dijous, 18 de febrer del 2021

Cartas a un preguntón: Presentación y prólogo

por Enrique Sarradell Pascual, 1948

PRESENTACIÓN 

¿Se puede rehusar el escribir la presentación para el libro de un amigo y compañero de tantos y tantos años?... 

Si no supiera escribir, aprendería con la misma rapidez con que aprendió a tocar «La corneta de llaves» el protagonista de ese cuadro trágico del insigne novelista Pedro Antonio de Alarcón. 

Así entiendo yo también el deber de la amistad. 

Podrá estar mejor o peor escrito, podrá tener sus méritos o no tener mérito alguno, podrá ser la presentación deseada, débil o valiosa, pero siempre, en ambos casos, debe escribirse la presentación para que sea como una antorcha que ilumine más o menos la producción o el libro del amigo. 

Enrique Sarradell Pascual, entusiasta admirador del Dr. Balmes y discípulo del Dr. Sardá y Salvany, esgrimió sus primeras armas periodísticas en el diario de Sabadell «Gazeta del Vallés» (1908), consultando antes las cuartillas que escribía al maestro y gran apologista sabadellense, el cual dió al amigo Sarradell normas, orientaciones y sabias enseñanzas para proseguir con éxito por la senda de tan heroica como ingrata profesión cuando ésta se ejercita y cumple con lealtad, honradez y buena fe. El notable desarrollo intelectual de Sarradell reflejóse de una manera rápida y visible al fundarse la «Asociación de la Prensa de Sabadell» (1910), desde la cual irradiaron sus escritos, con el fuego y la vehemencia de su espíritu, no sólo en los diarios de la localidad, sí que también en distintas publicaciones de Barcelona, Madrid, Valencia, Orense, Bilbao y Pamplona, amparándose, a veces, con diversos seudónimos. 

En sus múltiples viajes realizados por España y casi por Europa entera, no dejó nunca la pluma ni las cuartillas, lo que para Sarradell ha sido siempre norma de conducta y uno de sus amores predilectos. En libros, discursos, conferencias y descripciones de viajes nos deja un bagaje inmenso de sana doctrina y literatura, donde destaca la suficiencia del escritor y la fina observación del viajero, siendo de admirar en la exacta pintura de los tipos, en la fiel descripción de las costumbres y en sus pintorescas narraciones.

Debido a su numen preferente, ha obtenido premios literarios en Zaragoza, Bilbao y Pamplona. y durante su exilio, en tiempos de la República, dirigió con tanto fervor como. empuje, un periódico de combate, hasta Julio de 1936. 

Actualmente es Secretario del Consejo Local de Cultura de Manresa. Tiene escrito (no publicado todavía) un libro sobre el dominio rojo en Sabadell, y publicados los opúsculos «Organización Tradicionalista del Trabajo», con un prólogo del Dr. Jesús Comín, Catedrático de la Universidad de Zaragoza; «Estadística Municipal» y «Regionalisme integral». 

A su iniciativa también debe Sabadell una de sus mejores urbanizaciones: La conversión de la Rambla en Boulevard en toda su extensión (cerca de un kilómetro), obra inmejorable y elogiada que realizóse después de haber dado Sarradell la idea en una interesante conferencia en el local de la Asociación de la Prensa. 

Enrique Sarradell Pascual, por su carácter, energía y vivacidad, es, realmente, lo que se llama hoy un ser dinámico. Patriota hasta la abnegación y defensor de los intereses religiosos hasta el sacrificio, con la fe, la verdadera fe de un cristiano. Polemista por temperamento, sus escritos dejan huellas imborrables y su conducta ha sido siempre tan rectilínea como su carácter ha sido siempre firme y austero, descollando en el anchuroso campo de su ideología, cuyo eje, sólido y robusto, circunda con precisión y perfila con toda habilidad y discernimiento. 

