diumenge, 26 de novembre de 2017

Estanislao Rico Ariza

Tal día como hoy, un 26 de noviembre de 1936, era fusilado por los rojos el periodista tradicionalista y mártir de la Tradición Estanislao Rico Ariza. Había nacido en Barcelona en 1895 en el seno de una familia humilde originaria de Elda (Alicante). En 1944 el también carlista Antonio Pérez de Olaguer, que lo conoció personalmente, le dedicó en la Enciclopedia Espasa la biografía que reproducimos a continuación:



RICO ARIZA (ESTANISLAO).

Periodista español, n. en Barcelona el 13 de noviembre de 1896 y m. en la misma ciudad, fusilado por los rojos, el 2 de diciembre de 1936. De pluma acerada, combativa y temeraria, Rico Ariza nació y vivió para la campaña periodística valiente, dentro de sus ideales tradicionalistas, que profesaba desde la adolescencia.

Niño aún, en el colegio de los padres Jesuitas destacó ya como escritor. Ya su prosa era atrevida, por lo que mereció alguna reprimenda, la primera sin duda de las muchas que cosechó en su vida por su afán de exponer la verdad con toda su crudeza, siempre dentro de un recto espíritu de justicia.

Su amistad con Pedro Pascual Villamor y su acendrado y sincero carlismo le llevaron a combatir en las páginas de La Trinchera, popularísima hoja volandera de lucha, órgano de los requetés catalanes, en cuyas columnas se forjó su temperamento y su estilo. Estilo y temperamento que pueden resumirse en dos palabras: valor personal. No temía a nadie, ni con la pluma en la mano ni en la calle. Y así, cuando se suceden las etapas anárquicas en Barcelona y se dirimen en la calle los conflictos sociales, Rico Ariza está siempre en la palestra. En La Trinchera, primero; en La Protesta, después.

La Protesta, semanario tradicionalista del cual Rico Ariza era carne y vida, tuvo un positivo destacado influjo en el éxito del golpe de Estado del general Primo de Rivera. Desde sus columnas, Rico Ariza, con su propio nombre o con diversos seudónimos, llegó a todos los sectores de la sociedad barcelonesa, ensangrentada en aquella época por la lucha fratricida de clases, predisponiéndola al golpe de Estado.


«... cuando Barcelona está sumida en las tinieblas del Terror, un clarinazo retumba en el ambiente.»


Es una hoja vibrante, pletórica de valentía y de decisión cuyo título resume claramente su espíritu: La Protesta. Es el banderín de combate de Rico Ariza. Las campañas de aquel semanario tuvieron resonancia nacional y la gente lo consideró como un áncora de salvación.

Más tarde, desaparecida la Dictadura de Primo de Rivera, Rico Ariza, tradicionalista siempre, resurge con igual potencia, resucitando La Protesta. Popularizó su seudónimo de El Capitán Justicia y dió vida a varios intentos periodísticos, entre los cuales uno de los más destacados fue La Tarde.

Hubo en Rico Ariza un gran director de periódico, inédito. A su ímproba labor en La Protesta, alguno de cuyos números había escrito él solo, Rico Ariza añadió su brillante campaña periodística en El Correo Catalán, de cuya Redacción formó parte.

Creó en dicho diario la sección, muy leída y acotada con interesantes comentarios, titulada Revista de prensa. También cuidó con éxito de la sección de Extranjero, y todo ello alternándolo con sus crónicas de toros, donde hizo temida y célebre su firma de Don Erre.

El 24 de noviembre de 1936, en plena revolución en Barcelona, fue detenido por las llamadas patrullas de control, y encarcelado. Descubierta su personalidad, identificada su actuación periodística, pasó a la titulada cheka de San Elías, establecida por los rojos en el convento profanado del mismo nombre.

Parece que mantuvo su fe con singular entereza, y con valentía arengó al pelotón que iba a fusilarle, en términos tales, que llegaron a hacer vacilar a algunos de sus componentes y se trató de perdonarle la vida, prevaleciendo al fin el criterio de quienes conocían sin duda las campañas de su pluma, siendo fusilado.

Estanislao Rico Ariza, además de desempeñar los puestos periodísticos conquistados por su suelta y valiente pluma, fue vocal de la Junta Provincial de Trabajo, perteneció a la Compañía de Tranvías de Barcelona, a la Confederación Nacional de Sindicatos Libres y ostentó la presidencia de la Asociación de Funcionarios Municipales de Barcelona. Ocupó asimismo el cargo de tesorero de la Asociación de Periodistas.


Antonio Pérez de Olaguer (A. P. O.): Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana (Espasa), suplemento 1936-1939, vol. 1 (1944), pp. 534-535.

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