelar el separatisme a Catalunya durant el segle XVIII ni el segle XIX, quan es configuraven la majoria dels estats-nació liberals d'Europa i Amèrica. Per contra, vam reafirmar la nostra espanyolitat en guerra sense quarter contra el francès impiu, que ens volia imposar els valors de la Revolució. Fou la guerra més crua i heroica que hem patit mai com a catalans, però d'aquesta contesa el separatisme gairebé mai en parla, perquè qualsevol historiador sap que va ser una guerra lliurada per defensar la Religió catòlica, la independència d'Espanya i el Rei legítim. I aquesta mena de guerres (que en vam tenir més d'una) no serveix per a la mitologia del nacionalisme català.

Pel que fa a la llengua catalana, la realitat és que al començament del segle XX, coincidint amb l'expansió del nacionalisme (d'arrel liberal i burgesa, mai carlina com falsament es diu), ens van robar el català autèntic, el que havien parlat els nostres avantpassats durant segles, i ens van donar gat per llebre amb l'artificial català pompeufabrenc, que és gairebé l'únic que coneixem avui al Principat. Amb l'excusa de "parlar bé", vam deixar de parlar com els nostres pares, com demostren les següents línies d'un article aparegut el 1921 en el butlletí de la Societat Econòmica d'Amics del País de Girona (la negreta és nostra):

«(...) Pod dir-se que'l català feia cents anys que estava invait, dominat pel castellà. En el segle passat que fou en el que s'inicià el desvetllament per a la reivindicació de la nostra llengua, estava aquesta tant corrompuda que no extranya gens que'ls de la ribera contraria de l'Ebre titllessin de dialecte a la nostra parla. Llegeixi's qualsevol periòdic o llibre escrit en català de la centuria passada i es veurà la tristor que causa l'admissió de paraules netament castellanes, com són: hasta, luego, antes, decoro, bueno, medianía, socorro, colmo, pues, etz., etz., paraules totes elles avui proscrites de tota escriptura. Tant sols s'usen avui en el llenguatge més vulgar. I no parlem de la ortografia que s'estilava i que cada escriptor estenia, sense que donés el braç a tòrcer, uns per raons poc poderoses i altres per rebequeria. 
Les h eren posades a dojo sense atenir-se a la etimología; les t eren suprimides en la majoria de les terminacions en que ès obligat posar-les-hi. L'article lo àdhuc en els casos que no era en sentit neutre, era tant comú que no's concebia canviar-lo per el. La ny no es coneixia o al menys no tenía el valor de ñ i aquesta substituía a aquella veient-se escrita la paraula añ, aixís, amb tot i el mal efecte que produeix. Els apòstrofs no cal dir que es posaven al revés. La preposició i era era escrita sempre amb y. Les terminacions en plural amb a. Per x era utilitzada la ch. No més s'usava l'accent agut. Per q s'aplicava la c. En fi, el nostre idioma era tant diferent del d'avui que aquells escritors antics dirien que hem avançat massa.  
Tant corrompuda estava la nostra llengua i plena de barbarismes i de mots forasters, que no era acceptat dir segell ni a reveure sense que totes les mirades deixessin de convergir a la persona que les hagués pronunciades com eixides d'algú titllat de ceva. I per sort aquesta ceva s'ha anat extenent poc a poc i avui ja no fa riure a ningú. (...)»

És a dir, a més de canviar l'article lo/los (que no era dialectal, sinò que l'utilitzava tothom a Catalunya), ens van treure els castellanismes (uns castellanismes que, segons Pompeu Fabra, «infestaven» el català) i ens van imposar gal·licismes foranis. Per fer-nos una idea de com parlaven realment els nostres avantpassats, podem llegir aquest opuscle de 1833: Conversa entre un pagés y lo Sr. Rector sobre indulgencias y butllas.

Joaquim Casas i Carbó, col·laborador de la revista L'Avenç amb Pompeu Fabra, arribaria a descriure en un article anomenat Estudis sobre la llengua parlada (L'Avenç, 31/05/1891) el seu pla de crear una llengua catalana fortament enfrontada al castellà, que hauria de rebre préstecs lingüístics de qualsevol llengua romànica excepte del castellà, tot afirmant (p. 148):

«Que cadahú escrigui en la varietat viva de català que millor sentí y més li agradi, enriquintla, depurantla, completantla, perfeccionantla, amb els elements assimilables de la llengua antiga, amb els elements que siguin assimilables de las llenguas contemporanias germanas, del provençal, del frances, de l'italià, del portugues, de totas ellas menos del castellà, perquè precisament d'aquest últim últim idioma el català n'hà de fer un treball de desassimilació, de desintegració dels pocs elements pertorbadors que d'ell se n'hi han introduit. Penso que seguint aquestas corrents el català potser arribarà a tenir un desenrotllament esclatant, esplèndit, floreixent, qu'el posaràn al nivell de las demés grands llenguas europeas.»

