dijous, 16 de març de 2017

José Erasmo de Janer

José Erasmo de Janer y Gironella
(Barcelona, 1833 - 1911)

Tal día como hoy, un 16 de marzo, en 1911, moría el insigne jefe regional tradicionalista de Cataluña don José Erasmo de Janer y de Gironella.

Había cursado con lucimiento la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona, al par que su nombre se popularizaba entre los tradicionalistas, conquistándose justo prestigio. Inició su brillante carrera política con el cargo de concejal del Ayuntamiento de Barcelona, nombrado por el Conde de Cheste, siendo el más joven de los que figuraban en aquel Municipio, último del reinado de doña Isabel, y que fue depuesto por la Junta revolucionaria.

Su lealtad y abnegación por el triunfo de la Causa carlista le obligaron a salir varias veces de España, en una de las cuales fue presentada su candidatura a diputado a Cortes por San Feliu de Llobregat, cuando las Constituyentes de 1869, y en la que obtuvo una nutrida votación. Poco tiempo después desempeñó el cargo de presidente del Círculo Católico-monárquico, cuna por decirlo así del Tradicionalismo de Barcelona.

Al iniciarse la tercera guerra carlista se vio obligado á refugiarse en Francia, estableciéndose, llamado por don Vicente de Manterola y don Tirso de Olazábal, en San Juan de Luz, desde donde contribuyó al esplendor de nuestras armas.

Vuelto a Barcelona terminada la lucha, dedicó sus entusiasmos a la fundación de El Correo Catalán (a cuyo Consejo de Administración pertenecía a su muerte) en unión del inolvidable Luis María de Llauder y de don Manuel María Milá de la Roca.

Posteriormente y a raíz de la muerte de don Luís M.ª de Llauder, ocupó con gran acierto la Jefatura regional de Cataluña, dando desde tan elevado puesto un gran empuje a la vitalidad de nuestra Comunión.

Sostuvo estrecha e íntima amistad con el inolvidable y llorado Carlos VII, quien apreciando sus bellas cualidades y virtudes, y en premio a sus desinteresados sacrificios por la Causa, le otorgó la Cruz y banda de Isabel la Católica, acompañándole un sentido autógrafo.

Accediendo a las reiteradas súplicas del señor de Janer, nuestro augusto Caudillo Don Jaime le aceptó la dimisión del cargo, cesando a primeros de 1910 en el desempeño de la Jefatura. Fue padre político del también célebre tradicionalista don Dalmacio Iglesias.

Según dejó escrito el Barón de Artagan, se puede decir que en Barcelona no existía Asociación benéfica en que el nombre de don José Erasmo de Janer no figurase: era vocal de la Caja de Ahorros, presidente de la Junta de Obra y de la Junta de Beneficiencia de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, y presidente de la Real Archicofradía de la Virgen de los Dolores. Falleció cristianamente en Barcelona el 16 de marzo de 1911 y fue una verdadera manifestación de duelo su entierro, al que asistió inmenso gentío.

Información obtenida en su mayor parte de La Defensa (Gerona, 19 de marzo de 1911)

dimarts, 14 de març de 2017

Celebración de los Mártires de la Tradición (2017)

Crónica de Nicolás, carlista de Tortosa


El pasado sábado, 11 de marzo, tuvimos la oportunidad de asistir a la celebración de la Santa Misa presidida por S. A. R. el Duque de Aranjuez, Don Sixto Enrique de Borbón (q. D. g.), que tuvo lugar en la iglesia del Convento del Cristo del Pardo, con motivo de la Festividad de los Mártires de la Tradición.

Es viernes, desde Barcelona partimos un pequeño grupo de catalanes para oír la Santa Misa de Réquiem que va a celebrar el día siguiente el Rvdo. Sr. García Gallardo, consiliario nacional de las Juventudes Tradicionalistas, en sufragio de los Mártires de la Tradición, esto es, por todos aquellos voluntarios carlistas que durante dos siglos murieron o fueron desterrados por la causa de Dios, Patria y Rey, entre los que también se cuentan los tradicionalistas muertos más recientemente por causa del terrorismo etarra.

