divendres, 23 de març de 2018

José María Sentís y Simeón (1896-1989), hijo ilustre de Riudoms


Hoy que los medios andan pendientes de la penúltima escena de la tragicomedia separatista en Cataluña (tragicomedia consentida, protegida y financiada por el Gobierno «de facto» de España), vamos a recordar una fechoría de hace una semana, cometida por los separatistas que controlan el Ayuntamiento de Riudoms: el cambio del nombre de la Avenida de José María Sentís y Simeón por «del Primer d'octubre».

A José Mª Sentís y Simeón (1896-1989) le dedicaron esa avenida por encontrarse en ella unas escuelas que él promovió. Hijo ilustre de Riudoms, benefició a su pueblo de múltiples maneras. Hasta el punto de que la propia coalición nacionalista CiU había evitado la retirada de su nombre en ocasiones anteriores. Ahora esa misma Convergencia, bajo su nueva etiqueta PDeCAT, cambia su postura invocando el «Procés», y apoya la sectaria propuesta de la CUP junto con ERC.
Llama la atención la insistencia de referirse a Sentís como «franquista». Si bien aceptó algunos cargos oficiales en la posguerra, volvió enseguida a la lealtad a la Comunión Tradicionalista, de la que fue incluso Secretario General bajo el Rey Don Javier I, tan opuesto al franquismo y tan perseguido por este régimen. Incluso cuando ostentó cargos, fueron constantes y ruidosos sus enfrentamientos con FET y de las JONS. Lo que no se le perdona es haber sido catalanista de verdad y, por lo tanto, haber combatido eficazmente al nacionalismo catalán (anticatalán, en realidad). Tampoco el ser hermano de un mártir, Eusebio Sentís, exalcalde de Riudoms asesinado en 1936 por los rojo-separatistas.

Véase el sesgado relato de delCamp.cat: https://delcamp.cat/reus/politica/lavinguda-josep-m-sentis-riudoms-convertira-avinguda-del-doctubre

Tomado de la Agencia FARO (22 de marzo 2018).


dimecres, 21 de març de 2018

Homenaje a los mártires carlistas de Olesa de Montserrat




El pasado domingo 18 de marzo de 2018, en el mes de la fiesta de los Mártires de la Tradición, tuvieron lugar en Montcada los actos en memoria de los que dieron sus vidas por Dios, por la Patria y la Tradición, este año con un recuerdo especial a 18 mártires carlistas de Olesa de Montserrat cobardemente asesinados por los rojos en 1936 en connivencia con la Generalidad presidida por Lluís Companys. El profesor universitario y abnegado tradicionalista Javier Barraycoa pronunció el siguiente discurso ante los numerosos carlistas catalanes congregados:


Al iniciarse el Alzamiento Nacional, Olesa de Montserrat tenía una población de 6.658 vecinos. Era una villa industrial. Entre muchos locales sociales y políticos se encontraba un nutrido círculo tradicionalista. Tras el 19 de julio del 36 pronto estalló la violencia. Los empresarios industriales huyeron y dejaron en manos de una fuerte organización cenetista la colectivización de las fábricas. Como en toda Cataluña, la Guardia Civil recibió orden de concentrarse en Barcelona y la población quedó a merced de los revolucionarios. Las listas negras fueron rápidamente configuradas y los sospechosos de reaccionarios eran espiados continuamente. Pronto se preparó un camión incautado a una fábrica que se le conoció como el coche fantasma o de la muerte. En total, serían asesinados 38 vecinos de la localidad catalana.

El primer asesinato se comete el 21 de julio. Era un propietario agricultor tradicionalista, de 71 años de edad, llamado Jaume Duran Duran, incapaz de hacer daño a nadie. El 24 de julio era martirizado el padre Juan Masana Rovira, queridísimo sacerdote de Olesa; tras tres días de estar detenido, segundos antes de ser asesinado, le dijo a su verdugo: «No te ofrezco pedir a Dios por ti, sino que te pido que tú ruegues a Dios por mí». Dos días más tarde, el 26 de julio, ejecutarían a seis vecinos en la carretera de Tarrasa-Martorell. Entre ellos se encontraban cuatro carlistas: Ignacio Ribas Durán, industrial de 56 años; al que se le suma otro industrial: Benito Margarit Font, de 60 años; y a su hijo, José Margarit Durán, de 30 años, también técnico industrial. Por último, muere asesinado uno de los prohombres del carlismo catalán, José Tobella Galcerán, con 39 años. Este último era farmacéutico, profesor y escritor, colaborador de El Siglo Futuro y de la revista tradicionalista de Tarrasa Renovació. Fue todo un personaje implicado en la vida de la sociedad catalana y del carlismo. Empezando como presidente de la Juventud Tradicionalista de la población, colaboró con el Orfeón Catalán y fue uno de los primeros renovadores de la Pasión de Olesa de Montserrat, tal y como se conoce con el esplendor de hoy en día, donde el Círculo Tradicionalista tuvo un papel muy destacado para su puesta en marcha.