Els tradicionalistes, com a regionalistes i amants de la nostra terra, sempre vam defensar l'ús i coneixement del català, i un dels primers pensadors carlins, el frare Magí Ferrer, ja va fer un diccionari català-castellà l'any 1836 (molt abans que el liberal esquerrà Valentí Almirall inventés l'anomenat catalanisme polític). Un altre exemple n'és el mallorquí mossèn Antoni Maria Alcover, tradicionalista integrista i enemic del separatisme, qui el 1900 va començar el famós diccionari català-valencià-balear. Alcover s'oposà fermament a la gramàtica de Pompeu Fabra i, segons recull Jesús Laínz Fernández en la seva obra Desde Santurce a Bizancio: El poder nacionalizador de las palabras (p. 405), va arribar a dir:

«Fabra es uno de los gramáticos más funestos que haya tenido jamás la lengua catalana. Cuando apareció por primera vez capitaneando la tropa desbocada y repelente de L'Avenç ya rompió escandalosamente la liga que formaban los amantes de la lengua catalana, promoviendo disputas, luchas y odios encarnizadísimos, pretendiendo imponer una ortografía exótica, pedantesca, y toda una ciencia gramatical como si hasta ese momento nadie en el mundo hubiese sabido nada de la lengua catalana (...). Él es la causa de todas las riñas y luchas que las normas ortográficas hicieron estallar en el campo catalanista respecto de la ortografía y la depuración de la lengua, creando un estado de violencia entre los combatientes que Dios sabe el mal que ha hecho a la lengua catalana, pondiéndola en ridículo, haciendo de ella una bandera de separatismo y de odio contra España

Com mostra Laínz Fernández, fora del camp tradicionalista Fabra també va rebre els dicteris d'altres opositors com Miquel i Planas, que el va qualificar de "Gran Mogol Filològich", "dictador en materies lingüístiques a Catalunya" i "malehit reventador de llengües". Moltes altres veus, entre elles figures destacades de la Renaixensa com Francesch Matheu Fornells, Francesc Carreras i Candi, Jaume Collell i Bancells i Josep Pin i Soler, es van alçar contra la reforma de l'Institut d'Estudis Catalans, per considerar-la un atac contra la veritable llengua catalana, atac que van batejar com a «Decret de Nova Planta Lingüística».

Desafortunadament, però, els carlins acabaríem caient també en la trampa "purificadora", com mostra, per exemple, el fet que algunes de les capçaleres més populars de la nostra premsa, com Lo Crit d'Espanya (1889-1892) o Lo Mestre Titas (1897-1900), reapareguessin, anys després, com El Crit d'Espanya (1920-1921) i El Mestre Titas (1910-1911).


Veient com vam deixar que ens canviessin la nostra llengua per una altra suposadament "més pura", però menys nostra, encara ens sorprèn el blaverisme i l'oposició de tants valencians, balears i aragonesos orientals —que lògicament no volen deixar de parlar com parlen— a una artificial unitat de la llengua?

Els puristes podran estar satisfets havent-nos llegat expresions franceses com a reveure, mentre que hem perdut les salutacions genuïnament catalanes com Déu vos guard! Casualitat o part del pla de secularització i descristianització del nostre poble? No en va, els carlins sempre hem considerat els liberals com el que són, successors dels traidors afrancesats, amics dels invasors contra els qui fa dos segles vam lluitar a mort els catalans i tots els espanyols per la nostra Tradició.

dilluns, 16 d’octubre de 2017

Català, arrenca les estelades de la teva localitat!

Català, tu que t'estimes Catalunya i la vols rica, plena, catòlica i espanyola, arrenca les estelades del teu poble! Pensa que és molt més fàcil i ràpid arrencar-les que posar-les; es despengen només tirant d'elles. Per netejar el teu poble o barri de propaganda separatista, només cal una persona, una escala de mà (també tisores si vols treure pancartes) i ganes de fer alguna cosa per Espanya!

Així ho fem nosaltres amb les estelades que embruten els fanals. Fins i tot amb una escala petita (més o menys d'un metre) ens en sortim prou bé! Si tens una més gran és més còmode.


Quan hagis tret les estelades, recomanem retallar-ne el triangle maçó amb l'estel yankee o comunista, i purificar d'aquesta manera la gloriosa senyera de Catalunya i Aragó d'elements foranis i aliens a la nostra identitat. El triangle es pot cremar o llençar a les escombraries. Recomanem també no treure estelades de cases particulars, ja que no som lladres i encara no estem en guerra.