Los catalanes contamos con la compañía de Javier Navascués, periodista y entrevistador del conocido canal católico Agnus Dei Prod. El viaje se hizo muy ameno y fue realmente bien. Como anécdota, podemos contar que a mitad del viaje, María del Valle (una chica carlista albaceteña) nos ''wasapeó'', preguntándonos si entre nosotros había algún pianista ya que el organista del sábado iba a faltar. Casualmente en el coche había dos pianistas y uno de ellos, nuestro amigo Gabriel Sellas (por quien pedimos oraciones, ya que marchará un mes al Perú de misiones), era organista, así que gustosamente nos dispusimos a formar el coro junto a Valle y Encarna Ferrado. Dios quiso que los himnos que se iban a tocar los conocíamos muy bien.

Con el órgano

El sábado nos despertamos bien temprano, desayunamos y marchamos al Pardo, que poco a poco se fue llenando de boinas rojas. Llegaron carlistas de todos los lugares de las Españas, más de doscientos.

Recibimos a S. A. R. Don Sixto al toque de la Marcha Real y el Rvdo. Sr. García Gallardo celebró el Santo Sacrificio de la Misa, según el inmemorial rito tridentino, con una devoción y solemnidad muy típica de él. Tras el acto litúrgico, tuvo lugar la bendición e imposición de boinas por el Abanderado de la Tradición. A la salida de la Iglesia se cantó el Oriamendi, al que siguieron varios vítores a Cristo Rey, a España y al Rey legítimo.

Instantánea tomada durante la Consagración

Recibiendo la bendición del Rvdo. Sr. García Gallardo
Recibimos a S. A. R. a la salida de la Santa Misa

El acto político se llevó a cabo en el restaurante El Faro, donde sirven unas croquetas de muerte y un entrecot y pescado deliciosos. Las intervenciones a los postres del jefe delegado de la Comunión Tradicionalista, don José Miguel Gambra, y de nuestros correligionarios Víctor Javier Ibáñez, Maurizio di Giovine y Juan Andrés Oria de Rueda fueron exquisitas, a la altura del sermón que nos había dado el mosén.

En el banquete

Mesa presidida por Don Sixto

Víctor nos presentó el reciente libro que ha escrito y publicado, Una resistencia olvidada. Mártires tradicionalistas del terrorismo, que pudimos adquirir allí mismo, y que honra a los más recientes muertos por Dios y por España vilmente asesinados por la ETA, además de narrar una gallarda resistencia que nos ha de servir de inspiración; Maurizio di Giovine nos transmitió que aun vive el alma católica e hispánica en Nápoles, ciudad a la que el mundialismo aun no ha logrado subyugar; el Sr. Oria de Rueda nos habló de las exitosas actividades que viene llevando a cabo en Palencia la Asociación Cultural Tradicionalista Fernando III el Santo y el Sr. Gambra expuso brillantemente cómo ante la defección de los poderes civiles y eclesiásticos en la década de 1960, que hicieron retroceder a nuestra Santa Causa, el tradicionalismo adoptó una actitud principalmente doctrinal —aunque no por ello menos combativa—, pues como enseñó Santo Tomás de Aquino, el hombre tiene una capacidad especialísima de rehacer la existencia de lo que está desfalleciendo, gracias a su entendimiento. No obstante, la lucha política por restaurar el reinado social de Jesucristo no se ha abandonado jamás, como prueba la reciente legalización de la Candidatura Tradicionalista, de la cual el Sr. Gambra nos encareció a todos a hacernos formalmente simpatizantes y a contribuir a la misma con una pequeña cuota en la medida de nuestras posibilidades. Finalmente tomó la palabra S. A. R., que agradeció a don José Ramón sus instructivos sermones y nos animó a todos a no desfallecer en la lucha. Fue muy aplaudido y aclamado a gritos de ¡Viva Don Sixto! y ¡Viva el Rey!



Después de los parlamentos se cantaron canciones, se trabaron amistades y se mantuvieron buenas y gratas tertulias.


Entonando el Oriamendi
El Duque de Aranjuez recibe de manos de Javier Navascués un
ejemplar del DVD Antonio Molle Lazo: La juventud para Cristo

Esa noche, alojados en el Camping Alfa, carlistas catalanes y valencianos tuvimos la oportunidad de recibir la visita de Rvdo. Sr. D. Rodrigo Menéndez Piñar, vicario parroquial de Los Yébenes, un joven y aguerrido sacerdote por el cual todos sentimos gran admiración.

