dimarts, 14 de setembre de 2021

Víctimas de Olot durante el dominio de los rojos

Imagen tomada de ¡¡Arriba España!! (18/2/1939)


1. José María de Bolós Llavanera
2. Fray Jesús Miguel Girbal
3. Rdo. Félix Farró Vilanova
4. Rdo. Joaquín Bonet Batlle

5. José Puig Pagés
6. Ramón Arqués Masoliver
7. Juan Romero Alcaraz
8. José Darnés Bartrolí

9. Manuel Serra Legares
10. Matías Castañer Fajula
11. Ramón Deu Pinós
12. Sebastián María Ferrer

13. Joaquín Monturiol Sanz
14. Juan Plana Moreu
15. José María Plana Moreu
16. Manuel Sellas Cardelús

17. Ramón Llongarriu Catalá
18. José Guitart Buch
19. José Conill Vilaró
20. Rdo. José Piernau Hospital


21. Pío Torrent Orri
22. José Castañer Fajula
23. Rdo. Juan Codina Ilaguera
24. Rdo. Juan Simón Fábrega

25. Ramón Batlle Figueras
26. Rdo. Joaquín Deu Pinós
27. Rdo. Martín Mir
28. Rdo. Enrique Canadell

Sin fotografía:

Fray Victoriano Díaz Gutiérrez, Capuchino.
Rdo. Francisco Mollfulleda 
Juan Plana Surribas
Mario Boada
Rdo. Ramón Casas Pujades
Rdo. Joaquín Puigdevall Feu





Muchos de estos mártires de Dios y de la Patria eran carlistas. Entre otros, podemos citar a Ramón Deu Pinós (militante tradicionalista) y José Puig Pagés (directivo del Centro Carlista de Olot).

Fuente: Todocolección

Fuente: La Comunió Tradicionalista a Girona (1931-1936)




divendres, 27 d’agost de 2021

Acto de homenaje en memoria del mártir Ramón Parés y Vilasau

El 28 de agosto de 2021 se cumple el LXXXV aniversario del martirio de D. Ramón Parés y Vilasau, el ilustre carlista barcelonés que da nombre al Círculo Tradicionalista de Barcelona. 


Ramón Parés tiene una vida tan heroica y admirable, como desconocida:

  • Es uno de los «12 mártires de la Sagrada Familia de Barcelona» y está en proceso de beatificación.
  • Muy vinculado a Antonio Gaudí y a su Templo Expiatorio, su hermano Mosén Gil Parés era capellán de la Cripta de la Sagrada Familia. Vivía en la rectoría junto a su hermana Consol y su tía materna María.
  • Don Ramon fundó el Círculo de la Comunión Tradicionalista en la ciudad donde trabajaba, el Somatén, y otras entidades carlistas.
  • Concejal y Diputado provincial carlista, por la C.T.
  • Catequista, miembro de hermandad de Portantes de Cristo de la Iglesia del Santo Espíritu (actual catedral de Tarrasa), responsable de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio en su parroquia, congregante de María Inmaculada…
  • Tuvo 13 hijos con su esposa, Francisca Sallent. En su hogar se rezaba a diario el Rosario, se practicaba la devoción de los Primeros Viernes de mes, y el Sagrado Corazón reinaba en su hogar.
  • Su hijo Ramón María fue requeté del Tercio de Montserrat y falleció en combate durante la Cruzada.
  • Don Ramón fue secuestrado por los milicianos el 27 de agosto de 1936, torturado, y al día siguiente fue conducido a Tarrasa para un “juicio”: sería asesinado antes de entrar en la ciudad y enterrado en un lugar cercano.
  • Antes de morir, dijo:  «¡Yo muero, pero la causa, el ideal religioso y patriótico por el que he ofrecido mi vida no puede ser alcanzado por el plomo de vuestras balas! ¡La España católica es imperecedera! Mis hijos lucharán por ella y la verán triunfante».

                          ———- 

Con motivo de dicha efeméride, el Círculo Tradicionalista de Barcelona organiza un acto de homenaje el próximo 4 de septiembre con el siguiente orden del día:

12:00 h. Homenaje a D. Ramon Parés y Vilasau en el lugar donde fue martirizado (Tarrasa) con parlamento del historiador Antonio Peña.

13:00 h. Responso y homilía en el lugar donde reposan actualmente sus restos.

14:00 h. Almuerzo de hermandad en una Masía-Restaurante cercana.

15:30 h. En los cafés, parlamentos de algunos miembros del Círculo: Helena Escolano, Víctor Ibáñez, y José Escobedo.