Visca Espanya i visca Catalunya lliure d'estelades i de traidors a Déu i a la Pàtria!

dissabte, 14 d’octubre de 2017

Luto en España por la muerte de Don Jaime. Los separatistas catalanes tratan de perturbar el funeral en Barcelona y lo pagan caro (1931)

Luto en España

La sorpresa que causó la defunción repentina de don Jaime no produjo deserciones en las filas legitimistas. Hubo, sí, el gran dolor de los carlistas de que su Rey muriera en el destierro y que sus huesos no reposaran en tierra de España. Por todas partes hubo solemnes funerales, lo mismo en ciudades que en pueblos y aldeas. También los hubo en el extranjero, siendo muy suntuosos los celebrados en Buenos Aires, y muy íntimamente emocionantes los que celebraron en Jerusalén los franciscanos españoles.

Por todas partes se respetaba el dolor de los carlistas. Sólo hubo una población en la que este respeto no se guardó. Caro les costó. Fue en Barcelona. Se celebraron los funerales en la Catedral, donde acudió una imponente multitud. Los muchachos del Requeté montaron el servicio de orden. Un grupo de nacionalistas, pertenecientes a los "escamots" del Estat Catalá, creyéndose amparados por las autoridades, intentaron perturbar el acto. Los requetés replicaron, y junto a la Canonja hubo un encuentro, y se dieron a la fuga los separatistas, llevándose unos cuantos heridos y dejando en el suelo el cadáver del Jefe que los mandaba. Hubo detenciones. Fue acusado un requeté llamado Ballés, más conocido por "El Tit", pero no pudo probársele nada, y la Audiencia de Barcelona lo absolvió.

Casa de la Canonja o Pia Almoina, junto a la Catedral de Barcelona,
donde los separatistas atacaron a los requetés jaimistas y fueron derrotados.


Melchor Ferrer Dalmau: Historia del Tradicionalismo Español (tomo XXIX), pp. 223-224

dilluns, 9 d’octubre de 2017

Nota de la Junta Suprema Legitimista contra el separatismo (1918)

⚜ Junta Suprema Legitimista ⚜
NOTA OFICIOSA


     Varios de nuestros correligionarios, entre ellos algún Jefe regional, se han dirigido a esta Junta Suprema pidiendo que, en vista de la situación creada por la retirada del Congreso de la mayoría de los representantes de Cataluña, se den instrucciones precisas que puedan servir de segura norma a los jaimistas en general y muy especialmente a los que se hallen investidos de alguna autorización.

     Las que hoy debemos dictar, son las siguientes:

     1.ª  Dentro de nuestra Monarquía, en la que el Rey reina y gobierna, es principio dogmático el reconocimiento de la personalidad, derechos y libertades de los diferentes reinos y señoríos que vinieron a constituir la gloriosa nación española, cuya unidad no debe quebrantarse por nada ni por nadie.

     2.ª  Cualquiera que sea el régimen que pueda establecerse en España, debemos mantener el principio regionalista con toda la amplitud compatible con esa sacratísima unidad.

     3.ª  Los jaimistas jamás podrán sumarse con las agrupaciones que muestren desamor a España.

                                                                                                                             17 Diciembre 1918.

El Norte (Gerona, 20 de diciembre de 1918)


divendres, 29 de setembre de 2017

Manifest de Don Sixt: «La unitat d'Espanya s'ha de mantenir a tota costa»




Als carlins i a tots els espanyols de bona voluntat:
La unitat d'Espanya s'ha de mantenir a tota costa
Declaració de S.A.R. Don Sixt Enric de Borbó


A dos dies del referèndum separatista convocat a Catalunya per un Govern autonòmic sediciós i il·legítim, encara no sabem si el Govern de facto d'Espanya complirà el seu deure i n’impedirà la celebració.

Són hores greus. La propaganda proseparatista deslligada a l'estranger no ha estat contrarestada pels mitjans de què l'Estat disposa. El Govern de Mariano Rajoy sembla continuar la política suïcida de desconeixement de l'autèntica tradició catalana i de concessions al nacionalisme, que des de fa ja moltes dècades ha estat preparant l'explosiva situació que ara s'ha desencadenat. Catalunya és part fonamental i inseparable de la Corona d'Aragó, que integra la Monarquia espanyola. És una regió espanyolíssima. Qualsevol argumentació contrària ignora la realitat i contradiu la historia.

Dol veure com la regió que des del segle XVIII es va destacar com la més contrarevolucionària i antijacobina d'Espanya es troba avui en gran mesura controlada pels revolucionaris més extremistes i pels jacobins més radicals. Perquè tan jacobí o més que el centralisme liberal o autoritari és el nacionalisme català, i per això mateix, anticatalà.

