dijous, 21 de novembre de 2019

«Esa muralla no existe», fragmento de un texto del carlista Conde de Doña Marina contra el separatismo catalán (1917)

La autonomía, la autarquía, mejor dicho, de las regiones, es una restauración que no pueden darla ni Cortes liberales ni los autores de la semana trágica con los discípulos del Heterodoxo, cifra del centralismo y caciquismo hechos curial. (...)

Los caminos de redención son mera palabrería, impropia de pueblo tan sensato y tan práctico como el catalán, convencido de que los caminos de redención son los de la fe, la piedad, el trabajo, la disciplina, el orden. Cuando los catalanes, singularmente los barceloneses, oyen, escuchan la inspirada voz de su gran poeta, y trabajan, luchan y oran; cuando van á Montserrat á pedir la luz y la fortaleza que de tan libres y puras elevaciones desciende; cuando reconocen que en la Tradición, y no en revoluciones extranjeras, está el verdadero progreso; cuando rechazan, indignados, utopías como la del Ebro por frontera; cuando se proclaman españoles, como Peñafort, Margarit, Balmes, Milá, Durán, Rubió, Verdaguer..., entonces esa muralla no existe sino en libros de tan perversa intención y de tan escasa doctrina como El nacionalismo catalán.

¡No! Aquí, hoy, no hay más nacionalismo que el nacionalismo español. Afirmando nuestra unidad, que no es nuestra imposible, injusta, uniformidad, afirmamos nuestro poder, nuestra fuerza; y sólo por la fuerza, como escribió Menéndez y Pelayo, se vence en la literatura y en todas partes.

Lo que importa es recordar que la fuerza, para que sea eficaz entre seres racionales, ha de ser algo más, mucho más, que fuerza bruta.

EL CONDE DE DOÑA-MARINA

El Correo Español (28 de julio de 1917)


dissabte, 9 de novembre de 2019

El Carlisme davant les eleccions parlamentàries del 10 de novembre

Després de menys de set mesos des de les eleccions generals anteriors, el règim de facto i el seu Govern en funcions tornen a cridar els espanyols a les urnes. No ha canviat res; amb la nova convocatòria només augmenta el malbaratament de diners públics, al temps que disminueix el nombre d'il·lusos que esperen alguna cosa dels processos electorals.

Reproduïm, per tant, la part aplicable del nostre comunicat d'abril d'aquest any. A les eleccions generals de el 10 de novembre de 2019 no concorre cap candidatura a la qual els tradicionalistes puguin donar el seu suport. L'única opció que, per desgràcia, queda per al Carlisme és l'opció cristiana i patriòtica de l'abstenció, que posa de manifest el rebuig a aquest sistema corrupte i corruptor.

Com explicava el cap delegat de la Comunió Tradicionalista en un article de el maig passat: «si ens atenim a allò oficial, a la lliça de partits i als seus programes, qui vota a un partit favorable (més o menys) a l'avortament, a les lleis contra la família, a la degeneració sexual, a la corrupció a l'escola, a la dissolució de la Pàtria, a l'esclavitud pràctica de l'assalariat, al totalitarisme, a l'estatisme o tantes altres infàmies del sistema, peca. Peca, primer, per acatar la supèrbia satànica de sistema mateix, i peca per fer-se còmplice de tots els excessos que pugui cometre el partit votat. I a aquest votant no li val escudar-s'hi en el principi del mal menor, tret que el seu vot afavoreixi a un partit el programa coincideixi totalment amb els principis de l'ordre social cristià, la qual cosa suposaria la desaparició de sistema liberal mateix. I si això no existeix, sempre li queda abstenir-s'hi».

Madrid, novembre 2019.
Secretaria Política
Comunió Tradicionalista

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Tras menos de siete meses desde las elecciones generales anteriores, el régimen de facto y su Gobierno en funciones vuelven a llamar a los españoles a las urnas. Nada ha cambiado; con la nueva convocatoria sólo aumenta el derroche de dineros públicos, al tiempo que disminuye el número de ilusos que esperan algo de los procesos electorales.

Reproducimos, por lo tanto, la parte aplicable de nuestro comunicado de abril de este año. A las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019 no concurre ninguna candidatura a la que los tradicionalistas puedan dar su apoyo. La única opción que, por desgracia, queda para el Carlismo es la opción cristiana y patriótica de la abstención, que pone de manifiesto el rechazo a este sistema corrupto y corruptor.