Los interesados en asistir, pueden enviar correo electrónico a: carlismobarcelona@gmail.com

dimarts, 27 de juliol de 2021

Los bárbaros en Tortosa (1936-39) IX - Horrorosa matanza de tradicionalistas

CAPÍTULO IX

Horrorosa matanza de tradicionalistas

Ignoramos si cayó o no en poder de los Comités marxistas ninguna lista de los asociados al Círculo Tradicionalista. Creemos que no, por cuanto se tomaron bien todas las disposiciones para que así no fuera. No podemos imaginarnos tampoco que entre los que concurrían al Círculo hubiera ningún chivato. Sabemos también que ninguno de los jóvenes requetés que fueron violentados por los justicieros y ajusticiadores rojos desplegó los labios para acusar y delatar a ningún correligionario; supieron todos morir como unos héroes, como verdaderos descendientes de los que durante más de cien años sacrificaron vidas y haciendas por el honor y por el triunfo de la Causa. 

No obstante, los que pertenecían al Partido Tradicionalista y estaban inscritos en las listas de asociados al Circulo fueron los que sufrieron mayormente las iras y el furor de los izquierdistas revolucionarios. 

El pariente marxista del correligionario Sr. Verdal dijo verdad al asegurarle que la mayoría o la totalidad de los asociados a dicho Centro serían asesinados, por cuanto de ellos se hizo una horrorosa matanza. 

El cronista recuerda en estos momentos, y ha podido comprobar, que fueron villanamente asesinados los siguientes, en los primeros meses del movimiento; y aun tememos omitamos alguno:

D. Jorge Abad Pérez
» Juan Arasa Puvill
» Pedro Ardit Aragonés
» José Arnau Mola
» Domingo Audi Panisello
» Manuel Beltrán Valldepérez
» Juan Benaiges Nivera
» Luis Canivell Curto
» José Casanova Baiges
» David Catalá Solá
» Antonio Cerveto Riba
» Ramón Albacar Nicolau
» Bartolomé Arbona
» José Ardit Altadill
D.ª Carmen Audí Forés
D. Manuel Bau Vergés
» Adolfo Bellés Ebrí
» Juan Calderó Escurriola
» José Capdevila Nebot
» José Casanova Ferrando
» Enrique Cervera Lleixá
» Luis de Cruells Ayguavives
» Luis de Cruells Aragonés
» Luis de Cruells Martí
» José Chavarría Cortiella
» Ramón Ejarque Ulldemolins
» Manuel Esteve Monfill
» Manuela Estrada Arasa
» Cristóbal Falomir Villarrocha
» Daniel Ferreres Ferreres
» Ramón Flors Gómez
» Manuel Gordon Picardo
» Hilarión José Solé
» Segismundo López Serrano
» Antonio Marca Odena
» José Matamoros Sancho
» Ramón Monfort Ferrando
» Enrique Mur Brull
» Ramón Ortiz Andreu
» Enrique Pedret Tejedor
» José Querol Piñol
» Ignacio de Ramón Salvador
» Daniel Rodríguez Balagué
» José Sol Altadill
» Mateo Valldepérez Tafalla
» Luis Vergés Freixa
» Antonio de Wenetz Piñol
» Antonio de Cruells Martí
» Ramón de Cruells Martí
» Manuel Duart Palomar
» Joaquín Escorihuela Mateu
» José M.ª Estrada Arasa
» Juan Fabra Miralles
» Manuel Ferré Solares
» Felipe Forés Omasqué
» Bernardo Frasno Peñarroya
» Julián Hierro Calsapeu
» Julián Lavega
» Luis Llasat Durán
» José Marín Subirats
» Baldomero Mola Pedro
» Fausto Muñoz Llombart
» Francisco Olesa Homedes
» Luis Panisello Martí
» Juan Piquer Valenzuela
» Ramón Ramírez Miravalls
» Ismael Rius Ferrando
» José Sabaté Abarcat
» José Tafalla Botella
» Manuel Valls Segura
» Juan Vidal Galindo
» Emilio Lucía Izquierdo

Todos dieron gustosos la vida por el Ideal y en los últimos momentos tuvieron presente las «Ordenanzas del Requeté»: «Dar la vida por la Causa es el acto más fecundo y el sacrificio más útil»; «Ante Dios nunca serás héroe anónimo»...

Tampoco nosotros les hemos olvidado y elevamos gratamente nuestras fervorosas oraciones al Señor para que les tenga en su Santo Seno...

Los miserables que les sacrificaron creían que con su muerte acabarían con los caballeros del Ideal...

Ya habrán podido darse cuenta con el triunfo de las gloriosas armas nacionales, que el sacrificio de nuestros mejores no ha sido estéril. Ellos desde el Cielo nos dieron valor y fortaleza para lograr el triunfo definitivo para la salvación de España...