El día siguiente desayunamos y acudimos a cumplir con el precepto dominical en la capilla de Santiago Apóstol, de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, en la que oficia el Sr. García Gallardo; y contamos nuevamente con la dicha de la presencia del augusto caudillo de la Comunión Tradicionalista, Don Sixto, un auténtico príncipe de la Cristiandad. Terminada la Santa Misa, nos invitaron a unas pastitas y partimos de regreso a Barcelona con el corazón hinchado de fe, de amor a la Patria y con ganas de hacer de nuestras vidas un ejemplo como lo hicieron nuestros mayores.

Oyendo la misa del segundo domingo de Cuaresma
en la madrileña capilla de la FSSPX

Estoy realmente contento de la experiencia, ya que puede conocer personalmente a muchas personas que tengo en gran consideración y ejemplo como Francesco Maurizio di Giovine, Paquico de Armas, Rodrigo Bueno, doña Luisa Polo o Pablo Ferrando Valls, entre otros, y también pude volver a ver a grandes tipos como a Sergio, Encarna, Bosco (que siempre pone conocimiento en todo), a los albaceteños de Carlos BX, Kike, Valle y la familia Pérez. Me dejo muchos nombres y muchas anécdotas, pero como bien decía, todo esto lo resumo con dos palabras: una Gracia.


¡Viva el Rey!

dimecres, 22 de febrer de 2017

Visita de los carlistas catalanes al Palacio Loredán (1907)

EL PALACIO LOREDÁN

El palacio Loredán

[Los habitantes de Venecia], terminada la cotidiana labor, vuelven siempre junto a los suyos, mientras en el Gran Canal queda solitario y triste un Palacio que es una leyenda; morada de la egregia estirpe que hace ya más de medio siglo lleva la cruz del destierro con dignidad y grandiosa majestad.

A través de los muros del Palacio Loredán, mansión de las grandezas dignas, en quienes toda virtud tiene su asiento, vemos vagar por los espléndidos salones, tristeza y pesadumbre que, cual eterno llanto, lamentan la forzada inacción, que hace estériles para su patria energías poderosas que podrían salvarla cuando arrecie la tormenta. Pues en la apacible calma del Gran Canal veneciano se perciben puras en el antiguo Palacio de los Módenas las palpitaciones del gran pueblo tradicionalista, al que tanto se anhela salvar, y por el cual los descendientes de cien reyes, esclavos de altísimos deberes, aguardan allí la hora de Dios, que [...] les permita decir como Jesús a Lázaro: Levántate y anda.

Y viene la noche [...] Y en el Gran Palacio sigue reinando la soledad y el silencio, [...] porque el común hogar está muy lejos, y el pueblo amado no deja de sufrir [...].

Tanta inteligencia sin aplicación al país, tanta [bondad] sin cercana correspondencia, [...] y tanta majestad en el infortunio, son la admiración de la Comunión tradicionalista, que ostenta con orgullo esos sacrificios —sublimes pruebas que Dios le mandó— que pasarán á la posteridad como hermosos ejemplos [...] que será el asombro de otras edades.

Pero el Palacio Loredán se animará en día, y saldrán de él efluvios de nueva vida, que corriéndose á occidente irán formando la brillante aurora de un amanecer esplendoroso y sin fin, que vendrá á alumbrar la resurrección del gran pueblo cobijado por la bandera inmaculada de Dios, Patria y Rey.

Después, el Palacio Loredán quedará solitario y triste, pero su soledad no será la del vacío, ni de la muerte, sino la apacible calma del descanso después de una gran obra cumplida.

Y lo que es hoy Palacio del destierro, en el cual revive la dulce poesía del [...] hogar tradicionalista, será mañana la morada de los dulces recuerdos y de las encantadoras leyendas.

JOAQUIN DE FONT Y DE BOTER
Gerente del «Fomento de la Prensa Tradicionalista»

Joaquín de Font y Boter
(Barcelona, 1857 - 1916)

EL REY

Un rey de verdad, decía un día el Sr. Duque de Madrid, debe ser el primer obrero de la monarquía en la paz y el primer soldado en la guerra.

Y es que cuando así hablaba, tenía delante de sus ojos el espejo de la España gigante, de la invencible España, dilatada por todo el mundo y reverberante de poder, sabiduría y virtud.