El meu oncle avi Carles VII va restituir l’any 1872 la plenitud dels furs de la Corona d'Aragó, i entre ells els del Principat de Catalunya. La conspiració liberal, recolzada per les lògies i per les potències estrangeres, va impedir la victòria del Rei legítim d'Espanya, que hauria evitat els desastres posteriors.

Avui cal afanyar-se a defensar la unitat de les Espanyes, per sobre de qualsevol altra reivindicació, com sempre van fer els carlins quan era en perill la Pàtria. Demano als carlins i a tots els espanyols de bona voluntat que, si és necessari, col·laborin amb les forces de seguretat i les Forces Armades per aturar l'intent separatista i conservar la unitat i la independència de la Pàtria, sigui quina sigui l'actitud que finalment prengui l’actual Govern. Tinguem present el deure que molts de nosaltres vam jurar —jo també, com a cavaller legionari— davant la bandera roja i gualda.

En l'exili, a vint-i-nou de setembre de 2017.

DÉU, PÀTRIA, FURS, REI


                                         ⚜  ⚜  ⚜


A los carlistas y a todos los españoles de buena voluntad:
La unidad de España debe mantenerse a toda costa
Declaración de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón


A dos días del referéndum separatista convocado en Cataluña por un Gobierno autonómico sedicioso e ilegítimo, aún no sabemos si el Gobierno de facto de España va a cumplir su deber e impedir su celebración.

Son horas graves. La propaganda proseparatista desatada en el extranjero no ha sido contrarrestada por los medios de los que el Estado dispone. El Gobierno de Mariano Rajoy parece continuar la política suicida de desconocimiento de la auténtica tradición catalana y de concesiones al nacionalismo, que desde hace ya muchas décadas viene preparando la explosiva situación que ahora se ha desencadenado. Cataluña es parte fundamental e inseparable de la Corona de Aragón, que integra la Monarquía española. Es una región españolísima. Cualquier argumentación en contrario ignora la realidad y contradice la historia.

Duele ver cómo la región que desde el siglo XVIII se destacó como la más contrarrevolucionaria y antijacobina de España está hoy en gran medida controlada por los revolucionarios más extremistas y por los jacobinos más radicales. Pues tan jacobino o más que el centralismo liberal o autoritario es el nacionalismo catalán, por eso mismo anticatalán.

Mi tío abuelo Carlos VII restituyó en 1872 la plenitud de los fueros de la Corona de Aragón, y entre ellos los del Principado de Cataluña. La conspiración liberal, apoyada por las logias y por las potencias extranjeras, impidió la victoria del Rey legítimo de España, que habría evitado los desastres posteriores.

Hoy es necesario aprestarse a defender la unidad de las Españas, por encima de cualquier otra reivindicación, como siempre hicieron los carlistas cuando estaba en peligro la Patria. Pido a los carlistas y a todos los españoles de buena voluntad que, de ser necesario, colaboren con las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas para detener la intentona separatista y conservar la unidad e independencia de la Patria, cualquiera que sea la actitud finalmente tomada por el actual Gobierno. Tengamos presente el deber que muchos de nosotros juramos —yo también, como caballero legionario— ante la bandera roja y gualda.

En el exilio, a veintinueve de septiembre de 2017.

DIOS, PATRIA, FUEROS, REY





La Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón recomienda a los carlistas que se unan a las concentraciones convocadas para este sábado 30 de septiembre de 2017, a las doce del mediodía ante todos los ayuntamientos de España, por la unidad de nuestra Patria.

La convocatoria pide que se lleven sólo banderas de España. Se recuerda la conveniencia de que en ellas no figure el escudo legal vigente: es mejor optar por banderas rojigualdas sin escudo ni emblema alguno, o con el Sagrado Corazón de Jesús. Evítese cualquier exaltación «constitucionalista»: no se trata de defender régimen político alguno, sino la Patria común.

Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón
Comunión Tradicionalista
Apartado de Correos 50.571
E-28080 Madrid

dimecres, 27 de setembre de 2017

Esperanzas (poema carlista de 1910)


La Revolución amaga
á nuestra Patria bendita
y con sus odios excita
la gran masa popular;
mas ¡vive Dios! que los buenos
frente á frente la miramos
y firmes nos preparamos
á combatir y á triunfar.

                  —

Tras la noche viene el día;
tras la tempestad la calma;
tras la tristeza del alma
la dulce consolación;
tras el invierno sombrío
la festiva primavera;
tras la muerte lastimera
el puerto de salvación.

