dimecres, 29 de març de 2017

Francisco Cavero y Álvarez de Toledo

Tal dia com avui, un 29 de març de l'any 1905, moria en Francisco de Borja Cavero i Álvarez de Toledo, heroic general carlista que va acabar la tercera campanya amb el cos cobert de trets i la Creu Llorejada de Sant Ferran en el seu pit. Amb justícia va rebre de Don Carles els títols de marquès de Lácar, comte de Carrasquedo i comte de Santa Cruz de Nogueras. Amb motiu de tan gran efemèride, reproduïm la biografia que en 1887 li va dedicar el jove Francesc de Paula Oller en el seu Álbum de personajes carlistas (volum I, pp. 145-150).

Imagen tomada de El Estandarte Real (febrero de 1891)

Jefe distinguido de la comunión tradicionalista es el actual Delegado de Don Carlos en Aragón, Cataluña, Murcia, Valencia y Castilla la Nueva, don Francisco Cavero y Álvarez de Toledo, hijo de los señores Condes de Sobradiel y pariente próximo de la ex-emperatriz Eugenia.

Salió del Colegio militar antes de cumplir los 18 años y fue destinado al regimiento de Caballería del Príncipe, 3.º de Coraceros.

Desde este cuerpo pasó á servir de Ayudante á las órdenes del malogrado general Ortega, por creerlo éste necesario para coadyuvar á sus planes carlista, tomando parte principalísima en la vasta complicación de San Carlos de la Rápita, para lo cual hizo repetidos viajes á la Península y al extranjero.

Con este motivo corrió grandes peligros, mereciendo mención especial los siguientes hechos.

Necesitando el general Ortega comunicar de palabra una orden urgentísima á Valencia, confió esta difícil misión á su joven Ayudante señor Cavero. Había que salir inmediatamente, pero el mar tempestuoso y amenazador parece como que pretendía oponerse al viaje del intrépido Ayudante. Este, sin reparar en los peligros que iba á correr, y sin hacer caso de las observaciones de la gente de mar, se embarcó en una lancha acompañado únicamente de un joven de pocos años que tenía á su servicio en calidad de criado.

A pesar de todo, el joven emisario llegó felizmente á Valencia y después de desempeñar fielmente su cometido, tomó rumbo otra vez para las Baleares á bordo de un vapor.

El segundo hecho culminante consistió en ir á Mahón y embarcar aquella guarnición y conducirla á Palma para con ésta verificar el movimiento militar á que se alude.

Fue hecho prisionero con Ortega, y puesto en libertad en Tortosa en virtud de amnistía general.

Conocido de todos es el modo cómo terminó la sublevación de San Carlos de la Rápita, mas nadie sabe detalles de la misma ni de las personas reales, generales y demás comprometidos, porque el único que hoy los conoce es el general Cavero, y éste no hablará. Estando en la iglesia del Castillo, momentos antes de ser puestos en capilla el general Ortega y nuestro biografiado, el primero díjole:


«Muero por no hablar, y exijo de ti que si me sobrevives, que no lo creo, nunca digas de nadie si estaba ó no comprometido, diciendo siempre que no lo sabes.»


Enigmáticas palabras son éstas que justifican la convicción general de que estaban comprometidos en el hecho de San Carlos de la Rápita elevados personajes que han medrado y algunos de ellos medran tal vez aún hoy en situaciones liberales, gracias á la generosidad heróica del general Ortega y á la plausible aunque rara caballerosidad del general Cavero.

El día 29 de Febrero de 1872 don Francisco Cavero salió nuevamente al campo con el empleo de Coronel á las órdenes del brigadier don Pascual Aznar, conocido por el Cojo de Cariñena, y habiendo caído sobre esta fuerza leal, pero insignificante por el número, una columna enemiga, el Sr. Cavero luchó con un valor rayano á la desesperación recibiendo cinco balazos y cayendo prisionero. En este estado fue conducido á Zaragoza y allí condenado á presidio y llevado á extinguir su condena á Santoña, á pesar del ofrecimiento hecho por el jefe enemigo de considerarle como prisionero de guerra.

Cangeado después de algún tiempo marchó al Norte, en donde asistió en clase de Coronel á las acciones de Somorrostro, siendo herido nuevamente, y alcanzó en premio de su valor la placa del mérito militar.

Por este tiempo se empezó á instruir juicio contradictorio (por no haberse podido hacer mientras el Sr. Cavero estaba en presidio), para concederle la Cruz laureada de San Fernando. Fue fiscal de este juicio el entonces brigadier don León Martínez Fortún, resultando del expediente, que el Sr. Cavero había ganado en la jornada de santa Cruz de Nogueras tres veces la laureada de San Fernando.

Más tarde se encontró en la brillante batalla de Abarzuza, ó Monte Muro, como la llaman los liberales, donde fue otra vez herido y ascendido á brigadier por su bizarro comportamiento.

En la batalla de Lácar mandaba la división castellana, cargando á pié y á caballo sobre el pueblo al frente de sus fuerzas, teniendo la gloria de disputar el mérito de ser el primero que penetró en el citado pueblo al frente de la caballería carlista.

Nombrado Comandante general de Castilla y jefe de la división aragonesa, dio las acciones de la Peña de la Complacera, que duró tres días, siendo por último rechazado el enemigo; las de Carrasquedo y Mediana, en donde, después de un día de cargas consecutivas á la bayoneta, tomó seis puestos fortificados con fuerzas muy inferiores á las del enemigo, haciéndole muchos prisioneros, y cogiendo por su mano el caballo del capitán de artillería y aprehendiendo dos cureñas y varios mulos de la artillería.

Después de esto vino la decadencia del ejército, y el general Cavero resistió brillantemente al enemigo que avanzaba en número considerable en Abadiano y más tarde en el Puente de Mendaro, que fue la última acción librada en la última guerra, emigrando por fin á Francia con los restos del ejército del Norte.

El Sr. Cavero es propietario é inspirador de El Intransigente, importante publicación diaria que ve la luz en Zaragoza, de cuya ciudad es hijo y en ella reside.

Actualmente disfruta el empleo de Mariscal de Campo.

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