El 2 de agosto caerían tres vecinos más en Castellví de Rosanes, entre ellos, dos significativos tradicionalistas: Leandro Gassó Montserrat, de 40 años de edad, y Joan Rovira Capdevila, de 57 años e industrial. El terror era tal que en Olesa se recibían los asesinatos en absoluto silencio. El mismo día 2 de agosto queman la iglesia parroquial, los conventos del pueblo, las ermitas de alrededor y todas las imágenes religiosas de las residencias particulares que los milicianos van a buscar casa por casa.

Pero lo peor estaba por llegar. En el mes de agosto fueron asesinadas 21 personas por sus convicciones políticas, patrióticas y religiosas. El 6 de agosto serían ejecutados seis vecinos: tres de la Lliga y tres carlistas. Los carlistas son asesinados en Castellví de Rosanes. Se trata del requeté Fidel Riba Bisbal, de 23 años y obrero textil, y de los también obreros los hermanos Antonio y Mariano Cuevas Bayona, de 38 y 41 años respectivamente. Al día siguiente, 7 de agosto, era asesinado el padre Pedro Moncunill, apóstol de la obra catequística de obreras y activísimo sacerdote de la Acción Católica. El 12 de agosto moriría asesinado en Barcelona el industrial carlista Benito Margarit Vilalta, de 40 años.

Otro día especialmente trágico fue el 23 de agosto,  siendo esta vez martirizados diez vecinos, de los cuales seis eran carlistas. El lugar del martirio fue Castellbell y el Vilar. Los nombres de los tradicionalistas asesinados fueron el presidente del Círculo Tradicionalista de Olesa, Arturo Font Pujabet, técnico industrial de 32 años; Joan Gibert Figueras, requeté y obrero de 23 años; Miguel Jané Pujol, barbero, 48 años; los hermanos Jaume y Joan Pascual Font, obrero el primero y contable el segundo, de 25 y 19 años respectivamente; y Ernesto Rosías Febrés, pastelero, de 49 años.

El mes de septiembre fue un periodo de relativa tranquilidad, pero ello no quitó que fueran asesinados tres vecinos más. Uno de ellos era el campesino tradicionalista José Pascual Batallé, martirizado el 24 de septiembre en Rellinars a los 39 años de edad. El último carlista asesinado fue Juan García Bernades, el 11 de noviembre en Tarrasa, a los 38 años de edad.

Pedimos que el testimonio martirial de estos olesanos, hombres de toda condición social y edad, no quede nunca olvidado, porque ante Dios nunca serán héroes anónimos. Hoy no estamos aquí para acordarnos de ellos; son ellos los que nos han llamado aquí para que recordemos nuestros deberes para con Dios y la Patria. Se acercan momentos como los que ellos vivieron. Encomendémonos a nuestros mártires y que se cumpla la voluntad de Dios.

¡Viva Cristo Rey!
¡Viva España foral y católica!
¡Visca Catalunya sempre espanyola!
¡Gloria y honor a los mártires!

dimarts, 13 de març de 2018

Barcelona. Constituido el Círculo Tradicionalista Ramón Parés y Vilasau


Barcelona, marzo 2018, mes de San José. (Corresponsal). El pasado sábado 3 de marzo tuvo lugar en la Ciudad Condal la fundación del Círcol Tradicionalista Ramón Parés i Vilasau (Círculo Tradicionalista Ramón Parés y Vilasau) por parte de un grupo de carlistas catalanes, leales al legítimo Abanderado, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón. A lo largo de esta primera sesión se expuso la naturaleza y razón de ser de los círculos carlistas en general y del recién fundado en particular; se dieron algunas noticias sobre la vida del insigne carlista barcelonés que da nombre al círculo, a saber, Ramon Parés y Vilasau, de cuya obra quiere éste ser heredero y continuador.

A continuación, siguió un sucinto resumen de la historia del Carlismo, en particular de los hechos acaecidos en la segunda mitad del siglo XX, a fin de recordar la justeza y verdad de los derechos que abandera S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, y la mendaz perfidia de muchos de sus detractores. Finalmente, descritos algunos pormenores acerca del funcionamiento del círculo, se leyeron y comentaron algunos pasajes de Juan Vázquez de Mella —cuyo aniversario quería conmemorar la reunión— sobre las verdaderas libertades de los fueros y contra la corrupción y barbarie judeo-masónica llamada a sí misma catalanismo. Terminada la reunión, asistieron los presentes a los devotos actos de los cinco primeros sábados de mes, y a la subsiguiente Santa Misa, celebrada según el rito inmemorial romano.