                  —

Y tras el nuevo desorden
de fieras revoluciones,
que trastornan las naciones
con su hálito destructor,
viene la paz duradera,
el orden que consolida,
el progreso de la vida,
la firmeza y el vigor.

                  —

Por esto no la tememos
la revolución traidora,
que vino á herir en mal hora
la grandeza nacional;
ella nos pondrá en el caso
de luchar valientemente
y restaurar plenamente
nuestro ser tradicional.

                  —

Desde abajo y desde arriba
se encuentra hoy amenazado
el patrimonio sagrado
de la Santa Tradición.
Dios es hoy escarnecido,
la Patria vilipendiada,
la Monarquía ultrajada
y con ellos la Nación.

                  —

Pero... aquí estamos nosotros,
los monárquicos leales,
los patriotas racionales,
los cruzados de la fe,
que aguardamos solamente
la voz firme y vigorosa
de un gran R... que no reposa
ante los males que ve.

                  —

Aguardamos el mandato
de este R... tan generoso
que contempla cariñoso
el porvenir español...
y no piensa en otra cosa
que en la España del pasado,
religiosa en sumo grado,
que jamás vió puesto el sol.

                  —

Y esta España, floreciente,
volverá, pese á quien pese,
al brillo y al vigor ese
que ante el mundo tuvo ayer;
volverá, pues Dios lo quiere,
mientras aliente y exista
un sano pecho jaimista
con sangre para verter.

                  —

Volverá, mientras no acabe
la raza de los cruzados
que ante todo son soldados
de la Santa Religión;
volverá —porque no muere
ni envejece—, vigorosa
la descendencia gloriosa
de la Madre Tradición.

                  —

Yo, por mi parte, aunque débil,
me considero temible
y hasta me creo invencible
yendo del Caudillo en pos.
Y juro solemnemente
que mi latido postrero
será por Jaime Tercero,
por mi Patria y por mi Dios.


RUPERTO LLADÓ, mártir de la Tradición

La Bandera Regional (17 de diciembre de 1910)

divendres, 22 de setembre de 2017

El carlismo contra el separatismo (octubre de 1934)

Una nota de la Minoría Tradicionalista

Lo que quiere ahora España

Nuestros diputados, en esta hora, expresan el sentir y la voluntad de la nación, harta de desastres y de desorientaciones

Esa nota es un programa completo de gobierno y salvación nacional

Ayer tarde se reunió la minoría tradicionalista y aprobó la siguiente nota que a continuación insertamos íntegra:

«La minoría tradicionalista se ha reunido en la mañana de hoy domingo, para examinar serenamente los gravísimos sucesos de estos días y fijar su posición ante el momento político actual, y ha adoptado los siguientes acuerdos:

Primero. Felicitarse de que haya sido dominado el movimiento marxista-separatista, gracias al espíritu y decisión con que han respondido a las órdenes del Gobierno, tanto el Ejército como los Cuerpos armados, encargados del mantenimiento del orden, y gracias también a la reacción del espíritu público, debiendo destacar, aunque no se haya apreciado debidamente por la Prensa, la actuación de Nuestras Juventudes y Requetés, que en todas partes, y muy singularmente en Madrid, han estado en todo momento en comunicación y a las órdenes de la autoridad, y que, dando ejemplo de ciudadanía, no sólo han vendido, sin protección alguna, nuestro periódico y otros de derecha, sino que han aceptado comisiones de verdadero riesgo, entre otras, las del transporte de obreros y la sustitución de la parte de personal que abandonó los servicios de la Compañía de Madrid a Zaragoza y Alicante; asistencia absoluta y decidida prestada a la acción del Gobierno en todas partes, y que se ha visto dolorosamente sellada en Guipúzcoa con la sangre de nuestro compañero don Marcelino Oreja y de otros correligionarios, como el jefe del Requeté de Eibar, don Carlos Larrañaga.

Segundo. Presentar al Congreso en la sesión del martes una proposición incidental, que defenderá el señor Lamamié de Clairac, en la que, dejando a un lado de momento toda otra cuestión, se afirme la asistencia de la minoría al Gobierno, en defensa de la sociedad y de la unidad patria, sobre las tesis siguientes:

a)  Aplicación inflexible de las leyes a cuantos hayan tomado parte en el movimiento como ejecutores, directores o inductores, sin acudir a nuevas disposiciones con efecto retroactivo, ni tampoco a procedimientos que pugnen con el derecho natural y con la propia legalidad vigente, cual ocurrió en agosto de 1932, pero sin degradación alguna en su eficacia, sin contemplaciones a la categoría de las personas y sin abrir para ellas el portillo de jurisdicciones especiales, antes aplicando la militar o la civil, según estrictamente proceda.