Como explicaba el Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista en un artículo del pasado mayo: «si nos atenemos a lo oficial, a la liza de partidos y a sus programas, quien vota a un partido favorable (más o menos) al aborto, a las leyes contra la familia, a la degeneración sexual, a la corrupción en la escuela, a la disolución de la Patria, a la esclavitud práctica del asalariado, al totalitarismo, al estatismo o a tantas otras infamias del sistema, peca. Peca, primero, por acatar la soberbia satánica del sistema mismo, y peca por hacerse cómplice de cuantos desmanes pueda cometer el partido votado. Y a ese votante no le vale escudarse en el principio del mal menor, a no ser que su voto favorezca a un partido cuyo programa coincida totalmente con los principios del orden social cristiano, lo cual supondría la desaparición del sistema liberal mismo. Y si tal cosa no existe, siempre le queda abstenerse».

Madrid, noviembre 2019.
Secretaría Política
Comunión Tradicionalista

dissabte, 19 d’octubre de 2019

El separatismo catalán: un invento de la masonería de finales del siglo XIX

Los actuales alborotos separatistas en Cataluña, que, pese a lo que quisieran sus instigadores, no llegan a la categoría de verdadera revolución (lo cual no resta gravedad al asunto), han llevado a muchos periodistas a hacerse la conveniente pregunta «¿cómo hemos llegado hasta aquí?». Pero si formularse esta pregunta demuestra inteligencia, porque en la respuesta a la misma se halla la solución al problema, darse a sí mismos respuestas alocadas e intuitivas —«el campo contra la ciudad», «la falta de cosmopolitismo», «el carlismo»—, demuestra una ignorancia supina, por no decir una soberana estupidez. Para tratar de demostrar estas tesis suelen sacar a colación al clero modernista catalán; de lo que no parecen percatarse es de que este clero, hebrio de vaticanosegundismo e indiferentismo religioso, se parece tanto al catolicismo catalán del siglo XIX como un sapo a una trucha.

Lo cierto es que el separatismo (anti)catalán no procede ni remotamente del catolicismo social ni del carlismo, al que siempre tuvo enfrente (mucho antes incluso de la Cruzada de Liberación de 1936), sino del liberalismo, como hemos repetido mil veces y habremos de repetir otras tantas. Evidentemente el separatismo viene del nacionalismo burgués de finales del XIX, pero no es menos cierto que aquel nacionalismo procedía directamente del liberalismo (y de la masonería, como veremos más adelante). En un artículo en EL CORREO ESPAÑOL titulado «Catolicismo y catalanismo» (1918), el pensador y político tradicionalista Dalmacio Iglesias decía acertadamente al respecto:


La génesis del catalanismo, hijo directo del liberalismo moderado, que, por desintegración de la Jove Catalunya, apareció con la Unió Catalanista y después de ésta, y con sus residuos, amasados con republicanismo más ó menos moderado, liberalismo más ó menos democrático y anodinismo, mediante el fermento del indiferentismo religioso y espíritu progresivo autonómico independiente, se concretó en la Lliga Regionalista, que últimamente ha incorporado á sí, merced á un nuevo progreso en radicalismo, los elementos procedentes de la izquierda catalana, hasta hace poco tiempo representada por el sectarismo de El Poble Catalá.

Pero si vamos más allá veremos que aquel nacionalismo de la Lliga supuestamente "conservador" tenía su origen en un movimiento anticatólico y antitradicional, fraguado en las logias de Barcelona. Un ilustre y anciano sacerdote que residía en Barcelona escribió en 1919 una carta al periodista Jaime Torrubiano Ripoll (cuando este aún era tradicionalista y redactor de EL CORREO ESPAÑOL), en la que decía:

Andan los lligueros muy envanecidos con sus esperanzas de poder, y temo que no han de enviar paladín alguno que responda a la argumentación nervuda de los artículos tuyos. Además, quieren que “esa cuestión religiosa no mueva ruido”, que no amedrente las conciencias buenas de los catalanistas sanos, y así, es de temer que procuren que la voz de la verdad se pierda en el vacío. Son demasiado soberbios para atender á los voces que no salen de La Veu.  
Pero tiene el catalanismo lliguero un vicio de origen. A lo que alcanzan mis recuerdos, por los años de 1884 ó 1885, en unos artículos que nos leía el P. Girbau (q. d. D. g.), de un periódico que salía en Vich ó en Barcelona, decíase que era acuerdo de la masonería catalana y balear fomentar el movimiento catalanista y encauzarlo de manera que, aparentando engrandecer á Calaluña, quedase enflaquecida España y muerta la religión en estas provincias.  
Que el movimiento, en sus comienzos, fué “separatista é impío”, confiésanlo lligueros empedernidos y amigos íntimos de los primates de la Lliga. Mas dicen que todo lo malo del movimiento aquel se remedió con la levadura cristiana de Prat de la Riba, Musitu y otros que, dejada la bandera tradicionalista, entraron en las huestes lligueras.  
Que el remedio fué poco lo afirman tus artículos, pues no se ve por resquicio alguno la lumbre de la fe guiando la vida pública de la Lliga, y, en cambio, el “rescoldo separatista” abrasa, aunque lo quieran tapar con ceniza de disimulos y de palabras engañadores... 