Este es, a grandes rasgos, Enrique Sarradell Pascual, sabadellense hasta la médula y autor del presente libro, titulado: CARTAS A UN PREGUNTÓN, las cuales encierran tantas verdades que yo resumo en esta sola: La gran verdad histórica de España, cuyo vibrante libro tengo el honor de presentar y de recomendar a mis benévolos lectores. 

Juan Bta. Vives 
Presidente de la antigua «Asociación de la Prensa»

Sabadell, Enero de 1948

Enrique Sarradell Pascual
(Sabadell, 1893-Manresa, 1963)

PRÓLOGO 

Pocos libros se escriben, en verdad, con la sinceridad del que tienes ahora en tus manos, lector. Hay en él, concentrada, toda la intensa vida de quien, en constante lucha, no ha cejado nunca en su empeño de trabajar por y para España. En cada una de las doce cartas que constituyen la obra hallarás, además, un girón de su personalidad política, recia y fuerte, hasta lo inverosímil, que de este modo se define como si necesitara de la reacción subjetiva del lector ante sus afirmaciones para recibir el espaldarazo de su comunidad espiritual, de su plena y mutua identificación 

Puedo afirmarte que no es un libro vulgar, ni tan siquiera uno más de entre los muchos que hallamos a nuestro paso. Tiene como sello distintivo una vibración entonada y tensa, en canto emocionado a los eternos valores humanos, y a las inmutables esencias patrias, como grácil «cantabile» de su sinfonía de verdad y de amor, que nos habla con mucha elocuencia de su íntima fuerza temperamental e ideológica. 

En el transcurso de este epistolario que Sarradell nos ofrece, pasan y traspasan en continuo ir y devenir, efemérides y acontecimientos de la vida política contemporánea de España y del mundo, como cangilones de esa inmensa noria que es la Historia, «maestra de la vida». Y de ellos deduce consecuencias y aquilata significaciones que tienen el subyugante poder de seducción de lo trascendental, explicadas con la valentía que dimana de los actos de los hombres fuertes. Nuestro amigo no claudica al emitir un juicio, al subrayar un período histórico con trazo indeleble.

Son sus constantes Dios y España y, alrededor de tales dos supremos intereses, el religioso y el patriótico, hace girar todo el proceso de su disertación literaria que se nos ofrece rica de matices cuando de desentrañar la desnuda verdad se trata, y apasionada, con afección meridional, cuando importa destacar una vibración de nuestro romántico temperamento.

No es extraño que vengan a nuestra memoria, luego de haber dado cima a la lectura del epistolario, aquellas exactas y precisas palabras de nuestro insigne Balmes: «La pintura, la escultura, la música, la poesía, la literatura en todas sus partes tienen deberes muy severos que se olvidan con demasiada frecuencia. La verdad y la virtud, he aquí los dos objetos a que se han de dirigir: la verdad para el entendimiento, la virtud para el corazón; he aquí lo que han de proporcionar al hombre por medio de las impresiones con que le embelesan».

Su mérito, el gran mérito de Sarradell en la obrita que consideramos, es el haber acertado plenamente en ese camino. 

R. Espelt

Manresa, Mayo de 1948 

dimarts, 16 de febrer del 2021

El canonge Montagut (ressenya d'un llibre força interessant)

Hem tingut el plaer de llegir El canonge Montagut: La contribució d'un clergue de Móra d'Ebre a la construcció del feixisme a Catalunya (Tortosa, 2019, 229 pàgs.), per Jordi Duran i Suárez, qui ha tingut la gentilesa de regalar-nos un exemplar. Es tracta de la biografia d'un personatge avui gairebé oblidat, però que va tindre una gran rellevància en la seva època: mossèn Josep Montagut i Roca (Mora d'Ebre, 1878 - Barcelona, 1956). Aquesta obra, editada per l'Associació de Veïns Jesús - Catalònia, ha estat mereixedora del XXVI Premi d'Història Enric Bayerri i Bertomeu.