b)  Levantar la impunidad parlamentaria a todos los diputados para la depuración de las responsabilidades derivadas de la participación en el movimiento y su preparación.

c)  Nombramiento de una Comisión parlamentaria que investigue la actuación de los diputados en orden a los alijos de armas y al movimiento revolucionario, sin perjuicio de la actuación de los Tribunales, a los que se habrán de remitir las diligencias que se practiquen una vez terminada la investigación.

d)  Declarar las organizaciones socialistas y separatistas fuera de la ley, por haberse acreditado que persiguen la subversión del orden social y la ruptura de la unidad patria.

e)  La clausura definitiva de las llamadas Casas del Pueblo y disolución de todas las organizaciones afectas a las mismas o similares, con incautación transitoria de sus cajas, al efecto de investigar la responsabilidad por la aplicación de sus fondos a fines revolucionarios, y para entregarlos en su día a las entidades de pura sindicación o cooperación profesional, que, lejos de toda actuación subversiva, se conserven, y en las que, con arreglo a una nueva ley, puedan encontrar amparo y defensa los intereses obreros.

 f)  Promulgación de una ley que declare delito de sedición toda huelga política, con disolución de toda asociación que recurra a aquélla.

 g)  Suspensión del Estatuto de Cataluña, que ha hecho posible un movimiento de traición a la Patria de tanta gravedad, y afirmación rotunda del cumplimiento en sus propios términos de la sentencia del Tribunal de Garantías, sin mixtificación alguna.

Tercero. Hacer constar que a la minoría tradicionalista no le alcanza responsabilidad alguna en la situación por que atraviesa España, ya que ni tuvo pactos ni concomitancias con los partidos socialistas y separatistas, ni otorgó su aprobación al Estatuto de Cataluña, ni dio votos de confianza a un Gobierno cuya incapacidad para mantener los fueros del Poder público y para defender el nombre de España estaba acreditada por cerca de un mes de indecisión e inacción ante la rebeldía, tanto más cuanto que con anterioridad había intentado, junto con otra minoría monárquica, que las Cortes revistieran toda su autoridad a ese mismo Gobierno para actuar frente a los poderes rebeldes, con lo que no se habría dado tregua y respiro para la organización del movimiento, y en cambio se hubiera ahorrado toda la sangre que de una y otra parte se está derramando ahora.»

* * *

N. de la R.—El texto anterior es el que nos ha sido facilitado por la secretaría de los diputados tradicionalistas, debiéndose todos atener al mismo, pues el publicado por la «Hoja Oficial del Lunes» está truncado en su último párrafo.

Algunos de los diputados de la Comunión Tradicionalista
junto con otros de Renovación Española en 1934

OTRA NOTA DE LA SECRETARIA GENERAL A NUESTRAS ORGANIZACIONES

«La Secretaria general de la Comunión Tradicionalista recomienda a todas las organizaciones tradicionalistas que inmediatamente de recibir noticias de este acuerdo, si ya no lo hubieran hecho, se ofrezcan a las autoridades para cuantos servicios del orden público puedan ser útiles, desplegando en cumplir el cometido la mayor actividad, el más abnegado sacrificio y la más leal subordinación a las autoridades, atentos sólo a defender la sociedad española del criminal atentado que se le está infiriendo.—Madrid, 7 de octubre de 1934.—Manuel Fal Conde

El Siglo Futuro: «Una nota de la Minoría Tradicionalista: Lo que quiere ahora España» (8 de octubre de 1934). Página 1.

dissabte, 16 de setembre de 2017

Teodoro de Mas y Nadal (1858-1936)

Hablamos hoy de un gran catalán y mártir de la Tradición que ha quedado injustamente en el olvido: D. Teodoro de Mas y Nadal, un valeroso soldado de la Tradición e incansable adalid de la propaganda, artífice del resurgimiento de la política carlista en Vic y su comarca.

Teodoro de Mas y Nadal (Vic, 1858-1936)
D. Teodoro de Mas y Nadal era un caballero a la antigua usanza, de acendrada piedad, de lealtad y honradez intachables y descendiente de una familia de próceres del tradicionalismo. El bisabuelo de D. Teodoro se distinguió en la guerra de la Independencia, el abuelo fue intendente del Ejército carlista en la guerra de los Siete años, y el padre, D. Luis de Mas, se distinguió en la tercera guerra carlista al servicio de Carlos VII y fundó y presidió en Vic del Círculo Tradicionalista de la Alta Montaña. Descuella también entre la noble familia la figura de su antepasada, canonizada por el papa Juan XXIII, la venerable Santa Joaquina de Vedruna de Mas, fundadora del Institulo de Hermanas Terciarias Carmelitas de la Caridad, heredera del espíritu de la Reformadora del Carmelo.