Artículo en el que se desenmascaraba el origen masónico del
"catalanismo" (El Correo Español, 12-2-1919).

Buscaremos dichos artículos y si tenemos la fortuna de hallarlos, los reproduciremos en este mismo cuaderno de bitácora. Preciso es echar por tierra, de una vez por todas, el infundio de que el nacionalismo catalán provenga del carlismo, el único movimiento que ha defendido verdaderamente a Cataluña y España de quienes, atacando su historia y su religión, han pretendido acabar con su misma razón de existencia. Cataluña y España serán católicas o no serán.

divendres, 16 d’agost de 2019

Miquel Junyent i Rovira, insigne carlista català

Miquel Junyent
Tal dia com avui, el 16 d'agost de 1936, moria en Miquel Junyent i Rovira, poc abans que milicians armats d'Estat Català, Esquerra Republicana i la FAI entrassin al seu domicili per matar-lo.

Des de l'esclat de la Croada d'Alliberament, l'antic "jefe" carlí de Catalunya es trobava amagat, però, greument malalt i sense possibilitat de rebre atenció mèdica degut a la revolució, va decidir tornar a casa seva, éssent vist pels milicians hi feien vigilància. Els roigs van blasfemar quan la filla de Junyent els va comunicar que el seu pare acabava de morir, arribant un d'ells a proposar donar-li «el tir de gràcia».

Reproduïm a continuació unes notes biogràfiques que Víctor Saura va dedicar l'any 1998 a qui durant el primer terç del segle XX va ser director d'El Correo Catalán i un dels principals dirigents de la Comunió Tradicionalista a Catalunya:


MIQUEL JUNYENT 

«Un día me dijo el estimado Director, don Luis: Mañana vas a la Juventud Católica, para hacer la reseña de la velada literario-musical, y te fijas particularmente en el discurso de fondo que pronunciará un estudiante en Derecho, cuyo trabajo yo deseo que se publique algo extenso. Y en efecto; cuando llegó su turno ocupó la tribuna un apuesto jovencito, vestido de frac, que durante buen rato cautivó con su hábil dicción al auditorio, siendo muy aplaudido. ¡Era D. Miguel Junyent! 
¡Quién había de decirme a mí que aquel joven, imberbe, tenía que ser, con la ayuda del tiempo, el querido Director de El Correo Catalán y Jefe Regional del Partido Tradicionalista de Cataluña?». [8]


Miquel Junyent i Rovira va néixer a Piera (Anoia) l'any 1871 i va morir a Barcelona tot just començada la guerra civil, el 16 d'agost de 1936. Gairebé la meitat de la seva vida, 30 anys, la va passar dirigint El Correo Catalán, amb qui va haver d'amotllar-se a una monarquia massa liberal per a una mentalitat tradicionalista, a una dictadura que va decebre les expectatives que hi havien dipositat els car- Iins, i a una república que era a les antípodes del model d'Estat que ell i els seus proposaven. És, amb tot i les dificultats evidents, l'home que durant més temps va dirigir el «Correu», superant així al seu antecessor i, pel que sembla deduir-se del paràgraf anterior, descubridor.

El diari li va servir per fer carrera política, com aleshores era habitual, carrera que va començar representant els carlins catalans a la Solidaritat Catalana. En diversos moments de la seva vida, Junyent va ser regidor, tinent d'alcalde de l'ajuntament de Barcelona, diputat a Corts i senador. Dintre del carlisme, també va anar ascendint, primer dintre de l'executiva barcelonina i més tard a la catalana. Quan l'any 1919 es produeix l'escissió mellista, de la que parlarem més endavant, Junyent és el més ben situat per substituir Solferino (que s'alinia amb Vàzquez de Mella) en el càrrec de cap de la Junta Regional de Catalunya de la Comunió Tradicionalista. Com a insigne carlí que fou, Junyent va ser nomenat cavaller de l'Ordre de la Legitimitat Proscripta, i condecorat amb la Gran Creu de Carles III. [9]

Anys després de la seva mort, un home que al final de la seva vida el va tractar de ben aprop, Ricard Suné,[10] el va descriure en una de les seves comentades Estampas barcelonesas, amb les següents paraules:


«[...] Era el "director desconocido" porque su natural modestia le impedía concurrir a tertulias y espectáculos; pero también era el director de los grandes momentos, de los momentos decisivos. 
[...] Un articulo suyo [...] gravitaba sobre la opinión. Era reproducido por otros diarios que lo comentaban sabiendo lo que valía aquella expresión, que era mucho más que la de un partido. 
Su tacto, su buen sentido, le granjearon el respeto de sus propios adversarios, que aun hablan de él con admiración y elogio del barcelonísimo señor Junyent con aquella espontánea demostración de respeto paralela casi a aquella demostrada por los que nos iniciábamos —y aún algunos que ya estaban curtidos en el periodismo— levantándonos de nuestros asientos cuando entraba en la sala de redacción [...]». [11]


[8] ANÒNIM: «Memorias de un ex-reportero». A: Cincuentenario del... de diversos autors.