El llibre fa un detallat repàs de la vida d'un personatge que qui escriu aquestes línies va descobrir l'any 2017, però que no en sabia massa. Josep Montagut i Roca (el senyor Duran prefereix dir-li sempre José) va néixer en una família humil, però profundament catòlica i sens dubte carlista, d'un poble de la Ribera d'Ebre (comarca de la qual també és natural l'autor) i va arribar a ser un home de gran rellevància dins del carlisme català, de la dictadura del General Primo de Rivera, de la Falange joseantoniana i del Movimiento Nacional del General Franco, tot això sense aparent contradicció (al menys des del seu punt de vista) i amanit amb un anticalanisme ferotge però raonat (en la nostra opinió, equivocat en part), producte d'un amor als dos ideals als quals va consagrar tota la seva vida: Déu i Espanya; dos ideals que per a ell es fonien en un de sol. 

Segons ens ha comentat el senyor Duran, periodista i filòleg català, la seva pretensió a l'hora d'escriure aquest llibre no anava més enllà de donar a conèixer Montagut principalment entre els veïns de Móra i comarca, que no sabien que existís el personatge. Tanmateix, creiem que la seva lectura pot agradar a qualsevol interessat en la història de Catalunya i d'Espanya de la primera meitat del segle XX, i especialment a aquells atrets pel tradicionalisme d'aquesta època (llavors encara molt viu i puixant a Catalunya), així com pels orígens del falangisme i d'això que s'ha vingut a anomenar «nacional-catolicisme» (terme que, d'altra banda, el règim de Franco mai va emprar). 

Des d'un primer moment crida l'atenció la facilitat amb què l'autor ha aconseguit reconstruir les diferents etapes i vicissituds de la vida d'aquest clergue amb el sol recurs de les hemeroteques de premsa històrica (avui, en bona mesura, digitalitzada i a l'abast de tothom) i els llibres que va escriure Montagut. Tot plegat, però, contextualitzat amb unes notes i explicacions històriques generalment ben adients i documentades que cobreixen l'època viscuda per aquest capellà, el qual va ser conegut per la seva condició de canonge de la catedral de Badajoz. 

És d'agrair, a més, la considerable objectivitat amb la qual l'autor ha redactat el seu treball, sense ometre paraules o circumstàncies que podrien suavitzar el judici sobre el biografiat, o contribuir a considerar-lo menys tenebrós. A la introducció, però, se'l presenta com un quisling nostrat; es a dir, un botifler. Cal tenir present que es tracta d'un personatge extremadament polèmic que ja suscitava animadversions en la seva època i que en la enardida societat catalana d'avui (semblant, pel que fa a passions polítiques, a la dels anys 30) molts dels nostres paisans no duptarien en dedicar-li els pitjors epítets, encara més tenint en compte que va pretendre que desaparegués la llengua catalana (per molts, més sagrada que la Religió), tot i que «sense perseguir-la ni ultratjar-la». 

El reverend Josep Montagut va ser consiliari de la Junta Regional Tradicionalista de Catalunya en la dècada de 1910 i, per les seves dots oratòries en defensa de la Santa Causa, va ser comparat amb formidables tribuns de la Tradició com Rafael Díaz Aguado y Salaberry i Juán Vázquez de Mella, arribant a ser conegut com el «verbo del Tradicionalismo catalán». El seu distanciament del carlisme es va produir arran de l'escissió l'any 1919 de Vázquez de Mella, de qui va ser sempre seguidor i admirador, però mai va deixar de considerar-se carlista (a la seva manera) ni de col·laborar en els cercles tradicionalistes de Catalunya, malgrat les seves posteriors prebendes i inclinacions, sempre al servei de l'espanyolisme, l'antiliberalisme i la justícia social. No en va, Josep Bru i Jardí (1893-1983), un altre assenyalat i actiu carlista, va dedicar grans elogis a Montagut i va mantenir amb ell una estreta amistat. 