D. Teodoro nació en Vic el 24 de septiembre de 1858. Estallada la tercera guerra carlista, cuando sólo contaba catorce años, salió con cuatro compañeros a reunirse a las fuerzas carlistas que operaban en las Guillerías; pero el jefe al verle tan jovencito no quiso admitirle y le hizo acompañar a su casa.

En 1873, después de otra tentativa infructuosa para ingresar en las filas carlistas, consiguió su propósito: fue admitido y agregado al Real Cuerpo de Ingenieros del cual era jefe su señor padre. Poco después tomó parte en el ataque y toma de la villa de Ripoll, donde ganó el grado de alférez.

Entre otras varias acciones estuvo en las de Campdevanol, Berga, San Hilario, Anglés, Prats, Olot, Seo de Urgel y Bañolas, pasando después en comisión de servicio al Norte, e ingresando en el escuadrón de la Escolta Real, donde estuvo hasta la terminación de la guerra. En 1875 asistió a las acciones de Lumbier, ganó la cruz del Mérito Militar, y ascendió al empleo inmediato; pasó a Francia por orden superior, para volver a entrar en Cataluña; pero fue detenido por la Policía francesa en la frontera e internado en Montauban.

De regreso de la emigración dedicó sus energías a los trabajos de obras públicas, pues los muchos sacrificios hechos por su abuelo y su padre en favor de la Causa, le obligaron a darse cuenta de la situación económica de la familia.

Teodoro de Mas y Nadal (segundo desde la izquierda sentado)
junto a su familia en 1909.


Continuó los estudios de ingeniero y trabajó en pequeñas y grandes construcciones en varias provincias de España y en la de Corrientes (Argentina), llegando a obtener importantes concesiones, que no pudieron realizarse por causas ajenas a su voluntad, entre ellas el ferrocarril de Vic al Pasteral de Amer y el abastecimiento de aguas a Barcelona con las del Noguera Pallaresa.

En 1884 colaboró en las obras del ferrocarril de Salamanca y en los saltos del Duero y en 1887 dirigió las obras de una carretera en Albacete.

En la capital de Argentina dirigió obras de ferrocarriles. Hizo también importantísimas instalaciones industriales, como la grandiosa fábrica de cerámica La Fe, de Buenos Aires.

Colaboró en el abastecimiento de aguas de Monallots en Vic. Instaló en el Molino de Sau una central eléctrica con el fin de distribuir electricidad en Vic, con una línea de 15.000 V que llegaba hasta el mas Escorial, desde donde se introducía en la ciudad con una línea de 500 V.

Nuestro Augusto Señor Don Carlos VII (que en gloria esté), le profesaba gran afecto y le confió comisiones y encargos de interés para la Causa. Como católico práctico, siempre se distinguió D. Teodoro Mas, y sus obras de caridad son innumerables.

Carrer de Teodor de Mas (Vic)

En 1916 el marqués de Cerralbo nombró a D. Teodoro de Mas nuevo jefe tradicionalista del distrito de Vic, tras recibir una exposición redactada y firmada por los presidentes de los Círculos jaimistas y los representantes de la mayor parte de los pueblos del distrito, proponiéndolo de manera unánime para el cargo.

Al producirse en 1919 la desafortunada escisión de Juan Vázquez de Mella, D. Teodoro de Mas se separó de la Comunión jaimista y fue jefe regional del partido de Mella en Cataluña. En septiembre de 1923 expresó en un manifiesto la adhesión de los tradicionalistas catalanes de tendencia mellista al Directorio militar de Primo de Rivera, pidiendo la supresión de los partidos políticos y del sistema parlamentario, y la implantación de los principios tradicionalistas en un régimen representativo tradicional y cristiano.

Al reunificarse las tres ramas del tradicionalismo a principios de la década de 1930, retornó a la disciplina de la Comunión Tradicionalista y participó en los grandiosos actos de propaganda contra la República sectaria.

Al iniciarse la Cruzada de Liberación Nacional, murió asesinado por los rojos en Sau el 7 agosto de 1936, junto con su yerno Juan Traveria.


Información tomada en su mayor parte de El Correo Español (10/08/1916) y Nomenclátor: Els noms dels carrers de Vic

divendres, 8 de setembre de 2017

La detenció dels tradicionalistes d'Olesa de Montserrat a Can Tobella l'any 1934

Tal dia com avui, un 8 de setembre de l'any 1934, es va produïr a Can Tobella, Olesa de Montserrat, l'arrest, escarni i empresonament arbitrari de 94 carlins per ordre del Comissari General d'Ordre Públic de la Generalitat Miquel Badia.