Sí, vuestra gallardía majestuosa, el amor sin límites que profesáis a la patria y que sentís con una intensidad de tal naturaleza que constituye vuestro supremo ideal, vuestra alma llena de poesía y despojándose de toda clase de odios en aras de una santa fraternidad donde se funden todas las voluntades, todos los alientos, todas las virtudes de los españoles, como encarnación del espíritu nacional, libre del vejamen y de la opresión, la sangre augusta que circula por vuestras venas y hace latir un corazón profundamente español y virtuoso, y las prendas personales que os adornan y que se derraman sobre el estimado pueblo en forma de cascadas del más cristalino amor, son garantía firme e irrecusable de vuestra férrea voluntad, de vuestro invariable deseo en ser el primer ciudadano en la paz y el más esforzado soldado en la guerra, el primer obrero en el desarrollo y progreso de la civilización, el último combatiente en la defensa del sagrado interés de la patria.

Reyes hay que, aunque quieran dar esplendor y excelsitud a la majestad atrofiada, siempre han de quedar al nivel de los [comu]nes, sin esperanza de mejores días y con la seguridad de siniestras desventuras. Otra cosa no puede ser cuando se eleva á dogma al [...] de la autoridad, dándose un reino al monarca y negándosele el gobierno de la nación, como si se le sujetase a forzosa tutela, bajo el amparo de una serie de reyezuelos absolutos.

Per me reges regnant, había dicho el Señor, y efectivamente, los reyes cristianos, los reyes genuinamente españoles, buscan en la autoridad el sello de su divina procedencia, quedando así obligados en conciencia á Dios y á los gobernados, porque son sus hijos, por quienes debe el Rey constantemente velar.

Esta es la idea que de la realeza tiene nuestro augusto Caudillo, este es el concepto que de la soberanía tienen sus súbditos.

En la paz el rey es el padre de todos, procura el bienestar de todos, es el primer obrero de la monarquía. En la guerra es el capitán de sus ejércitos, sin que le asuste ni el estampido del cañón, ni el áspero crujir de las espadas, cuando se trata de salvar el honor de la patria, que es la honra y la gloria de sus hijos.

Ese es el Rey que ama un pueblo digno y honrado, sediento de libertad y de justicia.

MIGUEL JUNYENT Y ROVIRA
Director de «El Correo Catalán»

Miguel Junyent
(1871-1936)

EL SALÓN DE LAS BATALLAS

Cuando por primera vez se entra en el Palacio del destierro, cierta conmoción nerviosa recorre todo el cuerpo y á medida que se penetra en sus habitaciones, la emoción va en aumento; pero donde el efecto llega a su periodo álgido es al penetrar en el Salón de las Batallas, pues se acumulan en la mente tantos recuerdos, tantos sacrificios, tantos heroísmos, que la cabeza más serena y la voluntad más templada se sienten como sobrecogidas, hasta de espanto si fuera posible cupiera en el corazón carlista y cristiano.

Las acciones de Lácar y Lorca, la acción de Montejurra, la de Abárzuza donde murió el general liberal Marqués del Duero, Somorrostro donde estuvo detenido todo el ejército liberal por varios días, las batallas de Alpens donde pereció el brigadier liberal Cabrinetty y otros, etc., de nuestra época, pero ¿que diré de las otras guerras que hemos sostenido contra la Revolución y el liberalismo?

Dijo Tertuliano que la sangre de los mártires era semilla de cristianos y podemos decir que la sangre de los carlistas ha sido y es semilla de carlistas, pues se vé la gran diferencia que hay entre el partido, ó mejor dicho Comunión, de como está ahora, á cuando estalló la Revolución de Septiembre. Entonces no teníamos ni Diputados, ni Senadores, ni Círculos, ni Juventudes, ni periódicos apenas; y á los cuatro años, al grito magno de Dios, Patria y Rey, organizamos un ejército de ochenta mil hombres, que tuvo en jaque á la Revolución por más de cuatro años, y qué no haríamos ahora si la ocasión se presentase propicia para reverdecer laureles [...]cesibles?