Precisament Bru, un altre personatge de gran interès, nascut a la mateixa comarca, ha merescut també el passat any 2020 una biografia per part de Jordi Duran, titulada Periodista de trinxera. Josep Bru i Jardí (Tivissa, 1893-Barcelona, 1983). Aquestes dues obres, juntament amb una tercera anomenada De missa i de dretes. Daniel Serres i Loran, política i societat a Móra d’Ebre i Móra la Nova, 1891-1939, que va publicar l'any 2017 sobre la vida d'un màrtir de la Tradició morenc assassinat l'any 1936, esdevenen com una trilogia que posa de manifest el passat carlí de la comarca.

El dialecte català de les Terres de l'Ebre que fa servir l'autor fa encara més interessants aquests llibres; només lamentem la dificultat d'adquirir-los i la seva edició limitada, ja que creiem que el seu interès va més enllà del merament local.

Val a dir que la immensa majoria dels carlins no hem compartit mai (ni de lluny) el sever judici de Montagut sobre la pluralitat de llengües a Espanya, ja que considerem que aquestes formen part del nostre patrimoni cultural i que, malgrat l'utilització política que se'n fa (com de tantes altres coses), les llengües hispàniques són nostres i molt dignes de conservar. El que sí ens sembla encertada és la definició que Montagut fa del nacionalisme català com quelcom «voluptuoso, erótico, enfermizo» i del patriotisme espanyol (que nosaltres entenem també com a patriotisme català) com «una tensión violenta para encresparse en las cumbres y descubrir incesantes horizontes, desenvuelta en una Cruzada multisecular, en la que sus teólogos escriben páginas inmortales como las de Trento, y sus guerreros se cubren de honor en epopeyas gigantescas». En aquest esperit de Croada ens hem reconegut sempre els tradicionalistes, però pensem que també es pot expressar en català.

dimarts, 2 de febrer del 2021

Paulino Alcántara, goleador del Barça y requeté

Paulino Alcántara Riestra 
(Iloílo, 1896-Barcelona, 1964)

Hijo de militar español y de nativa filipina, Paulino Alcántara Riestra nació en Ilo-Ilo (Filipinas), pero se trasladó a la Península a los tres años de edad, tras el desastre de 1898. Se afincó con su familia en Barcelona, donde desarrollaría su carrera como jugador de fútbol, defendiendo los colores azulgranas y los de la selección nacional española.

Inició su carrera futbolística en las filas del "Universitario" de Barcelona en el año 1909. En mayo del siguiente año ingresó en el F. C. Barcelona, fundado el primer equipo juvenil que tuvo el club. En 1913, después de haber militado en el tercero y segundo equipo azulgrana, pasó al primero, en el que jugó de interior derecha y conquistó el campeonato de España de la Unión Española de Clubs de Fútbol.

En 1916 regresó a Filipinas, donde actuó en el Club Bohemia de Manila y formó parte del equipo nacional filipino que jugó en la olimpiada del Japón del año 1917.

Regresó definitivamente a España en 1918, reintegrándose en las filas del Barcelona, que ya no dejó hasta su retirada en 1927. 

Como internacional, Alcántara jugó cinco veces con la selección española, enfrentándose en dos ocasiones a Bélgica, otras dos a Portugal y una a Francia.

Después no vivió del deporte, sino que ejerció su profesión de médico urólogo.

Iniciado el Movimiento Nacional de 1936, el doctor Alcántara, fiel a su sangre castrense y su espíritu patriótico, salió del infierno rojo en Barcelona, pasó a Navarra y se presentó voluntario a la Junta Carlista en Pamplona en octubre de 1936. Le concedieron el rango de alférez y le destinaron a un hospital del Requeté de Zaragoza.​ Durante la Cruzada española, Alcántara participó en numerosas operaciones militares con el Primer Batallón del Segundo Regimiento de Carros de Combate en las provincias de Huesca y Teruel en 1937.​ Desde el 13 de octubre de 1937, también fue miembro del temible Primer Batallón de la Brigada Mixta Legionaria italiano-española “Flechas Negras”.