—=—

Lo mismo que en la ciudad, fueron perseguidos y asesinados por los marxistas, en los frentes de batalla, los jóvenes tradicionalistas que fueron obligados a formar en las filas del Ejército rojo. Presumían los frentepopulistas —y no sin razón, porque mal podían defender los jóvenes educados en el amor a Cristo y a la Patria unas utopías que pugnaban con sus doctrinas y con sus sentimientos— que aprovecharían la primera ocasión propicia para pasarse a los enemigos, que no eran otros que los defensores de la auténtica España. Había, pues, que aniquilarlos tan pronto como fueran conocidos sus antecedentes políticos o adivinados sus loables propósitos patrióticos.

Muchos fueron los jóvenes tortosinos villanamente asesinados en los frentes rojos por sus convicciones católicas y nacionales, convicciones que no negaron ni un momento. Prefirieron morir lanzando vivas a Cristo Rey y a España antes que ayudar con sus esfuerzos a los viles que nos deshonraban. Prefirieron sucumbir asesinados traidoramente por la espalda cuando acudían con el corazón anhelante a engrosar las filas de los soldados del Caudillo, abandonando las de los verdugos de nuestras sacrosantas tradiciones. He ahí un oficio que bien puede ser calificado de histórico, a la vez que de timbre de gloria, de cómo murió un requeté tortosino. Y como éste, todos los requetés y jóvenes educados en el amor a los más sublimes ideales:

    «42 DIVISIÓN
BÓN. DE AMETRALLADORAS 42
    Comisariado

        
    Sr. D. José Valls Durán
            Tortosa

    Por el presente, y en contestación a la suya de 12 del actual, debo comunicarle que según los informes que obran en mi poder, el soldado Manuel Valls Segura, de la 3.ª Compañía, murió el día 28 de septiembre del corriente año cuando, inconsciente de los deberes que todos tenemos en estos momentos para con nuestra patria, intentaba pasarse al enemigo.
    Siento mucho tenerles que dar estas noticias y sinceramente debo confesarle que dicho soldado no se portó con la nobleza y gallardía con que se portan los soldados de la República.
    Su acto, lamentable en todos los conceptos, fué la demostración de que sus sentimientos no estaban a la altura de los momentos históricos que vivimos y que sentía atracción hacia los traidores que desencadenaron la horrible guerra que desangra a España.
    Lamento mucho lo ocurrido. Le saludo deseándole muchos años de vida para bien de la República y de la Libertad.
    P. C. 29 de noviembre de 1938.
            El Comisario,
            R. VIZCAÍNO

(Hay un sello que dice: República Española.—42 División.—Comisario.—Batallón Especial).»

¡El requeté Manuel Valls Segura «sentía atracción hacia los traidores», confiesa el Comisario rojo; sentía atracción hacia los que estaban reconquistando el suelo patrio... y se disponía a unirse a ellos para ofrecer su sangre y su vida por el Ideal que siempre había sustentado!

¡Así pensaban, así procedían y así morían todos los jóvenes inspirados en nuestras doctrinas!

¡Gloria eterna para ellos!



dilluns, 26 de juliol de 2021

Los bárbaros en Tortosa (1936-39) VIII - Un aviso oportuno

CAPITULO VIII 

Un aviso oportuno 

Día 27 de julio de 1936. Serían aproximadamente las diez de la mañana cuando pide avistarse conmigo un entusiasta y buen correligionario, D. José Verdal Asensio, que tenía un pariente cercano en uno de los trágicos Comités de salud pública que se habían constituido aquellos días. 

Me hago momentáneamente visible con él. Trae malas noticias. Había que desaparecer lo más rápidamente posible, pues algunos individuos del Comité habían sugerido la idea de asesinar a los elementos derechistas de relieve. 

Su pariente izquierdista le había enterado que en el asalto al Círculo Tradicionalista había caído en su poder una lista de asociados, los cuales serían asesinados en su totalidad; que su pariente le había enviado a advertirme del peligro que yo corría, puesto que algunos del Comité abogaban por mi muerte aunque él se oponía a que se me sentenciara a la última pena; que viéndose impotente para poder lograrlo debía evitar pudiera ser detenido, pues de serlo estaba irremisiblemente perdido.

Agradecí, naturalmente, el aviso y el interés, y me decidí a buscar un mejor escondite, a fin de poder evitar caer en las garras de los que andaban buscándome. 

Después de conferenciar conmigo, el buen amigo y correligionario señor Verbi, sabemos se dirigió al domicilio de otros directivos de significación, algunos pertenecientes al Comité Político y Junta Directiva. Desgraciadamente, algunos no quisieron dar crédito al aviso y al pesimismo del correligionario que exponiendo su libertad en aquellos momentos —tiempo después fué detenido dos veces, estando encarcelado cerca de sesenta días— acudió a advertirnos del inminente riesgo que corríamos. No tardaron en convencerse de la certeza del aviso. Una infinidad de milicianos rodeaba su casa y procedían a su detención. Estoicamente, valerosamente, daban pocos días después la vida por la Causa, a la que habían ofrendado sus entusiasmos y amores durante toda su existencia. Su valentía les hizo desechar todo temor. Ellos, todo bondad, todo sentimiento, todo corazón, no pudieron imaginarse que los hombres, que eran sus hermanos, debían comportarse como chacales, y no como seres civilizados. 