No pueden terminarse estas líneas sin dejar de hacer mención al deseo expreso de Don Sixto Enrique de Borbón, Conde de Barcelona, de la fundación del círculo, así como al gran interés por el Principado de Cataluña de los miembros de su Secretaría Política, y a la ayuda y consejo de Elena Risco Donaire, del Círculo Isabel la Católica.


dimarts, 30 de gener de 2018

El brigadier Fernando Vázquez Orcall, patriarca de una familia de tradicionalistas manchegos

Tal día como hoy, 30 de enero, en el año de 1875, moría en el exilio el brigadier manresano D. Fernando Vázquez Orcall, combatiente de las tres guerras carlistas. Se había establecido en Ciudad Real y fue el patriarca de una ilustre familia de tradicionalistas manchegos, cuyas biografías reseñamos a continuación. El más conocido de ellos fue su nieto, el pintor D. Carlos Vázquez Úbeda.


FERNANDO VÁZQUEZ ORCALL

Fernando Vázquez Orcall
(Manresa, 1814 - Oporto, 1875)

Nació nuestro biografiado en Manresa (Cataluña) el 22 de Septiembre del año 1814, siendo sus padres el Teniente coronel don Fernando Vázquez y D.ª María del Carmen Orcall.

Por gracia especial, y en mérito á los servicios prestados por su señor padre, fué nombrado cadete á los seis años de edad.

Al poco tiempo tuvo la desgracia de quedar huérfano de padre y madre; en tan triste situación, y con aficiones desde muy niño á la carrera militar, sentó plaza á los catorce años, y bien pronto, por su aplicación y relevantes dotes, se le concedió el empleo de Sargento primero en el Batallón provincial de Ciudad Real, en donde sirvió hasta la muerte del Rey Don Fernando VII, en que el Sr. Vázquez, obedeciendo á los impulsos de su corazón y tradiciones de familia, apenas se levantaron en armas los partidarios de Don Carlos V, se incorporó á ellos, abandonando para siempre la causa de Doña Isabel II.

En el ejército carlista bien pronto se dió á conocer como un buen organizador, mereciendo de su Coronel entonces, el inolvidable General Arévalo, toda clase de distinciones, pues que supo apreciar en lo mucho que valían las dotes militares del Sr. Vázquez. tanto es así, que cuando por órdenes superiores se le mandó incorporar á las fuerzas de Cabrera, el Coronel Arévalo expidió al Sr. Vázquez una certificación que honrará siempre su memoria.

Con Cabrera hizo una brillante campaña, tomando parte en aquellas arriesgadas empresas que tanto distinguieron al célebre guerrillero entonces, y por su valor y pericia llegó al puesto de primer Comandante, siendo condecorado además con varias cruces, entre ellas la de San Fernando por una herida que le tuvo postrado en cama bastante tiempo en el hospital de Cantavieja.

Al organizarse la expedición de D. Basilio, cuyas fuerzas habían de operar en las provincias de Toledo, Extremadura y la Mancha, el señor Vázquez pidió un puesto en tan arriesgada empresa, bien á disgusto, por cierto, de sus Jefes, y accediendo á sus deseos, se le confió el mando como primer Comandante del 7.º Batallón de Castilla, á cuyo frente estuvo hasta que en la sorpresa de Béjar fué hecho prisionero por las fuerzas que mandaba el General Pardiñas, ingresando como prisionero de guerra en el castillo de Santa Catalina, de Cádiz, donde permaneció hasta un año después del convenio de Vergara, por no haberse querido adherir á él, á pesar de los reiterados ofrecimientos que se le hicieron y ver que muchos de sus compañeros de armas y de prisión salieron para ingresar en el ejército isabelino, donde se les reconocían todos sus grados y condecoraciones.

Puesto en libertad el Sr. Vázquez, se le expidió el pasaporte para la capital de Ciudad Real, residencia de su esposa é hijo, y allí se estableció lleno de privaciones, sabiendo arrostrar con dignidad y entereza su precaria situación, entrando á servir una plaza de escribiente con 6 reales diarios en el escritorio de D. Miguel Trujillo, representante por aquella época de la Casa Barbería; amante del trabajo, se agenció también algunos negocios, con lo que podía atender, aunque con modestia, á sus sagradas obligaciones.