Durante un siglo Paulino Alcántara figuró como el máximo goleador de la historia del Barça, con 369 goles en 357 partidos, desde 1912 hasta 1927. Pudo haber marcado aun más goles de no haberse retirado prematuramente de la vida del fútbol para dedicarse a su carrera de médico. Solo ha sido superado recientemente por Lionel Messi, si bien, a diferencia del jugador argentino, Alcántara jamás ganó una millonada con el fútbol y no se vendía al mejor postor, sino que le movía un amor sincero a los colores de su equipo, del que más tarde fue directivo. También fue seleccionador nacional en 1951.

divendres, 8 de gener del 2021

La horrorosa matanza de tradicionalistas en Tortosa en 1936

Horrorosa matanza de tradicionalistas

escrito por José Monllaó «Llaonet»

   

José Monllaó Panisello «Llaonet» (1892-1971),
incansable periodista carlista de Tortosa
y todo un héroe de la Santa Causa.

Ignoramos si cayó o no en poder de los Comités marxistas ninguna lista de los asociados al Círculo Tradicionalista. Creemos que no, por cuanto se tomaron bien todas las disposiciones para que así no fuera. No podemos imaginarnos tampoco que entre los que concurrían al Círculo hubiera ningún chivato. Sabemos también que ninguno de los jóvenes requetés que fueron violentados por los justicieros y ajusticiadores rojos desplegó los labios para acusar y delatar a ningún correligionario; supieron todos morir como unos héroes, como verdaderos descendientes de los que durante más de cien años sacrificaron vidas y haciendas por el honor y por el triunfo de la Causa. 

No obstante, los que pertenecían al Partido Tradicionalista y estaban inscritos en las listas de asociados al Circulo fueron los que sufrieron mayormente las iras y el furor de los izquierdistas revolucionarios. 

El pariente marxista del correligionario Sr. Verdal dijo verdad al asegurarle que la mayoría o la totalidad de los asociados a dicho Centro serían asesinados, por cuanto de ellos se hizo una horrorosa matanza. 

El cronista recuerda en estos momentos, y ha podido comprobar, que fueron villanamente asesinados los siguientes, en los primeros meses del movimiento; y aun tememos omitamos alguno:

D. Jorge Abad Pérez
» Juan Arasa Puvill
» Pedro Ardit Aragonés
» José Arnau Mola
» Domingo Audi Panisello
» Manuel Beltrán Valldepérez
» Juan Benaiges Nivera
» Luis Canivell Curto
» José Casanova Baiges
» David Catalá Solá
» Antonio Cerveto Riba
» Ramón Albacar Nicolau
» Bartolomé Arbona
» José Ardit Altadill
D.ª Carmen Audí Forés
D. Manuel Bau Vergés
» Adolfo Bellés Ebrí
» Juan Calderó Escurriola
» José Capdevila Nebot
» José Casanova Ferrando
» Enrique Cervera Lleixá
» Luis de Cruells Ayguavives
» Luis de Cruells Aragonés
» Luis de Cruells Martí
» José Chavarría Cortiella
» Ramón Ejarque Ulldemolins
» Manuel Esteve Monfill
» Manuela Estrada Arasa
» Cristóbal Falomir Villarrocha
» Daniel Ferreres Ferreres
» Ramón Flors Gómez
» Manuel Gordon Picardo
» Hilarión José Solé
» Segismundo López Serrano
» Antonio Marca Odena
» José Matamoros Sancho
» Ramón Monfort Ferrando
» Enrique Mur Brull
» Ramón Ortiz Andreu
» Enrique Pedret Tejedor
» José Querol Piñol
» Ignacio de Ramón Salvador
» Daniel Rodríguez Balagué
» José Sol Altadill
» Mateo Valldepérez Tafalla
» Luis Vergés Freixa
» Antonio de Wenetz Piñol
» Antonio de Cruells Martí
» Ramón de Cruells Martí
» Manuel Duart Palomar
» Joaquín Escorihuela Mateu
» José M.ª Estrada Arasa
» Juan Fabra Miralles
» Manuel Ferré Solares
» Felipe Forés Omasqué
» Bernardo Frasno Peñarroya
» Julián Hierro Calsapeu
» Julián Lavega
» Luis Llasat Durán
» José Marín Subirats
» Baldomero Mola Pedro
» Fausto Muñoz Llombart
» Francisco Olesa Homedes
» Luis Panisello Martí
» Juan Piquer Valenzuela
» Ramón Ramírez Miravalls
» Ismael Rius Ferrando
» José Sabaté Abarcat
» José Tafalla Botella
» Manuel Valls Segura
» Juan Vidal Galindo
» Emilio Lucía Izquierdo