La última guerra fué providencial, despertando en ella la Comunión tradicionalista; pues si se mira despacio y con serenidad lo que se ha hecho después de treinta años, el ánimo se levanta y se vé que Dios no abandona nunca á los suyos. Véase si no a lo que quedó reducida la Comunión desde su malhadado Convenio de Vergara á 1868, y véase como estamos ahora; no hay paridad, pues entonces no había apenas carlistas, y los que había lo callaban por prudencia, y hoy casi es un timbre de grandeza el ser carlista, pues hasta nuestros enemigos tienen que contar con nosotros para todo, pues somos, hay que decirlo muy alto para que todo el mundo lo sepa, un factor muy importante de la política española.

Sin la Comunión carlista la Iglesia católica de España estaría cien veces peor que en Francia; ¿á qué se debe eso? pues á Lácar, á Somorrostro, Montejurra, Alpens y otros cien combates, que han hecho que la Revolución obre de muy distinta manera en España que en otras naciones, pues sabe hay muchos miles de españoles dispuestos siempre á dar su vida por Dios, la Patria y el Rey.

EL DUQUE DE SOLFERINO
Presidente del Consejo de Administración del «Fomento de la Prensa Tradicionalista»

Manuel de Llanza y Pignatelli de Aragón,
Duque de Solferino (Barcelona, 1858-1927)

EL CUARTO DE BANDERAS

Nada pudiera ser más grato á mi corazón de soldado, que la honra inmerecida que me dispensan mis correligionarios del Fomento de la Prensa Tradicionalista, dejándome un hueco, al lado suyo, en este Álbum preciosísimo, en donde, á defecto de galas literarias, pueda demostrar una vez más el culto que profeso á nuestro inolvidable Desterrado del Loredán.

Conducido en alas de mi pensamiento, desaparecen las distancias, ábrense las puertas á mi paso y me encuentro arrobado en el mágico recinto donde la piadosa mano del Rey de nuestros ideales ha sabido acumular las glorias y las grandezas de aquel brillante Ejército que, formado porheroicos voluntarios, supo escribir tan alto su renombre á costa de su sangre generosa.

Banderas, espadas, monturas, condecoraciones, proyectiles, rodean en aquel salón encantador al retrato de nuestro gran Caudillo y todo allí nos recuerda el deber en que estamos de reverdecer nuestros antiguos lauros, siendo pródigos en los sacrificios y parcos, muy parcos, en las promesas ilusorias.

El ambiente que se respira en el Cuarto de Banderas anima y refriega el alma noble del soldado de la Fé; y á la presencia de tantos y tan gloriosos trofeos acuden sólo viriles sentimientos á los corazones esforzados de los héroes de la legitimidad que, al jurar una vez y para siempre su santo lema, no retrocederán jamás en su camino.

Mirando los sagrados lienzos de las enseñas españolas con sus distintos colores, con sus leyendas varias, con sus símbolos guerreros, aparece la visión de las bravas fuerzas que las tremolaron en los campos de Cataluña y Aragón; en las montañas Vascas y en Navarra, y en manos de valientes hijos de Castilla, que fueron á guerrear al lado de su Príncipe elegido, abandonando la tranquila paz de sus hogares, sus carreras y fortunas, sin otra finalidad que la de su nobilísimo entusiasmo.

Eraul, Udave, Montejurra, Somorrostro, Portugalete, Lácar, Alpens, Aviñó, Cuenca y cien otras victorias, están representadas en los muros de aquel precioso Cuarto por el vivísimo recuerdo que despiertan sus banderas; y allí también [están] las invictas sombras de Carlos V, de Zumalacárregui, de Santos Ladrón, de Sanz y de Guergué, de Gómez, de Eguía, de Elío, de Villarreal, de Dorregaray, de Ollo, de Radica, de Lizárraga, de Argonz, de Valdespina, de Velasco, de Mogrovejo, de Tristany, de Castells, de Vilageliu, de Calderón, de Sangarrén, de Cavero, de Francesch, de Díaz de la Cortina, de Balanzátegui y de Lozano, y de otros innumerables mártires ó caudillos que, parecen levantarse en medio de los trofeos, de [los lemas] y de los proyectiles, recordando su lealtad y sus inmortales hechos para enseñanza de las generaciones venideras.

Allí tenemos á nuestra bandera capitana, con la imagen de la Virgen dolorosa, reliquia venerada que fué entregada por su abuela al tierno Príncipe don Carlos, nacido en los do[lores] del destierro, y allí también se encierran las espadas que [usó en la] campaña para reivindicar sus derechos [...].


Palacio de Loredán. Cuarto de Banderas.