¡Los llorados hermanos no quisieron comprender que los hombres que en aquellos momentos se habían erigido en dueños de vidas y de haciendas, habían dejado de ser seres racionales, envenenados como estaban por unas utopías y unos falsos postulados de libertad y fraternidad humana... y que en nosotros no veían sino a los enemigos de su emancipación y de su bienestar. Que no otra cosa les habían predicado los miserables de los apóstoles de guardarropía que desde el advenimiento de la malhadada República venían explotándoles!

diumenge, 25 de juliol de 2021

Los bárbaros en Tortosa (1936-39) VII - Los bárbaros en acción

CAPÍTULO VII 

Los bárbaros en acción 

El día 23 de julio de 1936 los tortosinos pudieron presenciar uno de los más vergonzosos espectáculos, llevado a cabo por unos cuantos bárbaros del marxismo local. 

En uno de los trenes mixtos de la Compañía de los Ferrocarriles del Norte viajaban en dirección a Valencia los Hermanos de las Escuelas Cristianas D. Pascual Escuin Ferrer y don Andrés Pradas Lahoz, que huían de Tarragona, ante la persecución de que eran víctimas los religiosos en la capital de la provincia. Algún miserable descubrió su personalidad y fueron detenidos en el mismo tren por una cuadrilla de patrulleros, conduciéndolos a esta ciudad. 

Los granujas que les conducían les golpearon bárbaramente desde la estación hasta los bajos de las Casas Consistoriales, donde primeramente fueron conducidos. Las calles de Cervantes, Ángel, Rosa y Merced, fueron el calvario que recorrieron los infelices, sufriendo un verdadero suplicio. Golpes, puñetazos, puntapiés, culatazos, bofetadas, etc., etc... Cuando llegaron al Ayuntamiento sangraban abundantemente. Uno de ellos no podía ya más. Sufrió un desvanecimiento. 

La turba, embrutecida y rabiosa, se ensañaba criminalmente con estos mártires. 

—¡Son unos curas! —vociferaban unos. 

—jSon unos fascistas! —bramaban otros. 

—iMatadles, matadles! —gritaban a coro. 

Y los miserables que les conducían arreciaban furiosamente contra los infelices que sufrían sin proferir la más leve queja. ¡Sufrían por la Fe y por España! 

Pero, con todo, lo más indignante, fué el espectáculo, denigrante y vil, que ofrecían la masa de indiferentes que presenciaban tanta criminalidad, deshonra de todo ser humano. Fueron muchos los que miraban complacidos —sí, complacidos— cómo la bestia se entretenía martirizando a aquellos grandes patriotas. Otros tantos se atrevían incluso a reír la gracia de los canallas cada vez que les maltrataban a culatazos o bofetadas. Asqueados y avergonzados como tortosinos y españoles quedamos cuando unos amigos, con lágrimas en los ojos, vinieron a contarnos en la Redacción, la salvajada que se estaba llevando a cabo contra dos indefensos religiosos. Y más aún cuando nos citaron algunos nombres de señores —¡señores porque iban vestidos como tales!— que teniendo aún en aquellos momentos autoridad —puesto que las masas todavía les obedecían, ¡estaban en el comienzo de la tragedia!— se complacían en contemplar y asistir a tan salvaje espectáculo. Presagiamos cuanto ocurriría en días futuros y la suerte que aguardaba a cuantos tuvieran la desdicha de caer en manos de turba tan vil. Como presumimos también, no habrían de salir mejor librados los elementos que en aquellos momentos, pudiéndolo aún hacer, no ponían freno a la bestia. A todo puerco le llega su San Martín.... Y puesto que puercamente, cochinamente, canallescamente, se estaban comportando los marxistas adinerados y gubernamentales, con las pobres víctimas indefensas, habrían de recibir tarde o temprano el premio que merecían... 

En el transcurso de les días los hechos vinieron a darnos la razón. Llegó un momento en que a tan estúpidos elementos se les acabó la risa. El terror apareció retratado en sus semblantes, con la huella del impotente, del vencido, del cobarde. Estaban en su San Martín. 

Los gloriosos mártires señores Escuin y Pradas, fueron sacrificados los días 19 y 29 de agosto de 1936, respectivamente, en la carretera de Tortosa a Barcelona. 

¡Los malvados completaron así su obra, tan villanamente comenzada el día 23 de julio, contra sus venerandos cuerpos!