Todos dieron gustosos la vida por el Ideal y en los últimos momentos tuvieron presente las «Ordenanzas del Requeté»: «Dar la vida por la Causa es el acto más fecundo y el sacrificio más útil»; «Ante Dios nunca serás héroe anónimo»...

Tampoco nosotros les hemos olvidado y elevamos gratamente nuestras fervorosas oraciones al Señor para que les tenga en su Santo Seno...

Los miserables que les sacrificaron creían que con su muerte acabarían con los caballeros del Ideal...

Ya habrán podido darse cuenta con el triunfo de las gloriosas armas nacionales, que el sacrificio de nuestros mejores no ha sido estéril. Ellos desde el Cielo nos dieron valor y fortaleza para lograr el triunfo definitivo para la salvación de España...

—=—

Los Bárbaros en Tortosa (1942),
increíble libro en el que Llaonet narró la matanza de
carlistas y católicos en Tortosa y sus propias peripecias
durante los meses que estuvo atrapado en la zona roja.

Lo mismo que en la ciudad, fueron perseguidos y asesinados por los marxistas, en los frentes de batalla, los jóvenes tradicionalistas que fueron obligados a formar en las filas del Ejército rojo. Presumían los frentepopulistas —y no sin razón, porque mal podían defender los jóvenes educados en el amor a Cristo y a la Patria unas utopías que pugnaban con sus doctrinas y con sus sentimientos— que aprovecharían la primera ocasión propicia para pasarse a los enemigos, que no eran otros que los defensores de la auténtica España. Había, pues, que aniquilarlos tan pronto como fueran conocidos sus antecedentes políticos o adivinados sus loables propósitos patrióticos.

Muchos fueron los jóvenes tortosinos villanamente asesinados en los frentes rojos por sus convicciones católicas y nacionales, convicciones que no negaron ni un momento. Prefirieron morir lanzando vivas a Cristo Rey y a España antes que ayudar con sus esfuerzos a los viles que nos deshonraban. Prefirieron sucumbir asesinados traidoramente por la espalda cuando acudían con el corazón anhelante a engrosar las filas de los soldados del Caudillo, abandonando las de los verdugos de nuestras sacrosantas tradiciones. He ahí un oficio que bien puede ser calificado de histórico, a la vez que de timbre de gloria, de cómo murió un requeté tortosino. Y como éste, todos los requetés y jóvenes educados en el amor a los más sublimes ideales:

    «42 DIVISIÓN
BÓN. DE AMETRALLADORAS 42
    Comisariado

        —
    Sr. D. José Valls Durán
            Tortosa

    Por el presente, y en contestación a la suya de 12 del actual, debo comunicarle que según los informes que obran en mi poder, el soldado Manuel Valls Segura, de la 3.ª Compañía, murió el día 28 de septiembre del corriente año cuando, inconsciente de los deberes que todos tenemos en estos momentos para con nuestra patria, intentaba pasarse al enemigo.
    Siento mucho tenerles que dar estas noticias y sinceramente debo confesarle que dicho soldado no se portó con la nobleza y gallardía con que se portan los soldados de la República.
    Su acto, lamentable en todos los conceptos, fué la demostración de que sus sentimientos no estaban a la altura de los momentos históricos que vivimos y que sentía atracción hacia los traidores que desencadenaron la horrible guerra que desangra a España.
    Lamento mucho lo ocurrido. Le saludo deseándole muchos años de vida para bien de la República y de la Libertad.
    P. C. 29 de noviembre de 1938.
            El Comisario,
            R. VIZCAÍNO

(Hay un sello que dice: República Española.—42 División.—Comisario.—Batallón Especial).»