EL DESPACHO DE DON CARLOS

Todos los salones del Palacio Loredán, residencia del augusto señor Duque de Madrid, están adornados con recuerdos de nuestra querida Patria, á la que Él ama con inextinguible afecto, pero entre ellos descuella, en las impresiones que yo conservo de mi visita al egregio Desterrado, el salón Despacho.

Allí, rodeado de los retratos de sus fieles servidores, se dignó recibirme el descendiente de Carlos V, y durante aquellas inolvidables entrevistas pude comprender, o vislumbrar cuando menos, los altos pensamientos y el nobilísimo corazón del señor Duque de Madrid.

Allí pude ver su alma abierta a todas las más elevadas aspiraciones, allí escuché de sus augustos labios palabras de amargura en presencia de las amarguras de España, víctima del liberalismo; allí conocí el amor que siente por Cataluña y cuanto le interesa conocer el estado de esta noble y viril región; allí, por último, escuché estas palabras que conservo fielmente en mi memoria:


Cuando por la Divina Misericordia tenga la dicha de poder ir á cumplir, como Conde de Barcelona, la solemne promesa que hace más de treinta años hice a los pueblos de la antigua Corona de Aragón, de devolverles sus fueros venerados, adaptándolos de común acuerdo á las exigencias de nuestro tiempo, espero que al implantar el sistema que ha de levantar de su actual postración, á todas las regiones españolas, Dios nos concederá ser la aurora de una época feliz y gloriosa para nuestra hoy tan desgraciada patria.


Despacho de Don Carlos

En este Despacho también escribió un día el ilustre proscripto estas frases que nunca debemos olvidar:


Tampoco necesito hablarles especialmente del Regionalismo y de la cuestión obrera, cuyos problemas se desarrollan ahora en Cataluña, pues sé que se han de inspirar en nuestro programa, que encierra soluciones eficaces, y en mis manifiestos, en los cuales he afirmado mis propósitos y mis sentimientos que también son los vuestros. Defensores de la verdad en todos los órdenes, debemos practicarla siempre. 
Y ahora réstame tan solo manifestaros mi satisfacción por la energía desplegada y por la fuerza de voluntad que en esta ocasión como en tantas otras he admirado en el carácter catalán.


Necesitaría yo varias páginas para expresar con fidelidad los altos conceptos que he oído de labios de don Carlos en aquel hermoso Despacho y las hondas impresiones sentidas por mi al oírlo y que ahora renuevo vivamente al recordarlas.

Sólo sé decir, como síntesis de mis creencias y opiniones que Don Carlos es el nombre que España necesita.

JOSÉ ERASMO DE JANER
Delegado regional

José Erasmo de Janer y de Gironella
(Barcelona, 1833-1911)

Fotografías del Palacio Loredán realizadas por los corresponsales de El Correo Catalán (1907)

Palacio Loredán
Vestíbulo

Capilla del Palacio

Secretaría
Comedor

Gran Salón

Salón denominado de Ollo y Zumalacárregui

Biblioteca y Billar

Cuarto Indio

Cuarto de la Dama

Los Sres. Duques de Madrid. 1) En su automóvil.
2) Visita a su santa madre. 3) En su embarcadero

Los Sres. Duques de Madrid en su Lancha Automóvil (Ondárroa)

Tomado del álbum LOS SEÑORES DUQUES DE MADRID EN EL PALACIO LOREDÁN (1907)

dilluns, 13 de febrer de 2017

Josep Mañá i Puig


Arran de la mort de Ferran VII, a qui servia com a Oficial de l'Estat Major i amb el grau de Comandant, es va separar de l'Exèrcit liberal i va oferir la seva espasa i la seva fortuna al senyor Don Carles Maria Isidre de Borbó, aixecant la seva bandera a Catalunya, on va reunir sis-cents homes, als qui mantenia de la seva butxaca particular.

El dia 13 de febrer de 1834, denunciat per un amic traïdor, va ser pres a casa Solé de Beró juntament amb alguns dels seus homes. Portats a Castelltersol, van ser afusellats el comandant Mañá, el Pare Tusquellas dels Agonitzants i altres companys de desgracia.

* Extret del «Vade-mecum del jaimista». Biblioteca Tradicionalista (VI): p. 36. Juny del 1914 i de l' «Álbum Histórico del Carlismo». 1935.