Així ho recordava l'any següent a les columnes del diari tradicionalista El Siglo Futuro en Josep Tobella Galceran, qui un any després seria assassinat pels roigs al començament de la guerra civil:


Aniversario del atropello y detención de los tradicionalistas de Olesa de Montserrat

En el Círculo de Olesa de Montserrat, el día 8 se celebrará el aniversario del atropello de sus socios por los «escamots» de Dencás y Badia.

La escena tuvo lugar en la antiquísima casa de Can Tobella del Cairat, situada al pie mismo de Montserrat, de cuya montaña sólo la separa la corriente del Llobregat.

El origen de la casa data del siglo XI; desde aquel tiempo inmemorial sus moradores, practicando aquel «ora et labora» benedictino, han prosperado al calor de la fe bajo la mirada de la Patrona de Cataluña, la Virgen de Montserrat, al amor de las nativas tradiciones. Su aceite en el siglo XIII servía de alimento a la lámpara del Santuario de Montserrat, y los monjes y escolanía, al devastar en 1811 el general Suchet el Monasterio, se acogieron a sus puertas.

Las continuadas molestias que los liberales infligieron a sus moradores fueron causa de que en la guerra de los siete años la casa estuviera cerrada. No así en la última guerra, en la que a la sombra de sus pinos descansaron muchas veces los carlistas; también los liberales, mientras la oficialidad era obsequiada en la mesa, sentándose los jefes en el sillón frailuno que ocupó un día el Beato P. Claret, y desde el que prometió a los familiares de la casa, hasta la quinta generación, la liberación de las penas del purgatorio.

Cabrinety, pocos días antes de morir, descansó en Can Tobella con los suyos.

Jamás pobre ni peregrino, tal como lo significan los cipreses plantados a su puerta, ha marchado con las manos vacías.

Desde hace un regular número de años los tradicionalistas de Olesa celebraban un «aplec», reuniéndose allí miles de personas, muchas ajenas a nuestro idearlo.

Se cantaba la Misa en la capilla de la casa por el orfeón del Círculo de Olesa y, terminada ésta, los concurrentes, de cara a la cueva de la Virgen de Montserrat, entonaban la Salve gregoriana.

El día se pasaba en juegos diversos: recitación de poesías, etc., y por la tarde se bailaban sardanas en las eras de la casa.


Así, pues, fueron sorprendidos, maniatados y conducidos a Barcelona, donde les esperaba una turba de «sans culottes», que les agredieron a pedradas, puñetazos, salivazos, etcétera, mientras sus bocas de infierno vomitaban los más brutales insultos y las más horribles blasfemias.

El venerable sacerdote M. J. Fartuny, un verdadero padre de los pobres, era objeto de las más soeces burlas.

Desde los tiempos en que Jesús, cargado con la pesada Cruz, andaba vacilante entre la gritería de los judíos por las tortuosas calles de Jerusalén, no se había visto nada semejante.

A medianoche el dueño de la finca de Can Tobella, apreciado primo nuestro, fué obligado a levantarse a la llamada de la Policía de la Generalitat, que venía a registrarle la casa para buscar armas.

Por suerte, el jefe, persona de corrección, le trató con todo miramiento. Naturalmente, que nada encontraron.

Después del atropello, la cárcel.

El maestro «Fabio» escribió un precioso artículo, «Per crucem ad lucem»; es verdad, no hay gloria sin cruz.

La Virgen de Montserrat, la Providencia Divina, que lo veía todo, no podía menos de ampararles.

Personas de toda clase social, España toda, estuvo a nuestro lado; la Prensa de todos los matices combatió la salvajada, y el edificio que era todo fachada, todo apariencia, y en realidad un castillo de naipes, cayó pocos días más tarde al leve empuje del Ejército español. Otro aniversario, 6 de octubre.

Y aquel «mozo crúo» que dictaba órdenes a los ejércitos de escamots, compuestos de lo «mejor» de «cada casa», tenía que escapar con su a látere Badía, cubierto de heces pestilentes de cloaca, único camino de la gente de su ralea.

A todos los que se interesaron y nos ayudaron con la oración o con la limosna, gracias y que Dios se lo pague; que Él nos ayude para el trabajo que queda por hacer y que no terminará hasta ver el triunfo del reinado de Jesús en España. Al león español, no como un manso cordero, sino atemorizando a la anti-España con su rugido para que un día vuelva a ser realidad espiritual aquella leyenda que campea en nuestro escudo: «A solis ortu usque ad occasum».

JOSÉ TOBELLA GALCERÁN

Olesa de Montserrat.

El Siglo Futuro (04/09/1935)