¡El requeté Manuel Valls Segura «sentía atracción hacia los traidores», confiesa el Comisario rojo; sentía atracción hacia los que estaban reconquistando el suelo patrio... y se disponía a unirse a ellos para ofrecer su sangre y su vida por el Ideal que siempre había sustentado!

¡Así pensaban, así procedían y así morían todos los jóvenes inspirados en nuestras doctrinas!

¡Gloria eterna para ellos!


José Monllaó Panisello (Llaonet): «Los Bárbaros en Tortosa. Recuerdos e impresiones de un perseguido en el infierno rojo» (1942), págs. 55-58

diumenge, 13 de desembre del 2020

Homenaje a los caídos de Cuba y Filipinas en Barcelona

Ayer se celebró en el cementerio de Les Corts de Barcelona un homenaje a los muertos en campaña de Cuba y Filipinas organizado por la Comissió Memorial caiguts d’Ultramar, afín al tradicionalismo.

El Rvdo. Sr. D. Javier Utrilla Avellanas (FSSPX) rezó un responso por los patriotas que murieron en defensa de la españolidad de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, terminado el cual, se entonó la Marcha Real y los asistentes cantaron la conocida habanera en catalán El meu avi. Seguidamente bajaron a la cripta a hacer una ofrenda floral, mientras sonaba otra linda habanera que narra aquellos hechos tan trascendentales para nuestra Patria, Adiós mi Península hermosa.

Entre los presentes se hallaban un hijo y un nieto del célebre escritor y periodista carlista Antonio Pérez-Olaguer, de orígenes familiares en Filipinas, de donde tuvieron que marchar tras el desastre de 1898, aunque siguieron manteniendo vínculos con el archipiélago.* También estuvieron Josep Bou, concejal independiente del Ayuntamiento de Barcelona, y Francisco Oya, de Profesores por el Bilingüismo.

Víctor Ibáñez, antiguo Jefe de Juventudes de la Comunión Tradicionalista y autor del libro Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo (2017), se dirigió a los asistentes en catalán y castellano con el siguiente discurso:


Benvolguts amics:

En nom de la comisió organitzadora del memorial als caiguts d’Ultramar us dono la benvinguda un any mes, en aquest fred matí de tardor, a l’homenatge als voluntaris catalans que van ofrenar la seva vida a Cuba i Filipines per l’integritat d’Espanya. Estem aquí un any més per complir amb l’obra de misericòrdia de pregar pels morts, per uns voluntaris als quals no els movia cap interès material o econòmic, sinó el més pur sentit del deure i del patriotisme.

El patriotismo auténtico ha de estar asentado sobre verdaderos hechos históricos, que son los que objetivizan una concreta Tradición. No volem un futur basat en mites o manipulacions nacionalistes.

La llamada crisis del 98 marca un punto de inflexión crucial sobre la conciencia nacional. Es interesante constatar cómo, ante las campañas bélicas de España fuera de la Península, todo el pueblo español deponía sus legítimas divergencias políticas y respondía con un sentido del patriotismo casi instintivo. Pero a colación de ello resulta también necesario detenerse sobre la verdadera dimensión de esas reacciones y distinguir las imposturas del auténtico patriotismo. Los partidos del régimen de la mal llamada Restauración utilizaron ese patriotismo en un sentido más primigenio, casi etológico, como coartada para disimular sus carencias. La consigna canovista de “por la Patria con razón o sin ella”, que según Ramiro de Maeztu había de ser entendida en sentido polémico y no literal, inundó de soflamas y consignas las calles de toda España. Pero tras la derrota, pronto los héroes del 98 fueron abandonados, y muchos de los que enarbolaban esa consigna en un sentido literal enseguida se vieron persuadidos por el espíritu disolvente de la llamada generación del 98, que nos pintaba una visión deprimente e invertebrada de España, reducida a una idea manipulada de Castilla y que abogaban por renegar de nuestra historia, el laicismo y la europeización. 