En el año 1848, apenas apareció Cabrera en Cataluña, se puso de acuerdo con el Mariscal de campo Sr. Royo, nombrado por Don Carlos Comandante general de la Mancha, y en unión de éste y del Brigadier D. Mariano Peco, se levantó en armas en esta provincia, desempeñando el cargo de Intendente militar.

Indultados los Sres. Royo y Peco, encontrándose en el mayor abandono el Sr. Vázquez con algunos otros compañeros, y perdida toda esperanza de que aquel alzamiento carlista se generalizara en las demás provincias, regresó otra vez al hogar doméstico; á los pocos meses, y temiéndose que D. Fernando Vázquez pudiera volver á campaña, se le redujo á prisión en la cárcel pública de Ciudad Real, con algunos otros compañeros, en la noche del 1.º de Marzo de 1849, en donde se les tuvo hasta que Cabrera se internó en Francia.

Por aquel entonces se hicieron al Sr. Vázquez proposiciones para ingresar en el ejército de Doña Isabel, donde se le ofrecían reconocer todos sus grados y honores, proposiciones que rechazó siempre indignado, por más que vió también que algunos de sus compañeros de armas aceptaron en aquella época semejantes proposiciones.

Salido nuevamente de la prisión, estableció una agencia general de negocios, con tan buena suerte, que en pocos años adquirió una regular fortuna y un nombre respetabilísimo, por su honradez y laboriosidad, siendo en aquellas épocas concejal del excelentísimo Ayuntamiento de Ciudad Real y diputado provincial por el distrito de Almadén, de dicha provincia.

Al destronamiento de doña Isabel II, D. Fernando Vázquez fué uno de los primeros Jefes carlistas que se ofrecieron á nuestro Augusto Jefe el Señor Duque de Madrid, visitándolo en su palacio de Vevey, donde fué recibido por Don Carlos con el mayor afecto y consideración.

El 15 de Julio de 1871 fué nombrado el señor Vázquez Comandante general de la provincia y condecorado á la vez con la Gran Cruz de San Hermenegildo por su lealtad y consecuencia.

Nuestro querido Brigadier, cumpliendo las órdenes de D. Carlos VII, sin reparar en su avanzada edad, en sus padecimientos crónicos ni en ninguna otra clase de consideraciones, se alzó en armas con un puñado de valientes el 5 de Mayo de 1872 en las inmediaciones de Ciudad Real (acompañándole su señor hijo nuestro querido amigo y compañero director de El Manchego), logrando tener distraídas por algunos meses cinco ó seis columnas que componían un total de 3 ó 4.000 hombres, hasta que, siéndole adversa la fortuna y viéndose enfermo á consecuencia de una campaña tan activa hubo de retirarse á Oporto (Portugal), donde murió el 30 de Enero de 1875.

Durante el tiempo que allí vivió, supo captarse los respetos y simpatías de los legitimistas portugueses por su afable carácter y cariñoso trato.

Su muerte fué la del justo; y el reverendo Padre Cosgaya, su confesor, virtuoso sacerdote, emigrado también, escribió en el periódico legitimista El Direito un artículo necrológico muy sentido, elogiando las virtudes y valores de este veterano, modelo de católicos españoles y carlistas.

«Sus últimos suspiros —dice el Padre Cosgaya,— fueron para Carlos VII, y tan español era, que suplicó á su señora é hijo se diera sepultura á su cadáver en el suelo patrio.»

Acto que realizaron su afligida viuda D.ª Josefa Mergeliza y su querido hijo D. Antonio, después de no pocos gastos y disgustos, depositando el cadáver embalsamado en el cementerio de Ciudad Real, nicho núm. 141, galería segunda, el 10 de Junio de 1875.

Así terminó sus días este leal servidor de Carlos V, de Carlos VI y de Carlos VII.

Tomado de Oller, Francisco de P, «Álbum de personajes carlistas» (1890), tomo III, pp. 155-162.


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Antonio Z. Vázquez Mergeliza
(Ciudad Real, 1842 - 1913)
Antonio Zoilo Vázquez Mergeliza era hijo de Fernándo Vázquez Orcall y de Josefa Mergeliza Álvarez (1814-1893). Nació en Ciudad Real en 1842 y fue notario de profesión. En enero de 1872 fundó en su ciudad natal el periódico católico monárquico El Legitimista Manchego, que cesó en abril por un proceso. Poco después salió con su padre a operaciones, organizó una partida manchega de dieciséis jinetes y se distinguió en varias acciones de guerra. Emigró con su padre a Portugal, donde permaneció hasta el final de la guerra.