[9] PÉREZ DE OLAGUER, A.: «Junyent, Miguel». A: Enciclopedia Universal Ilustrada. Op. cit. Sulement 1936-1939, pàg. 457.

[10] Ricard Suñé (Barcelona 1913-1952) va entrar a treballar al «Correu» com a redactor de successos l'any 1930, i en poc temps va fer-se membre de la Joventut Carlista de Gràcia. Abans havia estat col·laborador de Las Noticias (1928) i redactor de Deportes (1929). Acabada la guerra civil, va continuar al «Correu», on durant força temps es va convertir en cronista de la ciutat a través de la seva columna diària que escrivia sota l'epígraf d'Estampas Barcelonesas. Va col·laborar amb nombroses publicacions carlines, on de vegades signava amb el pseudònim de Raül de Montcada.

[11] SUNÉ, R.: «El Barcelonismo de El Correo Catalán y Don Miguel Junyent i Rovira». A: El Correo Catalán (16 de desembre de 1951).


Saura, Víctor (1998): «Carlins, capellans, cotoners i convergents: història d'"El Correo Catalán" (1876-1985)», pp. 29-30.

Els nostres màrtirs: Francesc Baygual i Bas

Tal dia com avui, l'any 1936, era assassinat el destacat militant tradicionalista sabadellenc Francesc Baygual i Bas.
Francesc Baygual i Bas
(Sabadell, 2/3/1899-Granollers, 16/8/1936).
Industrial tèxtil i militant tradicionalista.

En Francesc Baygual cursà estudis als Escolapis de Sabadell i de molt jove s'incorporà a l'empresa del seu pare, la raó social Baygual i Llonch, en què feien companyia Miquel Baygual Casanovas i Antoni Llonch Roca. Francesc s'ocupà de feines administratives. Més tard, i encarregat dels viatges comercials, recorregué tota la geografia peninsular amb el mostrari a la maleta.

Carrer de Baygual a Sabadell
El 1921, en retirar-se el seu pare del negoci, Francesc i el seu germà Joan compartiren la gerència amb Antoni Llonch. Durant els anys anteriors a la Guerra Civil l'empresa havia prosperat i projectaren la construcció d'una gran fàbrica en terrenys de Can Feu adquirits al marquès de Montsolís. Acabada de construir el 1936, la fàbrica fou confiscada per la República en esclatar la guerra i la convertiren en factoria per a la indústria de guerra, on es fabricà tota mena de material bèl·lic; fins i tot s'hi construïren avions, raó per la qual fou coneguda com a Tallers de l'Aviació.

Al marge de la indústria tèxtil, Francesc Baygual destacà dins el món social catòlic de Sabadell. Va ser president de l'Apostolat de l'Oració de la parròquia de Sant Fèlix; membre del consell d'administració d'El Siglo Futuro, òrgan de la Comunió Tradicionalista; promotor del Patronato Social Católico de Sabadell i membre del consell d'administració del diari El Correo Catalán.

Durant la Croada d'Alliberament, la nit del 15 al 16 d'agost de 1936, una patrulla de control el va detenir i va ser assassinat a la rodalia de Granollers, pel sol fet de ser catòlic i tradicionalista.

Al lloc on va ser assassinat, al km 5 de la BV-5151, hi havia una làpida amb una
creu que
va ser retirada per l'Ajuntament de les Franqueses del Vallès l'any 2016.

Una vegada finalitzada la guerra, els seus familiar van aixecar un monòlit amb una creu per rendir tribut a la seva memòria. Aquesta creu va ser eliminada per l'Ajuntament de les Franqueses del Vallès en compliment d'una moció, aprobada amb el vot favorable del regidor del PP, que definia histèricament el monument a una persona salvatgement assassinada per revolucionaris marxistes com un intent d'«aniquilació de les institucions legítimes de Catalunya per acabar amb la identitat dels Països Catalans».

La làpida deia:
«Caminante ruega a Dios por Francisco Baygual Bas de 45 años 

casado vecino de Sabadell asesinado en este sitio por la barbarie 
marxista el 16 de agosto de 1936. Murió por Dios y por España.»