Otros sedicentes patriotas lo hacían escondiendo inconfesables intereses espúreos, meramente financieros o económicos. Intereses que estaban en la base de puntuales problemas políticos causados en Cuba. Esos intereses de parte de la burguesía, catalana esencialmente, basados en económicas extractivistas y esclavistas, y que explican en gran parte el desarrollo económico de Cataluña, pronto tornaron su radical patriotismo español primero en un regionalismo ultraproteccionista, para finalmente degenerar en el actual nacionalismo secesionista.

Frente a estas dos posturas se alzaba un patriotismo de raigambre tradicional, que defendía, sin incurrir en el error racionalista, que la Patria sí tenía sus razones. Expuestas en intervenciones parlamentarias de los políticos tradicionalistas, en documentos del más alto nivel como el Acta de Loredan o en importantes periódicos como El Correo Español o El Siglo Futuro. Auspiciado por este último el pbro. Juan Bautista Casas publicó un libro de elocuente título: “La guerra separatista de Cuba”, donde, con exhaustivo acopio de datos, explicaba las razones que asistían a la inapelable españolidad de Cuba, y cómo los argumentos de los separatistas filibusteros no se sostenían, más allá de algún choque de intereses económicos con la burguesía peninsular. Pero junto a la inmensa labor civilizatoria de la que daba cuenta a través de la Universidades, escuelas de enseñanza media y primaria, observatorios astronómicos, escuelas de oficios, etc., demostraba cómo la inmensa mayoría de los cargos políticos, eclesiásticos, administrativos, militares o académicos correspondían a los propios cubanos, que no eran otra cosa que los españoles de Cuba; cómo España aplicó las mejores leyes, franquicias y exenciones a la isla, así como el monopolio de empresas como la tabacalera, con agravio para otras regiones españolas que también lo podrían cultivar. Por todas estas razones, desde un patriotismo de raigambre tradicional se siguió manteniendo la voluntad de crear una comunidad panhispánica y que España siguiese mirando hacia el horizonte americano, pese a la herida de la secesión, la cual sólo pudo realizarse con el concurso de una potencia enemiga, alegando un falso casus belli, y valiéndose de su flota aprovechando las condiciones que le permitían el bloqueo naval; pues la mayoría de los cubanos querían seguir siendo españoles y ni gringos ni filibusteros doblegaron nunca a los españoles por tierra, donde nombres como José Sanjurjo (el posterior general que idearía el Alzamiento Nacional) destacaron sobremanera en sus primeras campañas militares.

Sepamos, pues, cultivar las razones del patriotismo y sigamos fieles a la herencia y tradición hispánica como respuesta al actual momento trágico en el que otra amenaza separatista quiere seguir destruyendo nuestra identidad.


Fotografías del acto:









* En la guerra de 1898 combatió el General José Olaguer Feliú y Ramírez, tío de Antonio Pérez de Olaguer. Tras haber denunciado en obras como El terror rojo en Cataluña (1937) la barbarie marxista por la que tanto sufrió su familia (Luis Pérez Samanillo, padre de Antonio, y uno de sus hermanos, fueron asesinados por los comunistas), este abnegado defensor del carlismo escribió en 1948 El terror amarillo en Filipinas, donde explicó los dramáticos sucesos acaecidos en las islas bajo el dominio imperial japonés, que arrebató a los yankees las islas para imponer una nueva tiranía, aun más atroz que la norteamericana. Luis Pérez de Olaguer, hermano de Antonio, fue asesinado por los nipones.