Tras la derrota militar de 1876, continuó defendiendo entusiastamente los ideales tradicionalistas, desempeñando la jefatura del partido en la provincia de Ciudad Real. Dirigió El Manchego (1886-1897) y fue asimismo autor de algunos folletos y discursos de controversia. A su muerte ejercía en Ciudad Real de agente de los ayuntamientos de Manzanares, Almodóvar del Campo y otras localidades.


Tomado en parte de «Vázquez y Mergeliza (Antonio)» en la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Espasa Calpe (1929), p. 390.


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Carlos Vázquez Úbeda
(Ciudad Real, 1869 - Barcelona, 1844)
Carlos Vázquez Úbeda, hijo de Antonio Vázquez Mergeliza y de Matilde Úbeda, fue un destacado pintor. Nació en Ciudad Real en 1869. Tradicionalista como sus mayores, en 1898 viajó a Venecia y fue nombrado pintor de cámara de Carlos VII, realizando en el palacio Loredan retratos del Duque de Madrid, del príncipe Don Jaime y de Doña Berta. Se estableció después en Barcelona, donde se casó con Matilde Garriga Coronas, de reconocida familia barcelonesa.

Durante la Cruzada de Liberación los rojos saquearon su estudio y rompieron el pergamino carlista por el que Don Jaime le declaraba su pintor de cámara. Logró escapar a Francia y pasar a la zona nacional. Al acabar la guerra regresó a Barcelona, donde falleció en 1944.

Página web monográfica: carlosvazquezubeda.com


Fernado Vázquez Úbeda, hermano del anterior, fue procurador de los tribunales en Ciudad Real. Durante su juventud colaboró en el periódico El Manchego (1886-1897) que dirigía su padre. A principios del siglo XX presidía el Centro Católico Obrero Benéfico de la Sagrada Familia y era concejal del Ayuntamiento de Ciudad Real. Por iniciativa suya en 1911 el Ayuntamiento presidido por Ceferino Saúco Díez convocó un concurso de proyectos que debía erigir en Ciudad Real un monumento al cardenal Monescillo, ilustre prelado y destacado tradicionalista manchego, si bien lamentablemente no llegó a erigirse dicho monumento.

D. Fernando fue jefe jaimista de la provincia de Ciudad Real. En 1919 se adhirió al partido de D. Juan Vázquez de Mella, del cual ejerció también como jefe provincial. Durante la Segunda República presidió en Ciudad Real la junta de la Comunión Tradicionalista reunificada. Murió por Dios y por España —asesinado por los rojos— en el verano de 1936.

Tenía en Ciudad Real una casa de labor, situada en la calle de la Jara n.º 2, que heredaron sus sobrinos Carlos y Matilde Vázquez Garriga (hijos de Carlos Vázquez Úbeda), quienes la vendieron en 1953.


Matilde Vázquez Úbeda, hermana de ambos, se casó con el ingeniero jefe de Obras públicas de la provincia de Ciudad Real, D. Ezequiel Naranjo.


Matilde Vázquez Garriga (1911-2004) fue pintora como su padre. Carlos Vázquez Garriga (1904-1973) se casó con María Dolores Fernández Victorio y Sáenz de Hermua (1911-1997) y tuvieron nutrida descendencia. Sus hijos, nietos y biznietos residen actualmente en Barcelona.

dilluns, 22 de gener de 2018

Rvdo. Teodoro Magriñá

Mosén Teodoro Magriñá (1838-1922)
durante la Tercera Guerra Carlista
Tal día como hoy, 22 de enero de 1922, entregaba su alma a Dios el reverendo cura párroco de Bráfim D. Teodoro Magriñá y Molins, a los 83 años de edad.

El Rvdo. Magriñá, ante los desastres que la República sectaria ocasionaba a la Patria y como entusiasta tradicionalista, luchó denodadamente en las filas carlistas, alcanzando en ellas por su valor y denuedo el grado de comandante.

Terminada la guerra se dedicó a la carrera parroquial, siendo párroco de Bráfim a los 39 años, cargo que desempeñó por espacio de 44 años. Varón de clara inteligencia e indomable energía, acabó con las rencillas locales, logrando con su celo verdaderamente apostólico volver al redil de la Iglesia a la mayoría del pueblo que de ella estaba distanciado.

Por los arzobispos Vallmitjana y Costa y Borrás, que le tenían en gran estima, le ofrecieron sillas en sus Cabildos y cargos cerca de sus personas, que declinó en aras de su cariño a sus feligreses.

En su entierro se patentizaron las simpatías de sus feligreses en que ni un sólo vecino trabajó, para asistir a la inhumación de su cadáver.

El Norte (Gerona, 12 de febrero de 1922)